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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pau-gina

En la puesta en página de los diarios es una norma de uso aceptado (e incluso de sentido común) lo de no repetir un personaje en las fotografías si tenemos varias páginas dedicadas a un mismo tema. Es decir, que si tenemos dos páginas (una doble, decimos) para el partido de Baloncesto que jugó ayer España frente a Brasil —al parecer  se está celebrando un Mundial de 'Basket' y, al parecer también, el partido de ayer a priori era un "partidazo", si tal cosa existe en este deporte—, tendremos al menos dos fotografías en las que intentaremos evitar que aparezca, por ejemplo, Gasol en una de ellas y... Gasol en la otra. Pau. Porque si son Gasol y Gasol, Pau y Marc, entonces sí.

Claro que luego llega la realidad, como dijo un un gallego de pro, y nos estropea las teorías. Porque hay partidos en los que la figura estelar es una y principalmente una. Y los fotógrafos disparan sus cámaras hacia esa estrella una y otra vez. Y sólo llegan fotografías de Gasol. Pau en este caso, que cuentan que ha resurgido. La foto de la crónica tiene que ser de una jugada del partido (¿adivinan quién está en todas esas fotos de jugadas del partido?), y después en la segunda página habrá una pieza escrita sobre... ¿adivinan quién?

En primera edición el problema se resolvió solo. Sólo damos una página:


En la que sale Pau. Claro. Y en el título.

Pero en segunda edición es donde había que incluir otra página con la pieza escrita dedicada a Pau que, e-vi-den-te-men-te, sólo puede ilustrarse con una foto de Pau. Un fotón, por cierto:


No se le ve demasiado en la primera foto, y eso ayuda con nuestra teoría del "no repetir personaje", pero es una imagen que no me convence. Hay fotos mejores en las que se le ve mucho, con mucha fuerza, tanta que se anularían ambas imágenes entre sí, porque hay que añadir que las páginas van juntas, "enfrentadas", decimos.


No fue fácil encontrar una foto de Pau en la que no esté Pau para que no compita con la otro foto de Pau. Y de hecho, es muy posible que no lo consiguiéramos, y por eso este post. Para pediros opinión porque nosotros la tenemos dividida. ¿Hubiera sido mejor dejar la doble con la foto de primera edición en la primera página como os acabamos de mostrar o con esta otra imagen, que es como finalmente salió en segunda edición?:




Hemos dejado para el final, y fuera de la encuesta, la imagen que sí pensamos que cumple a la perfección lo que estábamos buscando, fotón también. Pero sucede que, a esas horas de la noche, tuvimos dudas sobre si podíamos utilizarla o no porque es una fotografía de la Federación de Baloncesto que no nos llegó a través de la 'línea', como llamamos al servicio oficial de las agencias y de nuestros foteros.



jueves, 10 de julio de 2014

Otro caso práctico

Esta era la primera versión que hicimos de la apertura de Mundo de ayer, sobre el último y actual rebrote del eterno conflicto entre Israel y Palestina:


Y ésta era la primera página del periódico que teníamos preparada para la primera edición:



Habíamos considerado otras posibilidades para esa apertura de la sección de Internacional, como ésta...


...que posiblemente sea una mejor página doble, con una poderosa imagen de la explosión a un tamaño espectacular. Pero que repetía la explosión que ya dábamos en la portada.


Incluso habíamos probado también con otras imágenes muy buenas para no repetir la explosión:


Que aunque funcionan bien nos parecieron, no obstante, algo esteticistas. Y hablamos de una guerra.


Y llegó la realidad, otra realidad, en forma de partido de fútbol. Y la conmoción de los misiles se convirtió en la conmoción de los goles... Tuvimos que cambiar la portada. Ya no sería un alcance sino que iríamos con el partido, posiblemente uno de los más famosos ya de la historia del fútbol, desde la primera edición. Había que correr, más que los alemanes y muchísimo más que los brasileños, claro.


Lo que nos obligó a llevar la anterior fotografía del estallido del misil en la franja de Gaza desde la portada a las páginas interiores de la apertura de Mundo en las que no había explosión, recordad, porque la explosión estaba en la portada.


Que fue, finalmente, la página doble de apertura de Mundo que salió publicada.



También mejoramos la portada con un fotón en segunda edición, más tarde, muy tarde. Mucho.


Pero esa es otra historia. Otro caso práctico.

lunes, 23 de junio de 2014

Si hay foto... distinta...

