lunes, 24 de enero de 2011

Diseñario 2.0 (L)

En este número absolutamente redondo, si no lo numerásemos a la manera romana, o rotundo, el comité de expertos de encajabaja encargados del Diseñario tienen el enorme honor de compartir su tarea con uno de nuestros queridos lectores de esta obra abierta. Sí, "camisa blanca de mi esperanza" nos envió hace ya tiempo, cuando anunciamos la segunda versión 2.0, una definición para la voz "Teléfono" de altísimo nivel diseñarístico que publicamos ahora que llega su turno alfabético y que agradecmos mil a Eduardo Lamparero. Y como hablamos de lectores, queremos también desde aquí animar a otro de los más fieles, nuestro querido Fernando Sánchez Postigo, para que no se vaya del club de fútbol que es toda su vida, como anunció recientemente tras otro derbi más (aquí tenéis una página de apoyo en Facebook a esta iniciativa solidaria). Dedicada a ellos y a todos nuestros lectores, les ofrecemos la entrega número 50 del Diseñario, obra infinita, irreverente, colectiva y abierta sobre el diseño periodístico y la prensa en general.




T


Tejadillo. Debajo de la cabecera, en el punto más alto de una publicación si hablamos desde la perspectiva espacial, se encuentra el tejadillo. Pequeño, alargado y con barandillas en forma de filetes, es una especie de balcón desde el que asomarse al resto de la portada. Sirve, por lo general, para colocar noticias que no tienen lugar en el resto de la portada, un poco más "seria". Y en ocasiones, quizá demasiadas, para autopromocionar productos de la casa.
Para ser noticia de tejadillo no vale cualquier cosa, de lo contrario no se iría preguntando: "¿Tienes algo para el tejadillo?". Alejada del resto de las noticias, ya sea por sus protagonistas o por las acciones de los mismos, un buen ingrediente para ser noticia de tejadillo puede ser algún militar con excéntricas soluciones a problemas comunes, una mascota de apetito voraz por objetos de alto valor pecuniario, la última ocurrencia (extravagante, por supuesto) del político o artista de turno o algún descubrimiento científico con muy buena prensa, a ser posible relacionado con la salud sexual. Todas ellas colocadas en un sitio privilegiado, porque no cualquier noticia puede estar justo debajo del sancta sanctorum que representa la cabecera.

Teléfono. Aparato, generalmente de plástico, que sirve para decirle cosas a otras personas. Cuando el receptor es solicitado, el aparato emite un sonido de alerta para que éste se dé cuenta. Por lo general una melodía artificial de poco valor armónico que suena alto.
El teléfono funciona a lo largo de todo el día. Unas veces la llamada llega desde fuera, habitualmente para pedir algo que no se puede dar. Otras, la llamada es interna, generalmente del maquetador que solicita la presencia del redactor para mostrarle la página o viceversa.
En las redacciones hay grandes usuarios de teléfono, hasta el punto que son capaces de desempeñar toda su labor sin levantarse de la silla a lo largo de toda la jornada. Estos amantes del aparato de plástico prefieren descolgar y marcar la extensión a levantarse y caminar dos o tres metros. En perjuicio del medio ambiente y de su propia salud.
Este tipo de conductas telefónicas prolongadas a lo largo del día y a medida que el cierre definitivo se acerca pueden generar en los habitantes de las redacciones graves crispaciones. Recibir la llamada número 60 en el momento en el que se está buscando un titular cuando no hay de dónde sacar es matemáticamente motivo de indignación y cabreo. El caso es extensible al maquetador de ojos inyectados en sangre cuando recibe la llamada en el instante que el programa no le responde.
Para tratar de paliar los efectos nocivos del aparato es recomendable taparle el altavoz —normalmente situado en su parte inferior— con una cama de pos-it adherida con celo.
Nunca, a pesar de la hora del cierre, del número de llamadas recibidas y por extensión del grado de mosqueo, se debe colgar el teléfono con violencia.

Temazo. Es un gran tema, qué va a ser si no. Una gran información que tenemos que dar con un tratamiento especial, una exclusiva, algo que esperamos que tenga un impacto enorme cuando lo publiquemos. O algo que, en otras ocasiones, no es otra cosa sino un "tocho" (consúltese un poquito más adelante) que con la excusa de ser un "temazo" se pretende dar así enterito... para embadurnar con tinta páginas que nunca, nadie, leerá.



Entregas anteriores del Diseñario 2.0:

Diseñario 2.0 (I): adelanto-alcance.
Diseñario 2.0 (II): apaisado-arte final.
Diseñario 2.0 (III): aspirina-autoedición.
Diseñario 2.0 (IV): background-billete.
Diseñario 2.0 (V): bobina-breves.
Diseñario 2.0 (VI): cabecear-camisa.
Diseñario 2.0 (VII): carácter-carpintero.
Diseñario 2.0 (VIII): catálogo-chillón.
Diseñario 2.0 (IX): chiste-cierre.
Diseñario 2.0 (X): clavo-colchón.
Diseñario 2.0 (XI): columpiarse-comerse.
Diseñario 2.0 (XII): compacto-corresponsal.
Diseñario 2.0 (XIII): corte-crítica.
Diseñario 2.0 (XIV): crisis-crónica.
Diseñario 2.0 (XV): cuadratín-deformar.
Diseñario 2.0 (XVI): desguace-directo.
Diseñario 2.0 (XVII): director-documentación.
Diseñario 2.0 (XVIII): editorial-EGM.
Diseñario 2.0 (XIX): Elzevir-empacar.
Diseñario 2.0 (XX): empasillado-encuadrar.
Diseñario 2.0 (XXI): enfrentadas-entrevista.
Diseñario 2.0 (XXII): enviado especial-exclusiva.
Diseñario 2.0 (XXIII): exposición-faldón.
Diseñario 2.0 (XXIV): fe de errores-fino.
Diseñario 2.0 (XXV): flash-fondo.
Diseñario 2.0 (XXVI): fotero-fotón.
Diseñario 2.0 (XXVII): free-lance-freehand.
Diseñario 2.0 (XXVIII): galerada-grapa.
Diseñario 2.0 (XXIX): gritar-hemeroteca.
Diseñario 2.0 (XXX): hemorroide-hostias (darse de).
Diseñario 2.0 (XXXI): ilustrator-imposición.
Diseñario 2.0 (XXXII): invisibles-itálica.
Diseñario 2.0 (XXXIII): jefe-ladrillo.
Diseñario 2.0 (XXXIV): lead-localizador.
Diseñario 2.0 (XXXV): lomo-lorem ipsum.
Diseñario 2.0 (XXXVI): MacOs-mesa.
Diseñario 2.0 (XXXVII): modular-morder.
Diseñario 2.0 (XXXVIII): negativo-ñapa.
Diseñario 2.0 (XXXIX): Oblicua-off the record.
Diseñario 2.0 (XL): OJD-on line.
Diseñario 2.0 (XLI): palabrota-pelar.
Diseñario 2.0 (XLII): pieza-pisar.
Diseñario 2.0 (XLIII): planillo-plumilla.
Diseñario 2.0 (XLIV): portadilla-putada.
Diseñario 2.0 (XLV): rataplán-rediseño.
Diseñario 2.0 (XLVI): registro-retícula.
Diseñario 2.0 (XLVII): ríos-rutero.
Diseñario 2.0 (XLVIII): scoop-solemnidad.
Diseñario 2.0 (XLIX): staff-supervivencia.