lunes, 18 de noviembre de 2013

Duane Michals y el orden

Vivir en medio del desorden suele deparar sorpresas. También quebraderos de cabeza y cabreos absurdos cuando no encuentras lo que estabas seguro de haber puesto aquí, ¡aquí! ¿Dónde? ¿En medio de esa montaña de papeles, de esa cordillera de revistas, libros, cedés, cuadernos, folios en blanco y folios escritos, publicidades, hojas de periódicos y recortes doblados...? Sí, sí, ahí mismo lo puse.

Claro que no es algo que se pueda elegir, lo de ser ordenado, y, como decía, a veces también nos regala sorpresas. Incluso agradables.





Como el pequeño libro de Duane Michals editado en Londres en 1990 dentro de la colección 'Photofile' —una pequeña joyita de poco dinero y mucho valor— que dejé hace meses por aquí, al lado, para escribir un post sobre él cuando tuviera tiempo. Lo estuve viendo durante semanas cuando miraba hacia la derecha hasta que en algún momento indeterminado y que no sabría situar en un calendario perdí su pista, posiblemente enterrado por otros papeles que dejé encima, al lado, para cuando tuviera tiempo de... Y que ¡volvió a aparecer hoy! revolviendo en la montaña de papeles de la derecha, buscando no se qué que debía haber dejado por aquí. Aquí mismo. ¡Aquí!



Sé que no descubro nada hablando sobre Duane Michals. Sólo escribo de algo que me gusta muchísimo, que admiro desde que hace años empecé a admirar fotografías. Fue uno de los primeros que me gustó, y eso no suele olvidarse. Contar historias con una cámara de fotos en sencillas imágenes en blanco y negro, de formato muy pequeño...


... pero tan maravilloso, tan lleno de sensibilidad, de narración. De orden.


Tan inquietante... Además de estudiar diseño gráfico en Nueva York, Duane Michals trabajó también durante un tiempo como diseñador para Time y como director de arte, lo supe mucho después de conocer sus fotografías. Y entonces supuse que aquello explicaba en parte su interés por el orden en el espacio y por contar historias con fotografías.

Pero lo que no puede explicarse de ninguna manera es cómo alguien es capaz de fotografiar la muerte.