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viernes, 14 de octubre de 2016

Ahora... o nunca

Esta es la última portada, con fecha de hoy, del último periódico nacido en Madrid, que Ahora fallece, con tan sólo un año de vida.




Ahora ha sido el ¿último? intento de hacer un periódico impreso en papel en mi ciudad. Impulsado por el veterano periodista Miguel Ángel Aguilar —a cuyas órdenes trabajé hace más de 20 años en el diario El Sol, un proyecto maravilloso que apenas nos duró año y medio pero a través del cual pude entrar en este mundo fascinante y doloroso de la prensa impresa que tanto amo—, dirigido por Ramón González Férriz y con una plantilla de unas 20 personas, 12 de ellas periodistas. Tenía una tirada de 15.000 ejemplares, 5.000 de ellos vendidos en los kioskos y 1.200 mediante suscripciones, según los datos que aporta Rubén Arranz en Vozpópuli.



En el número anterior, publicado el viernes pasado porque Ahora es, era, una publicación semanal en formato sábana, se informaba a los lectores del "acuerdo de disolución y cierre del periódico" decidido en una Junta extraordinaria de los accionistas de 'Papel Futuro 2014, SL', empresa editora con sede en la calle Larra, mítico lugar por su relación con el periodismo impreso en Madrid durante todo el siglo XX. Se aportan también datos económicos que justifican esta media y la Junta "lamenta la desaparición del periódico en momentos que parecen hacerlo más necesario".

Estoy de acuerdo. Porque, saben, de haber dependido de mí el sacar a la calle un periódico en estos tiempos, habría hecho un proyecto así. Un diario bien diseñado, proyecto del talentoso Fernando Rapa Carballo, bien impreso en un formato interesante y distinto, en un papel de calidad en el que la lectura está por encima de todo, incluso con un cuerpo de letra mayor que el habitual en la prensa. Un periódico para leer. Para quienes nos gusta la lectura. Centrado en política, economía y cultura, justo aquello que más me interesa. Con temas de fondo para comprarlo una vez a la semana y leerlo con calma durante distintos días. Una sección de Cultura que, para mí, era de las mejores en la prensa actual y eso teniendo en cuenta su corta trayectoria.



En fin... Que lo han hecho todo bien, y no ha servido. Que lo me que interesa, no parece interesarle a esta sociedad, o no de la manera suficiente como para que sea sostenible económicamente. Que nos empobrecemos. Que lo gratis no basta. Que lo pagaremos.

Para mí es una muy triste noticia el cierre prematuro de Ahora y sólo me queda dar la enhorabuena y las gracias a ese equipo periodístico que con su trabajo de excelencia nos ha ofrecido bien entrado el siglo XXI nada más y nada menos que un periódico.




Ahora se despide de ustedes

martes, 12 de julio de 2016

A veces

A veces pienso que el error comenzó en los años 90 del siglo pasado, no hace tanto, con los textos cortos, los despieces, las páginas visuales, el color, el diseñismo...


El argumento eran tan sencillo, tan simple, tan simplón, como que "a la gente le interesa la televisión, así que los periódicos tienen que parecerse a la televisión". ¿Que se creen ustedes, que los gurús son cosa exclusiva del mundo digital? ¿Que nacen, crecen, se multiplican mucho y su fecha de caducidad es muy corta sólo ahora? No. Incluso sufrimos una burbuja de 'consultores' pagados a precios de escándalo en aquellos tiempos de bonanza en los que se atisbaba ya lo que podría venir. "Que la televisión es visual, pues los periódicos tienen que ser visuales." Son 5.000.000. De pesetas. La consulta, digo. "Los textos deben ser muy cortos, nadie lee más de dos o tres párrafos, nadie tiene tiempo, escriban ustedes una noticia de un telediario y verán qué pocas líneas ocupa."

Los periódicos tuvieron que ser como la televisión siguiendo la estela del mundialmente exitoso USA Today con su famosa, mítica ya, página del tiempo a la manera de los noticiarios televisuales porque a la gente, al público, a la audiencia, a los usuarios, les interesaba sobre todo, o sobre todo y nada más, la televisión. Pero los periódicos eran (¿son?) un producto informativo de lectura. Con lectores.

"Un periódico tiene que ser como la televisión." ¿A que ahora suena como una auténtica parida? Pues entonces te decían muy serios y muy bien vestidos que hay que ir a donde esté el público, hay que ser lo que quieren ellos que seamos, lo que les interese. ¿Les suena? Sólo que si dejas de ser lo que eres, dejas de ser. Esto no te lo decían. No te lo dicen.

Una red social, una aplicación, una empresa de software, un 'espacio cultural', un plató de televisión, un lugar de encuentro para tuiteros o un espectáculo con entradas a la venta para que vengan a ver cómo trabajas y disfruten del vibrante interior de una redacción en vivo, entre otras muchas ocurrencias más que seguiremos viendo venir si es que da tiempo, no son productos de lectura. No son un periódico ni un periódico es eso. No es eso, que dijo el filósofo, no es eso...


Y es que un periódico es (¿debería seguir siendo?) algo hecho fundamentalmente para leer. ¿Eso quiere decir que haya que renunciar a un diseño periodístico de excelencia? No tengo ni que contestar a esta pregunta retórica porque mi trabajo consiste precisamente en eso. Diseño al servicio de contenidos periodísticos. El mejor que se pueda hacer, todo el talento visual puesto al servicio de la información. Maquetar es informar.

Pero un periódico no se hacer para ser mirado, contemplado, modificado o configurado por usuarios en vez de lectores. Eso son otras cosas, otros productos informativos o de simple entretenimiento, que también pueden y deben ser interesantes, pero que no son un periódico.

Ricardo Curtis, mi primer director de Arte en el diario El Sol, uno de los mejores diseñados en la historia del periodismo español, muy visual, y uno de mis maestros junto a su inseparable Pedro Pérez, amigos ambos muy queridos aunque nos veamos cuando nos veamos y con el tiempo entre medias que sea porque la amistad no entiende de plazos de visita, me dijo hace relativamente poco: "No sé si nos equivocamos. Entonces lo teníamos muy claro, ahora no lo tengo tanto." También yo lo pienso a veces. Sólo a veces.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Entrevista a Victor Palau, de Gràffica


Víctor Palau. Foto: graffica.info


"El digital es información y el papel es emoción"

Todo empezó en el año 2009 como un punto de encuentro en el que desembocar la pasión por el diseño de Ana Gea y Víctor Palau. Siete años después, Gràffica se ha convertido en una de las webs de referencia del diseño en España y Latinoamérica. Tanto, que tienen sus propios premios, distintos a los habituales del sector y que premian cosas que en otros certámenes resulta imposible. Ahora, lanzan su revista en papel, apelando al reposo, la reflexión y la emoción que supone imprimir. Este primer número aborda, a modo de documental impreso, el futuro del diseño en España, un porvenir en el que la tecnología lo ha cambiado, y cambiará, todo. 


Lleváis en internet desde 2009 y os habéis convertido en una de las web de referencia en castellano para el mundo del diseño. ¿Cómo nació graffica.info?

