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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Interviú, 2.000 semanas entre el rojo y el negro

El pasado 25 de agosto la revista Interviú llegaba a los 2.000 números. 2.000 semanas en los kioscos, puntualmente, de una publicación que ha marcado, y marca, tendencia y que ha acompañado, y sigue acompañando, a varias generaciones de españoles con reportajes de investigación, entrevistas y erotismo. Con motivo de esta efemérides, Ana de Blas, redactora jefe de diseño de la revista, nos cuenta cómo es trabajar en la revista que leen hombres pero también muchas mujeres.


Ana de Blas es licenciada en Bellas Artes y en Ciencias de la Información. Redactora jefe de diseño de Interviú y autora del blog La Venus del espejo,sobre el desnudo en el arte, en interviu.es.

Sus primeros pasos en el diseño editorial los dio en la revista Dinero, semanario de información económica –por entonces del Grupo Zeta–, pasando después al estudio DCV para abordar proyectos de infografía, cartelería e identidad corporativa, mientras diseñaba el mensual La Tierra. En diciembre de 1997 volvió al Grupo Zeta en Madrid para incorporarse a la redacción de Interviú, tras varias colaboraciones como creativa para Tiempo y la propia Interviú. En octubre de 2000 es nombrada redactora jefe de diseño tras un breve paso como jefa de sección.
En mayo de 2010 realizó el actual rediseño de la veterana publicación –nacida en la infancia del régimen democrático: desde mayo de 1976– y de su cabecera. Una cabecera que es ya historia del periodismo español y abanderada de un ejercicio del periodismo en libertad que debería ser, también, parte de su futuro.



Portada del Especial número 2.000 de Interviú (pincha en las imágenes para verlas más grandes)

2.000 semanas entre el rojo y el negro

Tengo guardada en la memoria del móvil y en la otra, más frágil, la de mi cabeza, la imagen de los cinco últimos directores de Interviú juntos en la presentación del número 2.000 de la revista, celebrada el pasado 8 de octubre. También han sido ellos mis cinco directores, con quienes he aprendido a respirar en un medio ambiente raro como el de esta redacción desde la que escribo estas notas, como siempre, a deshoras. Interviú es una revista muy veterana, es un referente emocional para generaciones de reporteros y fotógrafos y a la vez, al otro lado de la imprenta, de lectores. Ya sean urbanitas o de las cuencas mineras, de la oficina, la fábrica o el camión, público de bares y peluquerías, sindicalistas, diputados en su escaño o adolescentes en la soledad de su cuarto. Todo el mundo en este país la conoce, o más bien cree conocerla, pues se han formado a lo largo de casi cuatro décadas una idea de lo que somos. Hay a quien le resulta simpática por gamberra y atrevida, y hay a quien le da entre asco y miedo por lo mismo. Pero lo que seguramente no se ve desde fuera es que la agenda informativa de Interviú es el poliedro con más caras que se pueda proyectar en el espacio, y lo primero que aprende una aquí es a no extrañarse de nada.

Algunas de las páginas del nuevo diseño de la revista

En esa presentación, uno de esos directores y para mí maestros, Jesús Maraña –ahora al frente de Infolibre– contaba una anécdota para ilustrar esa sensación de estar trabajando en un circo de tres pistas. Nos puso el ejemplo de una de sus jornadas, en la que había tenido que desayunar con Ana Obregón para concertar una sesión de fotos, después comer con el entonces ministro Acebes, y ya por la tarde recibir en su despacho a unos ex agentes cubanos. Bueno, esa es la agenda de un director, la que tarde o temprano se materializará en trabajo también para la mesa de diseño. 

Los reportajes son una seña de identidad de Interviú

Dar forma a contenidos muy dispares y muchas veces impredecibles es pues nuestra rutina, si es que se puede llamar así a no saber lo que te espera. En Interviú tienen cabida la agenda política, el tema social, el consumo, los sucesos, la denuncia ciudadana, el reportaje internacional, temas de salud y de medio ambiente, los deportes, el sexo, la televisión, el corazón... entre los desnudos y los muertos, hay quien solo ve la vena digamos bizarra, pero no es ese nuestro único negocio y esa es la singularidad de este magazine, como apuntaba Maraña con aire pícaro: también recordaba cómo a la mayoría de sus conocidos realmente lo que parecía interesarles era qué tal le había ido con la Obregón, mucho más que las otras citas de aquel día.

Más páginas de la revista con fuerte presencia tipográfica

Dotar de coherencia y un mínimo de unidad a una publicación por esencia tan heterogénea es una de las funciones básicas de nuestro diseño, algo que nos planteamos –entre la dirección a cargo de Alberto Pozas y yo misma como diseñadora– radicalmente en mayo de 2010, cuando abordamos el último proceso de rediseño completo de la publicación.

