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miércoles, 8 de febrero de 2012

Presente y futuro del diseño periodístico

Un privilegio, el que hemos tenido esta mañana en la Universidad Rey Juan Carlos del sur de Madrid, al asisitir a la conferencia del maestro Fermín Vílchez, autor de esa obra de referencia sobre la historia del Diseño periodístico español de la que os dimos noticia un poco antes de que saliera al mercado y cuya primera edición está ya agotada (tranquilidad porque está en imprenta la segunda edición), conferencia titulada "Presente y futuro del diseño periodístico". Y otro privilegio más, el que hemos disfrutado después durante la comida junto a otros profesionales y académicos del diseño periodísitico y la tipografía (entre los que estaban Paco Martín, pionero de los estudios universitarios sobre diseño periodístico en la Complutense; Laura González, profesora de diseño periodístico en el CEU y muy querida amiga de encajabaja, Herminio J. Fernández, jefe de diseño del diario Público y coeditor del gran blog amigo y vecino Cuatro Tipos; o Roberto Gamonal, miembro de Unos Tipos Duros, página web de absoluta referencia en lengua castellana en lo relativo a la tipografía, lo mejor de lo mejor), todos y alguno más oyéndole contar sus divertidísimas e inagotables anécdotas sobre los periódicos. Aprender y reír, eso es estar con Fermín Vílchez.

Fermín Vílchez y Pedro Pérez, organizador del acto, al comienzo de la conferencia


El salón de actos estaba abarrotado, incluso con asistentes sentados en el suelo. En primer plano, la profesora de diseño periodístico del CEU, Laura González


El acto de hoy estaba organizado por Pedro Pérez Cuadrado, mi maestro como ya he comentado cada vez que he tenido ocasión de hacerlo, profesional en incontables periódicos (le conocí no en un aula sino en uno de ellos, pero eso también lo he contado ya...) y profesor ahora en esta Universidad, y aunque pudiera parece que Vílchez acudía para "hablar de su libro" —cosa que tampoco habría estado nada mal, porque el libro es tan inagotable como el propio autor— lo cierto es que no ha sido así, y el maestro de diseñadores ha hablado de... ¡diseño periodístico! Cómo lo ve ahora, cómo es su estado actual, y cómo debería ser según su punto de vista, muy argumentado.

Para Vílchez, que ha trabajado en los principales periódicos de nuestro país, tanto en Madrid como en Barcelona, algo que no suele ser frecuente (La Vanguardia y El Periódico, o como fundador nada más y nada menos que de El País, participando en ese diseño original que creó escuela junto al alemán Reinhard Gäde —a quien desde aquí mandamos un cariñoso saludo y mucho ánimo y fuerza— y al fallecido Julio Alonso), "el diseño ha cambiado en todos los periódicos, en varias ocasiones en muchos de ellos, pero los contenidos siguen siendo exactamente los mismos. Han quedado obsoletos", y eso, junto a la llegada de internet, es "la causa de su declive. A pesar de de los continuos rediseños gráficos, tanto en España como en el extranjero, las ventas de los diarios siguen bajando".

Vílchez muestra en gráficos la continua caída en difusión de los periódicos


Antes de llegar a este contundente punto de vista, ha explicado brevemente los orígenes y evolución del diseño periodístico, de vital importancia ahora gracias, precisamente, a los continuos avances tecnológicos. "Las secciones de diseño, junto a la Mesa de redacción, son centros vitales en las redacciones de los periódicos", desde que se informatizó el proceso de producción. "Ahora, incluso las planchas de impresión salen directamente desde un ordenador", nos ha explicado, "y existen estudios y empresas dedicados al diseño de periódicos en todo el mundo".

Este proceso de informatización supuso para el diseño periodístico una mejora en la diagramación, "cuando adoptó el diseño modular que proporciona mayor legibilidad y orden en las páginas"; tipografías accesibles en cantidad y calidad a un menor precio; y la posibilidad de la cuatricomía, imprimir a todo color todas las páginas de un diario. "Pero los contenidos no han evolucionado", explica Fermín Vílchez, e incluso señala una cierta uniformidad de todos los diseños, "todos los periódicos tienen el mismo formato, tabloide, casi con la misma retícula, todos son en color... tan sólo se diferencian en cuanto a la tipografía. Algo que sólo puede apreciar un profesional, pero no un lector corriente". Para Vílchez "no ha aparecido ningún diario que cree una tendencia nueva, un nuevo modelo de diseño, desde la aparición en España del diario El País, en 1976, o del USA Today en Estados Unidos en 1982".



Ejemplos de uniformidad en el diseño de los diarios de papel...


Y a continuación ha citado al mencionado Julio Alonso, maestro a su vez de Vílchez como él mismo ha manifestado, quien en 2008 señalaba que "lo que exigen estos tiempos más que rediseñar los periódicos, es reinventarlos". Hacer algo nuevo. Y eso nuevo, para Vílchez, tiene que estar en el mundo digital. Porque mientras las tiradas y las ventas del papel siguen bajando "el avance del diario digital es espectacular. Los rediseños, ahora mismo, basados en el tradicional periódico de papel, no sirven para nada que no sea para dar de comer a algunos consultores", afirma con rotundidad.

Pero sucede que, para Fermín Vílchez, el actual diseño y estructura de los diarios digitales es equivocado. "Son todos iguales y todos siguen con la mentalidad del diseño periodístico en papel (...) todos tienen tres bloques, tres columnas en sus portadas, que pasan a dos columnas cuando pinchas en cada una de las noticias... ¿Por qué? No encuentro demasiados diseñadores que investiguen en nuevos formatos digitales. Falta creatividad, porque todos siguen pensando como se pensaba en el papel, y no hacen más que imitarse unos a otros". Vílchez ha puesto ejemplos de cómo, según su punto de vista, no deben diseñarse las portadas de los diarios digitales. Páginas interminables, "que llenar con demasiados elementos, en las que quieren meter todo, todo, todo, ¡que no se acaban!", y en las que, por tanto, "no hay valoración", no hay noticias más importantes que otras, y sólo las últimas que llegan van sustituyendo a las anteriores. "Las portadas de los digitales deberían hacer una selección", en vez de abrumar al lector con cantidad, en vez de con calidad.


...y ejemplos de uniformidad en el diseño de los diarios digitales


"Los blogs, y no el papel, deben inspirar más el futuro diseño periodístico —que será digital— que los periódicos en papel", afirma el autor de la historia del diseño de la prensa española. "Sucede como en el comienzo de los diarios, hace unos tres siglos. Entonces inventaron el diseño periodístico en pequeños medios que hacía una sola persona, o muy pocas, con muy pocos medios, creando lo que hasta entonces no había... como suecede en el caso de muchos de los blogs que hay ahora, y en los que encuentro ideas y propuestas que sí pueden servir para un diseño periodístico del futuro... aunque, claro, es un punto de vista humilde porque no soy un experto en el mundo digital".

"Si las predicciones se cumplen", ha terminado Fermín Vilchez en sus conclusiones, "es cierto que el diseño periodístico en papel puede tener los días contados. Así que los periodistas diseñadores tienen que pensar en el mundo digital. Y además, creo que mientras coexistan ambos medios debe diseñarse primero el periódico digital, sin copiar al de papel, prestando atención a la actualidad inmediata y haciendo una selección en la que no quepa todo; y después diseñar el papel reinventándolo de nuevo para centrarlo en el análisis, la opinión y las noticias propias".



A pesar de su mensaje un tanto pesimista y algo apocalíptico, que el propio Vílchez me confiesa después que posiblemente sea algo exagerado pero necesario para intentar concienciar y que haya un revulsivo en la prensa, "la función que lleva haciendo la prensa diaria desde hace tres siglos seguirá existiendo. A pesar de los nuevos medios, en los que cualquiera no puede ser periodista, no nos confundamos, a pesar de la posible desaparición del papel... el periódico sobrevivirá en la versión y en el formato que sea, siempre que se fundamente en los valores de la libertad de expresión, en dar un servicio a los ciudadanos, en la calidad, el rigor y, sobre todo, en la veracidad. Y los diseñadores no deben tener miedo al futuro porque siempre, siempre, será necesario que alguien dé forma a la información, siempre será necesario que alguien diseñe ese periódico del futuro".

