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viernes, 15 de enero de 2016

Acabar a lo grande








Esta es la cobertura que realizó nuestro periódico el lunes sobre la muerte de David Bowie: Los ojos 'bicolores' del genio británico del Pop mirándonos por encima de la cabecera de la portada, obra del gran Ulises Culebro. Una fabulosa ilustración de Ricardo Martínez, para quien se nos acaban ya los calificativos, abriendo la sección de Cultura (ilustración que, por cierto, y a pesar de su increíble complejidad técnica y tamaño, se tuvo que realizar en un tiempo récord por una de esas historias que no se pueden contar por formar parte de lo que puede denominarse "lo que pasa en el vestuario..."). Una primera página doble con la crónica de Darío Prieto y una opinión de Loquillo. Otra segunda página doble con opiniones de Tomás Fdo. Flores, Javier Menéndez Flores y Julián Ruiz. Otra tercera página doble con informaciones de José Manuel Gómez, la relación de Bowie en el cine escrita por el siempre brillantísimo Luis Martínez y con la moda, en un análisis de Leticia Blanco. Un friso en la parte superior de todas estas seis páginas con un completo trabajo de edición sobre la discografía de Bowie. Y, finalmente, otra página con un obituario escrito por Pablo Gil, especialista en música.

Posiblemente, la manera más apropiada para contar el final a lo grande que ha tenido de uno de los grandes. Porque no se puede morir de una manera más genial que ésta:




No tengo los datos, no quiero siquiera preguntar por ellos, pero me temo que todo este despliegue de talento en contenidos, diseño, edición... calidad periodística en suma, no ha supuesto que vendiéramos el martes un sólo periódico más. Posiblemente sucediera todo lo contrario, porque si la tendencia es que la difusión de los periódicos impresos sigue y seguirá cayendo, entonces este martes habremos vendido menos periódicos que el lunes, día en el que a su vez se habrán vendido menos que el domingo... Lo propio de una sociedad que ha decidido prescindir de un bien público informativo y cultural que hasta ahora la enriquecía. Una sociedad que decide empobrecerse día a día. Y es que ¿alguien puede señalarnos una cobertura sobre la muerte de David Bowie de una excelencia similar a ésta que os mostramos hoy realizada en una página web? ¿Algo que dentro de un tiempo pudiera recordarse?


martes, 17 de noviembre de 2015

La puñetera portada 'sábana'

A veces lo más sencillo, es lo más complicado de hacer. Desde que tenemos un nuevo formato 'sábana' de portada los domingos, mucho más grande, el doble exactamente, el esfuerzo por conseguir hacer un diseño eficaz en ella es también el doble para nosotros. El friso superior presentando los productos complementarios de la oferta del domingo: Papel, Zen, Crónica y Mercados funciona muy bien...



...pero en el resto de la página el reto de llenar mucho más espacio del que estamos acostumbrados a utilizar y en el que nos movemos con la experiencia propia de toda nuestra tradición en formato tabloide, nos llevan en ocasiones, tal vez, a incluir demasiados elementos.

Bueno, pues el último domingo, el desafío fue precisamente el contrario. Eliminar todos los elementos, incluido el friso que tanto nos ayuda, para componer una página taaaaan grande con apenas un título, subtítulo, UNA SOLA fotografía y varias llamadas a distintos artículos todos del mismo tema: los atentados de París, evidentemente.

Y empezamos probando con una fotografía, magnífica...


..que nos ocasionaba el terrible problema de que cuando la página se dobla —y el formato 'sábana' se vende doblado en el quiosco—, la primera página espectacular de nuestro periódico del domingo simplemente desaparecía para convertirse en una mancha gris, sin título, sin información, sin nada.




Y probamos con otra gran fotografía, cuidándonos de componer el título en la parte superior para evitar el indeseado defecto de su desaparición cuando se dobla



Y con otra imagen más, llevando también el título a la parte superior pero de una manera distinta. Además, incluimos el símbolo de la torre Eiffel-lazo solidario en la cabecera diseñado por nuestro director de arte, Rodrigo Sánchez. Es una fotografía llena de fuerza que le da fuerza a toda la página pero que, tal vez, fuera más apropiada para un día antes.