Necesitábamos bases nuevas sólidas para ponernos al día sin perder nuestras mejores cualidades: el impacto gráfico de la buena prensa popular, la fuerza y exclusividad de las imágenes que lanzamos al mundo, el titular mordiente de los grandes reportajes –el género periodístico que nos define–. Pero en esa ocasión nos atrevimos incluso a algo más: rediseñamos, después de darle cien vueltas, la propia cabecera, a pesar del riesgo que suponía “tocar” un material que no era solo nuestro, no era ni siquiera patrimonio exclusivo del editor, era en realidad de todos los españoles que tenían retenida una imagen de ella en su memoria reciente o lejana.

Páginas de las secciones Panorama de actualidad y Apuntes

Para quien no sea diseñador, quitar o no una banda a 45º de inclinación en una portada, retocar el trazo de la ‘t‘, poner, quitar o mover la tilde de la ‘ú‘ final, unificar y definir un nuevo porcentaje de CMYK del rojo corporativo, decidir una escala... pueden parecer tormentas en un vaso de agua, pero son para nosotros verdaderos quebraderos de cabeza. El acierto o el error en esa suma de pequeñas decisiones influirá en la imagen de todo el equipo y solo se puede evaluar al cabo de un tiempo de rodaje. Ahora no tengo ninguna duda de que hicimos bien en revisar nuestra mancheta, nadie añora la anterior a pesar de que perdimos algo de su vieja identidad en banda; matizamos la energía del rojo y personalizamos el tipo original –esa Helvetica Black Oblique setentera– sin perder nuestra esencia. Seguíamos siendo reconocibles mientras nos actualizábamos y creábamos un logotipo único, ¡bingo! Sinceramente, solo por este trabajo creo que me gané el sueldo por una temporada, y no me hubiera atrevido a hacerlo sin el apoyo expreso del director que llevó las riendas de aquel cambio. Para los más curiosos, os adjunto el ‘Cuaderno de la portada’ con el que presenté mi propuesta, en la que iba incluso más allá en la transformación del logotipo; finalmente, se aprobó la opción intermedia, que es la que mantenemos hoy en el quiosco. 


Parte del cuaderno del rediseño de la mancheta

La evolución de la cabecera era un riesgo que asumimos entonces y quizá lo más llamativo del proyecto para el público, pero la renovación que abordamos en la portada y en las páginas interiores tiene otras claves que los diseñadores entienden bien. Cuando salimos con la nueva maqueta, Diego Areso, editor de Quintatinta, lo resumía así: “lo mejor del cambio: una total revolución tipográfica, y la cantidad de pequeños detalles de diseño fino que inundan las páginas de la revista, y que brillan sobre todo en las columnas de opinión, y en la sección ‘Panorama’, lo más conseguido del proyecto, para mi gusto”.

Portada con la nueva mancheta diseñada por Ana de Blas

Tenía razón Areso, el juego tipográfico es la espina dorsal que da unidad y médula a nuestro cuerpo, ya dije que la variedad algo mareante de contenidos no puede traducirse ni en monotonía ni en vulgaridad ferial, dos peligrosos extremos que nos acechan. En esta carpeta de tipografías la protagonista es la robusta y polivalente Stag de Christian Schwartz, una egipcia creada para el Esquire norteamericano. Una familia que hoy ya tiene una difusión tremenda –vaya, ahí sí que seguro que hicimos diana–, cosa que para nosotros empieza a ser peligrosa si llega a saturar al estar en todas partes. Además, estructuramos los contenidos en torno a cuatro grandes bloques: Reportajes, Chica de portada, Panorama de actualidad y Apuntes de ocio, este último mi favorito en cuanto a posibilidades creativas, donde los contenidos dan pie a mayores lujos y osadías visuales. Desgraciadamente, era un proyecto ambicioso para los tiempos que corren, en los que el papel sale caro y las planillas son cortas, y hoy, pasados cuatro años, sobreviven básicamente los reportajes propios–el ADN informativo de la publicación– las firmas y los contenidos eróticos, para los que, eso sí, nos hemos vuelto exigentes en cuanto a la calidad de producción. Así que, en resumen, no hay muchas páginas, vale, pero intentemos que merezcan la pena, es lo menos que le debemos al fiel y asombrado lector. 

Alguna de las páginas en las que destaca la edición gráfica

Junto a la solvencia redaccional, la edición de fotografía es el segundo pilar de esta revista. Después de muchos años, al menos he aprendido que dedicar buena parte de mis energías a seleccionar y valorar fotos merece siempre la pena: todo el valor de un magazine con vocación gráfica depende del acierto en este ámbito. Hablo de la calidad formal y del valor periodístico de nuestras imágenes, como denuncia y como significado.