No todas las portadas fueron iguales, aunque parece que hay quien sí escribe tuits siempre iguales diciendo que todas las portadas son iguales... sin detenerse a mirarlas. O mirándolas sin saber ver, que también. Y quien no ve... Claro que para que no sean iguales es necesario apostar por la calidad y contar con fotógrafos de mucho nivel que consigan fotografías que no sean la misma, únicas.  Es necesario un fotón así, por ejemplo:


¿Cómo se consigue una fotografía así? ¿No haciendo lo que hacen los demás? Nos lo cuenta el propio Carlos García Pozo, su autor, gran tipo de Bilbao y grandísimo fotero (y editor gráfico, circunstancias que no siempre se dan en la misma persona) en 'Historia de esta foto'.


jueves, 12 de junio de 2014

Si no hay foto... también puede haber página

Suponíamos que no íbamos a tener buenas imágenes el primer día en el que salieran las páginas especiales dedicadas al Mundial de Fútbol de Brasil, el lunes de esta semana. No había deporte ese día, partidos, entrenamientos...

Y, efectivamente, así fue:


Porque esta era la 'mejor' de las imágenes que nos llegaron para hacer la primera apertura de las páginas especiales. Compusimos con ella la portada y...



...como era de esperar, la cosa no funcionó demasiado. El corte no puede ser otro en este formato, lo que ocasiona un exceso de cielo, demasiado azul en la parte superior. Todo está descompensado. Tal vez utilizando el bloque de titulares en esa parte superior de la fotografía pudiéramos aprovechar mejor el espacio y repartir mejor los elementos.



Pero el resultado es mucho peor. El título y la propia cabecera de la portada 'compiten' y se anulan de manera recíproca. 'Aplasta' además a los jugadores. El desequilibrio aumenta. ¿Qué hacer? Ninguna opción es buena.

¿Y si buscamos otra foto 'peor'?



Decimos que es 'peor' porque si comparamos las imágenes antes de su puesta en página, vemos que aquí están más lejos los personajes. Ocupan menos espacio, se les ve menos y la imagen pierde fuerza. Y es entonces cuando entra en acción la edición gráfica de la que tanto os solemos hablar. Colocamos la fotografía en página, cortamos, encuadramos y...


¡Bingo! Al tener más espacio por debajo de los futbolistas, podemos colocarlos en la parte superior de la página, hay foto por debajo para editarla así y se puede eliminar el anterior exceso de cielo. La barandilla está ahora en una posición más vertical y en el centro de la imagen lo que potencia el efecto de que suben, de que España va hacia arriba en el momento de salir hacia Brasil. Por si fuera poco, la fotografía nos 'deja sitio' en la parte inferior derecha para colocar el bloque de titulares compensándolo de manera perfecta con la cabecera y equilibrando del todo la página. Para remate, que haya más imagen por debajo supone que queden en primer plano esa maravillosa estrellita de campeones del Mundo junto al logotipo de Brasil 2014 en la maleta de Diego Costa.

Aunque dominar las herramientas ayude, y sea necesario (y relativamente fácil de aprender), este trabajo nuestro no consiste en conocer todos los entresijos de Quark o InDesing, ni abarcar nosecuantosmil programas distintos con sus distintas actualizaciones; ni HTML5 o CSS3 si hablamos de pantallas, se trata de saber qué elementos utilizar y dónde colocarlos. Casi nada y en realidad prácticamente todo (y no relativamente fácil). En el caso práctico que hoy comentamos, pura edición gráfica, sacar petróleo de la nada, como solemos decir en estas ocasiones. Constatar que a golpe de edición podemos lograr que incluso cuando 'no hay foto... puede haber página'.

Hoy comienza el Mundial de Brasil, y no os perdáis todo el trabajo (muuuuucho) de diseño y contenidos que estamos haciendo en estas páginas especiales.







martes, 10 de junio de 2014

Punto, set y... portadilla

Nueve veces ya. Nueve veces ha conquistado Rafa Nadal la tierra batida de la pista de Roland Garros. Y nueve veces son las que hemos tenido que abrir (bendito problema) con el coloso manacorí.

En la novena decidimos ir un paso más allá en el diseño respecto a las anteriores siguiendo el signo de los tiempos que estamos viviendo en la redacción: un periódico más espectacular, con una gran edición gráfica y con un peso muy importante en lo visual (ya sea con imágenes o con tipografía).

De esta manera, si ganaba Rafa Nadal había que apostar por una portadilla póster para el suplemento DXT, la revista de deportes de El Mundo que sale los lunes. Sólo con la victoria de Nadal haríamos este tipo de portada que ya hicimos con una entrevista exclusiva a Fernando Torres y con la Décima Copa de Europa del Real Madrid.

Y Rafa Nadal ganó, porque Rafa nunca falla, Rafa siempre está ahí, raquetazo a raquetazo hasta el punto final. En la redacción se vivió como si fuera su primera victoria en el torneo parisino. Hasta aquí llegó el sufrimiento de un Nadal que estaba lejos de su mejor momento.

Tras la victoria tocaba jugar nuestro propio partido: elegir la fotografía para ilustrar la portadilla y las 5 páginas interiores de la conquista del tenista español.

