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viernes, 22 de marzo de 2013

El periodismo a través del cine

Hace unas semanas, os motramos en 'El vídeo de la semana' una  selección de películas de periodismo que tienen mucho en común con la actualidad que ocurre estos días ('El cuarto poder'). Juan Carlos Laviana, responsable de Orbyt, nos pone tras la pista de este magnífico vídeo de temática parecida creado por Silvia Go, editora de vídeo free-lance de Barcelona. Recomendamos encarecidamente echar un vistazo a su web y a su página de Vimeo.



El periodismo a través del cine from Silvia Go on Vimeo.

lunes, 28 de marzo de 2011

The insider: el periodismo es algo muy serio




En 1999 Michael Mann rodó The insider (aquí en España El dilema: una vez más, gracias a los chicos que traducen los títulos de las películas americanas...), película basada en un episodio real, que desde ya os recomendamos decididamente si os gusta el cine de altísima calidad y doblemente si además os apasiona el cine sobre periodismo... pero periodismo del bueno, del vocacional...

Lowell Bergman (el enorme Al Pacino), es productor del programa de la CBS 60 minutos, máximo exponente del periodismo de calidad en la televisión americana. Documentándose para un reportaje sobre los riesgos del tabaco contacta con Jeffrey Wigand (gran Russell Crowe), un alto ejecutivo de Brown & Williamson, una de las mayores compañías tabaqueras de EEUU, que acaba de ser despedido. Inmediatamente, Lowell ve la historia que Wigand oculta, víctima de amenazas, cláusulas legales y contratos de confidencialidad. Las compañías de tabaco conocen los efectos perjudiciales del tabaco y los ocultan deliberadamente. Wigand quiere contarlo al mundo y Lowell le ofrece '60 minutos'.

Pero las compañías de tabaco son el dinero. Y el dinero es el poder. Y comienza una despiadada batalla entre unos periodístas íntegros que pretenden dar a conocer la mayor noticia sobre salud pública de la historia de EEUU y la de unas compañías tabaqueras sin escrúpulos que recurrirán a todo tipo de recursos, legales e ilegales, para silenciar a Wigand.


Surge la presión del auténtico poder, y de pronto, las empresas se cubren las espaldas unas a otras... algo a lo que, lamentablemente, tampoco es ajeno el periodismo...
Poco después, todo estalla:



¡Cuántos de nosotros habremos tenido o presenciado broncas en términos muy parecidos a éstos! Cada uno en su nivel, claro. Algunos en el despacho de algún jefe, otros en el pasillo que separa dos secciones. Pero las formas, las expresiones, la vehemencia... eso también es el periodismo. Es la reacción de alguien como Lowell, que ve cómo se desmorona todo sobre lo que está construida su trayectoria profesional: dedicación, honestidad, integridad... Pero sobre todo, es la reacción de un periodista honesto que es traicionado por sus propios compañeros, miedosos, acomodados, mediocres... Y de ahí los exhabruptos, y lo familiar que nos resulta todo en ese despacho, y entre esos "compañeros"... pero sobre todo tanta, tanta realidad. Y aunque Al Pacino sólo es Al Pacino en versión original, en esta ocasión fue doblado (excepcionalmente) al español por Ramón Langa, que grita "no me toques las pelotas" como nadie en nuestro cine...

El dilema (The insider), 1999
Michael Mann
Al Pacino, Russel Crowe y Christopher Plumer


martes, 30 de marzo de 2010

‘Avatar’ de diseño

Ya que nuestro último post nos situaba en pleno Hollywood con esa fantástica entrega monográfica de "Periodiquerías" a cargo de Gonzalo del Prado, desde allí regresamos con la sorpresa todavía a cuestas de no haber visto cómo la última película del peliculero mayor James Cameron, su publicitadísima Avatar (de un presupuesto casi secreto de unos 500 millones de dólares, la partida de márketing asciende a ¡150 millones!), se quedaba sin ganar todos los óscares ganables como parecía evidente antes de la entrega de premios. La industria no se ha premiado a sí misma, ni se ha rendido al todopoderoso poder del dinero en esta insólita ocasión, como se suele repetir cada año por estas fechas. Y a mí hasta me parece bien. Porque no me gusta Avatar, ni coincido con los planteamientos a los que podemos asociarla desde el punto de vista del diseño periodístico. Sí, eso es... Avatar es puro "diseñismo".


