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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Diseña tu periódico y Newspaper Club te lo imprime

En 2009 Ben Terret, Tom Taylor y Russell Davis querían hacer un regalo especial a sus amigos, algo original y que pudieran guardar para siempre. Se les ocurrió hacer un periódico con los textos y fotos que sus amigos habían colgado en Internet durante el año 2008. Al proyecto le llamaron "Things our friends have written on the Internet 2008" (Cosas que nuestros amigos han escrito en Internet en 2008). Nada más emotivo y personal que ver tu trabajo impreso en papel "porque a la gente le sigue gustando el objeto físico, quieren seguir viendo sus textos impresos", reconocen los creadores en una entrevista con Wired.

Con esta idea en la cabeza, y una vez diseñado el periódico (un proceso, el de crear un periódico de cero, que llamaron "reducir los enemigos"), acudieron a una imprenta con la intención de obtener 50 ejemplares. Sin embargo, en la rotativa les dijeron que vale, que podían usar sus máquinas entre las impresiones de grandes tiradas (así evitaban parar las máquinas y volver a encenderlas, un proceso muy costoso), pero que la tirada mínima tenía que ser de 1.000 ejemplares. Lejos de achantarse por el número de copias tiraron para delante, al fin y al cabo tenían sus 50 copias; el resto las regalaron a todo el que la solicitara a través de su web.

Pero de esta [costosa] frustación nació un proyecto: que cada persona pudiera tener su propio periódico, desde 1 ejemplar hasta 10.000; desde una pequeña tirada para la familia a un más grande que abarcara un barrio entero o una distribución más ambiciosa. Era un proyecto que, a priori, parecía una locura. "Todo el mundo está corriendo en una misma dirección, así que alguien tenía que mirar en la dirección contraria", confiesan sus fundadores. "Los editores se vuelven locos con maquillar sus cuentas de resultados con productos digitales, mientras abandonan una experiencia de cientos de años imprimiendo", reflexionan, "aún cuando puede haber un punto de integración entre el papel y lo digital". Bajo esta premisa, con el mantra de que algunos están matando [antes de tiempo; o sin razón] al papel, nació Newspaper Club, un club con el soporte de la fundación 4iP.

Periódico impreso en newspaper club

Los inicios, como casi siempre, no fueron fáciles. Los requerimientos técnicos de los impresores suponían una traba para un proceso que ellos querían que fuera lo más rápido y sencillo posible.

Poco a poco consiguieron sortear los obstáculos. El primero de ellos lo han solventado desarrollando su propia herramienta de edición, ARTHR, que hace el proceso más sencillo y rápido a través de plantillas prediseñadas (o en blanco). Aunque también ofrecen plantillas en blanco para programas de edición profesional como Indesign o Scribus.


Solucionado el problema técnico, había que saltar al problema de la impresión. La solución fue agrupar los pedidos en el tiempo para optimizar la impresión y así conseguir un precio más económico. Al principio aprovechaban las ventanas de impresión entre dos grandes tiradas (así las rotativas evitaban el costoso proceso de parar y volver a encender la rotativoa), pero los pedidos fueron creciendo y ya tienen su propia ventana asignada. "Incluso alguna rotativa ha invertido en nosotros", dicen. Actualmente imprimen en digital (desde una copia) o tradicional (mínimo 300 ejemplares).

Un ejemplar impreso en newspaper club

Y por si hubiera alguna duda de la calidad de sus impresiones, Newspaper Club te manda una muestra del producto en el que estés pensando imprimir para que veas cómo quedaría la distinta gamas de colores, en distintos porcentajes y en distintos tipos y gramaje de papel. También con material impreso en blanco y negro o en color, fotografías y textos. Un periódico como el que tú quieres imprimir.

Wired impreso


Desde su creación han impreso más de cuatro millones de ejemplares de periódicos de todo tipo (algunos muy trabajados): recuerdos familiares, experimentos para la administración local como Data.gov.uk, o periódicos para medios como Wired. También diarios fotográficos o catálogos. Todo lo que quiera uno imprimir en papel prensa. Y por esto han sido premiados con el Design of the Year for Graphics en 2010 y por BIMA como avance tecnológico.


