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jueves, 15 de mayo de 2014

Periodismo comprometido, periodismo incómodo: una tarde de mayo con Joe Sacco, Paco Roca y Gervasio Sánchez

Gervasio, Joe y Paco, mano a mano.
Guerra. Exilio. Violación. Matanza. Víctima. Corrupción. Desamparo. Olvido.

El periodismo debe estar cerca de la verdad, de la gente que lo pasa mal, de las víctimas”, decía una vez el reportero Ramón Lobo. Nos viene a la mente el término “periodismo comprometido”, y uno se sorprende al razonar que todo periodismo debería ser comprometido; comprometido con esa verdad (¿quién la posee?), con esos que sufren, con los olvidados, con los marginados, con los perseguidos, con los incomprendidos. ¿Objetividad? Dejemos ese debate para otro día. Uno se pregunta si hoy en día existe periodismo que no sea comprometido, y la afirmación consiguiente es tan obvia y rotunda que uno entrevé un rictus amargado por el presente y futuro de nuestra profesión. Pero siempre habrá “quijotes” para luchar contra gigantes, o simplemente PERIODISTAS en el sentido más maximalista de la definición, aunque la Real Academia Española sea tan parca al afirmar que periodista es aquél que se dedica a informar a través de un medio de comunicación. Habría que añadir que “nada más y nada menos”.

Las últimas obras de los tres autores.
Entre la mediocridad refulgen los verdaderos profesionales. Y uno entiende rápidamente la diferencia. El martes 13 por la tarde se produjo uno de esos encuentros excepcionales en Madrid. En el Auditorio Sabatini del Museo Reina Sofía concurrieron el dibujante valenciano Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008), el periodista y reportero gráfico cordobés Gervasio Sánchez (Premio Nacional de Fotografía 2009) y el que supondría un híbrido de ambos: el periodista y dibujante maltés Joe Sacco. La excusa era presentar las últimas obras de este último, tanto ese retablo encomiable sobre el primer día de la Batalla del Somme en la I Guerra Mundial que supone ‘La Gran Guerra’ (publicado por Reservoir Books) como ‘Srebrenica’, un cómic web para tabletas, financiado mediante micromecenazgo, realizado en exclusiva para Acuerdo y que suponía el retorno del autor a Bosnia 18 años después del infame genocidio.


The Great War by Joe Sacco from WW Norton on Vimeo.



Srebrenica, un cómic digital de Joe Sacco from Acuerdo on Vimeo.


Esa era la excusa, pero realmente no se presentó ninguna obra. Se habló. Se conversó. Se reflexionó. Y mucho. Periodismo. Guerra. Ética. Responsabilidad. Vida. Tanto Paco Roca como Gervasio Sánchez admiran a Sacco, y no lo ocultaron, pero el encuentro no se convirtió en un panegírico laudatorio del ilustre invitado, sino en un delicioso retrato a tres bandas sobre el estado de la profesión periodística, el poder de medios como la fotografía o la historieta para narrar realidades y el fracaso del género humano como civilización. Que Sánchez compartiera sus visiones como periodista y que hubiera visitado y documentado fotográficamente algunos de los lugares que Sacco transitara en la génesis de sus obras, y el hecho también de que Roca pudiera compartir con Sacco idéntica posición como dibujante de historias, enriquecieron sin duda la profundidad e interés del debate.