Ya hemos comentado alguna vez, y nuestro "Diseñario" recoge también este término que modestamente hemos acuñado, que el diseño periodístico no debe ser un fin en sí mismo, una propuesta estética ajena a los contenidos informativos, que maquetar la página de un periódico es informar y no decorarla, que se trata de editar contenidos informativos mientras que lo contrario es "diseñismo"... y no lo repetimos para molestar a quienes se molestan, sino sencillamente porque lo entendemos así. Que cada vez que hablemos sobre diseñismo alguien se enfade no es suficiente motivo para que dejemos de hacerlo, ya que como bien dice el gran Lobo "es parte de nuestro trabajo ser políticamente incorrectos".

Y esta película, cuyo espectáculo visual nadie cuestiona, bueno casi nadie, porque conocemos incluso quien no llegó a ver las tres dimensiones, nos lo ha vuelto a recordar con su despreocupación por contar una buena historia, con su enorme esfuerzo en tecnología y recursos financieros destinados a generar tan sólo grandiosas imágenes... que se convierten en un fin en sí mismas.


"En lugar de intentar recuperar el talento creativo de los guionistas televisivos para el medio cinematográfico, han optado por apostar fuerte por la generación de imágenes por ordenador", escribió Enrique Fiblas sobre Avatar antes de la entrega de los premios Oscar en ese nuevo medio digital de altísima calidad periodística que es FronteraD. El artículo, titulado "Avatar, el viejo nuevo mundo", continúa pocas líneas después afirmando que "resulta sorprendente que un proyecto que ha tardado 12 años en ver la luz carezca de un guión con al menos un ápice de garantías (...) El despliegue tecnológico permite unas imágenes que abruman en un principio por su espectacularidad. Pero sin un guión decente que les dé vida, pronto se desvanece la magia de ese mundo magníficamente recreado en algunas escenas, y se cae en una monotonía que convierte el metraje en excesivamente largo". Pues eso es ni más ni menos el "diseñismo".

Y lo más curioso para nosotros no es que haya sido su ex mujer Kathryn Bigelow quien se ha llevado los principales galardones dirigiendo la magnífica The Hurt Locker, una película sobre la guerra de Irak, sino que esa película ganadora tenga precisamente un gran guión escrito por Mark Boal, periodista norteamericano que estuvo en la zona del conflicto.


Fotografías de Mario Benito

La diferencia es que en el cine la cosa parece funcionar mucho mejor que en la prensa. Avatar se ha convertido a pesar de su superficialidad, o gracias también a ello, en una película que ha recaudado muchísimo dinero, no la más taquillera de la historia como se aventuran a escribir quienes repiten lo que les dice la productora sin hacer los correspondientes ajustes del precio del dinero (no tiene el mismo valor un dólar de Avatar que un dólar de Lo que el viento se llevó, que posiblemente siga siendo "la que más dinero ha ganado", como sabe cualquier estudiante de economía... y cualquier persona con sentido común). Y sin embargo, todavía no conocemos a ningún lector que haya esperado una cola para comprar un periódico con un diseño vacío de contenidos relevantes. Lo intentamos a comienzos de los 90 en el diario El Sol, pero su editor Germán Sánchez Ruipérez (el "amo de la burra" como él mismo se autodefinió) hizo perder varios miles de millones de pesetas a Anaya y al resto de los accionistas, y las exiguas ventas junto a una publicidad que tampoco pareció interesarse en el diseño por el diseño sin lectores nos cerraron un periódico que no llegó a cumplir el año y medio de vida.

