viernes, 10 de junio de 2011

Kurosawa



No había nadie. He tenido la misma sensación de la que no puedo librarme al ver sus películas japonesas de ser el único espectador. He mirado en soledad y un extraño silencio mezclado con voces japonesas de samuráis, señores feudales, bufones, maestros de escuela... gentes que viven en pantallas de cine y que se proyectaban en el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración junto a los impactantes dibujos del maestro Akira Kurosawa:



"Storyboards", esos bocetos que se realizan para visualizar y planificar los planos de las películas antes de poder rodarlas y que en el caso del director japonés Akira Korosaw hacía él mismo. Porque antes que director de cine, quiso ser pintor y no logró serlo. "Es curioso que cuando de verdad intentaba pintar bien sólo producía una obra mediocre", comentó en cierta ocasión sobre sus dibujos, "mientras que cuando sólo me preocupaba de esbozar las ideas para mis películas fue cuando produje obras que la gente consideraba interesantes". Curiosamente quien para nosotros es uno de los máximos representantes del cine japonés resultaba ser en su país un director "occidentalizado", con dificultades para sacar adelante sus costosos proyectos. Por eso realizó también esos deslumbrantes dibujos con los que intentaba convencer a los productores.



La exposición que todavía estáis a tiempo de ver, porque termina este domingo día 12, muestra parte de las creaciones de Kurosawa para sus películas Kagemusha, la sobra del guerrero, Ran, Los sueños de Akira Kurosawa, Rapsodia en agosto, Espera un poco y El mar que nos mira. Los dibuos tienen tanta fuerza visual como antes hemos podido ver en sus películas... el uso del color en la pantalla que nos deslumbró en Ran, con ejércitos amarillos y azules que se mueven y se entremezclan tiñéndose de rojo. La delicadeza japonesa de los trazos en los dibujos para Kagemusha. La locura visual de los Sueños...





Además del contenido merece la pena también destacarse el continente: el Museo ABC del Dibujo y la Ilustración, un antiguo edificio, que no conocía hasta ahora, muy cercano al Cuartel del Conde Duque donde vivimos tantos conciertos inolvidables cuando hasta el año pasado se celebraban allí los Veranos de la Villa. La imagen que abre este post es precisamente de una de las fachadas de este espacio cultural que combina vanguardia y antiguo ladrillo rehabilitado de la primera fábrica de cerveza Mahou de la ciudad, tal y como nos cuentan en su página web y de cuyo exterior sí pude hacer alguna fotografía:









Antes de que algún quisquilloso vuelva con aquello de que "qué tiene que ver esto con el diseño", y para no tener que volver nosotros con aquello de que "el diseño tiene que ver con todo", conviene señalar que hacer un storyboard no deja de ser plasmar ideas visuales con un lápiz y colores, ordenar información en un papel —espero que este punto de vista sí les resulte algo más familiar a los excesivamente ortodoxos—, y que, además, algún pintor que otro me he encontrado diseñando páginas de un periódico, por no hablar de todos aquellos que las ilustran. El propio Kurosawa nos lo dice y con sus palabras terminamos: "Cuando dibujo los storyboards (...) concibo, materializo y plasmo la imagen de cada escena de la película antes de verla claramente. Hasta que llega ese momento no comienzo a rodar".