Tras un breve apunte inicial de Paco en el que certificaba que el mérito de Joe es ser fiel a la realidad y poder contar los hechos en base a dibujos, el “fuego amigo” lo abrió Gervasio para presentar a Joe con un texto en el que afirmó la honda impresión que causa el equilibrio entre honestidad y deber de sus obras. Lo vinculó con Francisco de Goya: “Si viviese hoy sería fotógrafo de conflicto o quizá un ilustrador como Joe Sacco”. Entre las principales características del trabajo de Joe, Gervasio señaló el dibujo, su maravillosa cadencia, la empatía con las víctimas y la huída de la comodidad. Joe baja al terreno de los muertos y los héroes anónimos con humildad, “pero sin objetividad, ese maldito dogma que equipara la equidistancia y la veracidad”. Aprovechó para dejar clara su opinión sobre determinados periodistas de conflicto incapaces de empatizar con las víctimas pese a sus conocimientos, sin apenas salir del “hotel para periodistas” y sin haberse implicado emocionalmente. Gervasio entonces citó ese monumental ‘La Gran Guerra’, un alucinante pliego de 26 páginas desplegable en acordeón, de 7,3 metros de largo, sin textos ni anotaciones, que funciona como una única ilustración continua. Al respecto, Gervasio indicó que Joe había vuelto a conseguir la esencia gráfica, convirtiendo a las víctimas en la única verdad incuestionable de las guerras: “Joe Sacco huye de la retórica e intenta comprender lo atroz sin negarlo, comprendiendo así la realidad”, y rescatando unas palabras del propio Joe de 2009 remató: “Las personas que viven debajo de los titulares son las que de verdad importan”.




'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
Recogiendo esa vinculación con Goya que adelantaba Gervasio en su presentación, Joe se mostró impresionado por 'Los fusilamientos del 3 de mayo' -del que precisamente se cumplen 200 años-, óleo que admiró en el Museo del Prado. “Hoy aún se repiten escenas de ese tipo, parece que la humanidad no aprende nunca”, azotó para escarnio de todos. Paco intervino para señalarle la relación entre cómic y prensa, pues existe un sentimiento de que el cómic -el vilipendiado tebeo- debe ser sólo entretenimiento, humor; aunque sí es cierto que el cómic periodístico empieza a coger valor y a recibir un cierto apoyo. Joe recogió el guante diciendo que con ‘Palestina’ le costaba mucho explicar lo que estaba haciendo: “Estoy dibujando tu sufrimiento”. En Sarajevo, por ejemplo, los lugareños estaban cansados de tanta entrevista con periodistas extranjeros, pero no se veía así a un dibujante. Cuando viajó a Gaza, “en vez de tener vergüenza por mi trabajo, me llevé ‘Palestina’ para que vieran lo que hacía. Lo entendían claramente, reconocían los hechos porque no eran textos en inglés, sino dibujos”. Es optimista porque los editores confían cada vez más en este tipo de obras, citando el sector en Francia como especialmente potente. Sobre la complicidad entre un dibujante y el protagonista que le planteó Paco, Joe afirmó que le interesa un periodismo de escaso impacto en la escena, acertando al describir que ante una cámara la gente cambia, mientras que un dibujante es noticia la primera semana, pero “luego eres aburrido y se olvidan de ti”.

Gervasio equiparó su modo de sumergirse con el de Joe, aclarando que, en su caso, las fotos buenas aparecían años después, cuando su presencia ya no era advertida. Su crítica más lacerante fue para determinados periodistas muy significados (citó sin nombrar a una reportera del Sunday Times y no pude dejar de pensar en la difunta Marie Colvin) que al buscar SU historia “son capaces de preguntar obscenamente a una chica, a bocajarro, cuántas veces la habían violado”. Eso provocaba que a periodistas como Gervasio les pudieran echar a patadas por culpa del trabajo previo de esos otros periodistas. Reflexionó sobre que el periodismo también actúa con violencia cuando usa su prestigio para desprestigiar. El fotógrafo le inquirió a Joe si se había sentido censurado en los medios de EE.UU., en concreto refiriéndose a posibles presiones del lobby judío ante obras como ‘Palestina’, y Joe negó haberlo sentido así. Explicó que sí era cierto que algunos medios estaban dispuestos a dar cobertura y hacerle una crítica a 'Notas al pie de Gaza', entre ellos The New York Times, pero determinadas organizaciones no; sin embargo, con ‘La Gran Guerra’, historia más lejana en el tiempo y en el espacio, las mismas organizaciones sí se mostraron interesadas. Joe empezó a dudar de la objetividad del periodismo realizando ‘Palestina’; de niño, sólo por ver la televisión, creía firmemente que los palestinos eran terroristas. Afirmó que el “periodismo objetivo americano” presenta los hechos, pero no el contexto, lo que redunda en ideas equivocadas, un camino que no le interesa. Él pretendía que el lector supiera de qué lado estaba él mismo, pero no por eso iba a presentar a las víctimas como ángeles sin defectos. 