Seguro que hay a quien pueda parecerle interesante el diseño y la imagen en sí mismos, independientemente de los contenidos periodísticos o de un guión inteligente, y que se entretengan así mirando colores y texturas y fondos y transparencias y blancos y rayitas, y tipos de letras, gentes como nosotros en todo caso, deformadas por nuestra profesión o con un interés especial en ello, pero no lectores comunes para quienes hacemos los periódicos, porque el "diseñismo" no es ni cine ni periodismo. El cine y el periodismo a lo que se dedican en realidad es a contar historias.

martes, 23 de marzo de 2010

Periodiquerías (XVII)

Nunca imaginamos cuando empezamos esta aventura llamada periodiquerías que viajaríamos para comprar prensa por tantos y tan variados rincones del planeta. Pero lo que nunca hubieramos podido adivinar es que íbamos a ser testigos privilegiados de toda una ceremonia de los Oscars, los premios por excelencia del cine americano. Y para los miembros de encajabaja, cinéfilos y mitómanos a partes iguales, ha sido un regalo inovidable. De hecho, nos ha hecho tanta ilusión, que hemos decidido dedicarle una entrega monográfica. El detalle se lo debemos a Gonzalo del Prado, compañero de profesión, buen periodista y mejor amigo.

Al fondo, la mítica alfombra roja vigilada por el tío Oscar.

Desde hace ya unos años, Gonzalo se encarga de la información de cine en los informativos de Antena 3 televisión. En estos años, ha tenido la suerte de conocer y entrevistar a muchos de los grandes del mundo del cine, los Spielberg, Scorsese, Hanks, Almodóvar, Amenábar, etc, etc... y de visitar los mejores festivales de cine del mundo, entre ellos, los Oscars, de los que está convirtiéndose en asiduo... Parte de esas experiencias las cuenta más en petit comité en su muy recomendable blog Bienvenido Mr. Blog de la web de informativos de Antena 3. Muy recomendable, no sólo porque sea nuestro amigo, sino porque siendo el cine un mundo de ferias y vanidades nos gusta su desapasionada aproximación a la materia: "Sólo soy un informador. De crítico tengo lo que cualquier otro ciudadano de a pie", comenta, con modestia, en su texto de presentación.



Los clásicos dispensadores de prensa americanos, tan cinematográficos.


En la ceremonia de este año, entre agotadoras jornadas de veinticinco horas más jetlag, tuvo el detalle de reservarnos este pedacito de Highland Avenue con Hollywood Boulevard, el mismo día de la ceremonia. En unas pocas horas, esas vallas ahora vacías, estarían rebosantes de curiosos a la caza de un autógrafo mientras las estrellas de Hollywood relucían en la roja alfombra del Teatro de los Sueños. Gracias a Gonzalo del Prado, encajabaja estuvo ahí antes que nadie para compartirlo con todos vosotros.


Encajabaja en los Oscars de 2010. Esto ya no hay quien lo pare....




Entregas anteriores de Periodiquerías:

Periodiquerías (I):
Madrid - Nueva York - Sevilla
Periodiquerías (II): Bilbao - Resistencia (Chaco-Argentina) - Múnich
Periodiquerías (III): Estambul - Praga - Nueva York
Periodiquerías (IV): Salamanca - Edimburgo - Tres Cantos (Madrid-España)
Periodiquerías (V): Lima - Bruselas - Mérida (España)
Periodiquerías (VI): Londres - París - Roma
Periodiquerías (VII): Las Vegas - Los Cristianos (Tenerife) - Alicante
Periodiquerías (VIII): Antigua (Guatemala)
Periodiquerías (IX): Berlín - Viena - Moscú
Periodiquerías (X): San Francisco - Puerto de Santa María (Cádiz) - Málaga - Newspaperman
Periodiquerías (XI): Lisboa
Periodiquerías (XII): Venecia - San Petersburgo - Osaka
Periodiquerías (XIII): Barcelona - Los Angeles - Buenos Aires
Periodiquerías (XIV): Kabale (Uganda) - Honolulu (Hawai) - Filadelfia
Periodiquerías (XV): Zaragoza - Gerona - Pamplona
Periodiquerías (XVI): Miami - Nueva Delhi - Lima

viernes, 11 de diciembre de 2009

¡Salimos (creedme) en Iron Man 2!