Las fotos van llegando poco a poco a la línea y Carlos García Pozo, gran editor y mejor fotógrafo nos iba surtiendo de las fotografías que él consideraba las mejores para el suplemento. A su vez, nosotros íbamos viendo las fotos y probando con algunas de ellas.

Así, llegamos a nuestra primera opción de portadilla, una gran foto (de las cientos, malas, buenas y buenísimas que vimos).


Era una portadilla perfecta, una foto magnífica y una composición que funcionaba perfectamente.
Pero siguen entrando fotos, fotones y vamos cambiando la portadilla en busca de la mejor foto. Nuestra segunda opción era este fotón abrazado a su tesoro, la copa de los Mosqueteros.


Y llegó una tercera.


Y dejamos de mirar, porque teníamos tres fotazas. Tres gestos de Rafa Nadal insuperables. Ahora toca elegir. El debate se centró rápido en las dos últimas. La primera era buenísima, pero no llegaba a la altura de las otras dos imágenes de Nadal emocionado, abrazado a un sueño y derramando lágrimas de alegría.

Como no era sólo la fotografía, había que ver cuál funcionaba mejor puesta en página. Y ahí ninguno de los tres, Mario Benito, Carlos García Pozo y un servidor no teníamos duda: la de Rafa abrazado a la copa funcionaba perfectamente puesta en página. La composición era perfecta, la copa centrada en la imagen, el título debajo, sin molestar, la mirada de Rafa dentro de la copa, la arcilla reflejada en el trofeo. Era la foto para conseguir el punto, el set y la portadilla del más grande la historia: Rafael Nadal Perera.


En la doble página interior, la edición gráfica por sí sola está contando el partido. Las imágenes nos informan en la primera mirada a la página, al instante, de la derrota de Nole y del esfuerzo de Rafa. Además, el gran tamaño de la imagen principal aporta la espectacularidad que tiene el deporte. Si hay imágenes... hay páginas.

P.D. Aquí os dejamos las otras 8 portadillas de la sección de Deportes de los otros tantos Roland Garros de Nadal (pulsa sobre la imagen para verla más grande).


Luis Blasco y Mario Benito




lunes, 19 de mayo de 2014

La campaña electoral del ¿PPSOE?

Parece ser que una y otra vez nuestros políticos se empeñan en establecer una clara diferencia entre lo que  sus campañas electorales reflejan y lo que la realidad es. O al menos como la percibimos el resto. Yo no quería incumplir mi programa, ha repetido Rajoy ante las críticas por su incumplimiento, "pero llegó la realidad y...". Y no sólo hablamos de promesas electorales, de las que desde hace mucho desconfiamos la práctica totalidad de los ciudadanos. Hablamos también de comunicación, que es lo nuestro, de esas imágenes que quieren hacernos llegar, y de lo que tienen ver con lo que vemos nosotros. Porque, ¿de verdad son estos Elena Valenciano (PSOE) y Miguel Arias Cañete (PP)?



¡Pero si Cañete parece Richard Gere!, y Valenciano a cualquier persona menos a ella misma. Sí, se supone que son estos mismos Cañete y Valenciano:


Y que conste que no he buscado fotos especialmente desafortunadas, que las hay...



Ambos equipos de campaña actúan de la misma manera, retocando imágenes casi hasta el ridículo. Nos ponía en alerta de estas 'similitudes' —motivo por el cual publicamos este post— el gran JuanRa Martín, profesor de la Universidad de Salamanca a quien tenéis que seguir la pista en las redes sociales y amigo de encajabaja desde que nos invitó a que diéramos en su facultad nuestra primera conferencia. "A Cañete le han hecho un magnífico retrato que nos conduce directamente a los años 30", analizaba en Facebook, y "a Valenciano, con 20 años menos, le han hecho un retoque desproporcionado (nadie habla del #retoqueético en las campañas)".


Y por si alguno dudaba del todo sobre las similitudes del #PPSOE, ya clásico hastag de tuiter, pues el propio Felipe González se encargó de despejarlas apostando por un posible gobierno de gran coalición PP-PSOE "si el país lo necesita". O ellos. "Lo que está en juego es el(nuestro) futuro". Lo que dio lugar a que el ingenio creara enseguida otra imagen de campaña sobre el asunto:





Sobre la tipografía, Tomás Gorria, uno de los cuatro miembros de CuatroTipos, señala con mucho acierto también en Facebook (lugar al que se trasladó definitivamente su mencionado y prestigioso blog, aunque, claro, no es lo mismo) que "PSOE y PP insisten en defender su diferenciación ideológica, pero en lo que parece que no se han distinguido es en la elección de la tipografía para sus carteles electorales de las Europeas. Desde que Obama la utilizara en la campaña que le llevó a la Casa Blanca, parece que Gotham (Hoefler & Co.) se ha convertido en la tipografia estándar para cualquier campaña electoral que se precie. Es la imaginación del poder." A lo que no se puede añadir ni quitar un sólo carácter tipográfico, excepto los que el propio Gorria escribe en su Lloc de Paraules con el título de "Tipografía electoral, ¿hay vida más allá de la Gotham?". Un gran artículo.

jueves, 15 de mayo de 2014

Periodismo comprometido, periodismo incómodo: una tarde de mayo con Joe Sacco, Paco Roca y Gervasio Sánchez

Gervasio, Joe y Paco, mano a mano.
Guerra. Exilio. Violación. Matanza. Víctima. Corrupción. Desamparo. Olvido.