Paco planteó la dificultad de combinar el rigor periodístico con el reto de enganchar al lector hasta el final. Joe sacó su vena más periodística al contestar que para él lo más importante es ser honesto (que no objetivo) y no tomar atajos, sacrificando la agilidad a cambio de ser preciso, sin cambiar hechos ni citas. “Quería llegar a la verdad. Soy una persona comprometida”, aseveró. Intenta que los dibujos no salgan de su imaginación, pergeñando bocetos in situ hasta que los testigos le confirman que así era o así sucedió todo. Aclaró, eso sí, que el dibujo no es una fotocopia de la realidad, sino su interpretación de la misma, ya que las ilustraciones son muy subjetivas por definición. Nótese ese fino límite y contraste entre subjetividad y ficción. El resto del proceso consiste en dibujar definitivamente partiendo de esos bocetos y fotografías.

'La Gran Guerra' (Sacco, 2014).
¿Qué motiva a alguien como Joe Sacco? ¿Cómo criba entre historias y las planifica? La duda de Gervasio la responde Joe recordando los 7 años de gestación de ‘Notas al pie de Gaza’, confesando: "Tienes que confiar en la persona que eras cuando tomaste la decisión, cuando te planteaste qué hechos te enfadaban". Y cuando se decanta, admite que no se quita el viaje de la cabeza. “Es como elegir una chica”, bromeó. También acertó Gervasio al preguntarle por su condición de emigrante como impedimento o ventaja a la hora de interpretar la realidad; Joe rememoró sus inicios, cuando odiaba el periodismo porque no había temas interesantes que destacasen, cuando primaba el negocio. Quería conocer la realidad por sí mismo, aprendiendo con cada viaje a comportarse sobre el terreno y “a descubrir lo que puedes y no puedes hacer”. Paco explicó con admiración cómo él tardó dos años en poner a punto su magnífica ‘Los surcos del azar’ (historia sobre La Nueve, la compañía del Ejército de la Francia Libre formada por exiliados republicanos españoles que lucharon contra el fascismo en la II Guerra Mundial y que fueron los primeros en entrar en París para su liberación), mientras el historiador que investiga sobre el mismo tema, que le sirvió de ayuda y soporte, lleva diez años y sin visos aún de concluir… Esto puso sobre el tapete el riesgo del dibujante de no saber cuándo parar. Joe admitió que es triste no poder narrar todas las historias que le contaban, pero que hay que tener al lector en mente. Inesperadamente, anunció que su próximo proyecto estará versado sobre Mesopotamia: “Los arqueólogos dedican su vida entera a piezas claves pero muy pequeñas del puzzle, por lo que ellos sí que deben de elegir bien el proyecto”.