Así que seguimos buscando, y tras probar todavía otras dos más llegamos hasta la última. Con otra imagen poderosa con la que logramos más consenso, incluido el consenso del propio director que, como debe ser, es al final quien decide:


Aun así, que el subtítulo 'pisara' la cabeza de la imagen era algo que no terminaba de convencerle, al director. Por lo que el director de arte buscó una solución para el subtítulo en dos bloques que, junto al detalle final del logo de la cabecera modificado con los colores de Francia —seguro que no se le ha escapado a MAJ— resultó finalmente la fórmula final en la que se imprimió la portada 'sábana' del domingo. Posiblemente, la mejor de las que hemos hecho hasta el momento en este puñetero formato, puñetero por no ser mal hablado aquí, en realidad nos referimos a ella en otros términos...



martes, 10 de noviembre de 2015

Cabeceras mutantes

No esperábamos, ni mucho menos, una reacción así al artículo que publicamos hace poco sobre la conveniencia o no de modificar la cabecera de un periódico, ya sea con un cambio permanente —hasta el próximo cambio permanente— o bien de manera puntual como respuesta del diseño periodístico a un acontecimiento determinado. Pero nuestro muy querido Miguel Ángel Jimeno, MAJ, editor de 'La Buena Prensa', el más necesario de todos los blogs sobre prensa impresa de los que se editan en castellano y profesor de periodistas, no deja nunca de sorprendernos para bien.

Y es que, respondiendo a nuestro debate, ha estado publicando en las redes sociales una serie de portadas de diarios impresos de todo el mundo en los que sustentar su punto de vista sobre lo bien que le parece que la cabecera pueda modificarse. Una selección tan interesante que no hemos podido resistirnos a publicar aquí:






















También Alejandro Rost contribuyó en tuiter al debate aportando dos buenos ejemplos argentinos: la respuesta de Página/12 a las acusaciones de "amarillismo" y otra del también diario argentino Crítica:





Si alguien más se anima, el tema es infinito. Y apasionante.

Y, claro, gracias MAJ. Una vez más.

jueves, 22 de octubre de 2015

Primer año del rediseño de El Mundo

El pasado 20 de octubre se cumplió un año del rediseño de El Mundo. Ha sido un año de mucho y muy intenso trabajo en la sección de Diseño del periódico. Un año que podríamos resumir de muchas maneras, pero la mejor es mostrando parte de ese trabajo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

La cabecera

Es lo que somos. Ya la contábamos hace unos años en nuestro Diseñario. Y lo que somos, ¿debe ser algo fijo e inmutable? ¿Intocable? ¿Es legítimo, o conveniente, que por llamar la atención buscando un efecto ingenioso —y conste que el periodismo debe llamar la atención— podamos modificar la forma gráfica, el color, la tipografía, el tamaño, la disposición de todos los elementos de ese "núcleo sagrado" del que habla Arcadi Espada cuando habla de la cabecera?

En el debate sobre la intocabilidad de la cabecera, nuestro actual director de Arte, Rodrigo Sánchez, se sitúa en una posición que podríamos llamar radical en la que todo es modificable y en la que, no es muy estético decirlo aunque sea verdad, ha llegado a alcanzar cotas de la más alta excelencia.


Selección de portadas de Metrópoli realizada por la revista Jot Down en un artículo titulado 'Una selección heterodoxa de las mejores portadas de revistas de la historia.

Como podéis ver en los ejemplos mostrados, el mejor periodismo visual que se hace en España desde hace ya bastantes años está, entre otros buenos casos también, en las portadas de Metrópoli —insisto en lo incómodo del asunto, no debe hablarse bien del jefe en casi ninguna ocasión, pero esto lo veníamos diciendo mucho antes de que fuese nuestro mandamás directo—. En estas portadas, Rodrigo ha conseguido, paradójicamente, que la seña de identidad —ésa que nos da la cabecera más que ningún otro elemento— sea el carácter siempre mutante de su cabecera.

video


Claro que Metrópoli es una revista semanal, un suplemento del diario exactamente, y ahora queríamos hablar de periódicos. Y es que podría parecer ir demasiado lejos —por no mencionar el derroche de creatividad necesario, ¿se puede ser siempre genial?, ¿un día tras otro?— hacer una cabecera distinta cada día y pretender que ese diario sea siempre el mismo. O que lo sea precisamente por eso, como mencionábamos que había conseguido la dirección de arte de Metrópoli.