Pero hay un proyecto que requiere especial mención y es la colaboración entre Newspaper Club y The Guardian. Entre ambos han creado un periódico impreso con la sección The Long Good Read de la web de The Guardian. Este periódico se nutre sólo de artículos de esa sección (una especie de repositorio de grandes artículos que merecen una lectura reposada) seleccionados a través de una aplicación creada ad-hoc para la ocasión y editados en una versión adaptada de su herramienta ARTHR con las características tipográficas y de diseño de The Guardian.

El resultado es un periódico impreso de 24 páginas con 14 historias que sólo se distribuye en el #guardiancoffee, una cafetería creada a medias entre el periódico y la empresa de telecomunicaciones EE, donde se mezcla lo tradicional con las nueves tecnologías.

Un lugar donde poder disfrutar de un café y un periódico impreso en maravilloso papel prensa.

Larga vida al papel.

martes, 24 de septiembre de 2013

TypoMad, sobredosis de tipografía

Este fin de semana llega a Madrid el acontecimiento tipográfico por excelencia. Si eres un enfermo de la tipografía, de eso que algunos llaman "las letritas", pero que todos los que lo disfrutamos sabemos que va más allá, tienes que estar este fin de semana en Typomad.


Dos días cargados de conferencias, talleres, exposiciones... un frenesí tipográfico que no podía tener otra sede más que el Matadero (Central de Diseño) y en la que participarán alguno de los mejores de este mundillo. Y de otros.

 Los chicos de Boa Mistura



Las sesiones comienzan el viernes a las 17.00 y terminan el sábado a las 21.00. Entre medias, charlas de Yorokobu, Clara Prieto, Diego Areso, Tipo-e, Familia Plomez, Pedro Arilla, Boa Mistura o Andreu Balius. De muchos os hemos hablado aquí, así que no os descubrimos nada si os decimos que son de lo mejorcito en este campo. Vamos, que es una ocasión que no podéis dejar escapar.


Pero Typomad extiende sus actividades más allá del sábado 28 con talleres, safaris tipográficos, exposiciones (desde el 29 de septiembre hasta el 15 de noviembre). Tenéis el extenso programa disponible en la web del evento (PDF). 


lunes, 17 de septiembre de 2012

Hockney y el iPad

La primera vez que oí hablar de David Hockney, bueno la primera vez que me interesé realmente en él porque su nombre ya me 'sonaba' como 'pintor pop', fue hace unos diez años, con la publicación de su obra El conocimiento secreto, uno de los más apasionantes y controvertidos libros sobre arte, en el que argumenta nada más y nada menos que desde el siglo XV los grandes maestros de la pintura utilizaron diversas tecnologías (principalmente ópticas, como la cámara clara y la cámara oscura) para 'calcar' la realidad. Un libro maravilloso editado sin escatimar medios, ni precio, que merece un artículo por sí sólo... como mínimo, y que por supuesto haremos.


Ahora es una exposición, "Una visión más amplia", en la que se muestra la obra reciente de Hockney la que vuelve a reclamar mi atención. Porque resulta que Hockney, a sus más de 70 años, ha vuelto a su Inglaterra natal (tengo que confesar que no pocos habíamos supuesto que se trataba de un pintor norteamericano porque después de haber conseguido cierto renombre en Londres siendo ya estudiante, su reconocimiento internacional llegó cuando en los años 60 se instaló en Los Ángeles con sus cuadros 'pop' de brillantes colores saturados), y a su regresó a Inglaterra, decíamos, al condado de Yorkshire en 2006, se interesó por la naturaleza de su lugar de nacimiento como antes lo había hecho con los grandes espacios abiertos del oeste norteamericano. En especial, por los cambios que la naturaleza sufre con las estaciones, con la luz, que en esta comarca de la nubosa Inglaterra implica distintos paisajes en apenas horas, o incluso menos. Con una energía no ya impropia de un hombre de 70 años sino para cualquiera, empezó a pintar esa naturaleza utilizando todo tipo de técnicas: al óleo, con acuarelas, carboncillos, cuadernos de bocetos, fotografías (tomadas con nueve cámaras montadas en un vehículo porque así considera que logra una imagen más cercana a lo que vemos), vídeo, Photoshop en ordenador, iPhone, iPad... hasta lograr en unos cinco años, aproximadamente, lo que parece la obra de toda una vida. Unas doscientas obras, algunas de inmenso tamaño, que llenan toda la segunda planta del monumental Museo Guggenheim de Bilbao.