Pero además, en estos últimos años ha ocurrido otro cambio importante en nosotros: nos hemos impuesto el reto de publicar, junto a la revista semanal, una serie de monografías especiales que aportan mucho valor añadido a la publicación. Ni que decir tiene que son, como buenos hijos nuestros, cada uno de su padre y de su madre: lo mismo hacemos uno con pura fotografía erótica para gusto de nuestros hambrientos mirones, que nos embarcamos en revisar y actualizar temas de largo recorrido como la Memoria Histórica, los horrores de la guerra –sin censura– o las tramas de los niños robados en España. Es difícil saber si este es un buen camino en un panorama tan confuso como el que vive la prensa hoy, con la eclosión de nuevos y viejos medios en soporte digital, mientras el negocio de papel se encoge. No lo es en un país sobrepoblado de smartphones y mucha, mucha manga ancha para la piratería intelectual (bueno, y de la otra). Pero es una puerta que se abre, la verdad, y otra vez un reto difícil para los diseñadores, porque hay que inventar un traje a medida para cada uno: nuevos recursos y diagramaciones, manteniendo básicamente la unidad de formato, cabecera, tipo y color. Os dejo aquí alguna muestra, para quien tenga curiosidad por alguna de estas portadas de interviú ¡sin desnudos!


Portada de los cuadernos especiales monográficos

Al comienzo mencioné la cita del número 2.000 como la ocasión en la que los de la plantilla habíamos podido tener a cinco directores juntos y cruzar unas palabras con todos ellos. Tuve ocasión también de saludar a Teresa Viejo, la única directora que hemos tenido, circunstancia que la coloca en una posición muy particular, sospecho que de merecido orgullo, pero por momentos incómoda para ella: como si tuviera que explicar qué hace una mujer dirigiendo una publicación para hombres. Como si no fuera periodista, como si no tuviera... no sé, ¿qué capacidad le falta? Yo también soy una diseñadora y periodista eligiendo o descartando fotos eróticas para varones heterosexuales, y os aseguro que no me cuesta más ni menos que elegir la mejor foto de una denuncia, de un suceso, de un terremoto, de una entrevista. Te acostumbras, te especializas. Aprendes que la sexualidad está en el cerebro, ese órgano con el que trabajas. Que los conocimientos que tienes sobre valores formales y significativos se aplican de maravilla en el género del desnudo, donde tienes mil referencias antiguas y contemporáneas para apoyarte. Por eso lo paso tan bien escribiendo mi blog sobre el desnudo en el arte, porque puedo abordar con total libertad las cuestiones de género, sexualidad y roles que acompañan a la fundacional costumbre de los humanos de representar sus cuerpos buscando siempre cosas distintas. Pero esta es otra historia.

Páginas interiores del especial número 2.000


El caso es que Teresa Viejo es además la protagonista de la portada del especial 2.000 que diseñé, y hablamos un par de minutos de ello. Me sorprendió que ella hubiera posado para esa foto sin tener todas las claves que yo tenía. También me extrañó que hubiera aceptado hacerlo: aún no sé si está bien o está mal, si es el mensaje adecuado, aunque ella lo explica mejor que yo en la entrevista que acompaña a sus fotos (que no son desnudos, pero sí tienen mucha carga erótica) del especial. Le conté que el proceso empezó con un mensaje desde la dirección: querían una imagen distinta, algo especial, lujoso, elegante; una edición única, algo para guardar. Se pensó en el color negro como vehículo para expresar esa exclusividad. ¡Negro! Al principio me confundió la idea, nosotros usamos con frecuencia el negro para expresar otras cosas: el impacto, la ocultación, la tragedia, el dolor. Claro que esos son contenidos en los que nos manejamos, por desgracia, a menudo. Por ejemplo, os dejo un par de portadas en negro recientes, de esas rarezas sin desnudos: el espanto de un rayo de luz sobre las calaveras de una fosa común en Villamayor de los Montes (Burgos) fue nuestra elección para el dossier sobre Memoria Histórica, una gran foto de Clemente Bernad. Hubiera preferido dejar hablar a la imagen sola y poner el titular mucho más discreto, pero no pude convencer a mis jefes (sí que me dejaron en cambio con la portadilla del especial con la abdicación de Juan Carlos I: ésta salió como os adjunto, sin palabras). También abrimos un rasgado sobre negro para la portada del extra de los niños robados, dejando ver la imagen de un viejo retrato infantil y dos manos femeninas, una joven y otra vieja, tirando de cada lado... esta foto no es un montaje, forma parte de la realidad, lo que le da un enorme valor. La clave se explica dentro, la portada se abre como un misterio a resolver. En este repugnante turbio asunto de los niños robados durante el oscuro franquismo y más aún, ya en democracia, el recorrido de interviú es tremendo: desde los primeros reportajes de los ochenta (María Antonia Iglesias, Germán Gallego...) hasta la actualidad, con la impecable serie de investigaciones a cargo de la reportera Ana María Pascual. Sí, también una mujer. Ya veis cómo trabajamos al otro lado del papel de la revista.