O si no hay que cambiarla nunca. Porque el debate clásico en lo relativo a los periódicos surge más bien por el hecho de si puede o debe cambiarse la cabecera con alguno de sus rediseños, cuando se actualiza su imagen gráfica general; o bien si algún día, por algún hecho excepcional, cambiamos la cabecera también de manera excepcional sólo en esa jornada.

En el primero de los casos, es conocido el enfado de Pedro J, primer director y fundador del periódico, cuando el último rediseño de Rodrigo Sánchez a las órdenes del director que le sucedió, Casimiro García Abadillo, incluía el cambio del color de la bola del verde original al actual azul. También la alineación al centro se sustituyó por la alineación a la izquierda pero esto no causó alarma.





Enfado en el que parecía olvidar nuestro pasional y carismático primer director —a pesar de su asombrosa memoria, créanme, asombrosa— que la cabecera ya se había modificado, bajo su mandato, en un rediseño del anterior y primer director de arte, Carmelo G. Caderot, en 1999, con un cambio de tipografía de la originaria Rockwell a la actual Valencia que, para mí, es quizá un cambio más radical que el del color. Claro que entiendo que para los no iniciados, la tipografía es un mero acompañamiento.



Pero no. La rotundidad, la fuerza, el grito en definitiva de nuestro primer tipo de letra en lo más alto de su primera página cada día eran señas de identidad del periódico muy marcadas. Por eso era una cabecera tan buena, dibujo y letras indisolublemente unidos. ¿Dejaba entonces de serlo? ¿Dejábamos de alzar la voz? No creo que fuera la intención de nuestro entonces director.

Sobre el segundo aspecto, el de modificar la cabecera un día para un acontecimiento especial, nuestro periódico no ha tenido complejo ninguno en hacerlo, es una buena idea cuando la idea es buena. Lo ha llevado a cabo en distintas ocasiones, y con directores distintos: para señalar el crecimiento de la web del diario con Pedro J, por ejemplo, o el último de ellos con motivo del Día de la Infancia a las órdenes de Casimiro.





Todo esto es un desproporcionado preámbulo —en extensión, confío que no en interés— para contar que el otro día se planteó de nuevo el debate sobre la cabecera. Publicábamos un editorial que arrancaba de manera excepcional en portada, ante un hecho excepcional que estamos sufriendo en nuestro país. En España. Esta España nuestra, que dijo el juglar, tan acostumbrada a sufrir el maltrato de los propios españoles. Nacidos en Cataluña, en Madrid, en Bilbao o en donde sea.



Como veis en el primer caso, se planteó mover la cabecera por debajo del editorial de manera excepcional, aunque finalmente se decidió publicar la segunda opción, con la cabecera en su lugar habitual de la parte superior, menos 'atrevido', pero con una solución gráfica no obstante muy buena que también destaca el artículo editorial de una forma elegante. Y volví a escuchar los argumentos recurrentes sobre si la cabecera debe o no debe tocarse, moverse, modificarse...

¿Qué pensáis vosotros?


jueves, 3 de septiembre de 2015

Aylan

Se llama Aylan, tiene 3 años y ayer murió en las costas de Turquía huyendo de la pesadilla de la guerra, persiguiendo un sueño: volver a ser niño.


"El hijo de alguien". Así titulaba The Independent

Su muerte provocó el enésimo debate sobre si es necesario reproducir en los periódicos, digitales o de papel, una foto tan dura, quizá la más dura que se ha publicado desde hace muchísimos años. No por ser explícita, lo es porque su protagonista, Aylan, no olviden este nombre, nos recuerda a nuestros hijos, aquellos que no tiene que huir de su país y que se dedican simplemente a ser eso, niños.

Algunas de las portadas de la prensa Europea.

En El Mundo se debatió, y retransmitió en directo, sobre la conveniencia de dar o no la foto. Hubo unanimidad: Aylan representaba en una sola imagen el drama de los refugiados que asola el viejo continente y avergüenza a los europeos, que ven como sus dirigentes miran hacia otro lado mientras cientos, miles de niños (y adultos) como Aylan se dejan la infancia en las costas y carreteras de Europa.


lunes, 11 de mayo de 2015

Publicidad invasiva... publicidad caníbal

La publicidad invasiva no es desde hace ya varios años algo inusual. La publicidad invasiva casi ya ni nos llama la atención, que es lo que trata de hacer, la razón de que invada lugares que no debería profanar.