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Del papel a internet
#jornadasdiseño(3)

Esta nueva entrega sobre las Jornadas de Diseño de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, celebradas la pasada semana, corresponde a la segunda jornada con las ponencias sobre la evolución de las revistas hacia los soportes digitales y sobre la plataforma de Orbyt para distribuir de manera digital el diario El Mundo.



"La evolución hacia la revista online" (Javier Moya)

El navarro Javier Moya (@javiermoya en Tuiter) es el entusiasta y apasionado director de Internet en Spainmedia Magazines (Esquire, Harper's Bazaar y Robb Report), experto en el desarrollo de interfaces, coordinación de proyectos online y, en definitiva, al servicio de Internet desde 1999.



Nos puso como ejemplo las revistas Harper's Bazaar y Esquire para mostrarnos cómo habían evolucionado desde su edición en papel hasta su soporte digital. Manteniendo las líneas principales del diseño de estas revistas, sus gemelas en la red han apostado por un diseño modular con una cuidadísima edición fotografica y un uso de familias y cuerpos de letra que personalizan las diferentes secciones.



Su experiencia en el sector le ha llevado a comprobar que "las revistas digitales no cuentan con la misma cantidad de medios ni de inversión económica que las impresas" pero una de los aspectos que a Javier Moya le parece fundamental es la falta de un director de arte. Alguien que sirva de parapeto ante injerencias internas o externas ("cualquiera te puede decir qué es 'bonito' y qué no lo es") y de avance a la hora de acometer nuevos proyectos.

El creciente uso del vídeo como nueva herramienta y la involucración del lector en los juegos propuestos, encuestas, envío de fotos, comentarios y usos de las redes sociales fueron las últimas reflexiones del ponente que nos conminó a todos a trabajar "sin olvidar nunca divertirse".

Os ofrecemos en enlace con la presentación de Javier Moya en las III Jornadas de Diseño de la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada.



El Mundo en Orbyt y la edición de sus vídeos (Alberto D. Prieto y Quique Falcón)

"Con internet se acabó la fiesta... pero empezó una nueva", comenzó su intervención Alberto D. Prieto, jefe de sección de El Mundo en Orbyt para explicarnos en qué consiste esta nueva plataforma para distribuir el periódico y "llevarlo hasta los lectores" con una propuesta "enriquecida". Y es que "se dice que lo estropea la tecnología, lo arregla la tecnología".



Prieto explicó que los actuales periódicos en papel están atravesando por una "triple crisis". En primer lugar la omnipresente y omnimencionada crisis económica general, a la que hay que sumar la caída de lectores y publicidad por la crisis del modelo en la prensa escrita, "hoy es un héroe quien se acerca hasta un quiosco para comprar un periódico", y que según algunos cálculos podría "empezar a salir del túnel hacia 2016". A estas dos hay que sumar una tercera que él denominó "crisis de credibilidad" en la que "el ruido es el mayor enemigo de la información. No importa lo importante, sino lo último, lo urgente...".

La propuesta de Orbyt, explicó su responsable, es la de ofrecer "jerarquía y análisis, lo que es un periódico. Algo que es un valor añadido a la mera información. Una visión propia de la realidad, con su diseño y su infografía". Y como España no es precisamente un país de lectores de periódicos, "¿qué podemos hacer?, pues ir a buscarlos donde estén. Te doy TU periódico, más barato y te lo llevo hasta tu casa, hasta tu ordenador, hasta tu teléfono... y te añado vídeos de elaboración propia. Orbyt no es más que el periódico de siempre", sintentizó Prieto, "pero es mucho más".

Mucho más porque esta plataforma "nos permite hacer números especiales y publicarlos en menos tiempo que el periódico de papel", como fue el caso de la muerte de Bin Laden ("la primera vez que se hizo algo así en un medio, que tengamos noticia").



Nuestro encajabaja Quique Falcón, anterior maqueta reconvertido en editor de vídeos para esta nueva plataforma de El Mundo, comenzó su conferencia ante un auidotorio completamente lleno de alumnos y de profesionales de la prensa explicándonos cómo era un periódico cuando comenzó a trabajar hace unos 25 años. "Entonces hacíamos páginas que no se veían hasta que no salían de la firlmadora utilizando para ello la fotocomposición... fue la primera gran revolución de los periódicos".

"Internet fue la siguiente revolución. Pero el primero que nos explicó aquello, no hace tanto, no se podía ni siquiera imaginar lo que es ahora". Quique Falcón ve "una luz de esperanza" en las actuales redacciones multimedia "en las que estamos aunando experiencia y juventud. Desaparecen unos oficios, como ya sucedió como os he comentado al principio en mis inicios, pero surgen otros, y todos vosotros tenéis nuevas oportunidades en ellos".

Quique Falcón, Alberto D. Prieto y el profesor de la URJC Pablo Prieto.

Interesante y aleccionador resultó el relato de una jornada que glosó con sentido del humor nuestro encajabaja especialista en vídeos, así como el vídeo final que resume en pocos minutos su trabajo en Orbyt durante casi ya dos años y que por supuesto os ofreceremos. Ya desde su casa antes de salir hacia el periódico recreaba mentalmente posibles imágenes sobre la muerte de Gadafi en este "día de trabajo". Al llegar planificó junto a Alberto Prieto y toda la sección de Orbyt el número de vídeos que había que hacer ("muchos, claro") y cuando estaba todo encauzado y parte del trabajo elaborado... ETA anuncia en un comunicado el "cese definitivo de la violencia". Periodismo.

Luis Blasco 'tuiteando' las Jornadas con un portátil y un iPhone (para tuitear con imágenes) desde nuestra cuenta de Tuiter (@encajabajablog) con la etiqueta #jornadasdiseno, y a la vez tomando fotografías y vídeos... el periodista multimedia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Modelo ¿único?

Es una sala de espera, de la que poco a poco va saliendo alguno para no volver, y en la que fumamos esperando. Desesperamos esperando ese "modelo único", la flauta que suene para seguir todos los demás al flautisa que al final nos salve... pero lo que llega es un cartel de prohibido fumar y la recomendación de que o nos movemos un poco o nos va a dar un infarto de tanto estar en el sillón, sentados, fumando, quietos, esperando.

No tardó mucho, comenzó a su hora la conferencia del profesor Fabrizio Pini, del Instituto Politécnico de Milán, a la que asistimos hace unos meses en esa ciudad del norte de Italia en un día desapacible y muy frío, sobre distintos modelos de medios de comunicación. Analizó con brevedad, concisión y claridad —¿recuerda alguien aquello?— dos propuestas tan distintas como The Daily de Rupert Murdoch, "un medio cerrado que sólo se distribuye a través de un canal"; frente a lo que denominan newsbrand (marca de calidad sobre contenidos informativos, podría ser una traducción aproximada) noruega del Aftenposten, "que te acompaña durante todo el día a lo largo de distintos productos", periódico impreso, productos para el iPad, para la web, para móviles... "unos de pago, otros financiados con publicidad, de manera que en realidad ningún contenido es gratuito".




Aunque el profesor Pini no manifestara de manera directa cuál de esas dos propuestas tan opuestas le parece más acertada, "si yo supiera qué va a pasar, o cuál es el modelo de negocio para la prensa... créanme, no estaría aquí ahora hablando con ustedes", su manera de exponer mostraba su preferencia implícita por el modelo que "potencia una marca sin renunciar a ninguna de sus posibilidades, haciendo que se refuercen unas a otras. Para ello hay que diseñar lo nuevo en función de lo nuevo y no a partir de lo viejo".