El periodismo debe estar cerca de la verdad, de la gente que lo pasa mal, de las víctimas”, decía una vez el reportero Ramón Lobo. Nos viene a la mente el término “periodismo comprometido”, y uno se sorprende al razonar que todo periodismo debería ser comprometido; comprometido con esa verdad (¿quién la posee?), con esos que sufren, con los olvidados, con los marginados, con los perseguidos, con los incomprendidos. ¿Objetividad? Dejemos ese debate para otro día. Uno se pregunta si hoy en día existe periodismo que no sea comprometido, y la afirmación consiguiente es tan obvia y rotunda que uno entrevé un rictus amargado por el presente y futuro de nuestra profesión. Pero siempre habrá “quijotes” para luchar contra gigantes, o simplemente PERIODISTAS en el sentido más maximalista de la definición, aunque la Real Academia Española sea tan parca al afirmar que periodista es aquél que se dedica a informar a través de un medio de comunicación. Habría que añadir que “nada más y nada menos”.

Las últimas obras de los tres autores.
Entre la mediocridad refulgen los verdaderos profesionales. Y uno entiende rápidamente la diferencia. El martes 13 por la tarde se produjo uno de esos encuentros excepcionales en Madrid. En el Auditorio Sabatini del Museo Reina Sofía concurrieron el dibujante valenciano Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008), el periodista y reportero gráfico cordobés Gervasio Sánchez (Premio Nacional de Fotografía 2009) y el que supondría un híbrido de ambos: el periodista y dibujante maltés Joe Sacco. La excusa era presentar las últimas obras de este último, tanto ese retablo encomiable sobre el primer día de la Batalla del Somme en la I Guerra Mundial que supone ‘La Gran Guerra’ (publicado por Reservoir Books) como ‘Srebrenica’, un cómic web para tabletas, financiado mediante micromecenazgo, realizado en exclusiva para Acuerdo y que suponía el retorno del autor a Bosnia 18 años después del infame genocidio.


The Great War by Joe Sacco from WW Norton on Vimeo.



Srebrenica, un cómic digital de Joe Sacco from Acuerdo on Vimeo.


Esa era la excusa, pero realmente no se presentó ninguna obra. Se habló. Se conversó. Se reflexionó. Y mucho. Periodismo. Guerra. Ética. Responsabilidad. Vida. Tanto Paco Roca como Gervasio Sánchez admiran a Sacco, y no lo ocultaron, pero el encuentro no se convirtió en un panegírico laudatorio del ilustre invitado, sino en un delicioso retrato a tres bandas sobre el estado de la profesión periodística, el poder de medios como la fotografía o la historieta para narrar realidades y el fracaso del género humano como civilización. Que Sánchez compartiera sus visiones como periodista y que hubiera visitado y documentado fotográficamente algunos de los lugares que Sacco transitara en la génesis de sus obras, y el hecho también de que Roca pudiera compartir con Sacco idéntica posición como dibujante de historias, enriquecieron sin duda la profundidad e interés del debate.

Tras un breve apunte inicial de Paco en el que certificaba que el mérito de Joe es ser fiel a la realidad y poder contar los hechos en base a dibujos, el “fuego amigo” lo abrió Gervasio para presentar a Joe con un texto en el que afirmó la honda impresión que causa el equilibrio entre honestidad y deber de sus obras. Lo vinculó con Francisco de Goya: “Si viviese hoy sería fotógrafo de conflicto o quizá un ilustrador como Joe Sacco”. Entre las principales características del trabajo de Joe, Gervasio señaló el dibujo, su maravillosa cadencia, la empatía con las víctimas y la huída de la comodidad. Joe baja al terreno de los muertos y los héroes anónimos con humildad, “pero sin objetividad, ese maldito dogma que equipara la equidistancia y la veracidad”. Aprovechó para dejar clara su opinión sobre determinados periodistas de conflicto incapaces de empatizar con las víctimas pese a sus conocimientos, sin apenas salir del “hotel para periodistas” y sin haberse implicado emocionalmente. Gervasio entonces citó ese monumental ‘La Gran Guerra’, un alucinante pliego de 26 páginas desplegable en acordeón, de 7,3 metros de largo, sin textos ni anotaciones, que funciona como una única ilustración continua. Al respecto, Gervasio indicó que Joe había vuelto a conseguir la esencia gráfica, convirtiendo a las víctimas en la única verdad incuestionable de las guerras: “Joe Sacco huye de la retórica e intenta comprender lo atroz sin negarlo, comprendiendo así la realidad”, y rescatando unas palabras del propio Joe de 2009 remató: “Las personas que viven debajo de los titulares son las que de verdad importan”.




