martes, 29 de enero de 2013

El calendario de Yorokobu... y mucho más

Ya os hemos hablado en alguna que otra ocasión de la revista Yorokobu. Pero lo cierto es que no lo hemos hecho con la atención que tan interesante iniciativa merece. Y es que se trata, sin duda, de uno de los proyectos periodísticos más innovadores tanto desde el punto de vista de la forma —recordad que fue elegida en 2011 como la revista mejor diseñada de España y Portugal en los Premios ÑH8 que organiza el capítulo español de la SND— como en sus sorprendentes contenidos.


Yorokobu es un claro ejemplo de cómo se hace eso del "valor añadido", de generar contenidos con rigor y calidad para leer como se debe leer —y por eso su acertado lema 'Take a walk on the slow side', dándole una vuelta al mítico título de Lou Reed—; así como del "valor añadido" en la forma con un diseño que se nutre fundamentalmente de las posibilidades de la tipografía y la ilustración, y que en ocasiones alcanza la excelencia en la originalidad de sus portadas, alguna de ellas tan cambiante que cada lector puede hacer exclusivamente suyo su único ejemplar, como en el de noviembre de 2010 en el que los caracteres de la cabecera buceaban sumergidos en el líquido encerrado entre la portada y una segunda lámina de plástico (se trata del número reproducido arriba), o del más reciente de diciembre de 2012 en el que con el motivo de su tercer aniversario su portada para los suscriptores era una pizarra sobre la que cada lector podía hacer su propio diseño con tizas. "Si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la portada de Yorokobu..." recopiló alguno de estos diseños de los lectores.



Yorokobu es, además, un clarísimo ejemplo de que no se trata del soporte, de que la simplificación esa tan manida que ya nos aburre de que "internet, sí y papel, no", es eso, una simpleza que repiten, cansinos ya, algunos gurús baratos del apocalipsis sin más argumentos que el de pretender ser modernitos. Aparentar, que se decía antes. Que no se trata del soporte, sino de la utilización inteligente del soporte. Como hacen en Yorokobu, que nació como revista impresa en 2009 a la vez que comenzaron a publicar su web de manera COM-PLE-MEN-TA-RIA, y que a la inversa pero de manera también COM-PLE-MEN-TA-RIA llevan a cabo con éxito en Jot Down (primero como página web y después como revista impresa en este caso). Dos ejemplos de periodismo de rigor y calidad, innovadores, que parecen indicar que un proyecto es más sólido no renunciando a nada, utilizando con inteligencia los DOS soportes. Si es que parece hasta de sentido común...

Yorokobu está editada por una pequeña empresa llamada Brand&Roses dedicada a crear contenidos (lanzar la revista y el blog fue su estrategia para posicionarse en el mercado, emprendedores de verdad). Está dirigida por Juanjo Moreno, su redactora jefe es Mar Abad —coautora junto a Mario Tascón del libro 'Twittergrafía' y con con quien casualmente compartí aulas en la Complutense—, su director de Arte es Luis B Hernández y Marcus Hurst además de escribir artículos es su community manager —con quien, además, tuve la suerte de formar parte de un jurado en los premios ÑH, tal y como os contamos en su día—.



Marcus ha tenido la amabilidad de enviarme el último número de enero, en el que incluyen un calendario para 2013 tan bien diseñado como la propia revista y, como la propia revista, apostando fuerte por la ilustración. Un calendario que me ha llevado a escribir lo que estáis leyendo sobre Yorokobu. La portada es el 'mandala' de iconos, alguno de ellos bastante curioso —fijaos bien—, reproducida arriba. Cada mes consta de una doble página con una gran ilustración en la página izquierda y el mes en la derecha con una publicidad en la parte inferior bastante bien integrada, muy visible pero no molesta o agresiva.






Mucha calidad en las ilustraciones, ¿no?, en estos ejemplos de enero (Mdonada), marzo (Aka Corleone), junio (Juan Díaz Faes) y septiembre (Ricardo Cávolo). Estilos distintos, todos ellos muy buenos, los de estos doce ilustradores, la mayor parte de los cuales colaboran habitualmente con la revista.



Yorokobu quiere decir "estar feliz" en japonés —¿no es optimismo y felicidad lo que nos hace falta?— y no tengo mejor manera de terminar que reproduciendo lo que ellos mismos nos dicen sobre su velocidad lenta de lectura, y de vivir, su Take a walk on the slow side: 

"La velocidad frenética mueve hoy el mundo. Pero la prisa deja por el camino muchas sensaciones y todos los detalles.
Nosotros queremos parar. Olvidarnos del futuro porque lo que nos importa es saborear el presente. Tirar el reloj por la ventana y sentarnos a leer como si lo único que existiera en ese momento fuera la revista que tenemos entre las manos.
Acariciar el papel, oler su tinta, observar los colores hasta su último matiz, entrar en las historias como si los protagonistas fuéramos nosotros…"
"Olvidarnos del futuro porque lo que importa es saborear el presente", incluso un presente impreso en papel. Enhorabuena... y gracias.