Esperamos un poco, y aquel mismo día por la tarde en Milán pudimos escuchar a Andrea Monti, director de La Gazzetta dello Sport, uno de los periódicos deportivos más importantes del mundo, que también ha configurado su "modelo de negocio", de enorme éxito empresarial hasta ahora, como una newsbrand. Monti, un periodista de los que merece la pena escuchar, de lo primero que nos habló, con revencia y una voz grave y casi tan poderosa como el diario que dirige, fue de sus maestros (inaudito, ¿verdad?, acostumbrados como estamos en esta España nuestra a oír a tanto experto, y triunfador hablar sólo de sí mismo).

Y habló de su página web, claro, y de la aplicación para iPad, y de la tienda online, y de Gazzetta TV, y de los eventos que organiza La Gazzetta —Giro de Italia, incluido—... de todo ese universo de 360º como lo llaman los gurúes, pero incidiendo muy especialmente en su punto central, el diario en papel. "Habrán escuchado hablar de último ejemplar impreso de The New York Times, ¿verdad?", nos dijo no en volumen sino en tono de bajo y con una media sonrisa; "pues cada vez que lo oigo recuerdo la nota que envió Mark Twain a un periódico que había publicado su muerte en la que les decía, tan sólo, que aquello le resultaba 'un poco exagerado'". Porque para Monti, el periódico "es el elemento que nos da fuerza y credibilidad de marca (...), lo que da sentido y razón de ser a todo lo demás. Es lo que somos".


Me pongo malísimo en el avión. Después de esperar más de una hora en el control de seguridad y de correr por una terminal que nunca terminaba, horripilante y caótica, el avión tarda más de dos horas en salir y en la sala de espera tan sólo de te dicen que esperes. Despegamos por fin y el piloto decide volar muy rápido para recuperar el tiempo perdido, pero al llegar a Barajas no tiene pista para aterrizar y tenemos que esperar en el aire, dando vueltas... que si las capas de la atmósfera y las turbulencias, que si la presión me destroza los oídos y a nadie más parece afectarle, el asiento de delante tan pegado parece acercárseme cada vez más y me asfixio, paren esto que yo me bajo... vuelvo a ponerme malo de sólo recordarlo.

Leíamos El Mundo en la aplicación de Orbyt para el Ipad en el catastrófico aeropuerto de Malpensa, eso sí. Otra posibilidad, otro modelo. Que se beneficia en este caso de una escuela de diseño periodístico que lleva evolucionando desde que nacieron los periódicos, estructurando la realidad que queremos contar con orden y jerarquía a la vez que se confiere de identidad a las páginas, porque son las páginas del periódico las que se ofrecen en este quiosco virtual.



Páginas "enriquecidas" con contenidos adicionales imposibles en el papel como es el caso de los vídeos; y con la posibilidad de lanzar también ediciones especiales del periódico ante acontecimientos extraordinarios, como hicimos en el caso de la muerte de Bin Laden, el 2 de mayo de 2011, la primera vez que se ha hecho algo así en la prensa, que nosotros sepamos. Los enormes costes de impresión y distribución disminuyen con esta manera de publicar posibilitando así un precio menor del periódico, sí se trata del periódico, a los lectores.



Dicho así podría parecer que se trata DEL modelo... pero es en realidad UN modelo. Que cuando intenta tan sólo imitarse ofrece como resultados siempre algo peor. Y no es por que se trate de nuestra competencia, que también, pero comparar las páginas sin ningún contenido añadido (ni vídeo, ni nada) de Kyoskoymas, el "quiosco digital" de Prisa en el que ofrece El País junto a otras muchas publicaciones, ¡cortadas por debajo! porque no dan la proporción adecuada en la pantalla de un iPad, todo ello en una interface ciertamente pobre, muestra claramente que EL modelo, o UN modelo, o CUALQUIER modelo, necesita como requisito primero y fundamental... creer en él.

El mencionado director de La Gazzetta nos señaló las enormes diferencias que podían tener en su desarrollo nuestros periódicos y sus periódicos italianos en internet... por el mero hecho del idioma. "El italiano no se habla más allá de nuestra península... mientras que el español de ustedes se habla en todo el mundo. Tienen que aprovechar esta circunstancia". ¿Cómo vamos a tener entonces el mismo modelo? ¿Y cómo, a su vez, vamos a tener nosotros el mismo modelo que los medios en inglés?, que también se habla en todo el mundo pero cuyas gentes y sociedades se parecen bien poco a las "nuestras".

Manuel Castells menciona como características comunes a los medios de comunicación en nuestra sociedad actual, que él denomina "sociedad red", la "globalización", pero a la vez el "carácter local". Una combinación adecuada que aflore de esta dialéctica global/local es lógico pensar que sea única para cada uno de los medios, lo que llevaría a descartar un modelo único. Existen características comunes que deben tener los medios de comunicación que quieran sobrevivir, independientemente del "modelo de negocio" de cada una de ellos, como bien nos explica el profesor Ramón Salaverría, director de Proyectos Periodísticos en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, a quien siempre conviene leer: "El papel de los periodistas como interpretadores de la realidad es algo que sigue siendo plenamente vigente, y ahora más que nunca. Ante tal polución informativa, si no disponemos de profesionales que nos sepan explicar qué está pasando día a día, minuto a minuto, en muchas casos nos podemos sentir desorientados", nos dice; y añade: "Tendrán éxito los que aporten originalidad". Los que ofrezcan un valor añadido.




Die Zeit, semanario alemán que triunfa a contracorriente, uno de los pocos productos en papel —junto a The Economist— que a presar de crisis generales y particulares crece, lo hace utilizando una fórmula curiosa. Su director, Giovanni di Lorenzo, declaró en una entrevista que os enlazamos en su momento que encargaron a varios consultores qué estrategias seguir de cara al futuro y una vez con los resultados en la mano... hicieron exactamente lo contrario. Más texto, más profundo, artículos de fondo, más lectura en definitiva a pesar de que nos vengan diciendo desde hace años que los textos deben ser más pequeños y las imágenes más grandes. Pero ¿no son los periódicos un producto destinado específicamente para lectores?, nos recordaba con ironía e inteligencia el periodista Enric González en otra entrevista que no tiene ni una palabra de desperdicio. Y ese modelo de más lectura que parece funcionar en Alemania o en Inglaterra... ¿serviría en España? ¿Tienen algo que ver sus índices de lectura, a lo largo de la historia, con los nuestros? ¿Es EL modelo, o es SU modelo? Porque si ahora se trata de buscar el famoso nicho de lectores (300.000 ejemplares de un periódico en nuestro país, que supera los 45 millones de habitantes, es un éxito absoluto), hacer un producto dirigido a una elite, lo cierto es que en España no hacemos otra cosa desde... que existen los diarios, los libros, los manuscritos y hasta las pinturas rupestres.

Encontramos incluso casos como el de The Guardian en el que EL modelo goza de un mayor consenso: periodismo de calidad, posiblemente el mejor diseño periodístico del mundo, una web de acceso gratuito en el mejor idioma para lograr millones de visitas de todos los países del planeta... Parecen hacerlo todo bien... y sufren pérdidas que crecen de año en año superando los 40 millones de euros en su último ejercicio. Tal vez aquí suceda lo contrario y EL modelo, el que parece ser mejor para todos, lo sea para todos pero no para ellos, no sea SU modelo. Aunque no se quedaron esperando, sentados, quietos... y eso sí que sea un modelo a seguir.