'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
Recogiendo esa vinculación con Goya que adelantaba Gervasio en su presentación, Joe se mostró impresionado por 'Los fusilamientos del 3 de mayo' -del que precisamente se cumplen 200 años-, óleo que admiró en el Museo del Prado. “Hoy aún se repiten escenas de ese tipo, parece que la humanidad no aprende nunca”, azotó para escarnio de todos. Paco intervino para señalarle la relación entre cómic y prensa, pues existe un sentimiento de que el cómic -el vilipendiado tebeo- debe ser sólo entretenimiento, humor; aunque sí es cierto que el cómic periodístico empieza a coger valor y a recibir un cierto apoyo. Joe recogió el guante diciendo que con ‘Palestina’ le costaba mucho explicar lo que estaba haciendo: “Estoy dibujando tu sufrimiento”. En Sarajevo, por ejemplo, los lugareños estaban cansados de tanta entrevista con periodistas extranjeros, pero no se veía así a un dibujante. Cuando viajó a Gaza, “en vez de tener vergüenza por mi trabajo, me llevé ‘Palestina’ para que vieran lo que hacía. Lo entendían claramente, reconocían los hechos porque no eran textos en inglés, sino dibujos”. Es optimista porque los editores confían cada vez más en este tipo de obras, citando el sector en Francia como especialmente potente. Sobre la complicidad entre un dibujante y el protagonista que le planteó Paco, Joe afirmó que le interesa un periodismo de escaso impacto en la escena, acertando al describir que ante una cámara la gente cambia, mientras que un dibujante es noticia la primera semana, pero “luego eres aburrido y se olvidan de ti”.

Gervasio equiparó su modo de sumergirse con el de Joe, aclarando que, en su caso, las fotos buenas aparecían años después, cuando su presencia ya no era advertida. Su crítica más lacerante fue para determinados periodistas muy significados (citó sin nombrar a una reportera del Sunday Times y no pude dejar de pensar en la difunta Marie Colvin) que al buscar SU historia “son capaces de preguntar obscenamente a una chica, a bocajarro, cuántas veces la habían violado”. Eso provocaba que a periodistas como Gervasio les pudieran echar a patadas por culpa del trabajo previo de esos otros periodistas. Reflexionó sobre que el periodismo también actúa con violencia cuando usa su prestigio para desprestigiar. El fotógrafo le inquirió a Joe si se había sentido censurado en los medios de EE.UU., en concreto refiriéndose a posibles presiones del lobby judío ante obras como ‘Palestina’, y Joe negó haberlo sentido así. Explicó que sí era cierto que algunos medios estaban dispuestos a dar cobertura y hacerle una crítica a 'Notas al pie de Gaza', entre ellos The New York Times, pero determinadas organizaciones no; sin embargo, con ‘La Gran Guerra’, historia más lejana en el tiempo y en el espacio, las mismas organizaciones sí se mostraron interesadas. Joe empezó a dudar de la objetividad del periodismo realizando ‘Palestina’; de niño, sólo por ver la televisión, creía firmemente que los palestinos eran terroristas. Afirmó que el “periodismo objetivo americano” presenta los hechos, pero no el contexto, lo que redunda en ideas equivocadas, un camino que no le interesa. Él pretendía que el lector supiera de qué lado estaba él mismo, pero no por eso iba a presentar a las víctimas como ángeles sin defectos. 

Paco planteó la dificultad de combinar el rigor periodístico con el reto de enganchar al lector hasta el final. Joe sacó su vena más periodística al contestar que para él lo más importante es ser honesto (que no objetivo) y no tomar atajos, sacrificando la agilidad a cambio de ser preciso, sin cambiar hechos ni citas. “Quería llegar a la verdad. Soy una persona comprometida”, aseveró. Intenta que los dibujos no salgan de su imaginación, pergeñando bocetos in situ hasta que los testigos le confirman que así era o así sucedió todo. Aclaró, eso sí, que el dibujo no es una fotocopia de la realidad, sino su interpretación de la misma, ya que las ilustraciones son muy subjetivas por definición. Nótese ese fino límite y contraste entre subjetividad y ficción. El resto del proceso consiste en dibujar definitivamente partiendo de esos bocetos y fotografías.