Por eso, el atrevimiento de la publicidad invasiva —como el de los antibióticos de los que se abusa hasta que dejan de tener efecto, y ya no nos curan— va a más en una huida hacia adelante que no sólo perjudica a la efectividad de la propia publicidad invasiva sino también a quien, obligado por la cuenta de resultados, la consiente. Pan para hoy... para ayer, en realidad...




La publicidad invasiva juega a todas las bazas, a lo que sea, incluso a no serlo y a esconderse ¿para que la busquemos?





La publicidad invasiva, que en la web es todo esto y más multiplicado por el infinito que es la propia web y creciendo de manera exponencial, en ese afán insaciable para que la mires a ella, y sólo a ella, aunque hayas pagado por contenidos que no son ella, está llegando incluso a invadir... ¡a la propia publicidad!



¿A supuesta publicidad en una impostura?



Publicidad invasiva... publicidad caníbal.



La publicidad invasiva no es un fenómeno de un sólo medio impreso, o de uno más que otros; afecta a todos. Los ejemplos mostrados en este artículo son del diario El País de ayer domingo, periódico que hoy, por cierto, estrena rediseño.

martes, 5 de mayo de 2015

Así se hace una portada

Es la página más importante del periódico. La más vista, la más leída, la más comentada. La que ven aquellos incluso que no compran el periódico. La que comentan en las teles, en las radios, incluso en las redes sociales, donde noche tras noche twitter se llena de primeras páginas de cientos de periódicos impresos. En papel. 

Y también es la página que, por lo general, más tiempo lleva hacer,  la página [casi] sin reglas. Porque en ella se cuida todo al milímetro, textos, cortes de foto, publicidad, títulos. Y porque en ella intervienen muchas personas, aportando ideas, cambiando títulos, levantando temas, poniendo otros. Porque la portada puede llevar 20 minutos hacerla o toda una tarde, hasta bien entrada la noche. Porque puede parecer cerrada y cambiar en un minuto completamente. Porque lo que iba abriendo el periódico puede desaparecer de la portada en menos de lo que tardas en escribir un tuit. Porque la portada del periódico es... LA PÁGINA.

Y así la hacemos.



En este vídeo hemos resumido una portada sencilla, sin muchos cambios. 45 minutos de trabajo condensados en poco más de minuto y medio.

martes, 24 de marzo de 2015

El papel no está muerto
(pero lo digital nos da de comer)

La sesión de tarde de la primera jornada comenzó con las palabras de Herminio Javier Fernández, licenciado en Periodismo por el CEU de Valencia y Máster en Dirección de Empresas de Comunicación y Grupos Multimedia por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En su disertación, que podéis recordar aquí, desgranó su trayectoria profesional: desde sus comienzos como diseñador en la cadena de periódicos regionales de la Editorial Prensa Ibérica (entre 1997 y 2010), pasando de ser maquetador en el diario Levante-EMV hasta llegar al puesto de Director de Arte de la editorial para todo el área mediterránea, especializándose en los rediseños de los diarios del grupo.

Herminio Javier Fernández durante su charla (Foto: Benito J. Guerrero / OnCEU Digital)


A partir de 2011 fue Jefe de Maquetación del extinto Público (Madrid) hasta su cierre en 2012; también ha sido docente en diversas universidades y másteres. Aunque sigue diseñando periódicos y revistas (su último proyecto ha sido Plaza), en la actualidad se centra en su actividad como socio y editor de Itbook, empresa que realiza aplicaciones educativas y juegos interactivos, amén de apps en iOS y Android para el sector editorial (con la herramienta Pressmatic, de la que ya hablamos en el blog en nuestro post sobre diseño multisoporte.