Páginas interiores del especial número 2.000

Ese día le conté a Teresa Viejo como os cuento ahora el proceso que seguimos: algo negro y brillante, me pedían, pues. Confieso que hice pruebas con fondos texturados y tipografía y no me salía nada que no tuviera un tonillo de ‘50 sombras...’ Entonces pensé en un hombre con esmoquin negro, pero nunca en ese traje de etiqueta sobre un torso femenino: yo estaba buscando algo con lo que se identificara el lector, al estilo de un magazine masculino clásico, vestido para la ocasión. Presenté una portada así y el director me dijo: ¿y si probamos con una mujer? Otra vez me descolocó, ¡habíamos quedado sin desnudos! Luego el resultado es el que habéis visto, de nuevo un mensaje oculto tras el negro: ella, la misteriosa modelo, iba a ser la ex directora. No sé de quién fue este último paso, y ya digo que me sorprendió mucho que Teresa Viejo decidiera aceptar ese reto, es su imagen y le obliga a dar más de una explicación. ¿Qué significa? ¿Supone un tratamiento sexista para nuestra única capitana? ¿O es un signo de libertad, de complicidad con sus lectores, una ruptura de las normas? Decide tú, lector, como siempre haces. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Ilustraciones de chocolate

Hay temas difíciles de ilustrar. Muy difíciles. O bien porque no tienen una foto clara (porque no se ha hecho o no existe) o porque son demasiado abstractos para ilustrarlos claramente. Suelen ser piezas científicas, de salud, etc., donde en otras publicaciones se tiende a tirar de [aburridos] bancos de imágenes. Pero en el periódico no. Aquí tenemos un magnífico equipo de ilustradores de los que tirar en caso de necesidad. Y éste era uno de los casos. Aunque ilustrar, lo que se entiende por el término clásico de ilustrar en un periódico, no es lo que hizo el gran Luis Parejo (autor del dibujo del blog). 


Para ponerle una imagen a un tema de ciencia como que se ha demostrado que el cacao es bueno para el cerebro, Rodrigo Sanchez le pidió a Luis que dibujara un cerebro en una tableta de chocolate. Pero no sobre el papel, no con papel y lápiz, no, sobre el chocolate, directamente. Así que Luis bajó al supermercado que hay cerca del periódico, compró unas cuantas tabletas y con unas agujas se puso manos a la obra. El resultado, esta tableta cerebral que fotografió José María Presas.




Y con esa ilustración hicimos la página, con las onzas de chocolate dominando la maqueta. Una vez hecha la página y publicada, había que dar cuenta del chocolate, por eso de que no se estropeara y de llevar a la práctica de lo que trataba el tema, ya me entienden. Cosa que hicimos entre unos cuantos, entre ellos el propio Luis Parejo, como se ve en esta imagen. Porque mejor comerse las páginas de verdad a tener que "comerse" aburridas fotos de un banco de imágenes.



domingo, 30 de marzo de 2014

La mejor página que he podido hacer nunca

Nuestro compañero, el veterano corresponsal de guerra Javier Espinosa, fue liberado ayer después de casi seis meses secuestrado en Siria, uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Llamó sobre las nueve y veinte de la noche a Carmen, secretaria de redacción —algún día tendremos que escribir sobre la inclasificable y eficacísima labor del fabuloso equipo de secretarias de redacción del diario El Mundo—, llamó con su voz calmada de siempre y le dijo: "Soy Espinosa, anota este número y llámame cuando puedas. Estoy con Ricardo y estamos bien, llamad a nuestras familias". Ricardo es Ricardo García, fotoperiodista freelance secuestrado y liberado también junto a Javier.

Carmen corrió hacia donde hacíamos la portada en ese momento el director adjunto, Agustín Pery, a los contenidos, y yo a los mandos de Quark, para contarnos muy nerviosa, con la voz temblando, toda ella temblando: "Ha llamado Javier, ha llamado Javier Espinosa". Después todos corrimos hacia el despacho de las secretarias desde donde ella volvió a llamarle, y gritamos, y aplaudimos, y nos abrazamos con quien estaba a nuestro lado. No es la primera vez que digo, o escribo, que la redacción del diario El Mundo de Madrid es un sitio cojonudo.

Tuvimos que esperar algunas horas, no obstante, para poder informar. Y preparamos una segunda edición, la vez que menos me ha importado rehacer un periódico, parte de él, claro. ¡Cómo que importarme!, la vez que he disfrutado haciéndolo, en especial esta sencilla y poderosa página, la nueva apertura de la sección de 'Mundo' del diario El Mundo de Madrid, de fecha 30 de marzo de 2014:



Lo más difícil fue encontrar la imagen. Concha Fernández, editora gráfica del diario que por suerte compartía guardia de fin de semana conmigo —también tenemos pendiente hablar de su excelente profesionalidad y de la importancia de un editor gráfico como ella—, buscó, buscó, busco... También yo por mi lado busqué, busqué, busqué... Y es que resulta que Espinosa huye de las cámaras, es el clásico buen reportero que mantiene a rajatabla la máxima de que el periodista nunca debe ser la noticia. Tanto es así, que al final lo que publicamos es una foto de una foto, realizada en la rueda de prensa que su pareja, la también reportera de guerra Mónica García —qué decir de Mónica, que un beso y un abrazo, lo demás ya está casi todo dicho y escrito—, dio hace unos meses para pedir su liberación.