Una de las características más reconocibles del estilo de Joe es la narración en primera persona, algo que puede verse desde sus primeros trabajos autobiográficos (por ejemplo, su periplo con una banda de rock y hasta alguna historia sentimental). “Hay cosas que ocurren que no podría contar si no saliera yo en los cómics”, relata como muestra de honestidad (una vez manifestó ser “el filtro y la lupa”), pero Joe admite que no piensa mucho en ello. Más adelante le dio un punto de vista periodístico a las historias porque era lo que había estudiado. Narró cómo había gente en Bosnia que le pedía que llevara cartas a sus seres queridos, experiencia por la que también pasó Gervasio. Y hablando de ese nuevo cómic web llamado ’Srebrenica’, Gervasio, conocedor del terreno, afirmó admirado que Joe había llegado a “la esencia del drama”, certificando que estaba muy bien documentado, y que había comparado imágenes suyas con los dibujos de Sacco sin encontrar fallos. Incidiendo en la precisión documental de ‘La Gran Guerra’, Joe explicó que había buceado especialmente en los archivos del Museo Imperial de la Guerra de Londres, donde recopiló cerca de 700 fotocopias sobre aspectos no presentes nunca en los libros de Historia, tal y como explica, por ejemplo, en este artículo traducido de The Guardian. “Como decimos en el periodismo, el detalle importa”, recalcó con acierto. Gervasio quiso recomendarle dos temas a Joe para próximas obras: la violencia contra la mujer o la violación como arma de guerra por un lado y la sempiterna Guerra Civil española por otro (“tienes tiempo hasta el centenario en 2036”, le bromeó Gervasio; “Es un tema terrible y muy interesante, la típica historia que le recomienda un periodista a otro”, contestó divertido Joe), ambos temas sugerentes y ambiciosos. 

'Srebrenica' (Sacco, 2014).
Cuando llegó el turno del público éste se interesó por la financiación de sus obras. Joe llegó a Palestina con apenas 1.200 dólares y compartía casa (nunca hotel) con otras personas mientras él trataba de hacer su trabajo. Esta convivencia facilitaba la inmersión en la situación de los palestinos. Esta integración practicada también por otros periodistas como Gervasio permite al profesional conocer la realidad que quiere retratar de primera mano. Para su trabajo en Bosnia, tras un mes intentando encontrar financiación de alguna revista o editorial neoyorquina sin obtener éxito, se trasladó a Berlín, reducto de historietistas, donde mediante pequeños trabajos y la venta de originales consiguió los fondos necesarios. La fama que fue consiguiendo trabajo tras trabajo le permitió preparar mejor los viajes y pagar las facturas con mayor comodidad. 

Joe aplica a nivel visual perspectivas profundas, panorámicas, intentando mostrar la mayor información posible en sus fondos y desplegando el mayor ruido disponible (puso como referencia ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco, también presente en El Prado). 

Los referentes ideológicos que Joe nombró fueron George Orwell (’Homenaje a Cataluña’), Edward Said y Noah Chomsky: “Me abrían avenidas que no transitaba leyendo periódicos americanos”. Además dejó caer que se sitúa entre el marxismo y el anarquismo, “sin creer en sus soluciones, pero paseando entre ambas según el día”. Aún no le han acusado de ser proterrorismo en EE.UU.: “Todo llegará, pues cada vez los gobiernos son más autoritarios”, bromeó. La idea de Joe es cuestionar al poder desde el periodismo y ser su opuesto, pero reconoció que en EE.UU. si quieres acercarte al poder tienes que ser amable con él o seguir su ideario.

Es interesante reseñar el papel del cómic como herramienta pedagógica, y Joe Sacco tiene la suerte de que muchas universidades estadounidenses adquieren sus cómics. Como Gervasio señaló, Joe no pudo pagar las facturas relajadamente hasta cumplir los 40 años: “Ser pobre es una suerte, porque cuesta más salir adelante y hay mayores obstáculos, pero tu trabajo te lo agradece”, explicó Gervasio,Joe estuvo de acuerdo: “Agradezco los sacrificios pasados”. La motivación de estos profesionales es un tema crucial; Joe contó que al preparar ‘Palestina’ constató que el trabajo de los periodistas americanos había sido erróneo. “La ira es un sentimiento infravalorado, pero es un sentimiento válido”, sentenció sobre lo que le movía a realizar su labor. Gervasio, por su parte, añadió que una sociedad sin (buen) periodismo supone un triunfo del poder, siendo el periodismo tan necesario como la sanidad o la educación. Lamentó que, en su opinión, en España no haya buen periodismo actualmente y, tal y como hizo hace unas semanas en el Matadero de Madrid en la presentación del documental homónimo sobre su trabajo, se mostró descreído: “Nadie va a cambiar nada ya. Yo, sinceramente, trabajo sólo para salvaguardar mi propia conciencia”. A esas alturas, a Paco Roca le habían requerido otros compromisos, por lo que no pudimos oír su opinión al respecto. 