Sí, iPad. Y aunque a primera oída, que no vista, pueda parecernos una 'modernidad' vacía, apuntarse a lo más avanzado para llamar la atención o incluso un querer luchar en vano contra el paso del tiempo estando a la última porque sí, nada más lejos de la realidad tratándose de un absoluto maestro que, además, ha investigado durante toda su vida todas las tecnologías del arte pictórico, poniéndolas en práctica. Su mencionado libro El conocimiento secreto no es sino una investigación de la tecnología de la pintura desde el siglo XV, por no mencionar sus impresionantes collages del cañón del Colorado realizados con cientos de fotografías polaroid en la década de los 80 y que también pueden verse en esta exposición, o sus trabajos posteriores con el fax, o con sus sistema de nueve cámaras y después con Photoshop.


Collages fotográficos de The Grand Canyon (1982) y La Autopista de Pearblossom (1986)

En 2009 comenzó a dibujar con un iPhone y en 2010 con un iPad (afirma que fue uno de los primeros en comprarse uno). Utiliza la aplicación Brushes (5,99 euros), un sencillísimo y potente software de dibujo que permite controlar trazos, colores, transparencias, ampliaciones de hasta el 3200% para acceder hasta el más mínimo detalle e incluso cinco capas que se mezclan entre ellas a la manera de Photoshop. Una de tantas apps que a pesar de su simplicidad posibilita, sobre todo en manos de un absoluto maestro de la pintura y el dibujo como Hockney, un resultado asombroso. Cuesta trabajo creer que muchos de los innumerables ¿cuadros? colgados en la sala denominada La llegada de la primavera en Woldgate, East Yorkshire, en 2011 (dos mil once), unas 70 imágenes de un metro y medio de altura cada una colgadas en dos filas, estén realizadas con la famosa tableta de Apple, porque captan la luz, los colores, texturas y hasta la atmósfera cambiante como la mejor de las técnicas tradicionales. Es increíble. Como increíble le pareció a Hockney en 2011 la posibilidad de imprimir las imágenes del iPad a ese enorme tamaño sin que se 'pixelicen' lo más mínimo. "Entonces descubrí que podía llenar paredes y paredes con mis dibujos", reconoce. La sala está 'presidida', además, por la que posiblemente sea la obra más importante de todo este período del autor, un óleo en este caso, un inmenso óleo lleno de árboles, hojas de los árboles y colores de más de nueve metros de largo y 3,6 de altura, formado por 32 lienzos, y que es la imagen que da imagen a toda la exposición, portada del magnífico catálogo incluida.

The Arrival of Spring in Woldgate, East Yorkshire in 2011 (twenty eleven). Óleo sobre 32 lienzos
365,8 x 975 cm; (91,4 x 121,9 cm, cada uno); parte de una obra de 52 piezas


Dos de la serie de 70 dibujos realizados en iPad e impresos en papel a un tamaño de 144,1 x 108 cm, que forman parte de la serie de La llegada de la primavera en Woldgate, East Yorkshire, en 2011 (dos mil once)




Es la "inmediatez" la característica más poderosa del iPad, según Hockney. Puede tomar apuntes del natural a una velocidad asombrosa con sus dedos sobre una "libreta cuyas hojas no se acaban nunca". Un dibujo, otro, otro... según avanza en el asiento del copiloto del coche por el condado de Yorkshire. Envía muchos de esos dibujos espontáneos a sus amigos desde la propia tableta por email, pero la mayor parte de los bocetos se quedan almacenados en la memoria digital hasta que llega a su estudio donde sigue trabajando en ellos para darles el acabado final, en el que además de los dedos utiliza un puntero. Logra así 'atrapar' la luz cambiante, o casi.







En la muestra hay también varios iPads en los que se ve la 'película' de sus dibujos en la tableta. Porque Brushes tiene además esta posibilidad, la de crear un vídeo con todos los pasos del dibujo que hemos ido realizando. Los trazos, la vuelta atrás, el borrado, nuestros titubeos —y los del maestro Hockney, por supuesto—, los distintos caminos de nuestros dedos sobre la pantalla de cristal. Diría que es una aplicación tan fácil de usar (tan fácil y potente que me recuerda, salvando las distancias, a nuestro querido Quark) que incluso un niño aprende a manejarla de manera intuitiva él solo, pero creo que en esto los niños nos llevan ventaja, así que diremos que es tan fácil usarla que incluso un adulto aprende en muy poco tiempo a utilizarla. Luego el resultado... pues como siempre decimos, incluso en maquetación y diseño. Que una cosa es la herramienta, y otra nuestros conocimientos, nuestro talento, lo que queremos hacer... todo eso que ningún ordenador ni software puede emular porque es pura actividad humana.