El título de la página es una maravilla, "Estamos bien. Avisad a Mónica", mucho mejor además junto a esta imagen tan poderosa. Se refuerzan. Como debe suceder en el diseño periodístico.

¿Quién dijo que las buenas noticias no son una noticia?

lunes, 20 de enero de 2014

Un corte [de foto]

Ya os hemos contado en estas mismas páginas [digitales] la importancia que tiene una foto. Tanta que es capaz de levantar una página ella sola. Incluso de crear un tema a partir de una imagen. Pero también os hemos hablado de la importancia del corte. 

Del corte como edición fotográfica, de cómo "cocinamos" la imagen una vez que la recibimos para transmitir el mensaje que mejor se adecua a la información que queremos contar. Porque la imagen tiene que acompañar a la información, y no sólo acompañarla, la tiene que complementar. Tiene que sumar, aportar, crear un mensaje propio.

Muchas veces eso se consigue con la foto tal y como nos llega: la foto es perfecta, transmite lo que quieren contar los redactores y complementa el mensaje de la información. Pero muchas otras veces la foto contiene un mensaje muy distinto según el corte que se dé a la misma. No os hablamos de manipulación, hablamos de edición, de presentar la información de manera que te asegures que el mensaje llega lo más claro posible. 

Y eso hicimos con esta foto de Hollande y su jefa de seguridad Sophie Hatt. Ambos están cuestionados por el affaire del presidente francés y la actriz Julie Gayet. Uno por el propio lío de bragueta y falda y otra porque la seguridad de Hollande durante esos escarceos dejaría, según los medios franceses, mucho que desear. Con esas premisas la sección de Mundo quería hacer un reportaje sobre la primera jefa de seguridad de un presidente francés. Como buena guardaespaldas, no había muchas imágenes de ella, siempre en la sombra, fuera de los focos. Una de las pocas a las que teníamos acceso era ésta de Philippe Wojazer, de AFP, que puesta en página quedaba así.



Pero no reflejaba lo que queríamos contar, que era la jefa de seguridad de Hollande, la que le guarda las espaldas, la que está pero no está. Así que decidimos editarla de tal manera que aportara el dato que creíamos necesario para apoyar y complementar la información. Bastó con "eliminar" la parte de la izquierda. Hatt pasaba de ser una más en la escena de Hollande en una comida con otros mandatarios a ser la sombra del presidente galo, la que aparece de donde menos te lo esperas para evitar lo que nadie desea. Conseguimos enfatizar el papel de Hatt en el equipo del Elíseo. Conseguimos lo que persigue la edición: transmitir el mensaje de la manera más clara posible.

miércoles, 8 de enero de 2014

El destrozapáginas

Ya os hemos hablado en alguna ocasión del famoso 'robapáginas'. Esa publicidad que no paga una página entera pero que tanto por su tamaño como por donde está ubicada tiene casi tanta importancia y eficacia como si lo fuera, y por eso la 'roba'.

En un tabloide de diseño clásico con cinco columnas y una división de nueve módulos de alto, nuestro querido robapágina corresponde con el denominado 7x4 (siete módulos de alto a cuatro columnas, en la nomenclatura que utilizamos para la publicidad en los periódicos) y va siempre situado en la zona de 'salida' de la página, en la parte izquierda de las páginas pares, y en la derecha de las impares, por ser la zona con más impacto visual.





Pues bien, en estos tiempos cambiantes, difíciles, crisísticos y de publicidad menguante hemos descubierto hace poco un nuevo espécimen paginístico publicitario al que podríanos denominar, más que robapáginas, destrozapáginas.


 Robarla también la roba, la página, como podéis comprobar. Pero es que, además, la destroza, echando por tierra y limitando cualquiera de las posibles combinaciones que nos ofrece el diseño modular. Poco se puede hacer ante este... ¿cómo podríamos denominarlo técnicamente? 4X3+2x1+1x1. Dejémoslo mejor en destrozapáginas y terminamos antes.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Un viaje a otra dimensión

No debería firmar este artículo. O al menos debería firmarlo junto a quien me ha proporcionado todos los datos, imágenes incluidas. Pero hasta eso me parecería seguir abusando de la enorme generosidad de Ramón Salaverría. Para los recién llegados al interés por el periodismo y el diseño periodístico, y porque nunca está de más insistir en las cosas que merecen la pena, os recordamos que Ramón Salaverría es alguien que hace cosas así, escribe cosas así, o así, y enseña cosas así... además de impartir conferencias por todo el mundo (si tenéis ocasión de acudir a cualquier acto en el que participe como ponente, no lo dudéis, hacedlo). Su cuenta en tuiter (@rsalaverria) es un tesoro para el diseño y el periodismo, que tenéis que seguir SÍ o SÍ, y precisamente en ella comenzó este post. Con esta curiosa imagen y una broma del propio Salaverría preguntándonos: "¿Cuál es el trabajo periodístico más tortuoso?"