'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
¿Qué motiva a alguien como Joe Sacco? ¿Cómo criba entre historias y las planifica? La duda de Gervasio la responde Joe recordando los 7 años de gestación de ‘Notas al pie de Gaza’, confesando: "Tienes que confiar en la persona que eras cuando tomaste la decisión, cuando te planteaste qué hechos te enfadaban". Y cuando se decanta, admite que no se quita el viaje de la cabeza. “Es como elegir una chica”, bromeó. También acertó Gervasio al preguntarle por su condición de emigrante como impedimento o ventaja a la hora de interpretar la realidad; Joe rememoró sus inicios, cuando odiaba el periodismo porque no había temas interesantes que destacasen, cuando primaba el negocio. Quería conocer la realidad por sí mismo, aprendiendo con cada viaje a comportarse sobre el terreno y “a descubrir lo que puedes y no puedes hacer”. Paco explicó con admiración cómo él tardó dos años en poner a punto su magnífica ‘Los surcos del azar’ (historia sobre La Nueve, la compañía del Ejército de la Francia Libre formada por exiliados republicanos españoles que lucharon contra el fascismo en la II Guerra Mundial y que fueron los primeros en entrar en París para su liberación), mientras el historiador que investiga sobre el mismo tema, que le sirvió de ayuda y soporte, lleva diez años y sin visos aún de concluir… Esto puso sobre el tapete el riesgo del dibujante de no saber cuándo parar. Joe admitió que es triste no poder narrar todas las historias que le contaban, pero que hay que tener al lector en mente. Inesperadamente, anunció que su próximo proyecto estará versado sobre Mesopotamia: “Los arqueólogos dedican su vida entera a piezas claves pero muy pequeñas del puzzle, por lo que ellos sí que deben de elegir bien el proyecto”.

Una de las características más reconocibles del estilo de Joe es la narración en primera persona, algo que puede verse desde sus primeros trabajos autobiográficos (por ejemplo, su periplo con una banda de rock y hasta alguna historia sentimental). “Hay cosas que ocurren que no podría contar si no saliera yo en los cómics”, relata como muestra de honestidad (una vez manifestó ser “el filtro y la lupa”), pero Joe admite que no piensa mucho en ello. Más adelante le dio un punto de vista periodístico a las historias porque era lo que había estudiado. Narró cómo había gente en Bosnia que le pedía que llevara cartas a sus seres queridos, experiencia por la que también pasó Gervasio. Y hablando de ese nuevo cómic web llamado ’Srebrenica’, Gervasio, conocedor del terreno, afirmó admirado que Joe había llegado a “la esencia del drama”, certificando que estaba muy bien documentado, y que había comparado imágenes suyas con los dibujos de Sacco sin encontrar fallos. Incidiendo en la precisión documental de ‘La Gran Guerra’, Joe explicó que había buceado especialmente en los archivos del Museo Imperial de la Guerra de Londres, donde recopiló cerca de 700 fotocopias sobre aspectos no presentes nunca en los libros de Historia, tal y como explica, por ejemplo, en este artículo traducido de The Guardian. “Como decimos en el periodismo, el detalle importa”, recalcó con acierto. Gervasio quiso recomendarle dos temas a Joe para próximas obras: la violencia contra la mujer o la violación como arma de guerra por un lado y la sempiterna Guerra Civil española por otro (“tienes tiempo hasta el centenario en 2036”, le bromeó Gervasio; “Es un tema terrible y muy interesante, la típica historia que le recomienda un periodista a otro”, contestó divertido Joe), ambos temas sugerentes y ambiciosos. 

'Srebrenica' (Sacco, 2014).
Cuando llegó el turno del público éste se interesó por la financiación de sus obras. Joe llegó a Palestina con apenas 1.200 dólares y compartía casa (nunca hotel) con otras personas mientras él trataba de hacer su trabajo. Esta convivencia facilitaba la inmersión en la situación de los palestinos. Esta integración practicada también por otros periodistas como Gervasio permite al profesional conocer la realidad que quiere retratar de primera mano. Para su trabajo en Bosnia, tras un mes intentando encontrar financiación de alguna revista o editorial neoyorquina sin obtener éxito, se trasladó a Berlín, reducto de historietistas, donde mediante pequeños trabajos y la venta de originales consiguió los fondos necesarios. La fama que fue consiguiendo trabajo tras trabajo le permitió preparar mejor los viajes y pagar las facturas con mayor comodidad. 

Joe aplica a nivel visual perspectivas profundas, panorámicas, intentando mostrar la mayor información posible en sus fondos y desplegando el mayor ruido disponible (puso como referencia ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco, también presente en El Prado). 

Los referentes ideológicos que Joe nombró fueron George Orwell (’Homenaje a Cataluña’), Edward Said y Noah Chomsky: “Me abrían avenidas que no transitaba leyendo periódicos americanos”. Además dejó caer que se sitúa entre el marxismo y el anarquismo, “sin creer en sus soluciones, pero paseando entre ambas según el día”. Aún no le han acusado de ser proterrorismo en EE.UU.: “Todo llegará, pues cada vez los gobiernos son más autoritarios”, bromeó. La idea de Joe es cuestionar al poder desde el periodismo y ser su opuesto, pero reconoció que en EE.UU. si quieres acercarte al poder tienes que ser amable con él o seguir su ideario.