Todo empezó con un blog personal y por la pasión de contar. Al principio era un lugar donde poder explicar, contar a otros lo que ocurría en el mundo del diseño gráfico. Una nueva marca, una nueva tipografía, una opinión sobre algún tema… poco a poco la audiencia fue creciendo y decidimos, Ana Gea y yo, convertir ese blog personal en algo donde más profesional y participativo. 


¿Vuestra vocación es ser algo más que una web de noticias sobre diseño?

Ser una web de noticias sobre cultura visual es ya mucho. Pero es cierto que hacemos muchas otras cosas dentro de la divulgación del diseño, la creatividad y las tendencias visuales. También somos una tienda, una web de ofertas de empleo… y en general también hacemos talleres, conferencias… y unos Premios que son nuestra gran fiesta.


También tenéis unos premios en el mundo del diseño. ¿Por qué decidisteis crear estos premios?

Los premios de diseño son un poco perversos desde nuestro punto de vista. Para que te den un premio hay que pagar una inscripción y presentarse. Hay una voluntad de querer ser premiado por parte del profesional. Y en ocasiones la actividad profesional es una estrategia dirigida a conseguir premios. Por tanto, no se le concede el premio siempre a quien lo merece, sino a quien puede pagarlo (las inscripciones son realmente altas) y a quien quiere que se lo den… Hay profesionales muy, muy validos que no se preocupan por estas cosas o simplemente no tienen los recursos para hacerlo.

Además en muchos premios el jurado es muy reducido, en ocasiones de una sola persona, que decide sobre el bien y el mal. Un diseñador (o unos pocos) que juzga a otros diseñadores.


Nosotros queríamos proponer otra manera. Unos premios en los que nadie se puede presentar, nadie paga, y hay un jurado muy extenso (más de 20 profesionales de diferentes áreas de la cultura) que no son sólo diseñadores. Eso nos daba como resultado otra mirada sobre nuestra actividad.

Por eso los Premios Gràffica premian cosas que sería imposible que se les diera un premio de los habituales y que sin embargo son enormes proyectos o profesionales.


Ahora os habéis lanzado con una revista en papel cuando la tendencia parece indicar justamente lo contrario. ¿Qué os ha llevado a editar una revista en papel?

Siempre vamos un poco a contracorriente. Lo que ha ocurrido es que después de 7 años de información en internet teníamos la necesidad de contar otras cosas, de otro modo, y no lo podíamos hacer en digital. 






Yo siempre digo que el digital es información y el papel es emoción. Una imagen a doble página es un impacto que no se consigue en un móvil. Un titular con una tipografía grande, destacados, ladillos, despieces… todo ese lenguaje no es posible en digital. Eso era una de las cosas que necesitábamos pero también un espacio de mayor reflexión y análisis. Los textos largos, aunque Jot Down parece decir lo contrario, no funcionan bien en digital.


Ahora tenemos un espacio donde no estamos sujetos a la viralidad, los likes, estadísticas, usuarios únicos… 


¿Qué acogida ha tenido el primer número?

Increíble. Muy por encima de nuestras expectativas. La primera semana se vendieron más de 1.000 ejemplares desde prácticamente todas partes. No solo España. México, Estados Unidos, Reino Unido, Italia… Hicimos una tirada de 3000 ejemplares que se nos va a que dar corta sin duda.

Cómo se hizo Gràffica en papel - Making of from gràffica on Vimeo.


Vuestro primer número está enfocado al futuro de la profesión. ¿Tenéis pensado hacer de cada número una unidad temática o que esa temática ocupe una parte amplia de la revista pero deje también espacio para otros temas?

Lo llamamos Revista Documental. Nosotros ponemos el micrófono pero los protagonistas son los profesionales que cuentan y hablan sobre el tema. Expresan su opinión que es mucho más valiosa que la nuestra. Incluso hemos quitado las preguntas para que ni siquiera esté presente nuestra impronta o que el lector se vea inducido por lo que les preguntamos.

Hay muchos temas alrededor del mundo del diseño y la creatividad que son susceptibles de hacer un documental. 

Además en cierta manera sí hay documental ya que la revista en papel se apoyará en entrevistas en video que hemos realizado a diferentes personas del sector, incluso a algunos que aparecen en la revista, que redundan sobre la temática y la opinión sobre el tema central de la revista. Se podrán ver en la web y en las redes sociales. 


Hablando de futuro, ¿Cómo veis el mundo del diseño en España? ¿Y en Latinoamérica?

El futuro es muy interesante. Estamos en un momento en que todo cambia y que hay muchos paradigmas, muchos modelos que se han venido abajo. En la revista vemos que todos los modelos son viables siempre que se sepa lo que uno hace, pero es cierto que hay una nueva manera de dedicarse a la creatividad que ya no es la tradicional de un diseñador con un ordenador que solo sabe hacer logos o maquetar libros. Ahora hay miles de formas de diseñar y aplicar nuestros conocimientos a cientos de nuevos canales y soportes. La tecnología lo ha cambiado todo y lo va a seguir cambiando.



En España el sector está muy tocado porque las empresas no han sabido aprovechar los conocimientos de los creativos para mejorar sus empresas y sus negocios. En Latinoamérica me da que están igual o peor. Lo que nos llega de allí es muy esperanzador ya que hay países que están creciendo mucho y se nota que se están haciendo muchas cosas en el mundo de la cultura visual. México, Argentina, Perú … pero están lejos de lo que sería óptimo o deseable. 


Lo que si está claro es que ahora mismo da un poco igual donde estés. Se puede trabajar desde Perú para todo el mundo y viajar a ciertos lugares de vez en cuando. Nosotros mismos somos un ejemplo de lo que llamamos ahora Emigrante 2.0.


¿Cuáles son los principales problemas que creéis que tiene el diseño gráfico en España?

El principal problema es que no se ha fomentado en ningún lugar una buena calidad de la cultura visual. Los programas de televisión, por ejemplo, tiene un diseño de imagen francamente deplorable (excepto Canal +). Esto hace que toda la población tenga un conocimiento visual muy bajo. Eso afecta a las empresas que generan productos para ese contexto visual. También las instituciones públicas han dejado de contratar a los mejores y han optado por lo más barato o yo me lo guiso yo me lo como.



Incluso las empresas públicas dedicadas a promocionar el diseño han desaparecido. Barcelona parece el único reducto donde el diseño es tema de estado y se utiliza como herramienta de atracción de negocio e incluso turística. 


Vosotros tratáis mucha de las disciplinas del diseño. ¿En cuál creéis que destaca más España?

Eso es complicado. En tipografía somos una referencia muy importante. Grandes tipógrafos que desde España crean tipos muy usadas en todo el mundo o que participan en proyectos editoriales a nivel internacional. Hay muchas disciplinas con mucha actividad, pero ahora que operamos en la aldea global, ya no se sabe quién es quién ni donde trabaja cada uno. Por eso decir que España es potente… más bien hay mucha gente haciendo muchas cosas en muchos sitios.