"El de diseñador de prensa en Pakistán, a las pruebas me remito", nos contestaba él mismo a la pregunta.

Le retuiteé, claro. Y, claro, retuitearon mi retuit. A la vista de que no sólo a mí me parecía interesante y divertido decidí compartirlo en Facebook... y en esta otra red social el interés fue también similar e incluso dio lugar a una conversación entre Ramón Salaverría y yo en la que descubrimos cómo en la portada del mismo diario de un día después hay elementos, para nosotros, novedosos, como fotografías con título —un paso más allá en la fotonoticia—.

Daily News Coverage


Al final de la conversación, mi ilustre interlocutor nos señaló un aspecto fundamental sobre esa otra dimensión que aquí desconocemos, suponiendo como suponemos que nuestra prensa, o más bien que la prensa occidental, es la más importante. Incluso a veces, la única. "La mayor parte de los lectores de prensa diarios, leen ESTA prensa". No la nuestra. Millones de lectores.

Por eso, le pedí algunos datos más a Ramón y el resultado es el siguiente: se trata de prensa de Pakistán en idioma urdu. Las dos portadas reproducidas son del diario Daily News Coverage de Karachi, la ciudad más poblada del país (casi 13 millones de habitantes) y el centro financiero y comercial a pesar de no ser la capital. "Este es un diario relativamente abierto al exterior puesto que, como anuncian en su web, se trata del principal diario en urdu con vocación internacional", nos informa Salaverría. Además nos destaca otros dos diarios paquistaníes "más cerrados a su propia información nacional", como Ummat, también de Karachi:

Ummat

Y Aaj, de la ciudad de Pesawhar. "Como verás, estos diarios se parecen unos a otros como gotas de agua y es como un viaje a otra dimensión espacio-temporal", me comenta con acierto. Con acierto occidental, claro. Porque yo coincido plenamente con Ramón, pero... habría que preguntarles a ellos.

Aaj


Y el viaje no acaba aquí. Pakistán es muy grande, muy poblado, casi tanto como la información que me hace llegar Salaverría: "Junto con estos, no obstante, también hay alguno que hace alguna mínima concesión al diseño —digamos— occidental. Por ejemplo, el Nawaiwaqt, un diario que, por lo que he podido averiguar, fue fundado en 1940, durante los últimos años de la colonización británica. En este diario verás cómo separan la publicidad del contenido editorial y cómo juegan —es un decir— con el color."

Nawaiwaqt


Y más, porque me alerta de que "no dejes pasar por alto esta página con lo que deduzco que es información infantil":

Ummat (página 8, ¿infantil?)

Fascinante. Y más aún. Toda "una colección completa, absolutamente psicodélica, de publicaciones paquistaníes" en el siguiente enlace: www.epaper.pk. "Fíjate incluso en que tienen otro modo de gestionar la navegación en internet: en lugar de poner los enlaces sobre los títulos, lo hacen en recuadros sobre cada noticia. Maravilloso y ¡con una usabilidad magnífica!"

Aunque en este sentido, tengo que añadir que siendo cierto que esa manera de enlazar —al pasar el ratón por una noticia se resalta todo un recuadro alrededor de ella en vez de resaltarse sólo el título como se hace en la mayor parte de nuestras páginas web— puede resultar más práctica y sencilla, lo cierto es que todas las noticias son imágenes, no texto. Tal vez por eso se enlaza de esta manera. Pero con el inconveniente de que el texto no está al alcance ni de los lectores ni, peor aún, de los buscadores en la red.


La noticia que está bajo la cabecera, al pasar el ratón por ella queda resaltada como todo un recuadro de borde rojo y con menos intensidad en sus contenidos. Es una imagen, y si pinchamos en ella, se accede a una imagen con el artículo, nunca al texto.



Para terminar, observen detenidamente esta tabla con el número de lectores que tienen los diarios en la India para que nos demos cuenta de que, realmente, hablamos de otro mundo:



Y casi mejor, ya puestos, pues dejamos que sea el propio Ramón Salaverría quien termine el artículo, ¿no? ¿Quién mejor puede hacerlo?: "Estos ejemplos nos demuestran que, más allá de nuestro entorno occidental, por ahí afuera hay universos periodísticos que ni siquiera imaginamos. Y lo más impresionante de todo es que hoy día, con diferencia, la mayor parte de los lectores de diarios en el mundo lee ESE tipo de diarios. Lo dicho, un viaje a otra dimensión".