Levantémonos entonces de la sala de espera, aunque resulte imposible siquiera no ya saber qué viviremos en el futuro sino conocer y vivir el presente, o saber lo que somos, como parece insinuarnos Pedro G. Cuartango, maestro de lo que podríamos llamar periodismo filosófico. Antes de que nos llamen por la única puerta del modelo único por la que vemos pasar de vez en cuando a uno de nosotros camino del fin del camino.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Carta de desagravio a mis periódicos

(El abajo firmante escribe estas líneas
desde el mayor posible de los arrepentimientos)

Queridos periódicos:

No quiero que suene a excusa pero, soy una persona débil e insegura. Y tengo que confesaros, arrepentido, que esta vez no he sido capaz de resistir...este verano he caído en la tentación. Y en una renuncia total a todos mis principios y lealtades, no he comprado ni un sólo periódico. Ya llevaba todo el año tonteando con el tema, que si un poquito de twitter en la hora de la comida, que si internet cuando me fumo un cigarro... Inevitablemente llegué a la conclusión de que si tengo un smartphone, ¿porqué habría de gastar más dinero en papel tintado, ahora que yace moribundo en los estantes de los quioscos? ¡Dónde va a parar! Todo mucho más cómodo, más limpio, cientos, ¡miles! de periódicos en mi bolsillo. Íbamos a estar en la playa mi mujer, mis niños, servidor y millones de noticias a mi servicio. ¡La autopista de la información tiene una nueva salida, una privada y directa a mi toalla en la costa gaditana... El paraíso y toneladas de información a nuestra disposición!

Mis pobres periódicos...

Los que aún estéis en la playa, hacédme, por favor, este experimento de campo. ¿Véis a alguien con un iPad en la arena? A alguien normal, digo... No, ¿verdad? Como mucho imagino que veréis a gente con el gesto fruncido, con esa cara tan particular que ponemos cuando centramos nuestra atención en un punto lejano, en el horizonte, con los ojos entornados, cerrados como si estuviesen enfadados, la mandíbula prieta... como si al poner cara de Clint Eastwood pudíesemos ver mejor y a más distancia... Irónicamente, esa gente que mira como William Munny , el asesino de niños y mujeres de la inolvidable Sin Perdón, suele tener su teléfono a escasos dos milímetros de la punta de su nariz... Porque queridos periódicos, ahora ya lo sé, en la playa y a pleno sol, las pantallas de nuestros teléfonos móviles NO-SE-VEN. Ni un poquito. Ni una mierda, en concreto.

Clint Eastwood, mirando de lejos...

Mis leales periódicos...

Pero ya era tarde, porque ya estaba en la arena. Y mis hijos corrían por la orilla, y ya tenía crema por todas partes. Y estaba en bañador, humillado e indefenso. Y de pronto, me dí cuenta de que estaba vendido, porque no tenía mis periódicos. Impropiamente ingenuo, lo había fiado todo a un aparatito pequeño y electrónico. Un aparatito que me dejó tirado a la primera de cambio... Y entonces, queridos periódicos, me convertí en un espectro. Súbitamente, envejecí décadas, y me sorprendí sentado frente a la orilla con la mirada perdida, sin saber muy bien que hacer con las manos. Juraría incluso que un señor que estaba a mi lado leyendo su periódico me miró por encima de sus radiantes páginas impresas resoplando y moviendo su cabeza, apiadándose de mi pobre condición.

Con el orgullo malherido, de vez en cuando volvía a mi teléfono, en un intento desesperado por saber qué estaba pasando en el mundo. Intenté disimular y lo mantuve a una distancia razonable de mis ojos, incluso lo llegué a apoyar en mi pierna, despreocupado. Poco después lo apretaba furioso contra mi nariz, intentado desentrañar los misterios que se escondía tras esa maldita pantalla líquida que me ocultaba el universo en su opacidad. Golpeé la pantalla con mis dedos llenos de arena, inclusó lo agité presa del pánico... Enloquecido, intenté llamar por teléfono a alguien para que me dijera que pasaba con la prima de riesgo, o con el adelanto electoral... No podía soportar el pensamiento de que en Noruega alguien más se liara a tiros y yo en la playa, en Babia, con mi pantallita táctil y mis niños correteando por la orilla.

-¿No tienes acceso a internet?, me contestaron, asombrados, desde la redacción.
-Está pasando de todo... de todo...

Y lo peor es que sí, ¡claro que sí! tengo acceso a internet. Pago unas tres tarifas planas todos los meses. Tengo internet, parece que se conecta... pero ¡no puedo verlo! De pronto, en plena playa de Cádiz, me convertí en el nuevo Bartimeo. Solo que esta vez no tenía a Steve Jobs a mano para implorarle: “¡Steve... que vea!” Y como no pasaba por allí iGod me quedé como llegué: medio en pelotas, humillado... y ciego. Y sin periódicos...

Hace dos años no concebía unas vacaciones sin mis periódicos... Este verano las he tenido. Mientras lucía el espléndido sol del sur no ha habido manera de saber qué coño pasaba por ahí fuera. Todo eran rumores, inexactitudes. La información en la palma de mi mano... y una pantalla de definición asombrosa... que no se ve en la calle. Por la noche, más calmado, volvían las noticias a mi terminal como volvían las oscuras golondrinas de Becquer. Pero ya era tarde. ¡Tarde! ¿No se suponía que eran los periódicos los que llegaban tarde? A mí, en verano, me ha llegado tarde internet... Aunque bien mirado, ¿no es maravilloso?

Queridos periódicos, compañeros leales de mil batallas. Sé que perdonaréis mi debilidad y mis pequeñas traiciones... La carne es débil y tengo pagada la tarifa plana, entendédlo... Siento no haber estado a la altura que soléis estar vosotros habitualmente. Siempre puntuales en el quiosco, siempre presentes, llueva, truene... o haga sol. Mira por dónde, hemos encontrado un entorno en el que aún sois plenamente superiores a internet. Un terreno arenoso dónde vuestra experiencia de navegación es infinitamente superior a la de los terminales portátiles. Un lugar que se disfruta en familia, o en pareja o completamente aislado del mundo exterior... Un breve lapso de estado de gracia donde iGod todavía no ha conseguido entrar. Y dónde la experiencia de leeer un buen periódico se sigue saboreando como antiguamente.

PD: El otro día vi en el cine Super 8, de J.J. Abrahams... Y disfruté recordando una época no tan lejana en la que tenías que esperar un mínimo de tres días para que te revelaran una película de cine... Y pensé en vosotros, os lo prometo. Pensé que una generación que sabe esperar las cosas, aunque sea sólo un poquito, es una generación más sabia, mejor... Tenemos todo tan rápido últimamente que hemos empezado a perder esa pausa para entender que no se trata de mirar el dedo que apunta... que lo realmente mágico es la luna que reluce allá lejos, en la noche estrellada.

jueves, 12 de mayo de 2011

Tragedia en Murcia. ¿Democracia tuitera?

Ayer vivimos algo que pensamos que nunca podría suceder en España. Un terremoto en la ciudad murciana de Lorca con el trágico balance, provisional, de la pérdida de nueve vidas, entre ellas la de un niño y dos mujeres embarazadas. Desde la comodidad de nuestras casas, o en la vorágine de la redacción nos decíamos, incrédulos, que "eso no es posible en España", pero así ha sido.

Conmocionados, toca ponerse en marcha e intentar informar lo mejor posible del suceso. Empiezan a llegar las primeras fotos y, como era de esperar, son duras. Aparecen personas a las que un macabro giro del destino les sesgó la vida. Simplemente, pasaban por el peor lugar en el peor momento. Y siempre que hay imágenes crudas, duras de digerir, el debate sobre si publicarlas o no aparece. ¿Se debe publicar una foto de una persona fallecida? ¿Es legítimo mostrar el dolor de esa manera?

A este debate de siempre, ayer se añadió además uno nuevo. Twitter ha supuesto un cambio en la manera de informar, eso está claro. Ahora todo es tan rápido que el flujo de la información se ha vuelto casi inabarcable. Las noticias aparecen antes entre # y @ que en los teletipos que llegan a las redacciones. Y con este suceso no iba a ser menos. Las primeras imágenes del seísmo y sus consecuencias que publicaban los medios eran tomadas de usuarios de twitter de la zona. Pero, además, twitter ha traído otra cosa, el nuevo debate al que nos referimos, ha democratizado el acceso a los medios y sobre todo a quienes los hacen. Los usuarios pueden interactuar con periodistas y directores de medios con tan solo apretar una tecla.