¿Tiene España mucho que envidiar a los países anglosajones en cuestiones de Diseño?

A nivel de profesionales no tanto, a nivel del uso del diseño en la vida diaria… TODO! Ir a un supermercado en Londres y ver lo que está en el linea es increíble. Los libros, la prensa, los programas y cortinillas de televisión… los logos!!! Y no es que aquí no sepamos hacerlo igual de bien, de hecho todos vemos lo que se hace en casi cualquier parte, el problema es que aquí es difícil encontrar al otro lado a alguien que este a la misma altura y con los mismos objetivos...


¿Y el futuro de la prensa?

La prensa siempre estará ahí. En un formato o en otro. Lo que cada vez está más cerca es la muerte del periódico en papel que se compra en el quiosco. Hay que pensar que lo que ocurre en el papel está obsoleto en el mismo momento que es está imprimiendo. Pero… si que surgirán nuevas propuestas de periódicos más segmentados, con contenidos mejores. Los casos de La Marea, Jot Down, Libero, nosotros mismos… es el ejemplo de que la gente está cansada de la prensa tradicional y quiere otros temas y de otro modo.




El País con toda la cantidad de especiales que está haciendo parece que el periódico sea lo de menos y es la excusa para vender todas las demás revistas…

La prensa está y estará … lo que ocurre es que cuando hay cambios cuesta volver a recolocar las cosas en su sitio. Es como las mudanzas, siempre hay cajas que se quedan por ahí desperdigadas...


¿Nos podéis dar unos nombres de gente a la que no podemos perderles la pista durante los próximos años?

Ufffff!!!!! Cualquiera de los que sale en la revista habrá que tener mucho ojo con ellos…

sábado, 5 de marzo de 2016

Jeff Jarvis y el futuro del periodismo

Llegaba Jeff Jarvis (1954) a la Universidad San Pablo CEU con el aura de gurú del que todos quieren oír cómo será el futuro de los medios. Pero nada más lejos de la realidad. El norteamericano confesaba, humilde, no saber cómo será ese futuro, aunque sí sabía quién lo protagonizaría: “Vosotros”, le dijo a los centenares de estudiantes que abarrotaban el Aula Magna. Serán ellos los que tengan que “construir” ese futuro. “Sois vosotros, los jóvenes, los que tengáis que reinventar lo viejo, yo ya estoy demasiado viejo para luchar”, ironizaba arrancando una sonrisa a su entregado audiencia.


Jeff Jarvis durante la charla en el CEU. Foto de Fernando Bonete Vizcaíno

Al igual que lo hizo Guttemberg, el primer emprendedor en esto de los medios, según Jarvis, son los jóvenes los que tengan que conseguir un producto nuevo, los que tengan que salir a la calle y preguntar “qué os hace falta, qué queréis, qué necesitáis”. Es esa búsqueda de las comunidades donde está el futuro del periodismo. Porque la función del periodismo, de los periodistas, es “servir a las comunidades, identificar un problema y ayudar a la comunidad a resolverlo". “Hay que añadir valor a la vida de la gente”, dijo. “No podemos pensar que basta con hacer un periódico”.



El auditorio del CEU. Foto de Fernando Bonete Vizcaíno

La época en la que la responsabilidad del medio terminaba cuando el receptor recibía el mensaje empaquetado ha terminado. “Con Internet todo ha cambiado”, sentenciaba Jarvis. “Estamos volviendo a la época pre Guttemberg”, donde el conocimiento se transmitía boca a boca, lo único que “ahora se transmite click a click”. “El público es lo valioso”, enfatizaba, y puso como ejemplo los podcast, que “nos enseñan a tener una relación directa con la comunidad”.

En esta situación es difícil diferenciarse en la maraña de medios, webs, radios, televisiones, etc. que hay en todo el mundo, pero Jarvis animaba a los estudiantes a agarrar “ese gran reto” y hacerlo suyo. A ser algo más que periodistas, a arriesgarse, a emprender, a terminar con el modelo de negocio actual de “copiarnos unos a otros infinitamente y desaprovechar un montón de talento”. “Hay un montón de nuevas oportunidades”, les animaba.

Google y Facebook

El profesor de la Universidad de Columbia, que se acercó a los alumnos para contestar a sus preguntas, criticó la actitud de los medios europeos respecto a Google y Facebook, inmersos en una absurda pelea que desde su punto de vista, americano 100%, no comprende. “Necesitamos estar ahí”, insistía el americano, que invitaba a los medios a reunirse con ambos gigantes tecnológicos para explicarles qué hacen, cómo lo hacen e intentar sacar el mayor provecho posible. Porque las vías de distribución han cambiado, para siempre. Y Google y Facebook son esas nuevas vías.

Eso, además, supone un cambio cultural. "Las masas, como tal, han desaparecido". Ahora somos individuos, y “Google y Facebook lo saben” y nos tratan como tal. "Mi periódico local no sabe dónde vivo, doónde trabajo, qué me gusta; Google y Facebook, que son empresas gigantes, sí". El trabajo es escuchar a esos individuos e identificar sus necesidades. “Necesitamos menos productos para las masas y más productos para los individuos”, recetaba Jarvis. “Google y Facebook nos pueden enseñar muchas cosas”.



Jeff Jarvis escucha atentamente una de las preguntas que le hicieron. Foto de Fernando Bonete Vizcaíno


Ese producto, además, es infinito, no se acaba nunca, se alimenta constantemente. “Hay que acabar con la idea de que vendemos un producto acabado”, decía Jarvis. La conversación sigue presente, “no pasa nada por reconocer que te has equivocado”, escucha a tu audiencia, alimenta la conversación. “Nuestra labor como periodistas es aportar valor a ese flujo, tenemos que volver al periodismo ‘slow”.

Ese periodismo slow que hace falta también necesita de un nuevo modelo de publicidad. “Ya no vale decir, ‘mira que auriculares más bonitos, cómpralos'. No, la publicidad ha cambiado, los periodistas tenemos que reinventar la publicidad porque los anunciantes no lo van hacer”. Ya no vendemos audiencias, posibilidades de que visualicen el producto miles de personas, “ahora vendemos habilidades, como la capacidad de hacer viral un contenido, la capacidad de crear comunidad”.


Y eso lo tienen que hacer los periodistas. No los robots, “que no sustituirán a los periodistas”. Tampoco los programadores, “porque los periodistas no tienen necesariamente que saber programar, pero sí tienen que saber hablar con el que programa”, conocer su lenguaje, saber qué te está diciendo.

Por eso Jarvis apuntaba a otro fundamento del periodismo del futuro, “el trabajo en equipo”, pequeños equipos de trabajo con variedad de perfiles para conseguir lo que para él es la clave de la cuestión: identificar una comunidad y resolver sus necesidades. Es decir, volver al periodismo.






