martes, 16 de septiembre de 2008

El futuro ya está aquí (I): el papel electrónico



La tecnología da mucho que hablar cada día, sea en forma de nuevos modelos de ordenadores, reproductores musicales de todos los tamaños, cámaras fotográficas o de vídeo cada vez más avanzadas, teléfonos móviles de diseño despampanante e interfaz intuitiva o electrodomésticos que nos hacen la vida más fácil, por no hablar de los medios de transporte, las aplicaciones sanitarias o la industria del entretenimiento. Pero los cambios tecnológicos también se abren paso en el mundo de la información y un ejemplo de ello es la tinta electrónica.

Se lleva hablando bastante tiempo del desarrollo de esta tecnología. A todos los que escribimos en este blog nos encanta el tacto del papel tintado, nos vuelve locos, somos de esa religión extraña de seres humanos que nos gusta ir al quiosco cada día para encontrar un ejemplar de prensa escrita, o una revista. Y si no lo hacemos cada día, si faltamos a nuestra cita, algo nos come por dentro. Somos legión. No queremos que desaparezca este modo de expresión. Pero la verdad es que hay que reconocer que tener un soporte flexible en el que leer cada día nuestra información favorita sin mancharnos las manos y quizás con un ahorro de tiempo (¿contenidos descargables vía Internet o incluso in situ con un módem integrado?) y dinero, también tendría su punto. ¿Supondría esto el fin de la prensa tradicional? No lo sabemos con certeza. ¿Morirían los quioscos? Bueno, también ellos podrían vender estos contenidos; imagínense, su diario favorito en una tarjeta de memoria lista para usar en su dispositivo electrónico portátil y flexible. Esto lo posibilitaría un desarrollo de esta tecnología: el papel electrónico.

Por supuesto, lectores electrónicos de libros (la aplicación más habitual hoy día) ya hay unos cuantos, y un ejemplo célebre es Kindle, patrocinado por la tienda en red Amazon, pero se basan en pantallas rígidas. La novedad del papel electrónico de nuevo cuño es que permite crear pantallas planas (a modo de hojas), tan delgadas como el papel, pero con una flexibilidad tal que permite que se puedan enrollar y transportar con facilidad sin merma en el contenido. Al modo de un periódico de papel de pasta de celulosa, vaya. Hasta ahora sólo hablábamos de blanco y negro y la imposibilidad de mostrar imágenes en movimiento, pero todo avanza y ya hay prototipos en color.


Lector electrónico de libros Amazon Kindle.


La teoría habla de una tecnología formada por tres capas, una con microtransmisores eléctricos, otra con un polímero y una tercera lámina protectora. En el polímero se encuentran millones de cápsulas esféricas -del grosor de un cabello humano- en forma de red que se encuentran flotando en un gel o líquido viscoso, lo que permite su estimulación electromagnética mediante los microtransmisores. Mediante ella, dependiendo de si la carga es positiva o negativa, cada cápsula enseña su cara blanca o negra, representando pues textos o gráficos en pantalla. La resolución de estas hojas alcanza los 150 puntos por pulgada, lo que supera los 72 de las pantallas TFT o LCD comunes. ¿Ventajas? No necesitan retroiluminación (iluminación posterior) y tienen más brillo, por lo que se pueden ver cómodamente desde todos los ángulos e incluso con la luz directa del sol. Además, no necesitan voltaje para mantener la imagen una vez representada, por lo que ahorran energía (gasto cero). ¿Inconvenientes? Su alto precio, especialmente en los prototipos a color, lógico en toda tecnología en pañales (unos 12.000 euros de media) y su escasa velocidad de refresco, fundamental para imágenes nítidas si hablamos de vídeos (¿periódicos de papel con vídeos reproducibles al modo del "The Daily Prophet" que sale en las películas de "Harry Potter? ¡Sí, es posible!), aunque para imágenes fijas o sólo texto no es necesaria.


Muestra de una hoja de papel electrónico.


Pero de momento, y hasta que el papel electrónico sea una realidad tangible y las rotativas se echen a temblar, la tinta electrónica ya se empieza a utilizar en la prensa escrita para aplicaciones curiosas. Y por eso volvemos a la imagen que abría este post. A finales de julio, mientras disfrutaba de mi luna de miel en las fascinantes calles de La Gran Manzana neoyorquina, me enteraba vía Xataka de que 100.000 ejemplares del número de octubre de la revista Esquire -conmemorativos de su 75 aniversario- iban a venir provistos de una portada con tinta electrónica, gracias a E Ink, uno de los mayores desarrolladores en este campo, autores también de la tecnología del Kindle. Esta edición de la revista, pasto de coleccionistas debido a su escasez, ya está en la calle. La portada, o más bien, la parte que recibe la tinta electrónica, dura 90 días, pero porque eso es lo que dura la batería que lleva incorporada (seis pilas botón), aunque puede aumentar si la revista se guarda en un lugar fresco como la nevera (¿un revistero en la nevera? Esto es el colmo). Y por supuesto, si cambiamos las pilas gastadas por unas nuevas, volvemos a empezar y recuperamos la parte electrónica. La batería se ha tenido que desarrollar específicamente para integrarla con la cubierta, y las revistas han sido transportadas en camiones frigoríficos para mantener la duración de la misma.

El precio es el mismo de siempre porque el sobrecoste lo ha pagado Ford, ya que la tinta electrónica no sólo aparece en la portada, sino en una publicidad de esta marca integrada (creo) en el interior de cubierta. En el siguiente vídeo podéis apreciar el resultado final:



¿La valoración? Poco espectacular aún, pero muy curioso: titulares que cambian y parpadean en la portada; luces y parpadeos diversos en el anuncio publicitario. Por cierto, se tardó un año en preparar la portada... Esperamos futuras aplicaciones en más medios, porque el campo de aplicación es francamente interesante.

Más información en la web de Esquire donde dedican este especial a enseñarnos cómo luce la portada y cómo se hizo en varios vídeos. Por cierto, los muchachos de la revista no niegan que la tinta de la portada se pueda hackear para hacer tu propia portada personalizada; de hecho, retan a quien lo consiga a que mande sus diseños a la redacción, prometiendo que serán mostrados en su web. Lo justifican diciendo "enseñadnos algo que nosotros no sabemos hacer". Encantador.