Poco después de que elmundo.es colgara en internet una foto en la que se veía a una mujer llorar por la pérdida de un familiar que se veía al fondo tendido entre los escombros, el twitter de Pedro J. Ramírez se llenaba de mensajes pidiéndole que la cambiara. Inmediatamente el debate que se activó en twitter se trasladó a la redacción. ¿Debía publicarse la foto entera? ¿Es mejor cortarla para no herir al lector más sensible? ¿Si se hace, es "censurar" parte de la información? ¿Hay muertos de primera y muertos de segunda? ¿Si lo hacemos con Haití, o con Japón, por qué no lo vamos hacer con Murcia?

Las reacciones en twitter iban aumentando conforme se acercaba la noche. Incluso la polémica se trasladaba a otros profesionales, vía twitter. Comenzaba ahí, casi sin darnos cuenta, otro debate que comenta hoy Arcadi Espada en su blog con el título de "El lector piensa por ti": ¿hasta qué punto puede intervenir el lector en la confección del periódico? ¿Es legítimo que la decisión de unos cuantos lectores afecte al resto? A lo que nosotros añadimos ¿nuestros lectores... son twitter, son los comentarios de un (amplio) porcentaje de tuiteros suficientemente representativos de todos nuestros lectores?


Primera versión de la portada, con la foto íntegra.

Segunda versión, con la foto editada para eliminar el cadáver, y que finalmente ha salido publicada hoy.


Una vez cambiada la imagen tanto en internet como en la portada del diario, se mantenía la conversación del director con sus followers (seguidores en twitter). En ese momento, nuestro querido Juanra Martín, maestro de periodistas en la Universidad Pontificia de Salamanca, hace a Pedro J. la pregunta que nos faltaba para entender todo el proceso: "¿Qué opinaban en la redacción?" Nuestro director admite que en la redacción la mayoría le dice que la foto hay que darla entera, esa es la opinión de los profesionales (que, además, están tuiteando también en este sentido, el de no privar de información al lector por muy molesta que pueda resultar, con alguna excepción que tuitea en favor de no darla). Incluso reconoce Pedro J. que ésa era su opinion inicial. Sin embargo, el clamor de twitter le hace replanteárselo, asumiendo eso sí, más tarde, que es posible que no se haya acertado en esta ocasión:




Parte de la "conversación" de ayer en twitter; y nuevo tuit publicado esta mañana por Pedro J. planteando el debate. ¿Se equivocó el director de El Mundo al cortar la foto haciendo caso a sus followers, o decidió "equivocarse" para plantear este interesantísimo y nuevo debate sobre las redes sociales y el periodismo"

Según nuestro punto de vista, se cometió un error cortando así la imagen... que como muestra el post del jefe de fotografía del periódico, Ángel Casaña, aparece publicada íntegramente en la mayor parte de los periódicos de hoy. Nosotros no la hubieramos cortado. Ese hombre que yace entre los escombros es información. Y además es el motivo que justifica toda la (magnífica) foto. Es la víctima de la catástrofe que casi le sepulta y el motivo que explica la tragedia y el dolor de las personas en primer plano. Incluso formalmente, pensamos que la imagen no es gratuita ni menoscaba el derecho al honor y la dignidad del fallecido. Está en un plano posterior y a un tamaño reducidísimo. Lo que desborda esa imagen es el desgarro de las personas que contemplan la escena. Es un fotón. Contaba esta mañana nuestro amigo y fotero Alberto Cuellar desde Lorca (absolutamente brutal todo lo que está contando hoy este fotoperiodista en tuiter desde el mismo lugar donde suceden los hechos, mientras dispara su cámara), via tuiter que estaba con el fotógrafo de EFE que hizo la foto. Humilde, dice que fue una casualidad. Casi todas las grandes imágenes son fruto de saber capturar la casualidad. Y eso merece una portada. Pero este es un debate casi tan antiguo como nuestra profesión. Y nos tememos que no pararemos de planteárnoslo, prácticamente a diario.



Os adjuntamos dos encuestas para recabar vuestra opinión. Una con el viejo debate de si dar o no la foto y otra con el nuevo debate originado gracias a twitter.




lunes, 9 de mayo de 2011

Una edición extra... sólo en Orbyt

No es la primera vez que nuestro periódico ha contado acontecimientos extraordinarios publicando una edición extraordinaria, pero sí es la primera vez que esas páginas especiales maquetadas y escritas con la fiebre de esas noticias aún calientes, noticias que se fijan en nuestra memoria y en la Historia, no fueron impresas en papel. De hecho, el número especial que publicó el diario El Mundo de Madrid el pasado lunes 2 de mayo con motivo de la "ejecución extrajudicial" de Bin Laden por tropas norteamericanas en su casa de Pakistán es el primer periódico en nuestro país, ¿y en el mundo?, del que tenemos constancia de que se ha distribuido únicamente en un soporte electrónico, a través de su quiosco digital Orbyt.









'Kiosko' de entrada a Orbyt, y algunas de las páginas del número especial sobre la muerte de Bin Laden del pasado 2 de mayo

Y es que el lunes pasado hicimos algo que no habíamos hecho nunca, pero lo hicimos exactamente de la misma manera a como hacemos todos los días el periódico. Porque Orbyt no es una página web informativa, Orbyt es el periódico en un soporte digital con sus páginas en la forma de "PDF enriquecido", como con su habitual inteligencia nos lo ha definido en un sólo término el corresponsal del periódico en Londes, Eduardo Suárez, cuando le hemos preguntado si en el Reino Unido existe algo parecido a esta plataforma de distribución y si en la fecha en cuestión los diarios británicos hicieron algo parecido. Sobre The Times nos cuenta que "ellos tienen una edición para iPad, una aplicación nativa con cosas pensadas para iPad. Salieron a media mañana [la edición extra de El Mundo subió a la red a las 15 horas, aproximadamente, algo tarde]. Pero salieron peor que nosotros. Eran solo dos páginas. Sin editorial y sin análisis ninguno. Los demás diarios actualizaron en sus webs pero ninguno hizo una edición especial".

El ejemplo de Orbyt nos sirve para ilustrar a la perfección la enorme diferencia entre lo que es un periódico y lo que es una página web informativa, por más que algún que otro gurú de análisis superficial o interesado se haya empeñado en pasarlas por alto, tal vez para evitar tener que admitir que se trata de medios de comunicación complementarios que no tienen que necesariamente competir entre sí. Por eso mismo, también es complementario Orbyt, que es el periódico, con la página web.

Diferentes sobre todo en la edición de sus contenidos, que es una de las funciones periodísticas más destacadas una vez que se han conseguido los contenidos, propios o de otras fuentes compartidas como agencias, organismos oficiales, ruedas de prensa, etc. Una edición de contenidos que viene determinada en el caso de las páginas web informativas por su enorme capacidad de actualización, mientras que en los periódicos (en papel o en Orbyt) por ser una "radiografía del momento", una visión de conjunto en la que se recoge y se valora todo lo que ha sucedido en un día de una manera jerarquizada, ordenada y analizada. Características que se diluyen en una página web —no en vano se las define como medio "líquido"— en favor de su inmediatez, de noticias que se sustituyen unas otras según van llegando. Rapidez frente a profundidad, maneras complementarias de informar y a las que no tenemos por qué cometer el error de renunciar. A ninguna.



El único papel que pudieron "disfrutar" estas páginas fueron los A3 de las impresoras en las que sacamos las pruebas para hacer correcciones y ver el resultado antes de ser enviadas a las "rotativas" de Orbyt (Foto: Luis Blasco).