Si es que incluso le ha puesto el título. Gracias, Ramón. Y un abrazo.

lunes, 6 de mayo de 2013

Publicidad para una crisis

Es lo primero que se desploma, dicen, cuando sufrimos una crisis. La publicidad. Y, dicen, lo último que se recupera. Por si tuviéramos poco con nuestra propia crisis del famoso y manido "modelo de negocio" del que estamos ya hasta todas las pelotas posibles del cuerpo, incluida la que supuestamente piensa, y se aburre, y se harta de gurúes. Por eso les dejamos el "modelo" para que se entretengan entre ellos repitiendo obviedades y naderías, a ritmo de  trompetas sintetizadas del apocalipsis, y comentamos hoy algo de esa otra publicidad que más que resistir a la crisis, se amolda a ella, se transforma, o crece y se desarrolla y existe precisamente gracias a las dificultades económicas:



En nuestros periódicos nos estamos acostumbrando cada vez más a ver anuncios de este tipo. El primero es de una multinacional, otra más, que ahora que vienen mal dadas dice que abandona nuestro país; y que liquida sus existencias para despedir así a todos sus trabajadores. Así que, en lo que a mí respecta, ya me pueden estar esperando con sus "liquidaciones". El segundo, no sé si se trata del mismo sitio de alfombras que lleva "liquidándose" en Madrid desde que tengo recuerdos de los anuncios en prensa, unos cuantos añitos ya, me temo. Si nos fijamos, parece que o bien buscan la cutrez formal, la chapuza, el colorido "vistoso" y la ensalada de tipografías de manera intencionada, o bien que son sus problemas económicos quienes les obligan a echar mano del cuñao del photoshop, "que nos lo hace gratis".

Claro que no son los anuncios en la prensa los únicos que se 'adaptan' a la crisis. Seguro que nuestros lectores se habrán dado cuenta —los de la deprimida España, claro, no los de tantos países con nuestra misma lengua al otro lado del Atlántico llenos ahora de optimismo y oportunidades— que la publicidad que nos llega al buzón, primero disminuyó de una manera que más que alarmante era todo un alivio para luego vivir esa misma transformación que estamos comentado:


¿Se dan cuenta? El mismo estilo —aunque con mucho más nivel, un trabajo profesional, sin duda, y bueno—. Y el mismo reclamo: el "cierre", la "liquidación", como argumento para atraer clientes. Un cierre, que lo mismo ni existe, porque si se fijan bien la palabra "cerramos" tiene un asterisquito y luego, en letra muy muy muy pequeñita, al final de todo ese texto que está diseñado para no ser leído, estos simpáticos fabricantes de colchones nos informan de que "cerramos nuestro almacén central de Madrid". Un poco más apurado y nos anuncian que lo que cierran es el portal por la noche. Osea, que no cierran, ni estamos ante los "¡últimos días!"

Y es que dicen que las crisis alimentan el ingenio. "Pequeños trabajos y reparaciones del hogar", para reparar cosas que tal vez antes ni reparábamos porque comprábamos otra nueva y ello, con "precios anticrisis. No cobramos visita. Sin sorpresas". Pequeños dibujos y grandes descuentos... maneras de intentar diferenciarse en nuestros buzones dentro de una grandísima escasez de presupuesto, que esa es otra, claro.







Y volvemos a las páginas de los diarios para encontrar también algunos tipos de anuncios que posiblemente antes no se hubieran publicado...



"¿Quieres trabajar en Alemania? Un enfoque diferente". Lean, lean este anuncio aparecido hace poco en las páginas del primer diario del país. O este otro aparecido en el segundo...


Así que como esto es lo que hay, en vez de remar a contracorriente aprovechemos las ventajas de estos nuevos tiempos, tan ingeniosos, para consultar al "Maestro Yousouf. Auténtico vidente africano y curandero. Gran ilustre sabio de la alta magia africana". Ofrece "adivinación completa y clara", recupera amantes, acaba con la impotencia y con "los hechizos o el mal de ojo". Ya quisieran los gurúes de lo nuestro esa "adivinación completa y clara". "Trabajo serio y eficaz. Resultados garantizados al 100% en 3 a 7 días", ya quisieran los gurúes...



lunes, 29 de abril de 2013

Ojalá lluevan fichas de Tetris...



Hay ocasiones en que los temas que te plantea el día te ayudan a escapar de la rutina. Se abre una ventana para poder hacer algo distinto. Normalmente viene acompañado de un interés especial en el tema en concreto, ya sea por afinidad (hobby), por experiencia (lo practicas) o nostalgia (te transporta a otra época). 

Con esta página de EM2/Ciencia sobre lo buenos que pueden ser el Tetris y el café fue por los tres. De pequeño me pasaba horas jugando, suplicando que saliera el palo largo. Muchas horas. Tantas que alguna vez me he llevado alguna sonora bronca de mis padres por no dejar la dichosa "maquinita". Y ahora porque bebo café. No sé si tres o cuatro o hasta cinco tazas al día son muchas, pero seguro que son más de las que debería someter a mi estómago.