Rostros y gestos en 'La Gran Guerra'.
Para rematar, Joe afirmó que intenta ayudar a la gente a ver y que trata de ser lo más fiel posible a la realidad, para evitar así el patetismo o lo gracioso a la hora de plasmar un dibujo, aunque le resulta difícil decir si en verdad lo consigue. Al fin y al cabo, lleva al lector a un lugar en el que solo están el torturador y su víctima. ¿Cómo dibujas a una persona normal -su cara-, que en su día también era un civil, matando a otra persona normal, a otro civil, sin saber lo que piensa? Eso le resultaba confuso y confesó que le costó especialmente dibujar las caras de soldados matando en Palestina. “Supongo que sólo puedo pintar a una persona cualquiera, alguien que únicamente cumple órdenes, pero que no puedo llegar a comprender”. Joe admite que aún debe reflexionar y profundizar sobre ese aspecto de la Naturaleza Humana. Gervasio concluyó recordando una vez más cómo la guerra lo desfigura todo y que ahí aparece el lado inhumano de las personas, ese que impele a quienes no habrían matado “ni a una mosca tiempo atrás” a asesinar a sus semejantes al considerarlos enemigos de su supervivencia.

Seguimos anhelando que encuentros así sigan prodigandose. Gracias Joe. Gracias Gervasio. Gracias Paco. Por la cultura. Por el periodismo. Por la honestidad. Por la vida.

Autorretrato made in Sacco.

lunes, 12 de mayo de 2014

La puesta en página (a lo grande)

Hace mucho tiempo que los adjetivos se acabaron para referirse al trabajo del gran Raúl Arias. Su variedad de registros inagotable, su excelencia en cada una de las ilustraciones que realiza... Su visión. Su privilegiada visión del mundo...

La ilustración que tiene el orgullo de publicar EL MUNDO en el especial San Isidro'14 del pasado viernes es excepcional. De una belleza y una complejidad técnica inigualable...El pelo del toro se siente, casi se puede tocar. Cano y denso en el morrillo, revuelto en la testuz...  Espectacular. ... ... ... capaz de dejar sin adjetivos a quien pretenda escribir sobre esto:




Pero nos vais a permitir (nos vas a permitir, admirado Raúl) que en esta ocasión propongamos esta idea a nuestros amigos lectores. La maravillosa ilustracion MEJORA con la puesta en página. La tipografía la arrulla, el equilibrio es insuperable, el gris y el negro del texto entonan con la ilustración y hacen que la mancha se haga una... Es una portada perfecta.



Siempre decimos que si hay foto hay página. Que si hay ilustración, hay página... En este caso la ilustración es casi inmejorable... Casi... hasta que se puso en página.

lunes, 28 de abril de 2014

Donde hay ilustración... también hay página

Y donde hay ilustrador, hay ilustración. De las buenas en este caso, muy buenas. Y si hablamos de un periódico de tirada nacional en el que publican Ricardo Martínez —para alguno de nosotros quizá el mejor ilustrador mundial de prensa si en tales artes se pudiera competir o incluso comparar—, Ulises o Raúl Arias, por mencionar sólo a los más destacados y 'habituales', pues tiene todavía muchísimo más mérito el que destaquen de esta manera, por su calidad, las ilustraciones del jovencísimo Carlos Rodríguez Casado, becario en la sección de Ilustración del diario El Mundo de Madrid. "Sangre nueva, tinta fresca", como lo calificó con acierto nuestro director de arte Rodrigo Sánchez.

Esta es la doble página sobre la canonización de los dos Papas publicada este fin de semana.