Además del autor de libros como ‘Y Google ¿cómo lo haría?’ o ‘El fin de los medios de comunicación de masas’, también han participado Ana Ormaechea, periodista y alumna de Jarvis en la Universidad de Columbia, Luis Martín, Chief Digital Officer de Cope, Borja Bergareche, Chief Innovation Officer de Vocento, Jesús Moreno, Director de desarrollo de producto web de A3Media, Carlos Relloso, Chief Digital Transformation Officer de Prisa, Olalla Novoa, periodista de El Mundo, Anaïs Pérez, Head of Communcations de Google España, Consuelo Sánchez Vicente, Directora General de Comunicación del Ministerio de Presidencia y Pere Vila, director de Tecnología, Innovación y Sistemas de RTVE.

martes, 1 de marzo de 2016

5W

WHAT

Un nuevo proyecto periodístico, hecho por periodistas, a contracorriente de lo que consultores y cantamañanas del 'modelo de negocio' repiten sin saber de lo que hablan. Grandes reportajes sobre información internacional a los que se dedica el tiempo que necesitan, escritos por periodistas que saben de lo que escriben porque viven en los acontecimientos que narran y cuyos textos buscan la excelencia de la literatura, entendida ésta como una manera de contar el mundo. Fotoperiodismo de máxima calidad. Aquí no hay listas con las 10 paridas del momento, vídeos 'virales' con alguien que se da un golpe, titulares con la palabra "sexo" o la foto de una teta para buscar el clic fácil y rápido.


5W es una nueva revista que tiene como lema "crónicas de larga distancia" y eso lo explica todo. Lanzaron una web hace unos meses y un proyecto de crowfunding para conseguir 25.000 euros con los que publicar una revista impresa. Obtuvieron algo más del doble y la revista, ¿o es un libro?, ha salido hace muy poquito de las imprentas.


WHO

Xavier Aldecoa, corresponsal en África del diario La Vanguardia, entre otras muchas cosas; Mikel Ayestarán, periodista free-lance en Oriente Medio; Igor G. Barbero, periodista free-lance en el sudeste asiático; Maribel Izcue, corresponsal de la Agencia EFE durante años en Tokio y colaboradora de medios como El Periódico de Catalunya; Agus Morales, periodista free-lance y director de la revista, ¿o es un libro?, 5W; Pablo R. Suanzes, corresponsal en Bruselas del diario El Mundo, compañero y amigo, sí a veces sucede; Anna Surinyach, fotoperiodista y responsable de la edición gráfica; y Quim Zudaire, responsable de la web, son los miembros del 'Colectivo 5W'. En la revista colaboran, además, muchos más periodistas y fotoperiodistas de prestigio internacional.

De izquierda a derecha, Anna Surinyach, editora gráfica, Agus Morales, director, Pablo R. Suanzes, Carlos Alsina, Xavier Aldecoa y Martín Caparrós lanzándoles sus inteligentes provocaciones.


WHEN

Fue el sábado pasado, 27 de febrero de 2016. Estuvimos en la presentación de la revista que ha visto la luz tras más de cinco meses de trabajo, según nos contó su director. Suanzes y Carlos Alsina hicieron de maestros de ceremonias. Muy divertido. Muy ilustrativo. Especialmente divertido e ilustrativo estuvo Martín Caparrós, autor del fa-bu-lo-so texto que sirve como prólogo de la revista, ¿o es un libro?, titulado 'La guerra moderna'. “No hay que hacer lo que el público quiere", nos retó y sorprendió Martín, "hay que hacer periodismo CONTRA el público". O frases como ésta:



WHERE

En el salón de actos del colegio mayor Chaminade de Madrid. Lleno a rebosar, niños pequeños incluidos. Tuvimos la agradable sorpresa de encontrarnos allí con el gran Javier Errea, con quien comentamos las dudas que nos despierta el formato de la revista, ¿o es un libro? y que él comparte. Debate que también se produjo durante la propia presentación. Y es que si bien el tamaño tan pequeño y la tapa dura —como un libro— permiten llevarlo a cualquier sitio, en un bolsillo un poco amplio, facilita su conservación, y puede tener sentido si lo que se pretende es dar preponderancia a los textos, a pesar de que el tamaño de la letra es pequeñíiiiiiiisimo, la edición gráfica sale seriamente perjudicada, a pesar de que según su responsable Anna Surinyach, es algo por lo que apuestan de una manera decidida. Resulta algo contradictorio, porque es un formato que penaliza, y mucho, el magnífico fotoperiodismo que nos ofrecen. Suanzes me retó a que tendría que comerme mis palabras si logran vender los 5.000 ejemplares de este primer número anual, lo que demostraría según él lo idóneo del formato, y encantado acepté escribir un post si, como espero y confío y deseo, logran venderlos todos, admitiendo públicamente mi culpa.

Conexión en directo desde Beirut con Diego Ibarra, autor de la (¿polémica? no todos estaban de acuerdo en que fuera la más apropiada, o que se entendiera del todo) fotografía de la cubierta del primer número de la revista, ¿o es un libro?

Nos encontramos allí con nuestro compañero de redacción Alberto Rojas —un honor para nosotros diseñar páginas para sus crónicas—, que colabora en este primer número de 5W con un reportaje titulado 'Madres coraje en el limbo de los refugiados' que incluye textos y fotografías también suyas sobre seis campamentos de África.
Y también saludamos al terminar a Ramón Lobo, con quien trabajé hace ya... mucho, en el desaparecido diario El Sol: "Hay que resistir", nos dijo cuando comentábamos el degenerativo panorama de los medios impresos tradicionales. Y tiene razón, como casi siempre.

WHY

"Porque, a día de hoy, el papel es la única posibilidad de hacer rentable un proyecto periodístico. Sólo con una web no se puede vivir del periodismo de calidad. Necesitamos lectores, y lectores que paguen por nuestro trabajo", afirmó con rotundidad Pablo Rodríguez Suanzes —coincidimos con él palabra por palabra— en la presentación de este proyecto al que sólo podemos desear que funcione. Por ellos, por nosotros, y por una sociedad mejor, con más cultura y con el más que necesario periodismo de calidad. Amenazado más que nunca, hasta por los propios gestores de las empresas periodísticas de nuestro país.

viernes, 15 de enero de 2016

Acabar a lo grande








Esta es la cobertura que realizó nuestro periódico el lunes sobre la muerte de David Bowie: Los ojos 'bicolores' del genio británico del Pop mirándonos por encima de la cabecera de la portada, obra del gran Ulises Culebro. Una fabulosa ilustración de Ricardo Martínez, para quien se nos acaban ya los calificativos, abriendo la sección de Cultura (ilustración que, por cierto, y a pesar de su increíble complejidad técnica y tamaño, se tuvo que realizar en un tiempo récord por una de esas historias que no se pueden contar por formar parte de lo que puede denominarse "lo que pasa en el vestuario..."). Una primera página doble con la crónica de Darío Prieto y una opinión de Loquillo. Otra segunda página doble con opiniones de Tomás Fdo. Flores, Javier Menéndez Flores y Julián Ruiz. Otra tercera página doble con informaciones de José Manuel Gómez, la relación de Bowie en el cine escrita por el siempre brillantísimo Luis Martínez y con la moda, en un análisis de Leticia Blanco. Un friso en la parte superior de todas estas seis páginas con un completo trabajo de edición sobre la discografía de Bowie. Y, finalmente, otra página con un obituario escrito por Pablo Gil, especialista en música.