Iron man, buscando su casco...

Hace unos días, un amigo un tanto friki me pasó las últimas imágenes promocionales de Iron Man 2, que se estrenará a mediados de 2010. Nada fuera de lo normal si no fuera por un pequeño detalle: en una de las imágenes, el malo de la película -un irreconocible Mickey Rourke, irreconocible no por la caracterización, sino por esa cara de pepón de plástico que se le ha quedado al pobre...- observa una armadura en su ¿taller? A lo que vamos. Como buen malo-malo de peli americana, tiene toda la pared forrada de recortes de periódicos y revistas de su mayor enemigo, en un sutil intento de no parecer culpable, suponemos... Muchas muy reconocibles, la Rolling Stone, la revista Forbes, el rediseñado Toronto Star, y entre tantos, en primera línea... El País. Con una portada modificada para la ocasión, que la verdad es que se ve bien clarita. Y claro, nos pusimos a buscarnos. Pues creedme, El Mundo también aparece. El problema es que no se le ve la cabecera, pero he hecho tantas de esas que la reconocería casi con los ojos cerrados. Esa banda azul en la columa de los hoy es inconfundible. O sea, que también estamos en el escondite del malo. ¡¡La ilusión que nos hace!!


Ponemos la flecha roja en un lamentable intento
de que encontréis la portada. Creednos, eso es EL MUNDO...


¡Y decíais que la prensa estaba muerta! ¡Ja! Mientras queden malos malísimos que empapelen sus paredes con portadas y recortes de prensa estaremos salvados...

martes, 26 de mayo de 2009

La sombra del papel
(una de periodistas)

Sucede de cuando en cuando. Que se ruede una buena película sobre la prensa. Y sucede de vez en vez también que Rusell Crowe nos ofrezca una gran interpretación. Ahora coinciden, cuando y vez, con el título de "La sombra del poder" (State of Play), la primera película de la que tenemos noticia en la que se aborda, de manera tangencial pero muy destacada, el debate entre papel e internet en lo que al periodismo se refiere.



-Ella es barata, no se queja, escribe mucho y rápido -describe una estupenda Hellen Mirren en su papel de directora del Washington Globe, escenario de la película, a la joven "bloguera" que formará singular pareja con el experimentado periodista de papel.
-Sí, y yo estoy sobrealimentado, escribo lento y soy muy caro -replica el experimentado periodista interpretado con una verosimilitud cercana a la perfección por Rusell Crowe.
Dos sencillas frases que resumen a la perfección lo que está sucediendo en nuestros medios de comunicación. La película está dirigida por Kevin MacDonald ("El último rey de Escocia" es su trabajo más conocido y valorado hasta ahora) y está escrita por Tony Gilroy (guionista entre otros trabajos de la exitosa y magnífica saga de Bourne) y por Peter Morgan ("Frost y Nixon") quienes, a la vista del resultado, además de construir un thriller vigoroso y lleno de tensión, saben lo que sucede en el interior de los periódicos. O lo saben los autores de la serie de televisión de la BBC, en seis capítulos, de la que esta película es una adaptación.

