miércoles, 10 de marzo de 2010

Evening Standard, o el twitter de los años 40

Rebuscando en los periódicos antiguos, esos que apenas unos cuantos han visto en las hemerotecas y en las cajas de los trasteros, encontramos pequeñas joyas que ya no podemos disfrutar en los periódicos modernos.

Sin embargo, hay un pequeño reducto para todos aquellos que adoramos los periódicos, antiguos, viejos, modernos, bonitos, feos, etc. Son los museos (como el Imperial War Museum) y sus facsímiles de números históricos. Ya presentamos alguno de Pearl Harbor y hoy os traemos uno británico. Debo darle las gracias a Javi y Miriam (a la sazón mis cuñados) por acordarse de mi rara afición y llenar mi tarde de domingo con la lectura de este ejemplar del Evening Standard del Día D, es decir, el 6 de Junio de 1944.

Una de las salas del Cabinet War Rooms (Foto: Javier Estepa)

Se trata del ejemplar de madrugada, o Final Night Extra, que anuncia a bombo y platillo que la invasión de las costas francesas había sido todo un éxito. Gruesos titulares a toda página, subtítulos, entradillas, todo mezclado como si se tratara del propio reflejo del fragor de la lucha.

No pasaría de ser un ejemplar más si no fuera porque es el ejemplar del día que cambió el curso de la II Guerra Mundial y porque a medida que lo iba leyendo, me recordaba a una de las herramientas básicas de la web 2.0, twitter.


Según iba pasando las columnas y las micronoticias, me parecía ver el corchete que precede a las conversaciones o (o topics) de twitter. #Dday o #WWII, por ejemplo. Pero es que, además, un gran número de noticias respetaba la regla número 1 de la red social: cuenta lo que quieras, pero hazlo en menos de 140 caracteres. Puedes contar incluso que los aliados han bautizado a unas empalizadas alemanas como el espárrago de Rommel, o que el mensaje de Buckingham Palace será radiado a las 9.00 en punto. Puntualidad británica, ya sabéis.



Aunque también tiene sus noticias largas y sus resultados deportivos y financieros, como no. Aunque sin ningún tipo de respeto por el blanco o por la separación física entre noticias. Economía de guerra, suponemos. Filetes, titulares, subtítulos, todo vale para ganar la guerra, aunque sea detrás del frente de batalla.