Quizá esos largos ratos que pasé con la Game Boy intentando hacer el mayor número de líneas posible empecé por el tema del Tetris. Era el secundario, pero era con el que tenía más claro qué hacer: jugar con las fichas. Comencé tímidamente, colocando una al lado derecho, la que saldría siguiente para intentar hacer línea. Quedaba bien, pero me quedaba corto. 

Con esa libertad que ofrece EM2 empecé a distribuir más fichas por la página. Un par más al principio. Con la ayuda de Javi Vidal, compañero y amigo, del blog y del periódico, coloqué unas cuantas más, alguna incluso pisando el antetítulo y llegando casi al folio. Quedaba muy, muy bien.


Pero ahora venía el siguiente tema. Armar el resto de la página. Parecía fácil, pero las fichas limitaban, nunca mejor dicho, el espacio para encajar esta pieza. La única solución era esquinar la imagen a la izquierda para que no chocara con las piezas sueltas. Y así lo hicimos. Pero estaba claro que no funcionaba. No encajaba en el conjunto. No hacía línea. 

Junto con Carmelo Caderot, director de Arte, probamos unas cuantas fotografías. Pero no había manera. No funcionaba.

Había que construir la página de otra manera. Y de lo horizontal pasamos a lo vertical. De esta manera podíamos respetar el juego de las fichas del Tetris.

Buscando la foto ideal para el tema encontramos la de los granos de café. El juego parecía claro: imitar al Tetris pero con granos de café, cayendo desde lo alto de la página. Como si lloviera café en el campo. Como si volviera a sostener una Game Boy durante unos instantes.

martes, 16 de abril de 2013

'Quid pro quo'

Tener una sección en el periódico diferenciada del resto es una de las estrategias editoriales más extendida y posiblemente más acertada —aunque resulte difícil 'medirlo'— de los últimos tiempos, aciagos tiempos de crisis. Un tratamiento distinto tanto en la forma como en los contenidos en un cuadernillo del diario supone eso tan manido del "valor añadido" porque, realmente, el lector va encontrar más cosas donde antes no las había: otro tratamiento en los reportajes o incluso reportajes que en las páginas habituales no tendrían cabida, un ritmo distinto de lectura, una edición gráfica más poderosa, más cuidada, más atrevida gracias a un diseño que arriesgue mucho más.

Supone más trabajo en tiempos de recortes de personal, evidentemente, pero se trata del tipo de trabajo que el rigor de las páginas habituales no permite hacer y que diseñadores, fotógrafos, redactores y grafiqueros agradecemos... con la esperanza puesta en que lo agradezcan también los lectores. Un trabajo que, 'quid pro quo', puede verse penalizado en las ocasiones en las que tengamos que intercambiar información entre unas páginas y otras, los tan comentados "cambios" que tantas veces os hemos comentado y que la estructura modular de las páginas de los diarios permiten con cierta facilidad. Y es que, esa modularidad de las páginas es, precisamente uno de los elementos que suelen modificarse en la estructura de los nuevos cuadernillos.


Así diseñamos y publicamos en la primera edición del periódico de este lunes una nueva exclusiva sobre el interminable escándalo del Madrid Arena, incluida en las páginas de la sección 'España'.



Y así abría el suplemento EM/2 —que es precisamente en nuestro diario esa sección diferenciada de la que estamos hablando—, con un reportaje trabajado durante la semana tanto en su diseño como en sus contenidos. Como sucede que las páginas locales de 'Madrid' para la segunda edición del periódico son parte de este cuadernillo EM/2, había que abrir el suplemento con este nuevo tema del Madrid Arena. Y no resultó sencillo readaptarlo todo:


Porque el material gráfico no ayudaba ni un poquito, sino todo lo contrario. Porque lo que se trabajó con tiempo de adelanto había que hacerlo ahora en un momento... junto con todo lo que había que hacer en una tarde de domingo, suplemento deportivo DXT incluido —que es otro cuadernillo con un tratamiento diferenciado también, por cierto—. Acertamos o nos equivocamos casi en equipo porque en estas ocasiones la pantalla de uno, mi compañero de sección y blog Luis Blasco, se convirtió en la pantalla de un corrillo de diseñadores en el que junto a la gran Nora Ayuso estaba yo mismo, con la inestimable ayuda de nuestro entrañable Manu Llorente, redactor jefe encargado de la sección este domingo.

Nada fácil porque, además, no sólo tuvimos que improvisar una apertura y página doble nueva con un material gráfico que era el que era, sino reconvertir, claro, lo que antes era apertura de EM/2 (el reportaje de la sección de Ciencia sobre la afición a correr) en páginas interiores del suplemento... "con el mismo texto", insistía Manu, y los mismos elementos en una estructura que nunca podía ser la misma y con una página menos.


'Quid pro quo', repetía Hannibal Lecter a Clarice, ¿recordáis? Yo te doy información y tú me cuentas cosas de tu vida. 'Algo a cambio de algo', la posibilidad de hacer páginas diferentes... a cambio de una dificultad añadida en modificarlas con la rapidez y facilidad que la estructura modular que dejan de tener permite.