Otro ejemplo de por qué decimos que saben de lo que hablan sucede en la magnífica bronca de la directora Mirren a nuestra singular pareja de reporteros. En el curso de su investigación periodística descubren un supuesto escándalo sexual de un congresista (a quien da vida un desconocido Ben Affleck, que nos sorprende con una solvencia desacostumbrada en él). No son datos contrastados, ni parecen verosímiles, son datos para desviar la auténtica investigación, pero la joven "bloguera", interpretada por Rachel McAdams, tiene declaraciones de una mujer que dice haber participado directamente en el hecho y quiere publicarlo "antes de que lo hagan otros". El veterano periodista consigue convencerla de lo contrario y, evidentemente, lo publican "otros". En concreto, un tabloide sensacionalista, que esgrime la airada directora: "Teníais la noticia y no me la dísteis". "Es mentira, no es una noticia", replica Crowe. "La única puta noticia que tenemos es que este periódico se está hundiendo", le replica ella a él. La directora explica brevemente cómo funciona el negocio: nuestros dueños quieren que vendamos más, esta "noticia" se publica en primera página y vendemos más; si es mentira, al día siguiente publicamos el desmentido y vendemos también más; después alguien se derrumba porque hemos contado estas cosas... y también lo publicamos y vendemos más.

La sombra del poder al que se refiere el título en castellano no es el del menguante poder de la prensa, ese supuesto "cuarto poder" al que de siempre hemos preferido llamar "contrapoder" (un poder enfrentado al poder) y que hasta el momento han utilizado casi en exclusiva los periódicos impresos sin que aparezcan perspectivas de que vaya a pasar a manos de los sitios de internet, se refiere, decíamos, al poder político y a sus oscuras connivencias con ejércitos privados. "Pasará a buen seguro a la lista de grandes del género junto a las inolvidables Todos los hombres del presidente y Primera Plana", escribe Ramón Lobo en un lúcido análisis tanto de la película como de las relaciones internet-papel en su magnífico blog periodístico En la boca del lobo (imprescindible referencia que figura desde hace ya tiempo en nuestro listado de enlaces dinámicos, blog alimentado por uno de los grandes veteranos periodistas de nuestro país, especializado en información internacional).

Espero que no se nos enfade nadie porque hoy hablemos de cine, ya os comentamos hace no mucho en un artículo titulado ¿Pero no es esto un blog de diseño? que "de todo se nutre el diseño", que conocer los contenidos de una página es fundamental para diseñarla bien, y que por eso aunque tratemos de manera directa el diseño periodístico también lo estamos haciendo con la fotografía, con la pintura, con exposiciones, política o el periodismo en general y, hoy, por primera vez con el cine. Primera y seguramente no última vez porque estamos a la espera de que nuestros queridos colegas de blog Javier Vidal y Quique Falcón se decidan con una sección de "cine periodístico" en la que nos ofrezcan su más que interesante punto de vista sobre lo que saben y aman acerca del cine. Que no es poco.

En cuanto al punto de vista de quien nos cuenta "La sombra del poder", está del lado del papel, y son continuas las alusiones al periodismo "apresurado", "poco contrastado", escrito por "sanguijuelas" de internet, frente a quienes hacen lo contrario en sus trincheras de celulosa. A pesar de eso, la curiosa pareja logra hacer un equipo de auténtico periodismo de investigación trabajando juntos. Algo de ese espíritu complementario del que hemos hablado en más de una ocasión. No papel o internet, sino papel e internet. "Una noticia así", confiesa no obstante al final la "bloguera" cuando consiguen, o creen haber conseguido, tener contrastada la historia, "merece ser leída en papel", y tal vez por eso nosotros, románticos, ingenuos, sobrealimentados y lentos, caros, obsoletos, nos identifiquemos tanto con el planteamiento de esta gran película, incluidos sus emocionantes títulos de crédito finales. Porque sucede de vez en cuando también que los títulos de crédito de una película merezcan que hablemos de ellos como en esta ocasión, en los que al ritmo eléctrico de la Creedence Clearwater Revival y su "Long as I can see the light" las rotativas que hasta entonces soñábamos con que apareciesen en pantalla, aparecen definitivamente y comienzan a girar... ¡Joder! ¡Cómo se va a morir esto!, ¡pero como coño se van a parar estas máquinas infernales y maravillosas!