Posiblemente, la manera más apropiada para contar el final a lo grande que ha tenido de uno de los grandes. Porque no se puede morir de una manera más genial que ésta:




No tengo los datos, no quiero siquiera preguntar por ellos, pero me temo que todo este despliegue de talento en contenidos, diseño, edición... calidad periodística en suma, no ha supuesto que vendiéramos el martes un sólo periódico más. Posiblemente sucediera todo lo contrario, porque si la tendencia es que la difusión de los periódicos impresos sigue y seguirá cayendo, entonces este martes habremos vendido menos periódicos que el lunes, día en el que a su vez se habrán vendido menos que el domingo... Lo propio de una sociedad que ha decidido prescindir de un bien público informativo y cultural que hasta ahora la enriquecía. Una sociedad que decide empobrecerse día a día. Y es que ¿alguien puede señalarnos una cobertura sobre la muerte de David Bowie de una excelencia similar a ésta que os mostramos hoy realizada en una página web? ¿Algo que dentro de un tiempo pudiera recordarse?


lunes, 11 de mayo de 2015

Publicidad invasiva... publicidad caníbal

La publicidad invasiva no es desde hace ya varios años algo inusual. La publicidad invasiva casi ya ni nos llama la atención, que es lo que trata de hacer, la razón de que invada lugares que no debería profanar.




Por eso, el atrevimiento de la publicidad invasiva —como el de los antibióticos de los que se abusa hasta que dejan de tener efecto, y ya no nos curan— va a más en una huida hacia adelante que no sólo perjudica a la efectividad de la propia publicidad invasiva sino también a quien, obligado por la cuenta de resultados, la consiente. Pan para hoy... para ayer, en realidad...




La publicidad invasiva juega a todas las bazas, a lo que sea, incluso a no serlo y a esconderse ¿para que la busquemos?





La publicidad invasiva, que en la web es todo esto y más multiplicado por el infinito que es la propia web y creciendo de manera exponencial, en ese afán insaciable para que la mires a ella, y sólo a ella, aunque hayas pagado por contenidos que no son ella, está llegando incluso a invadir... ¡a la propia publicidad!



¿A supuesta publicidad en una impostura?



Publicidad invasiva... publicidad caníbal.



La publicidad invasiva no es un fenómeno de un sólo medio impreso, o de uno más que otros; afecta a todos. Los ejemplos mostrados en este artículo son del diario El País de ayer domingo, periódico que hoy, por cierto, estrena rediseño.

jueves, 12 de febrero de 2015

Jill Abramson, las historias y
el futuro del periodismo

Jill Abramson arrastra las últimas palabras de sus frases. Habla con aplomo y tranquilidad, sabiendo que su auditorio no sólo la oye, también la escucha. Más de 600 personas, muchas de ellas periodistas, que se han juntado en la tercera edición de Conversaciones con para escuchar a la ex directora del The New York Times

Abramson venía a transmitir el conocimiento que le aportó dirigir el periódico más importante del mundo. A dar la receta para el futuro del periodismo. Una receta conocida, tan vieja como la propia profesión, pero que muchos han olvidado, algunos incluso desterrado: el periodismo son historias, son su materia prima.

“La gente siempre ha tenido hambre de buenas historias, es algo muy antiguo”. La hubo con Dickens y la hay ahora con Serial, el podcast del millón de oyentes. La hubo con el Watergate y la hay ahora con el caso Snowden, la lista Falciani o Snow Fall




Pero Abramson también trajo el diagnóstico de dos enfermedades que puede postrar al periodismo en la UCI. Una del futuro y otra del presente, íntimamente relacionadas. De futuro porque las universidades se están quedando sin estudiantes de Humanidades, obsesionados “por tener un título que poner en el currículum”, presionados por el ambiente para obtener un empleo rápido, sin saber que las buenas historias “también dan trabajo” y que una buena historia “te acompaña durante toda la vida”. 

Y una de presente, la censura, ya sea de gobiernos democráticos, como la presión de la administración Obama a los periodistas o nada democráticos, como el chino y su apagón de la web del NYT. Censura impuesta o censura auto impuesta, sólo combatible desde la libertad de prensa, aquella que defiende la primera enmienda, “la más importante de todas”.

Jill Abramson durante la charla. Foto: conversacionescon.es


Continuaba Abramson con el diagnóstico del enfermo y sus achaques, herido de gravedad en su  modelo de negocio. “No podemos poner todos los huevos en la misma cesta”, decía refiriéndose a la publicidad y defendiendo el muro de pago, “la decisión más difícil durante su etapa en el diario neoyorquino”, según sus propias palabras. “El modelo de negocio no es la publicidad o los suscriptores, es el buen periodismo”, insistía. Porque la gente “seguirá pagando por buenas historias”. Ya lo hace la publicidad, crear buenas historias, grandes narrativas para vender sus productos.


No se trata de periodismo impreso sí o periodismo impreso no. “Hay que superar ese debate” del soporte. Se trata de periodismo, “hay que centrarse en la calidad del periodismo”. Todavía hay gente que quiere leer grandes historias, “la audiencia es global”, y se "puede seguir ganando dinero con ellas", recordaba Abramson, de 60 años. “Entrar en las historias con mente abierta y exponer a fondo la realidad” es la clave para contarlas. Encontrar la historia que nadie tiene y contarla es “el ticket hacia el éxito”. Es el camino para el futuro del periodismo.

lunes, 28 de julio de 2014

Empanadas

Una empanada, una buena empanada, es un cosa seria. Es también el estado en el que se encuentra la mente de alguno desde hace tiempo, no me excluyo. Y es a lo que se dedica Javier González y su familia, a la elaboración de empanadas gallegas de calidad para vendérselas a los vecinos de su barrio en La Coruña y, desde hace un tiempo, a todos aquellos que quieran comprárselas por internet desde... cualquier lugar de España, o desde Londres. Desde cualquier lugar del mundo.



Fabulosas empanadas de elaboración casera que fotografíe en la redacción.
Un gran detalle de nuestro encajabaja Javier Vidal  asumiendo parte de sus nuevas funciones al frente de la sección. (Véase mejor la nota final)


Lo contaba él mismo hace no mucho tiempo en el espacio dedicado a los 'emprendedores' —palabra ya gastada por el abuso de uso— del programa la Ventana de la Cadena Ser que tiene el gran Carles Francino junto al exótico economista Santiago Niño los jueves por la tarde (a partir del minuto 21:28, escuchen, escuchen... Yo lo escuchaba en el coche de camino al periódico):

Y lo contaban como todo un ejemplo de deslocalización, ya saben, ampliar exponencialmente el universo en el que tiene lugar su actividad económica y por tanto acceder a un mayor número de clientes gracias a la utilización de las nuevas tecnologías aplicadas en este caso a un hacer absolutamente tradicional que basa su valor añadido precisamente en el carácter artesano y no industrial del producto que ofrecen. ¿Les suena?