Orbyt es el periódico y por eso diseñamos las páginas del especial sobre Bin Laden de la misma manera que diseñamos las páginas destinadas a ser impresas en el papel cada día, incluso utilizando el mismo software de autoedición (Quark). Después es un proceso técnico quien las convierte e inserta en el "quiosco digital" en el que participamos lo mismo que en las rotativas de papel. Si bien es cierto, como apunta mi colega de blog y sección en el periódico Luis Blasco, que la importancia de las páginas dobles es menor en Orbyt porque lo habitual es verlas de una en una, con el iPad en posición vertical. Pueden verse de dos en dos, cuando lo giramos a la posción horizontal, pero reduciéndose considerablemente su tamaño. Algo que habrá que tener en cuenta cuando se editen páginas exclusivamente para Orbyt, porque ahora para el papel concebimos y pensamos las páginas como "dobles", enfrentadas unas a otras, pares e impares. Ahora, el tamaño del papel abierto, con las dos páginas enfrentadas, es como cuatro veces el tamaño de un iPad en horizontal.




Página del número especial en un iPad en vertical, y la doble página en horizontal.

Orbyt es el periódico, y no es el periódico, evidentemente también. No es lo mismo leer en una pantalla que leer en un papel como ya hemos comentado en otras ocasiones y todavía existen muchos lectores que prefieren tocar lo que compran, tocar lo que leen y pasar unas páginas impresas que siguen teniendo esa fuerza de lo que "está por escrito en un papel", que además entra en todos los despachos del poder y que, todavía, es depositario del propio "poder" de la prensa que a las sociedades libres le interesa tener.

No obstante, Orbyt son sus mismas páginas con la posibilidad de llegar a muchos más a un precio mucho menor (si ampliáis la imagen donde aparece la portada de este número especial podréis ver un precio bastante más bajo que el que figura en las páginas de papel) porque se ahorran los enormes costes de impresión y distribución de los diarios en papel. No parece una mala idea a tenor de que más de un año después de El Mundo, El País anuncia ahora que también va a lanzar su "quiosco digital", tirando un poco los precios para intentar tal vez recuperar el terreno y el tiempo perdido, práctica ésta algo habitual en Prisa en lo que a internet se refiere. No es una mala idea, no, la de ofrecer una manera distinta, nueva, de leer el periódico de siempre.

jueves, 3 de febrero de 2011

'The Daily'.... el híbrido de la ¿información?

Ayer, un envejecido Murdoch nos presentó lo más joven, el que dice que es un nuevo medio de comunicación. Lo más nuevo. Y el todo internet lo repitió. Y el todo internet, y el papel, y las televisiones... y el todo todo, que además se prestaron a hacerle gratis la campaña publicitaria de lanzamiento a la manera de como se las hacen a Apple. Claro que The Daily es un producto para el iPad, ¡ohhhhh!, ese cacharrito guay y molón que como pudimos escuchar en Saturday Night Live "millones de personas compran y después intentar averiguar para qué lo quieren". Pues para comprar The Daily, y para comprar música y películas y libros electrónicos (ebooks, por favor) y... y todo lo que pueda venderse, para qué va a servir. Si es como una tarjeta de crédito conectada las 24 horas del día a la tienda del señor Jobs, iCard debería haberlo bautizado iGod.


Un señor Jobs que no pudo acompañar al señor Murdoch de la imagen en la presentación de ayer por causa de una nueva recaída de su deteriorada salud y en la que a pesar de que el lema para el lanzamiento de este producto sea "New times demand new journalims" se habló casi en exclusiva de las bondades técnicas del mismo, pero muy poco o nada de periodismo. Mucho sobre el continente pero apenas contenido sobre contenidos.

Para empezar, y aunque sea sólo como curiosidad sobre esos contenidos, el más nuevo de los medios coincidió en su propuesta de portada con el más veterano de los periódicos en papel que se imprimen en nuestra ciudad, el ABC de Madrid. En todo, en la gran fotografía (casi, casi, realizada curiosamente también por un Español, Emilio Morenatti para AP la de The Daily y firmada por AFP la del periódico madrileño), en la composición y distribución de elementos tipográficos y gráficos, casi hasta en el mensaje del título, aunque el de ABC sea algo mejor, o tenga algo de "sustancia" periodística al menos.




Como tenemos la desgracia de no ser gurúes, a primera vista, y dejando bien claro que a pesar de los muchíiiiiisimos análisis entusiastas que sobre este producto ya se han hecho (súper Mario García comenta en su blog que "la paciencia no es una de las virtudes de nuestra época" en uno de los análisis más exhaustivos y rigurosos sobre The Daily, en inglés, con muchos enlaces y citando incluso a quien él califica como "design guru"), dejando bien claro, decíamos, que esta propuesta necesita más tiempo para poder ser valorada, no llegamos a ver las ventajas de un producto que parece renunciar a las ventajas de internet asumiendo para colmo alguno de los inconvenientes del papel. Aunque quiera venderse como lo último del mundo digital, es como si fuese un híbrido entre dos especies, papel y digital, que hubiera conservado lo peor de cada una de ellas y se hubiera desprendido de las mejores posibilidades de una y otra para competir así en la dura lucha de la evolucion.

Es decir, elaboran el "periódico" un día antes, como no le queda más remedio que hacer al papel para poder imprimir y distribuir cientos de miles de ejemplares, precisamente uno de los inconvenientes de la prensa impresa que tantos "expertos" ponen de manifiesto, y con razón, sin que sepamos muy bien por qué o para qué en este caso, desaprovechando una de las características más poderosas de internet como es la posibilidad de informar al momento sobre lo que sucede (dicen que habrá algunas actualizaciones, supongo que porque no llegan a creerse del todo las bondades de hacerlo todo un día antes, y porque no les va a quedar más remedio que hacerlo).

Además, desaprovechan todos los ordenadores que no sean un iPad de Apple para su distribución (también dicen que "más adelante" se abrirán a otras "tabletas", pero en principio se cierran dos años exclusivos con el señor Jobs entregándole el 30% de los ingresos). Alguna web informativa gratis, actualizándose al momento, podrá verse no obstante en el iPad con la que tendrá que competir The Daily aunque pretendan competir con periódicos de papel a un precio mucho más barato poque el propio Murdoch se apresuró a resaltar el ahorro en costes de impresión y distribución... pero ¿son los periódicos de papel los competidores del iPad? Y por si fuera poco, este producto digital al parecer ¡no es hipertextual! No hay enlaces, aunque habrá que esperar también para comprobarlo a que se pueda ver este producto global en algún otro sitio que no sea los EEUU donde se distribuya ahora úicamente. ¡Enlaces! Pero qué es eso, pero cómo los va a haber, si la cultura del enlace, auténtica esencia y razón de ser de internet... es "la cultura del todo gratis". Si al iPad deben darle alergias los enlaces (esperemos que no caiga mucho en la cuenta el gran Jobs no vaya a ser que los elimine, igual que el flash, de sus codiciados aparatos dieñados en California y fabricados por millones en China).



Este es el vídeo de presentación que ellos mismos han elaborado y que todos nosotros les difundimos gratuitamente. En lo que poco que puede verse y en lo que respecta al diseño, pues bien. Correcto. No es como para tirar cohetes pero sí que parece que facilite la lectura, lo que a estas alturas y con tanto "diseñismo" suelto, no es poca cosa. Portada y portadillas de sección a lo viewspaper, páginas normales con dos columnas de texto, o tres como máximo, título por arriba y generalmente con una foto a una de las dos columnas o al ancho total de la página (lo más sencillo del mundo... que a veces es lo que mejor funciona)... a primera vista, volvemos a insistir.

La apuesta por el vídeo de producción propia sí que parece interesante, o la curiosa manera de "compartir" información (más encaminada a evitar "gratuidades" que a lo que todos entendemos por compartir), el apabullante desarrollo tecnológico (faltaría más), su precio de 14 céntimos de dólar (aunque hablan tan sólo de suscripción semanal de 99 céntimos y no sé si se podrá hacer una compra diaria) parece realmente competitivo... pero no llego a ver la genialidad del invento híbrido, ni siquiera me parece una buena idea. Casi roza lo absurdo. Así que no descarto de ninguna manera que The Daily pueda incluso triunfar. Si hasta su director, Jesse Angelo, dejó bien claro que "somos muy patrióticos y somos americanos". Pues ya está, qué más contenidos queremos.