La técnica es soberbia. La delicadeza de la acuarela, tan difícil, tan 'ingobernable' para los profanos... Por cierto, esto, en una pantalla, les aseguro que no es lo mismo que impreso. Y a su tamaño. Compruébenlo si tienen ocasión de hacerse con algún ejemplar en papel.



Y esta otra fue su primera participación estelar, con una doble página en la apertura de Deportes publicada en la previa de la última final de la Copa del Rey de fútbol entre el Real Madrid y el Barcelona (jeje... la risilla no tiene nada que ver con la ilustración, mi querido Carlos Pérez de Rozas seguro que lo entiende).




En este caso, además, el talento en su debut le llevó incluso hasta la portada del periódico.



Como dato adicional, hay que destacar que en ambas páginas dobles el diseño utiliza la simetría, repitiendo el esquema en las dos páginas, con una estructura vertical en la primera, y horizontal en la segunda. Un buen recurso para estos casos.

Casos en los que si hay ilustración...

¡Magistral! Enhorabuena y bienvenido al papel prensa, compañero.

martes, 15 de abril de 2014

Diluvio... de creatividad y talento

Mesa de trabajo de Ricardo Martínez













A los lápices, la tinta y la ausencia de ella, el genial Ricardo.
En la dirección de arte la creatividad de Rodrigo Sánchez









martes, 24 de septiembre de 2013

TypoMad, sobredosis de tipografía

Este fin de semana llega a Madrid el acontecimiento tipográfico por excelencia. Si eres un enfermo de la tipografía, de eso que algunos llaman "las letritas", pero que todos los que lo disfrutamos sabemos que va más allá, tienes que estar este fin de semana en Typomad.


Dos días cargados de conferencias, talleres, exposiciones... un frenesí tipográfico que no podía tener otra sede más que el Matadero (Central de Diseño) y en la que participarán alguno de los mejores de este mundillo. Y de otros.

 Los chicos de Boa Mistura



Las sesiones comienzan el viernes a las 17.00 y terminan el sábado a las 21.00. Entre medias, charlas de Yorokobu, Clara Prieto, Diego Areso, Tipo-e, Familia Plomez, Pedro Arilla, Boa Mistura o Andreu Balius. De muchos os hemos hablado aquí, así que no os descubrimos nada si os decimos que son de lo mejorcito en este campo. Vamos, que es una ocasión que no podéis dejar escapar.


Pero Typomad extiende sus actividades más allá del sábado 28 con talleres, safaris tipográficos, exposiciones (desde el 29 de septiembre hasta el 15 de noviembre). Tenéis el extenso programa disponible en la web del evento (PDF). 


viernes, 14 de junio de 2013

Street Museum

El pasado miércoles 5 de junio publiqué en elmundo.es un vídeo sobre el graffitero Dourone. Un artista madrileño que había pintando durante cuatro días la fachada de la sala Y'asta en Madrid. Fabio López, su verdadero nombre, creaba 'El hombre sin aliento' con la ayuda de Elodie Arshak. Una obra intensa en donde se reflejaba el interesante mundo interior del artista quien utiliza un estilo surrealista con un gran predominio del blanco y negro para expresar su visión de las cosas.

En este vídeo, podéis ver con que minuciosidad y constancia trabajan durante cuatro días Dourone y Elodie y  las declaraciones de ambos al acabar el trabajo.


DOURO1 from qqfalcon on Vimeo.

Y en este delicioso vídeo, la sorpresa final. Una vez acabada la obra Dourone 'abandona' en la ciudad de Madrid cinco copias firmadas por él de 'El hombre sin aliento' para que se las quede quien las encuentre como otra muestra de su arte urbano.


DONATED FREEART DOURONE (Street museum III) from dourone on Vimeo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Portada tuitera. ¿Sí o no?