"¿Qué tal, Javier?", preguntaba Francino al comienzo. "Peleando...", contestaba él con una voz algo cansada, bueno algo más que algo porque el propio Francino se lo hacía notar. "Es que los tiempos están para trabajar el doble para llegar a lo mismo." Una pelea admirable en este caso y en la que sin duda merecen tener éxito para intentar que el negocio de empanadas que pusieron en marcha sus padres hace más de 40 años, basado en la calidad de sus productos, pueda seguir adelante. Repitan conmigo: ca-li-dad.

El secreto está en la cebolla. No en la calidad de los productos, eso ya se da por descontado y no es ningún secreto. Y más que en la calidad de la cebolla, en el tiempo en el que tiene que cocinarse a una determinada temperatura y muy lentamente: cuatro horas. Ni más, ni, sobre todo, menos. Esas cuatro horas son "el cuello de botella" que supone una producción máxima de unas 300 empanadas a la semana. Podrían vender muchas más, dado el éxito que están teniendo en internet. Pero no serían de esa calidad. Ca-li-dad.

Como Javier González y sus hermanos son inteligentes saben que su única posibilidad de supervivencia está en eso, en la calidad. Saben que desaparecerían si se convirtieran en un low cost —les suena también, ¿verdad?— de empanadas prefabricadas —esos ladrillos que venden en Mercadona y similares y que compramos para los cumpleaños en los que se acaba toda la comida... menos la empanada—. Desaparecerían porque una empresa como la suya no puede competir en ese sector. No es lo que son.


'Deliciosas' empanadas industriales que he fotografiado en un supermercado. Son muy baratas...


Aun así, Javier lamentaba la "falta de cultura" entre los clientes que, en general, comenzaron a dar la espalda a la calidad de sus productos. "Mis padres no merecieron esto, después de años y años trabajando para montar un negocio que valiera la pena. Nos insistían una y otra vez en que lo más importante era la calidad de lo que ofrecíamos a los clientes... y al final tuvieron que dejar el obrador en nuestras manos porque ellos ya no podían con un negocio que iba cada vez peor y que incluso les costó parte de su salud."

Apostar por la calidad no quiere decir desentenderse de las nuevas tecnologías. No. Ni mucho menos. Ellos no lo hacen, como hemos visto. Todo lo contrario. La aprovechan en la medida en que les resulta beneficiosa, pero sin que eso signifique que tengan que desatender el contenido, los contenidos, de su actividad. Las empanadas.

Yo estoy convencido de que lo conseguirán. ¿Saben por qué? Pues por todo lo que estamos repitiendo, porque apuestan por la calidad. Porque no están dispuestos a hacer una empanada más a la semana de la que pueden hacer ahora con el máximo nivel de calidad aunque pudieran venderla. No van a recortar. Sería pan para hoy, o empanada, y hambre para mañana.

Una empanada es una cosa seria. ¿Han probado una auténtica empanada gallega de pulpo elaborada artesanalmente?

Ya. Que qué tiene que ver todo esto con... Pues que si alguno de ustedes no ha llegado a asociar qué tiene que ver todo esto con el estado actual de la prensa... es que entonces está claro que soy de los que tienen una empanada mental. No lo descarto.



Actualización: Como la memoria es un mecanismo caprichoso, figura nuestro compañero de blog y periódico Javier Vidal como la persona que nos llevó a la redacción las fabulosas empanadas de elaboración casera, cuando la realidad es otra bien distinta. Y es que contamos también en el blog con la máxima autoridad mundial en esto del comer, Luis Blasco, quien oportunamente me corrige el dato para recordarme que fueron obra de la señora madre de Abel España, compañero nuestro también en la sección de Diseño, quien amablemente nos las trajo desde su Asturias natal. Así que aprovechamos la ocasión para felicitar y agradecer públicamente a su autora tan apetitoso detalle.

jueves, 15 de mayo de 2014

Periodismo comprometido, periodismo incómodo: una tarde de mayo con Joe Sacco, Paco Roca y Gervasio Sánchez

Gervasio, Joe y Paco, mano a mano.
Guerra. Exilio. Violación. Matanza. Víctima. Corrupción. Desamparo. Olvido.

El periodismo debe estar cerca de la verdad, de la gente que lo pasa mal, de las víctimas”, decía una vez el reportero Ramón Lobo. Nos viene a la mente el término “periodismo comprometido”, y uno se sorprende al razonar que todo periodismo debería ser comprometido; comprometido con esa verdad (¿quién la posee?), con esos que sufren, con los olvidados, con los marginados, con los perseguidos, con los incomprendidos. ¿Objetividad? Dejemos ese debate para otro día. Uno se pregunta si hoy en día existe periodismo que no sea comprometido, y la afirmación consiguiente es tan obvia y rotunda que uno entrevé un rictus amargado por el presente y futuro de nuestra profesión. Pero siempre habrá “quijotes” para luchar contra gigantes, o simplemente PERIODISTAS en el sentido más maximalista de la definición, aunque la Real Academia Española sea tan parca al afirmar que periodista es aquél que se dedica a informar a través de un medio de comunicación. Habría que añadir que “nada más y nada menos”.

Las últimas obras de los tres autores.
Entre la mediocridad refulgen los verdaderos profesionales. Y uno entiende rápidamente la diferencia. El martes 13 por la tarde se produjo uno de esos encuentros excepcionales en Madrid. En el Auditorio Sabatini del Museo Reina Sofía concurrieron el dibujante valenciano Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008), el periodista y reportero gráfico cordobés Gervasio Sánchez (Premio Nacional de Fotografía 2009) y el que supondría un híbrido de ambos: el periodista y dibujante maltés Joe Sacco. La excusa era presentar las últimas obras de este último, tanto ese retablo encomiable sobre el primer día de la Batalla del Somme en la I Guerra Mundial que supone ‘La Gran Guerra’ (publicado por Reservoir Books) como ‘Srebrenica’, un cómic web para tabletas, financiado mediante micromecenazgo, realizado en exclusiva para Acuerdo y que suponía el retorno del autor a Bosnia 18 años después del infame genocidio.


The Great War by Joe Sacco from WW Norton on Vimeo.



Srebrenica, un cómic digital de Joe Sacco from Acuerdo on Vimeo.


Esa era la excusa, pero realmente no se presentó ninguna obra. Se habló. Se conversó. Se reflexionó. Y mucho. Periodismo. Guerra. Ética. Responsabilidad. Vida. Tanto Paco Roca como Gervasio Sánchez admiran a Sacco, y no lo ocultaron, pero el encuentro no se convirtió en un panegírico laudatorio del ilustre invitado, sino en un delicioso retrato a tres bandas sobre el estado de la profesión periodística, el poder de medios como la fotografía o la historieta para narrar realidades y el fracaso del género humano como civilización. Que Sánchez compartiera sus visiones como periodista y que hubiera visitado y documentado fotográficamente algunos de los lugares que Sacco transitara en la génesis de sus obras, y el hecho también de que Roca pudiera compartir con Sacco idéntica posición como dibujante de historias, enriquecieron sin duda la profundidad e interés del debate.