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Primer dibujo realizado por Javier en Brushes con  los menús principales que ofrece el programa (colores, pinceles, capas). Finalmente, vídeo que realiza el propio software con el 'historial' del dibujo (que es exactamente lo que se puede ver en la exposición de Hockney con su autorretrato y varios trabajos más).

La exposición "Una visión más amplia" puede verse en el Museo Guggenheim de Bilbao hasta el 30 de septiembre. Todavía tenéis tiempo para hacerlo si tenéis la suerte de estar por estas fechas en esta gran ciudad. Y si a alguno de estos 'afortunados' no les gusta la exposición de Hockney, que todo puede suceder, siempre le quedan las instalaciones de hierro oxidado de Richard Serra de la planta baja del museo, el propio museo en sí, o incluso una muestra, nada más y nada menos, que de toda la serie de los grabados de Goya (tecnología sobre el grabado y el aguafuerte incluida en la propia exposición, porque también el genial, y brutal, Francisco de Goya fue un avanzado y curioso explorador de todas las posibilidades gráficas del momento) en el Museo de Bellas Artes, 'Goya, estampas de invención', unas calles más arriba en este Bilbao antiguo y vanguardista, lleno de contrastes, de vida y de cultura.




lunes, 30 de julio de 2012

Una visita a la 'Familia Plómez'

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La semana pasada tuvimos la suerte de que nos invitaran a visitar un lugar mágico, algo parecido a un taller de alquimia en el que papel en blanco termina convirtiéndose en papel impreso... ante nuestros ojos. Una pura contradicción porque, al contrario de lo que sucede en el incorpóreo y aplastante mundo digital que nos devora, aquí todo es físico, palpable, comprensible, de plomo y de madera. Coges caracteres tipográficos ¡con tus propias manos!, puedes tocar una "a", sentir su peso que aumenta si quieres que tenga más cuerpo, claro, mancharte las manos de tinta al entintar con un rodillo de goma los caracteres tipográficos para que luego, una prensa manual, lleve a cabo el abracadabra y la tinta pase para siempre del metal con forma de letra al papel. Que no te pille la boca de la "Minerva" cuando la alimentas a mano con hojas de papel que inmediatamente vomita impresas... y pide otra, otra, otra, al ritmo mecánico de sus engranajes. No es sólo mágico, es emocionante.


Mágico, emocionante, e infinito...

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Como querrán saber ustedes algo más de tan afortunada invitación, tenemos también la suerte de que quien nos invitó, Roberto Gamonal, miembro fundador de la Familia Plómez y miembro también nada más y nada menos que de Unos Tipos Duros (la web sobre tipografía de absoluta referencia en lengua castellana), además de Doctor en Creatividad aplicada y profesor de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto Europeo de Diseño (IED), entre otras mil ocupaciones siempre tipográficas, ha tenido la generosidad de  participar como "Firma en Caja Alta" para desentrañar en primera persona a todos nuestros lectores todo sobre esta familia...


La Familia Plómez

Familia Plómez es un grupo de doce locuelos y locuelas, cada uno de su padre y de su madre, que tienen un punto en común: su amor por la tipografía. En este proyecto están diseñadores gráficos y profesores que tuvieron su punto de encuentro en un curso de Tipografía que se imparte en IED Madrid. Tras las clases, nos poníamos a conspirar delante de unas cañitas para ver si era posible crear un sitio que recuperara el material de las antiguas imprentas para manter viva la tradición y darle un toque adecuándose a los nuevos tiempos. No queríamos un museo, sino un espacio de trabajo y una plataforma de difusión. El objetivo era preservar mediante un uso actualizado. Llegamos a la conclusión de que era una auténtica locura, pero a la tercera caña todo se ve de forma más optimista y votamos que sí... que nos liamos la manta a la cabeza.

Comenzó una intensa búsqueda de material de imprenta tanto por internet como callejeando y preguntando en todo local que hubiera un letrero que pusiera "Imprenta". Localizamos cosas muy interesantes en Cuenca, Alcorcón y... Alemania. Mientras tanto, buscábamos también local para darles un hogar decente a esas maravillas. Y en abril entramos a nuestro taller de la calle Las Aguas de Madrid.