Ayer por la tarde el TL (time line) de mi tuiter se llenó de merecidos elogios a la portada —'tapa' le llaman nuestros colegas del otro lado del Atlántico— que el diario argentino 'Página/12' había publicado un día antes, el sábado 18, 'interpretando' así, magistralmente, la muerte del dictador Jorge Rafael Videla. Informar, ya estábamos informados todos por internet desde hacía horas, desde el día anterior, viernes, el mismo en el que había muerto.



Gente a la que tengo en mucha consideración profesional, y a la que os recomiendo que sigáis en tuiter si estáis interesados en esto del diseño y el periodismo, como Paco Oca (@maquetadores) —editor además del blog de referencia  'Maquetadores', que también debéis seguir, y que posiblemente sea el 'decano' de entre nosotros, los blogs de diseño periodístico en España—, Borja Ventura (@borjaventura),  Javier Moya (@javimoya), o el gran MAJ (@majimeno) —Miguel Ángel Jimeno, profesor de la Universidad de Navarra cuyo blog 'La Buena Prensa' es lo mejor de entre lo mejor, y de eso se ocupa—, entre otros, elogiaban esta portada e incluso en el caso de MAJ le servían para hacer un curioso juego entre cielo e infierno. "Algunos diarios argentinos no quieren que Videla vaya al cielo y otros lo envían directamente al infierno", nos decía en las redes sociales junto a la siguiente imagen:



Pero... entre todos estos tuits de mi 'línea del tiempo', apareció muy poquito después éste otro:



Eduardo Arriagada (@earriagada), otra cuenta de tuiter que tampoco podéis dejar de seguir, profesor de Comunicación de la Universidad Católica de Santiago Chile especializado en el periodismo en el mundo digital, nos ponía en la pista de esa grandiosa ilustración... ¡que había sido publicada ANTES en tuiter que en el diario argentino!

El enlace de @earriagada nos llevaba al blog 'Onlain' sobre "periodismo, medios, internet, etc.", del periodista argentino, docente y estudioso de la comunicación y las nuevas tecnologías Pablo Martín Fernández (@fernandezpm), donde nos explica quiénes eran los autores de la ilustración: M. Moreno (@negromoreno) y Maxi Sánchez Correa  (@MxSanchezCorrea) publicada un día antes en tuiter —el mismo en el que se anunció la muerte de tan negro personaje— con este curioso ¿título?: "Lindo día para hacer un asado".

Podéis observar que en el momento de la captura el tuit tiene 135 retuiteos.

En la portada del diario aparece la firma de los autores, pero no su procedencia tuitera. Eso sí, ellos mismos han aclarado en la red que se pusieron en contacto con ellos y les pidieron permiso para publicarla (no nos aclaran si hay pago por su trabajo o no). Pero... ¿es adecuado publicar en la primera página, o tapa, de un periódico una imagen que no se ha concebido para el medio? ¿Reproducir una imagen publicada antes en internet y que, consiguientemente, ha sido vista ya por miles de personas es una buena idea? ¿Es una constatación de la "falta de creatividad en las redacciones", como afirma Arriagada en unos tuits posteriores? Tengo mis dudas. Muchas. Lo cierto es que, en mi caso, yo no había visto esa gran ilustración hasta que no apareció publicada en 'Página/12', y elogiada su publicación en tuiter, como comienzo diciendo en las primeras líneas del post. Aquí no se trata de haber 'robado' una imagen de manera cutre de internet, como sucede mucho más de lo que debiera y con lo que todos estamos en desacuerdo, sino de utilizar las redes como fuente, aunque sea una fuente pública. Es difícil decidir en este caso, ¿no?