Tras un breve apunte inicial de Paco en el que certificaba que el mérito de Joe es ser fiel a la realidad y poder contar los hechos en base a dibujos, el “fuego amigo” lo abrió Gervasio para presentar a Joe con un texto en el que afirmó la honda impresión que causa el equilibrio entre honestidad y deber de sus obras. Lo vinculó con Francisco de Goya: “Si viviese hoy sería fotógrafo de conflicto o quizá un ilustrador como Joe Sacco”. Entre las principales características del trabajo de Joe, Gervasio señaló el dibujo, su maravillosa cadencia, la empatía con las víctimas y la huída de la comodidad. Joe baja al terreno de los muertos y los héroes anónimos con humildad, “pero sin objetividad, ese maldito dogma que equipara la equidistancia y la veracidad”. Aprovechó para dejar clara su opinión sobre determinados periodistas de conflicto incapaces de empatizar con las víctimas pese a sus conocimientos, sin apenas salir del “hotel para periodistas” y sin haberse implicado emocionalmente. Gervasio entonces citó ese monumental ‘La Gran Guerra’, un alucinante pliego de 26 páginas desplegable en acordeón, de 7,3 metros de largo, sin textos ni anotaciones, que funciona como una única ilustración continua. Al respecto, Gervasio indicó que Joe había vuelto a conseguir la esencia gráfica, convirtiendo a las víctimas en la única verdad incuestionable de las guerras: “Joe Sacco huye de la retórica e intenta comprender lo atroz sin negarlo, comprendiendo así la realidad”, y rescatando unas palabras del propio Joe de 2009 remató: “Las personas que viven debajo de los titulares son las que de verdad importan”.




'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
Recogiendo esa vinculación con Goya que adelantaba Gervasio en su presentación, Joe se mostró impresionado por 'Los fusilamientos del 3 de mayo' -del que precisamente se cumplen 200 años-, óleo que admiró en el Museo del Prado. “Hoy aún se repiten escenas de ese tipo, parece que la humanidad no aprende nunca”, azotó para escarnio de todos. Paco intervino para señalarle la relación entre cómic y prensa, pues existe un sentimiento de que el cómic -el vilipendiado tebeo- debe ser sólo entretenimiento, humor; aunque sí es cierto que el cómic periodístico empieza a coger valor y a recibir un cierto apoyo. Joe recogió el guante diciendo que con ‘Palestina’ le costaba mucho explicar lo que estaba haciendo: “Estoy dibujando tu sufrimiento”. En Sarajevo, por ejemplo, los lugareños estaban cansados de tanta entrevista con periodistas extranjeros, pero no se veía así a un dibujante. Cuando viajó a Gaza, “en vez de tener vergüenza por mi trabajo, me llevé ‘Palestina’ para que vieran lo que hacía. Lo entendían claramente, reconocían los hechos porque no eran textos en inglés, sino dibujos”. Es optimista porque los editores confían cada vez más en este tipo de obras, citando el sector en Francia como especialmente potente. Sobre la complicidad entre un dibujante y el protagonista que le planteó Paco, Joe afirmó que le interesa un periodismo de escaso impacto en la escena, acertando al describir que ante una cámara la gente cambia, mientras que un dibujante es noticia la primera semana, pero “luego eres aburrido y se olvidan de ti”.

Gervasio equiparó su modo de sumergirse con el de Joe, aclarando que, en su caso, las fotos buenas aparecían años después, cuando su presencia ya no era advertida. Su crítica más lacerante fue para determinados periodistas muy significados (citó sin nombrar a una reportera del Sunday Times y no pude dejar de pensar en la difunta Marie Colvin) que al buscar SU historia “son capaces de preguntar obscenamente a una chica, a bocajarro, cuántas veces la habían violado”. Eso provocaba que a periodistas como Gervasio les pudieran echar a patadas por culpa del trabajo previo de esos otros periodistas. Reflexionó sobre que el periodismo también actúa con violencia cuando usa su prestigio para desprestigiar. El fotógrafo le inquirió a Joe si se había sentido censurado en los medios de EE.UU., en concreto refiriéndose a posibles presiones del lobby judío ante obras como ‘Palestina’, y Joe negó haberlo sentido así. Explicó que sí era cierto que algunos medios estaban dispuestos a dar cobertura y hacerle una crítica a 'Notas al pie de Gaza', entre ellos The New York Times, pero determinadas organizaciones no; sin embargo, con ‘La Gran Guerra’, historia más lejana en el tiempo y en el espacio, las mismas organizaciones sí se mostraron interesadas. Joe empezó a dudar de la objetividad del periodismo realizando ‘Palestina’; de niño, sólo por ver la televisión, creía firmemente que los palestinos eran terroristas. Afirmó que el “periodismo objetivo americano” presenta los hechos, pero no el contexto, lo que redunda en ideas equivocadas, un camino que no le interesa. Él pretendía que el lector supiera de qué lado estaba él mismo, pero no por eso iba a presentar a las víctimas como ángeles sin defectos. 

Paco planteó la dificultad de combinar el rigor periodístico con el reto de enganchar al lector hasta el final. Joe sacó su vena más periodística al contestar que para él lo más importante es ser honesto (que no objetivo) y no tomar atajos, sacrificando la agilidad a cambio de ser preciso, sin cambiar hechos ni citas. “Quería llegar a la verdad. Soy una persona comprometida”, aseveró. Intenta que los dibujos no salgan de su imaginación, pergeñando bocetos in situ hasta que los testigos le confirman que así era o así sucedió todo. Aclaró, eso sí, que el dibujo no es una fotocopia de la realidad, sino su interpretación de la misma, ya que las ilustraciones son muy subjetivas por definición. Nótese ese fino límite y contraste entre subjetividad y ficción. El resto del proceso consiste en dibujar definitivamente partiendo de esos bocetos y fotografías.

'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
¿Qué motiva a alguien como Joe Sacco? ¿Cómo criba entre historias y las planifica? La duda de Gervasio la responde Joe recordando los 7 años de gestación de ‘Notas al pie de Gaza’, confesando: "Tienes que confiar en la persona que eras cuando tomaste la decisión, cuando te planteaste qué hechos te enfadaban". Y cuando se decanta, admite que no se quita el viaje de la cabeza. “Es como elegir una chica”, bromeó. También acertó Gervasio al preguntarle por su condición de emigrante como impedimento o ventaja a la hora de interpretar la realidad; Joe rememoró sus inicios, cuando odiaba el periodismo porque no había temas interesantes que destacasen, cuando primaba el negocio. Quería conocer la realidad por sí mismo, aprendiendo con cada viaje a comportarse sobre el terreno y “a descubrir lo que puedes y no puedes hacer”. Paco explicó con admiración cómo él tardó dos años en poner a punto su magnífica ‘Los surcos del azar’ (historia sobre La Nueve, la compañía del Ejército de la Francia Libre formada por exiliados republicanos españoles que lucharon contra el fascismo en la II Guerra Mundial y que fueron los primeros en entrar en París para su liberación), mientras el historiador que investiga sobre el mismo tema, que le sirvió de ayuda y soporte, lleva diez años y sin visos aún de concluir… Esto puso sobre el tapete el riesgo del dibujante de no saber cuándo parar. Joe admitió que es triste no poder narrar todas las historias que le contaban, pero que hay que tener al lector en mente. Inesperadamente, anunció que su próximo proyecto estará versado sobre Mesopotamia: “Los arqueólogos dedican su vida entera a piezas claves pero muy pequeñas del puzzle, por lo que ellos sí que deben de elegir bien el proyecto”.