La "operación mudanza" no fue sencilla. Los Plómez más fornidos se fueron para Cuenca a por un supercomodín con más de 40 cajones llenos de plomo... y en uno de ellos una sorpresita: una SuperVeloz en plomo (tipografía modular de los años 50). De Alcorcón, una preciosa Minerva tamaño folio y de Alemania un maquinón para imprimir 50x70 que pesaba más de una tonelada. Con todos estos frentes abiertos a la vez, nos constituimos legalmente (como Dios manda) en una asociación cultural sin ánimo de lucro.

Nuestra principal actividad es dar cursos y talleres de todo lo que tenga que ver con la letra. Hasta ahora hemos celebrado tres talleres de fin de semana y todos han tenido una excelente acogida: un taller de composición en plomo, otro de carteles con letras de madera y uno de caligrafía gótica. También realizamos algunos encargos profesionales. 'Remendería', como dirían los clásicos: tarjetas de visitas, tarjetones, invitaciones, etc.

Pero lo que nos tiene ahora totalmente absortos y absolutamente alucionados es el proyecto de crowdfunding de "Entinta a la Familia Plómez". Con el dinero recaudado queremos adquirir el material de una antigua imprenta regentada por dos venerables señoras que han mantenido su imprenta ya cerrada por jubiliación como si se hubiera parado el tiempo. Con ello podremos tener mayor variedad de tipografías para realizar nuestros talleres. Y a cambio, estamos ahora produciendo los regalos a nuestros queridos y admirados mecenas que son, hasta el momento, 245. Todos hechos con nuestro material y de forma artesanal.

Nuestra última adquisición del departamento I+D de la Familia Plómez ha sido un botijo para pasar los calores de agosto y que toda imprenta que se precie tiene que tener.

Ya con todo esto afrontaremos el otoño con nuevos cursos y talleres. Además de los que impartimos los Plómez (composición en plomo y carteles de madera que se repiten cada dos meses) invitaremos a destacadas figuras del ámbito de la Tipografía para que pasen un fin de semana compartiendo su sabiduría e ingenio. Además de los nuestros, tenemos previsto algún taller de lettering, de diseño de tipografía egipcia, de caligrafía inglesa...

Roberto Gamonal


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Sí, es un iPad lo que aparece junto a la pequeña máquina de impresión manual en esta última imagen del maravilloso taller de imprenta de la Familia Plómez, abierto hace unos meses en el Madrid más castizo. Porque esta familia comparte con nosotros que no se trata de tener que elegir, papel o digital, tecnología o manchas de tinta, tradición o futuro... Que lo inteligente es tener ambos y disfrutar y aprovechar las ventajas de cada uno de ellos. Que los tipos móviles de plomo o de madera te ayudan a comprender del todo la tipografía... que después utilizamos en los ordenadores, como estamos haciendo ahora al escribir sobre ello en esta pantalla que vosotros vais a leer gracias a una tecnología increíble e inimaginable no hace tanto, cuando los rodillos de las "minervas" giraban durante jornadas laborales.

Cuando los talleres no se visitaban porque eran lugares de trabajo a los que accedían sólo los iniciados, un santa sanctórum al que hemos tenido ahora acceso invitados por uno de sus sumos sacerdotes, gracias otra vez Roberto, para que participásemos además en la creación de esa primera imagen que abre este artículo, ceremonia que podéis ver editada por encajabajatv:


Todavía estáis a tiempo de participar como mecenas en un proyecto que antes de finalizar ha sido ya todo un éxito de participación y enlaces en internet: Entinta a la Familia Plómez. Quedan 6 días. Y estad atentos a sus talleres porque de esa manera podréis entrar como nosotros en un lugar mágico, parecido a un taller de alquimia...

Toda la información sobre la Familia Plómez en:

http://www.familiaplomez.com
http://www.facebook.com/FamiliaPlomez
http://twitter.com/familiaplomez
Si estás interesado en algún taller, puedes contactar con ellos en:
talleres@familiaplomez.com
Para cualquier otra cosa en:
porteria@familiaplomez.com


Galería fotográfica completa de nuestra visita a la Familia Plómez en este enlace de Flickr


Mario Benito (textos) y Luis Blasco (fotografías, vídeo y edición de vídeo)