Actualización

Bueno, pues aquí estamos de nuevo. Y es que en sólo dos días ya ha habido quien ha conseguido "sacar" The Daily de su entorno natural supuestamente cerrado, en el que tanto empeño pone el señor Murdoch, para ofrecérnoslo a todos gratis, en abierto y disponible para cualquier ordenador independientemente de su marca, diseño o glamour.

Como nos explican en ABC.es, Andy Baio ha creado una página web denominada The Daily Indexed en la que puedes acceder a todas las páginas de The Daily desde un índice. ¿Cómo lo ha conseguido? ¿Pirateando? ¿Hackeando con conocimientos informáticos de genio rebelde? No, sencillamente con ingenio.



Si los artículos tienen la posibilidad de ser enviados por email o compartidos en redes sociales, razona Baio, entonces cada página de The Daily tiene una dirección web (una URL). A pesar de que la aplicación para el iPad las mantiene ocultas, a él le ha resultado fácil encontrarlas y sencillamente hacer un índice poniendo enlaces a cada una de ellas... con todos sus contenidos, vídeos incluidos. 30 millones de dólares. Ridículo. Baio dice en su página web que la fórmula es absolutamente legal, lo mismo que hace Google cuando enlaza e indexa noticias de todos, y que está esperando "con curiosidad la reacción de ellos".

Para colmo, no es la única: The Daily, Daily, con otro sistema.

¿Seguro que pueden estar a la vanguardia de internet en lo referente al periodismo, o en lo que sea, quienes triunfaron haciendo algo absolutamente distinto, gentes del siglo XX que no entienden realmente lo que es internet, que se resisten a la esencia absoluta de la red: el enlace?

miércoles, 19 de enero de 2011

La fuerza del papel

Internet no era suficiente. Llevaban varios años publicando filtraciones e informaciones exclusivas de muchísimo interés y aunque habían conseguido ya cierta importancia no alcanzaban la notoriedad que deberían tener en función de lo que estaban publicando. Wikileaks ha tenido que "pasar al papel" para convertirse en un fenómeno mundial de la comunicación, el "antes y el después" en la historia del periodismo no ha llegado hasta que la página web decidió "compartir" con cinco de los más importantes diarios impresos en papel del mundo —The Guardian (Reino Unido), The New York Times (Estados Unidos), Le Monde (Francia), el semanario Der Spiegel (Alemania), y el diario El País (España)— el material que poseía sobre los cables de las embajadas norteamericanas.

Incluso Julian Assange, su co-fundador y ahora portavoz, se ha convertido en el personaje mundial que ahora es después de que las rotativas entintasen millones de papeles con su rostro, además de que esas facciones suyas de manga-anarco-activista-hacker de diseño apareciesen en televisión, claro. No era suficiente la red para conseguirlo.

Puede resultar más o menos polémico lo que hace este Assange, especialmente para quienes se empeñan más en buscarle dudas y sombras al personaje que en hablar sobre el contenido de lo que publica, pero en lo que no creo que haya tantas dudas es en su asombrosa capacidad para la comunicación, en cómo dosifica los datos que hace públicos, en el manejo de los tiempos. Paradójicamente, dice despreciar a los periódicos y a los periodistas, pero cuando ha querido dar el salto mortal (mortal ya veremos hasta qué punto, porque sus abogados esgrimen como causa para que no sea extraditado su temor real a que sea ejecutado en EEUU), cuando se ha propuesto convertirse en uno de los hombres más famosos del mundo y hacer lo propio con Wikileaks, entonces ha acudido a ellos buscando esa fuerza del papel que sólo la prensa impresa tiene, por el momento, y que tampoco sabemos si podrá recoger algún otro soporte en el irreparable caso de que la perdiera del todo el papel al dejarse de imprimir periódicos. Una fuerza que no emana del todo del número de lectores (hay otros diarios que tienen muchos más lectores que este grupo de cinco periódicos, por no hablar de las tiradas de los tabloides sensacionalistas ingleses y alemanes), sino más bien en una combinación adecuada entre número de lectores, la "calidad" de los mismos y la calidad de la información. Un "cuarto poder" con origen en el poder y en la influencia de quienes leen los periódicos, en qué despachos de todo el mundo, de gobiernos y empresas, entran para quedarse cada mañana sus páginas de papel.



Pero los periódicos, o quienes deciden en ellos —en casi todos los casos, accionistas que invirtieron para ganar dinero sin entender que un periódico es "algo" más que dinero, precisamente es también, o sobre todo, esa fuerza del papel de la que hablamos, y que si se descuida ese "algo más" lo más probable es que a corto plazo se siga ganando dinero pero a medio y largo plazo, no— entraron hace tiempo en un círculo vicioso de recortes para intentar equilibrar el próximo balance y ahora llegan inexorables los balances en los que se recogen las consecuencias de esos recortes... que se pretenden evitar con más recortes. Es una especie de suicidio, como un cigarrillo que te calma la ansiedad del momento a costa de matarte poco a poco. Un proyecto sin futuro, no ya para quienes pierden cada día su trabajo, sino para el propio periódico en sí. Un debilitar la fuerza como estrategia para ser más fuertes.

Lo sensato sería, pues, no desperdiciar esa "fuerza" del papel, no dejar que se nos escape entre los dedos mirando con cara de bobos, paralizados, o derrocharla en iniciativas distintas a lo que es un periódico en las que esa "fuerza" deja de existir. "El razonamiento está claro", escribió hace poco Gonzalo Peltzer en Paper Papers, blog de referencia periodística en lengua castellana, en un artículo titulado El futuro del papel es de papel: "estamos mejor que nunca y nuestros principales ingresos vienen del papel. ¿Qué hacer? ¡Innovemos... en el papel! y pongamos el diario en el futuro. Es como el esfuerzo de dar tres grandes pasos en una carrera y empezar a mirar a los demás por arriba del hombro. El futuro del papel es de papel (sea negro o esperanzador). Y el de internet es de internet."

Así lo entendieron algunos editores como los de The Economist, que se mantuvieron firmes y fuertes como bobinas de papel con sus reportajes "duros", largos, trabajados, apostando por textos de calidad que algún que otro gurú mantiene que "no lee nadie", en un momento en el que además otros dejaban de hacerlo, conservando así sus lectores y recogiendo los que abandonaban esos otros. Porque hay gente a quienes les gusta leer, sí. Increíble, ¿verdad? Vamos a repetirlo: hay gente a quienes les gusta leer. Y son, precisamente, quienes comprarían un producto hecho para ser leído, como los periódicos. Por no hablar del semanario alemán Die Zeit (El Tiempo), que fueron más allá "desoyendo todo lo que nos aconsejaron los asesores de medios. Seguimos haciendo textos muy largos, no nos adaptamos a las modas y continuamos haciendo un periódico bastante difícil", como declaró su director, Giovanni di Lorenzo, en una entrevista en la que se atrevía a reconocer que "en los últimos años hemos hecho mucho para dañar la imagen del papel, al que, en el fondo, le debemos todo".

