jueves, 24 de abril de 2008

Pero, ¿quién manda aquí?

El director, por supuesto; y mucho. Y casi nadie más excepto un tema sobre los demás en cada una de las páginas del periódico. Porque el término "mandar", en una redacción, se oye cada vez que hacemos una página. "Pero, vamos a ver, en esta página, ¿qué es lo que manda?" Frase que se pronuncia para saber cuál de las noticias que van a formar parte de una página tiene que recibir un tratamiento gráfico que indique al lector -aunque sea de manera inconsciente para él- que ésa es la noticia más destacada en esa página. Que la valoración periodística de nuestro medio de comunicación decide darle más valor informativo a esa noticia por encima de otras que también publicamos, y que a su vez tienen también mayor valoración para nosotros que las que no llegamos a publicar.

El diseño consigue hacer llegar esto al lector de dos maneras: utilizando la estructura propia de la maqueta modelo, sus columnas y módulos de alto, para darle mayor espacio y en zonas más importantes a aquello que queremos destacar; y con la tipografía, jerarquizando con títulos de mayor cuerpo, y en ocasiones con tipos de letra distintos que "pesen más", o que "manchen más", metáfora que no nos parece necesario explicar.



Os mostramos las maneras clásicas de utilizar una maqueta estándar tamaño tabloide a cinco columnas (la más habitual en nuestro país, la de mayor éxito... sí, sí, la que diseñó Reinhart Gade para El País) para dividir las páginas reservando un espacio a la noticia principal (sombreado). Los módulos horizontales, 9 en el caso del diario El Mundo que aquí mostramos, están indicados por esas rayitas de mayor grosor situadas a la izquierda de la primera columna y a la derecha de la última y quinta columna.



Y estas son las páginas reales que originan aquellas maquetas. El primer caso es el denominado 4-1, un clásico absoluto en la prensa, y que como sus números indican consta de una noticia principal a cuatro columnas (el 4) y de una noticia restante, secundaria, a una columna (el 1). El segundo es un 4-1 con faldón a cuatro columnas, o sea tema principal a cuatro columnas sin llegar hasta abajo, noticia secundaria a una columna y otra noticia más secundaria ocupando dos módulos de las cuatro primeras columnas por debajo. El tercer caso consta de un tema principal a cinco columnas por arriba y un tema secundario también en las cinco columnas pero ocupando los módulos inferiores (se trata de una estructura que divide la página de manera horizontal y que se suele utilizar menos en la prensa donde se prefieren particiones verticales para dar mayor "tensión" y estilizar las páginas, ya que se supone que la horizontalidad proporciona equilibrio, estabilidad... y buscamos movimiento y tensión). El último caso es otro clásico, el 1-3-1, esto es una columna de tema secundario (1), tema principal ocupando las tres columnas centrales de la página (3) y otro tema secundario en la denominada "columna de salida". Los módulos y columnas ayudan a jerarquizar, como se ve, y a la vez a separar los temas para conseguir orden.

El diseño modular (columnas y módulos horizontales que dividen la página en una retícula) fue una idea tan sencilla, como genial. Tan genial que quienes lo califican ahora de "aburrido" andan dándole vueltas al tema para mejorarlo... y los seguimos esperando. Ningún rediseño de estos que se venden ahora ha logrado deshacer este esquema para conseguir algo mejor, aunque tenemos que reconocer que deshacer sí han deshecho en nombre de lo "divertido". Se pueden probar formatos a seis columnas y llenarlos de rayitas por todos lados, buscar tipografías ciertamente atractivas, como suecede en los múltiples proyectos Cases i Associats que tanto triunfan ahora, y que tanto se parecen entre sí... pero la estructura de las páginas sigue siendo la misma. O peor, en caso de que se renuncie al diseño modular.

Porque para huir de lo "aburrido" y ser más "divertidos" habrá que renunciar a un sistema cuya estructura permite ordenar y jerarquizar a la vez; y no sólo eso, también nos ayudará a intercambiar elementos entre unas páginas y otras según se produzcan acontecimientos noticiosos a lo largo del día que nos obliguen a cambiarlas. Todo, como está mandado, al servicio de la información.