Es interesante reseñar el papel del cómic como herramienta pedagógica, y Joe Sacco tiene la suerte de que muchas universidades estadounidenses adquieren sus cómics. Como Gervasio señaló, Joe no pudo pagar las facturas relajadamente hasta cumplir los 40 años: “Ser pobre es una suerte, porque cuesta más salir adelante y hay mayores obstáculos, pero tu trabajo te lo agradece”, explicó Gervasio,Joe estuvo de acuerdo: “Agradezco los sacrificios pasados”. La motivación de estos profesionales es un tema crucial; Joe contó que al preparar ‘Palestina’ constató que el trabajo de los periodistas americanos había sido erróneo. “La ira es un sentimiento infravalorado, pero es un sentimiento válido”, sentenció sobre lo que le movía a realizar su labor. Gervasio, por su parte, añadió que una sociedad sin (buen) periodismo supone un triunfo del poder, siendo el periodismo tan necesario como la sanidad o la educación. Lamentó que, en su opinión, en España no haya buen periodismo actualmente y, tal y como hizo hace unas semanas en el Matadero de Madrid en la presentación del documental homónimo sobre su trabajo, se mostró descreído: “Nadie va a cambiar nada ya. Yo, sinceramente, trabajo sólo para salvaguardar mi propia conciencia”. A esas alturas, a Paco Roca le habían requerido otros compromisos, por lo que no pudimos oír su opinión al respecto. 

Rostros y gestos en 'La Gran Guerra'.
Para rematar, Joe afirmó que intenta ayudar a la gente a ver y que trata de ser lo más fiel posible a la realidad, para evitar así el patetismo o lo gracioso a la hora de plasmar un dibujo, aunque le resulta difícil decir si en verdad lo consigue. Al fin y al cabo, lleva al lector a un lugar en el que solo están el torturador y su víctima. ¿Cómo dibujas a una persona normal -su cara-, que en su día también era un civil, matando a otra persona normal, a otro civil, sin saber lo que piensa? Eso le resultaba confuso y confesó que le costó especialmente dibujar las caras de soldados matando en Palestina. “Supongo que sólo puedo pintar a una persona cualquiera, alguien que únicamente cumple órdenes, pero que no puedo llegar a comprender”. Joe admite que aún debe reflexionar y profundizar sobre ese aspecto de la Naturaleza Humana. Gervasio concluyó recordando una vez más cómo la guerra lo desfigura todo y que ahí aparece el lado inhumano de las personas, ese que impele a quienes no habrían matado “ni a una mosca tiempo atrás” a asesinar a sus semejantes al considerarlos enemigos de su supervivencia.

Seguimos anhelando que encuentros así sigan prodigandose. Gracias Joe. Gracias Gervasio. Gracias Paco. Por la cultura. Por el periodismo. Por la honestidad. Por la vida.

Autorretrato made in Sacco.

miércoles, 23 de abril de 2014

¿Demasiada belleza? En analógico y en digital

Tenía que haber esperado antes de opinar sobre la última obra del actual maestro de la fotografía Sebastião Salgado, ¿verdad, Concha? Aunque lo cierto es que cuando planteé ciertas dudas en tuiter sobre 'Génesis' me cubrí la espalda con la consabida fórmula de que "no obstante tengo primero que verlo para poder opinar".



Y tenía que haberla visto antes de objetar que, en esta ocasión, tal vez la apabullante técnica de este fotógrafo, hasta la excelencia y más allá, fuese tal que superase los contenidos de sus imágenes. Que sobrara belleza, si tal cosa fuese posible, como llegó a reflexionar Susan Sontag sobre la obra de Salgado. ¿Una estética por encima de cualquier otra cosa, una técnica tal que anulase hasta el alma de sus fotografías? Pues no es así. Es incluso todo lo contrario.



Porque estamos ante una de esas exposiciones de las que se hablará durante... ¿siempre? Y porque es más que posible que asistamos a la culminación de la obra de uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos. Aunque, me temo, que de nuevo pudiera estar hablando con cierta precipitación. Y es que si me ha sorprendido esta vez superándose a sí mismo, quién dice que no pueda volver a hacerlo.

Fácil no va a ser. Posiblemente, imposible. Hablamos de una obra ambiciosa, ¿la más ambiciosa de cuantas pudieran emprenderse?, la búsqueda del Génesis, de lo primordial, de la Naturaleza y de lo trascendente, realizada durante un período de casi ¡diez años! con un despliegue de medios abrumador en viajes por todos los confines del planeta. Obra de obras.




No menos interesante es la parte técnica del asunto, incluso puede que más para quienes pudieran considerar algo grandilocuentes los contenidos, no a mí. Para mí ambas facetas, forma y contenido van siempre inextricablemente unidas en lo que al arte se refiere, o en el diseño periodístico, como tantas veces repetimos.