Es ir a contracorriente. Acepto que escribir este artículo es ir contra una corriente de pensamiento único que, tal vez, sea la corriente que nos lleve a buen puerto, o bien sea la corriente que nos empuje lentamente y sin retorno hacia una de esas cataratas con un fondo de rocas. No lo sé, es sólo que resulta algo aburrido dejarse llevar.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Wikileaks en cuatro columnas de papel

Es algo extraordinario. Modificar el número de columnas en las páginas de un periódico, que no son otra cosa sino los pilares de su estructura. Es algo extraordinario. Publicar cientos de miles de documentos públicos a los que no tiene acceso el público que mantiene con sus impuestos a quienes los redactan. Simples cotilleos, banalidades conocidas, secretos que necesitan las democracias para funcionar y que no deben ser divulgados, información de altísimo interés que aportan una necesaria transparencia a la acción de los gobiernos para que los ciudadanos que los eligen tengan elementos de juicio... o una mezcla de todas estas cosas, lo cierto es que no había sucedido algo así hasta que Julian Assange, cabeza visible y portavoz de la organización Wikileaks (observen que hay que enlazar directamente con una dirección ip debido a los intentos de bloqueo que está sufriendo el sitio por parte de distintos gobiernos y empresas supuestamente privadas "dirigidos" por la Administración norteamericana), eligió a un pool de medios de comunicación, todos impresos en papel, para "compartir" y de esta manera ¿lograr de ellos "donaciones"? y una mayor difusión de los 250.000 documentos filtrados que posee sobre la diplomacia norteamericana, o sea mundial. A saber: The Guardian (Reino Unido), The New York Times (Estados Unidos) aunque al parece fue el periódico británico quien le incluyó en el grupo y no el propio Wikileaks, Le Monde (Francia), el semanario Der Spiegel (Alemania), y el diario El País (España).












Tampoco había sucedido hasta el presente, al menos no lo recordamos, que el diario El País, el más ortodoxo de los que se publican en lengua castellana en lo referido a su "seriedad" formal, cambiara el número de columnas de todas las páginas dedicadas a una unidad temática, y durante un día tras otro como está haciendo ahora —con enorme acierto y muy necesaria oportunidad— con el asunto de Wikileaks que ¿la fortuna? ha puesto en sus manos.

Desde la misma portada, maquetada ahora toda ella EN cuatro columnas en la parte donde se sitúa este tema y no A cuatro columnas de las cinco que dispone en su configuración "normal", a la apertura de Internacional, en cuatro columnas también, y con un destacadísimo encabezamiento formado por el antetítulo "Los papeles del Departamento de Estado" que luego se utiliza en todo el resto de páginas a modo de cintillo con la misma tipografía y color; una amplia entradilla que explica y resume qué parte de esos "papeles" se publican y qué contienen; un título y subtítulo con un cuerpo el primero mucho más grande lo habitual y a todo el ancho de la página que, volvemos a insistir por si no había quedado claro, se divide en cuatro hermosas columnas. Que vuelven a ser cinco cuando las páginas del diario se ocupan de los distintos temas de la actualidad, como sucedió, por ejemplo, con las elecciones catalanas que aunque pareza inimaginable quedaron relegadas en este medio a un segundo plano informativo.



Uno de los debates, o de los interrogantes, que genera la manera de publicar información por parte de Wikileaks es si de esta manera nos encontramos con un nuevo periodismo sin periodistas ("Soy un editor. Actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista", declara el propio Assange en una entrevista, también del diario El País, evidentemente, y que se debió celebrar aproximadamente en las fechas en las que negociaron colaborar juntos). Y es que Wikileaks más que como un medio de comunicación se ha comportado ahora como lo que tradicionalmente se ha llamado una fuente, que, además de proporcionar información en bruto a los periodistas, además de buscar la todavía existente fuerza del papel (todos los medios a los que ha cedido sus cables se imprimen en papel), la proporciona también "sin cocinar" a los receptores finales de la misma, a los lectores, como absoluta novedad y gracias a la tecnología de internet (antes de la existencia de la Red era sencilla y técnicamente imposible).

Ante un panorama de esta naturaleza, a los medios de comunicación les quedaría, además de la selección y valoración del material (un material en bruto ingente y difícil de entender para un lector medio) un papel fundamental como editores de la información. Función en la que cobra especial importancia la puesta en página y que el diario en cuestión que analizamos está haciendo de una manera sobresaliente en este caso desde nuestro punto de vista. Páginas para leer. Por eso la elección de las cuatro columnas que además de indicar con una estructura absolutamente excepcional que nos encontramos con un tema excepcional (forma y contenido siendo uno en el mensaje periodístico, porque ya sabéis que maquetar es informar), permiten
detener el ritmo de lectura de la publicación porque quienes editan así quieren que ahí se pare el lector, que lea y reflexione de una manera más atenta, sosegada y profunda que además se refuerza con el mayor ancho de las líneas, distinta a la lectura aparentemente más rápida de las líneas más cortas que generan las cinco columnas; con la habitual edición gráfica de este diario que situamos a la altura de la de los mejores periódicos del mundo. Imágenes poderosas y rotundas, llenas de información y de impacto (obsérvese por ejemplo, con el reposo que pide esta propuesta, la de Hillary Clinton tras el escudo del Departamento de Estado de la primera doble que os mostramos). Una gran fotografía por página y un texto, nada más en muchas de ellas... páginas para leer.








Julian Assange está ahora mismo detenido en una prisión británica acusado de dos delitos de agresión sexual cometidos presuntamente este verano en Suecia, país en el que curiosamente buscaba refugio. El banco suizo PostFinance ha bloqueado una cuenta suya, es decir, no le permiten acceder a su dinero, ¡por no vivir en Suiza! Visa, Mastercar, y Paypal han anulado también sus cuentas con Wikileaks y Amazón y otros proveedores de acceso a internet le han echado a su vez de sus servidores... todo ello sin resoluciones judiciales de ningún tipo. Internet libre y una red neutral, que se dice. Aunque las motivaciones últimas de un personaje tan escurridizo necesitarían tal vez también de un Wikileaks para Wikileaks.

Encontramos en el blog del periodista Ignacio Escolar, Escolar.net, esta entrevista con el personaje en la que él mismo habla algo de sí mismo:



Y el blog sobre periodismo Paper Papers, auténtica referencia en lengua castellana y que no nos cansamos de enlazar y recomendar, nos ofrece una vez más claves para entender algo de lo qué está sucediendo con un artículo en el que enlazan ellos a su vez a varios artículos de opinión de primer nivel aparecidos en la prensa con puntos de vista distintos sobre el acontecimiento de Wikileaks.

Wikifiltraciones que junto a cotilleos y banalidades contienen informaciones sobre presiones de los Estados Unidos a casi todos los Gobiernos amigos o enemigos, incluido el español (a quien supuestamente se llega a proponer que cometa delitos para excarcelar "y poner en un avión rumbo a Estados Unidos" a traficantes de armas); presiones también a nuestro sistema judicial (cuando están implicados ciudadanos norteamericanos, civiles o militares, y a las que supuestamente ceden algunos fiscales); en las que nos enteramos de que el Gobierno español ha ofrecido al norteamericano acoger más presencia militar en la base de Rota para que se instale allí el nuevo mando del Pentágono para África; en las que se detalla cómo "EEUU pidió a sus diplomáticos que robaran material e información de oficiales de la ONU y de grupos de derechos humanos, incluyendo ADN, huellas dactilares, escaneos de iris, números de tarjetas de crédito, contraseñas de internet y fotos de carnet, violando los tratados internacionales"; así como también se muestra la manera en la que "se amañaron los informes del Reino Unido sobre la guerra de Irak para favorecer los intereses de Estados Unidos" y facilitar así la entrada de ese país en la guerra; o se conocen los perfiles que elaboran los diplomáticos sobre mandatarios de todo el mundo, entre otras cosas que pueden ser, o no, de interés público no ya para periodistas o historiadores (que nunca hasta esta circunstancia habían podido trabajar con documentos así justo cuando se acaban de redactar y cuando están sucediendo los acontecimientos que describen, porque para esto tenían que esperar décadas que varían según las distintas legislaciones), sino para todos los ciudadanos que quieran estar informados y que son sus dueños, como lo son de toda la información relevante.

Documentos que ahora podemos leer, convenientemente filtrados y/o ¿censurados? (estos medios han admitido haber negociado con el departamento de Estado de EEUU qué publicar y qué no, por lo que habrá que esperar a su publicación completa en Wikileaks, si es que pueden hacerlo) en páginas de papel maquetadas en cuatro columnas...