Vosotros, ¿qué habríais hecho?



lunes, 8 de abril de 2013

Una biblia de la Infografía... y los premios Malofiej 21

Infografías. Las vemos en el cartón de la leche, en el dial de la radio, en la parada del autobús, en los libros del examen de anatomía, en el extracto del banco, en el recibo de la luz, en la etiqueta de la camisa, en el menú del restaurante. En forma de barras, tartas, listados, dibujos, mapas, esquemas, organigramas. De mil y una maneras. Casi todas de ellas simples, esquemáticas, sencillas. Es decir, están presentes en toda nuestra vida. Y lo han estado desde hace muchísimos años. No en los cartones de leche, evidentemente, pero desde que el ser humano es ser humano y es capaz de plasmar ideas en cualquier soporte, ahí están: mapas antiquísimos, esquemas anatómicos medievales, dibujos prehistóricos, planetarios renacentistas, etcétera.

Information Graphics, editado por Taschen, es la biblia de esta disciplina.





Editado con mimo, mucho mimo, en sus más de 400 páginas recoge una selección (siempre discutible cuando no se recogen todos los trabajos) de lo mejor de la infografía de los últimos años en todo el mundo (varios españoles: Raúl Arias; Álvaro Valiño). Repertorio encabezado por  la editoria Sandra Rengen a la que acompañan Paolo Ciuccarelli, Richard Saul Wurman y Simon Rogers. Todos autores también de unos ensayos introductorios en los que muestra su punto de vista sobre la importancia de la infografía. Antes, ahora y siempre.






Porque, como ellos mismos dicen, este es un arte, el de la arquitectura de la información, que tiene que dominar todo diseñador gráfico. Porque vivimos en la era en la que más información recibimos, la "gran mayoría generada por los propios usuarios" (bendito internet). Y saber cocinar todos esos ingredientes, todos esos datos, y convertirlos en historias es de lo que se encargan los infógrafos, periodistas visuales que manejan la nueva herramienta de poder: el Big Data.







En el libro podemos ver ejemplos de que la infografía va más allá de la ciencia, de los atlas, de las barras. Que también. En el libro, librazo (en todos los sentidos, también por tamaño y peso), podemos ver que la infografía es mostrar el mundo psicodélico de Frank Zappa, la relación entre la cantidad de coches y las plazas de parking de una ciudad, una guía de qué tipografía utilizar en según que ocasiones, qué tipos de cerveza hay, cómo funciona una fábrica, la distribución de Nº1 de la Motown, cuánto vale cada parte de tu cuerpo (en libras), un mapa literario de Madrid hecho sólo con letras, o cómo es tu vida según hayas visto Dragones y Mazmorras a una edad temprana o no. Y así un larguísimo etcétera de más de 400 páginas. Cientos de ejemplos de los mejores informadores visuales con una breve explicación de cada uno de ellos. Ejemplos que "documentan la historia reciente" de qué es convertir lo complejo en simple y lo confuso en bello sin faltar a la verdad. Porque como dijo Albert Einstein: "Si no consigues explicarlo de manera sencilla es que no lo has entendido". Y aquí, en este libro, lo consiguen.


                                            

                                                  







Malofiej 21

Al hilo de este libro, seguro que muchos de los ganadores de la pasada edición de los premios Malofiej, cuyos nombres se dieron a conocer hace unas semanas, están presentes en sus páginas. O muchos de ellos lo tienen en las estanterías de sus estudios y/o redacciones.





National Geographic y el NYTimes.com se han llevado el premio Peter Sullivan en categoría impresa y digital, respectivamente. Y la versión impresa del The New York Times se ha llevado otra medalla de oro por este mapa.




Pero esos no han sido los únicos ganadores entre los más de 1.191 trabajos recibidos de 154 medios de 28 países distintos. El jurado, compuesto, entre otros por Jaime Sierra, Nicolas Felton (creador del famoso Annual Report), Amanda Hobbs o Fabricio Miranda, también ha concedido medallas de oro a El Correo, elmundo.es, In Graphics, South China Morning Post, Prensa Libre y Golden Section Graphics.

Entre el resto de galardones hay premios para La Vanguardia, El Diario de Pontevedra, Magazine de El Mundo, El Correo y El Mundo y elmundo.es, tanto en impreso como en online. Podéis ver la lista completa de galardonados aquí

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