Una de las características más reconocibles del estilo de Joe es la narración en primera persona, algo que puede verse desde sus primeros trabajos autobiográficos (por ejemplo, su periplo con una banda de rock y hasta alguna historia sentimental). “Hay cosas que ocurren que no podría contar si no saliera yo en los cómics”, relata como muestra de honestidad (una vez manifestó ser “el filtro y la lupa”), pero Joe admite que no piensa mucho en ello. Más adelante le dio un punto de vista periodístico a las historias porque era lo que había estudiado. Narró cómo había gente en Bosnia que le pedía que llevara cartas a sus seres queridos, experiencia por la que también pasó Gervasio. Y hablando de ese nuevo cómic web llamado ’Srebrenica’, Gervasio, conocedor del terreno, afirmó admirado que Joe había llegado a “la esencia del drama”, certificando que estaba muy bien documentado, y que había comparado imágenes suyas con los dibujos de Sacco sin encontrar fallos. Incidiendo en la precisión documental de ‘La Gran Guerra’, Joe explicó que había buceado especialmente en los archivos del Museo Imperial de la Guerra de Londres, donde recopiló cerca de 700 fotocopias sobre aspectos no presentes nunca en los libros de Historia, tal y como explica, por ejemplo, en este artículo traducido de The Guardian. “Como decimos en el periodismo, el detalle importa”, recalcó con acierto. Gervasio quiso recomendarle dos temas a Joe para próximas obras: la violencia contra la mujer o la violación como arma de guerra por un lado y la sempiterna Guerra Civil española por otro (“tienes tiempo hasta el centenario en 2036”, le bromeó Gervasio; “Es un tema terrible y muy interesante, la típica historia que le recomienda un periodista a otro”, contestó divertido Joe), ambos temas sugerentes y ambiciosos. 

'Srebrenica' (Sacco, 2014).
Cuando llegó el turno del público éste se interesó por la financiación de sus obras. Joe llegó a Palestina con apenas 1.200 dólares y compartía casa (nunca hotel) con otras personas mientras él trataba de hacer su trabajo. Esta convivencia facilitaba la inmersión en la situación de los palestinos. Esta integración practicada también por otros periodistas como Gervasio permite al profesional conocer la realidad que quiere retratar de primera mano. Para su trabajo en Bosnia, tras un mes intentando encontrar financiación de alguna revista o editorial neoyorquina sin obtener éxito, se trasladó a Berlín, reducto de historietistas, donde mediante pequeños trabajos y la venta de originales consiguió los fondos necesarios. La fama que fue consiguiendo trabajo tras trabajo le permitió preparar mejor los viajes y pagar las facturas con mayor comodidad. 

Joe aplica a nivel visual perspectivas profundas, panorámicas, intentando mostrar la mayor información posible en sus fondos y desplegando el mayor ruido disponible (puso como referencia ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco, también presente en El Prado). 

Los referentes ideológicos que Joe nombró fueron George Orwell (’Homenaje a Cataluña’), Edward Said y Noah Chomsky: “Me abrían avenidas que no transitaba leyendo periódicos americanos”. Además dejó caer que se sitúa entre el marxismo y el anarquismo, “sin creer en sus soluciones, pero paseando entre ambas según el día”. Aún no le han acusado de ser proterrorismo en EE.UU.: “Todo llegará, pues cada vez los gobiernos son más autoritarios”, bromeó. La idea de Joe es cuestionar al poder desde el periodismo y ser su opuesto, pero reconoció que en EE.UU. si quieres acercarte al poder tienes que ser amable con él o seguir su ideario.

Es interesante reseñar el papel del cómic como herramienta pedagógica, y Joe Sacco tiene la suerte de que muchas universidades estadounidenses adquieren sus cómics. Como Gervasio señaló, Joe no pudo pagar las facturas relajadamente hasta cumplir los 40 años: “Ser pobre es una suerte, porque cuesta más salir adelante y hay mayores obstáculos, pero tu trabajo te lo agradece”, explicó Gervasio,Joe estuvo de acuerdo: “Agradezco los sacrificios pasados”. La motivación de estos profesionales es un tema crucial; Joe contó que al preparar ‘Palestina’ constató que el trabajo de los periodistas americanos había sido erróneo. “La ira es un sentimiento infravalorado, pero es un sentimiento válido”, sentenció sobre lo que le movía a realizar su labor. Gervasio, por su parte, añadió que una sociedad sin (buen) periodismo supone un triunfo del poder, siendo el periodismo tan necesario como la sanidad o la educación. Lamentó que, en su opinión, en España no haya buen periodismo actualmente y, tal y como hizo hace unas semanas en el Matadero de Madrid en la presentación del documental homónimo sobre su trabajo, se mostró descreído: “Nadie va a cambiar nada ya. Yo, sinceramente, trabajo sólo para salvaguardar mi propia conciencia”. A esas alturas, a Paco Roca le habían requerido otros compromisos, por lo que no pudimos oír su opinión al respecto. 

Rostros y gestos en 'La Gran Guerra'.
Para rematar, Joe afirmó que intenta ayudar a la gente a ver y que trata de ser lo más fiel posible a la realidad, para evitar así el patetismo o lo gracioso a la hora de plasmar un dibujo, aunque le resulta difícil decir si en verdad lo consigue. Al fin y al cabo, lleva al lector a un lugar en el que solo están el torturador y su víctima. ¿Cómo dibujas a una persona normal -su cara-, que en su día también era un civil, matando a otra persona normal, a otro civil, sin saber lo que piensa? Eso le resultaba confuso y confesó que le costó especialmente dibujar las caras de soldados matando en Palestina. “Supongo que sólo puedo pintar a una persona cualquiera, alguien que únicamente cumple órdenes, pero que no puedo llegar a comprender”. Joe admite que aún debe reflexionar y profundizar sobre ese aspecto de la Naturaleza Humana. Gervasio concluyó recordando una vez más cómo la guerra lo desfigura todo y que ahí aparece el lado inhumano de las personas, ese que impele a quienes no habrían matado “ni a una mosca tiempo atrás” a asesinar a sus semejantes al considerarlos enemigos de su supervivencia.

Seguimos anhelando que encuentros así sigan prodigandose. Gracias Joe. Gracias Gervasio. Gracias Paco. Por la cultura. Por el periodismo. Por la honestidad. Por la vida.

Autorretrato made in Sacco.