Sebastião Salgado es un hombre analógico, podríamos decir. Principalmente porque en su época de formación y durante la mayor parte de su trayectoria profesional no existía más que lo analógico. Puede que le llegara algo tarde lo digital y no quiso entrar a representar su visión del mundo con píxeles sino con granos de plata. Además, alcanzó la excelencia sobre el maravilloso formato del papel fotográfico baritado... algo que es insuperable, o completamente distinto, y que quienes hayan copiado negativos sobre papel con una ampliadora sabrá de lo que estoy hablando.

Comenzó, pues, su megaproyecto cambiando su Leica de siempre por una Pentax 645 de formato medio cargada con película de formato medio para lograr copias de paisajes a un tamaño poderoso. Como hablamos de varios años de trabajo, en ese intervalo tan largo, sucedieron dos acontecimientos que estuvieron a punto de malograr no sólo la culminación del mismo sino de poner fin a la carrera de este fotógrafo: los fabricantes más importantes dejaron de comercializar distintos materiales fotográficos tradicionales y, sobre todo, le velaron unos ¡80 carretes! en un aeropuerto. Como consecuencia de los atentados del 11-S, se incrementaron las medidas de seguridad en los aeropuertos, y las implacables máquinas de rayos-X por las que nos obligan a pasar todo lo que llevamos destrozaron la emulsión de sus negativos.

Fue un golpe de tal magnitud para Salgado que llegó a plantearse su retirada. Hasta aquí había llegado. Pero sus colaboradores le convencieron de que podía seguir adelante utilizando cámaras digitales. Probó con la Pentax 645D (lleva un sensor digital) y una Canon EOS 1DS MarkIII. La calidad en la toma era incluso superior, no había problema. O sí. Cómo lograr después esas copias en papel fotográfico propias de Salgado, copias únicas —que el maestro, además, vende muy caras—. Pues poniendo en práctica ese mantra que tanto oímos en los últimos tiempos en las redacciones de los medios tradicionales de que "lo que la tecnología estropea, la tecnología arreglará" —y a ver si es verdad, porque está tardando el asunto en "arreglarse"...— y con grandes dosis de ingenio y talento, lograron ¡crear negativos! a partir de los archivos digitales de la cámara, como nos cuentan con todo detalle Philippe Bachelier, fotógrafo que ha colaborado con el propio Salgado en 'Génesis'. Una vez obtenido el negativo, pues a copiar con la misma técnica exquisita en el exquisito papel fotográfico.







Si están en Madrid, o pasan por nuestra ciudad, tienen tiempo hasta el próximo 4 de mayo para ver esta maravillosa exposición en el fabuloso lugar del CaixaForum. Vayan a verla. No se lo pierdan. Merece muchísimo la pena, incluso aunque luego no salgan tan convencidos como salí yo. El libro es menos recomendable, aunque parezca increíble, porque no está tan bien editado como los trabajos anteriores. Además, claro está, la tinta impresa no puede ni siquiera acercarse a la calidad de los negativos copiados sobre papel de fibra. Por no hablar del tamaño de las imágenes. O una maquetación que corta muchas de ellas con el lomo, destrozándolas.

Ah, por cierto, se preguntarán —si es que han tenido el coraje, el ánimo o la insensatez de haber llegado leyendo hasta aquí, gracias a los valientes— quién es Concha. Pues Concha Fernández es una de las mejores editoras gráficas de la prensa española. Compañera nuestra en la redacción, se sienta a unas pocas mesas de distancia de la locura que suele ser la sección de Diseño. Nos dice con la humildad de los que saben que ella no sabe hacer una buena fotografía, que no podría fotografiar a nivel profesional, a lo que nosotros le contestamos que lo que admiramos de su saber es que sabe ver las fotos que hacen los demás. Las que merecen la pena en función de un tema determinado, en función de la información y del mensaje que se quiere transmitir... y, sobre todo, en función del espacio del que disponemos para hacerlo.

Sabe cómo cortar una imagen con criterios periodísticos; reencuadrarla para destacar el elemento que la información demanda. Sabe que una foto vale para una página determinada y para un tamaño determinado; y sabe que esa misma imagen, "tan buena", no sirve para la página de al lado, donde hay otro tamaño, otro corte, una publicidad... En definitiva, sabe EDITAR. Y en eso, su nivel profesional alcanza la excelencia. Sin peloteos. Es así.

El editor gráfico es una especialización profesional absolutamente imprescindible, fundamental en una redacción periodística, digital o papelerial; en el soporte que sea si se están publicando imágenes. Fun-da-men-tal... y desconocido para el público profano y, nos tememos, que hasta para algunos editores y empresarios que comienzan recortando lo que no saben que recortan. La calidad.

Por todo esto, sobre Sebastião Salgado y su 'Génesis', Concha, claro está, una vez más... tenías razón.