Guía visual de Fallas y Toros

Sus inicios en aquel feote Levante significaron quedarse muchas veces hasta la hora de recoger el ejemplar en la propia imprenta, sita junto al diario. Pese a ser poco estimulante su diseño, todo estaba por hacer y pudo experimentar con el color por primera vez, especialmente en los suplementos, de los que realizó más de un centenar. Era joven, tenía ganas y jugaba con sombras, relieves y estructuras que hoy le asustan, le repelen, pero el trabajo en prensa diaria le permitía aprender con gran celeridad. Fue jugando con la variedad de las páginas, con el orden de los elementos y el desahogo de los blancos. Y en 2003 obtuvo su primer triunfo en los European Newspaper Awards por el Extra Liga de Levante-EMV. Herminio defendió este tipo de premios como un modo de difundir y aprender de lo que se hace en el sector, de crear comunidad y como motivación personal.

Suplemento de la Guerra Civil en Levante

El empleo del orden, los despieces y la estructuración de la información le permitieron generar una imagen de marca en los suplementos con sus Guías Visuales (inspiradas en las guías de la editorial británica Dorling Kindersley), que eran infografías que trataban de explicarle gráficamente al lector y a él mismo aspectos desconocidos sobre cualquier tema. El suplemento sobre los bombardeos de la Guerra Civil en la Comunidad Valenciana es muy estimulante para los fanáticos de la Historia por el valor de sus imágenes inéditas.




Varios de los rediseños de Herminio

Cuando hubo ganado mucho músculo como diseñador, Herminio comenzó a rediseñar los medios de EPI: entre ellos citaremos El Boletín, Diario de Ibiza, Empordà, Diari de Girona y Superdeporte, además de unificar el diseño de los medios del grupo en el Mediterráneo –Información, La Opinión de Murcia, La Opinión de Málaga, Diario de Mallorca, Levante- para subir el estándar de calidad en cada cabecera e intercambiar contenidos con fluidez, aunque pueda perderse identidad y características propias en cada uno. En todos ellos solventó problemas como modernizar el aspecto, facturar diseños con reglas claras, definir paletas gráficas y apostar por imágenes de mayor tamaño y con encuadres más arriesgados. Mientras, en su breve etapa por Público le cupo el honor de estar presente el 20 de octubre de 2011, día en el que ETA dijo adiós a las armas y él redactó a mano los 829 nombres que tristemente engrandecían la contraportada.

Portada de Público por el adiós de ETA

Cerró su conferencia con su experiencia al frente de Itbook, una empresa que empezó realizando cuentos interactivos de carácter infantil para tabletas (véase Cadavercita como ejemplo más extremo, destinado al mercado americano) y que ahora se vuelca en cuentos para editoriales como Santillana, Susaeta, Edebé o Salvatella, cómics interactivos, videojuegos y, especialmente, aplicaciones educativas (una de las más conocidas es Púpitre). Todo ello nos recordó el potencial de estas herramientas, por su carácter interactivo y su portabilidad, si se cuida el contenido y el diseño.

Cadavercita

“¿Y qué fue del periodismo?”, se preguntaba Herminio. Pues para finalizar, recordó la posibilidades de la profesión hoy día: gracias a las nuevas herramientas y al coworking, ahorras dinero, puedes trabajar desde cualquier lugar, hay más flexibilidad de cara a la conciliación familiar y es más sencillo ser tu propio jefe y participar en la eclosión de nuevos medios digitales.


ÓSCAR ABOU-KASSEM Y ARTUR GALOCHA

LÍBERO Y CAMBIO 16: FÚTBOL SIN GRITOS vs EL RETORNO RENOVADO DE UN MITO

Artur Galocha (izquierda) y Óscar Abou-Kassem durante su conferencia (Foto: Benito J. Guerrero / OnCEU Digital)


Óscar Abou-Kassem y Artur Galocha nos trajeron en su ponencia dos modelos de negocio contrapuestos: Líbero frente a Cambio 16, centrándose sobre todo en la primera. Siendo ambos periodistas de formación, Artur es Director de Arte en ambas cabeceras mientras que Óscar ejerce de co creador, coordinador y miembro del consejo editorial en la primera (y hasta hace poco de director, en tándem con Diego Barcala, quien ahora coge las riendas en solitario en dicho puesto) y de Redactor Jefe en la segunda.



Portadas de Cambio 16 y Líbero

Nos explicaron que ambas publicaciones son muy distintas: Líbero es un proyecto enteramente personal, de presupuesto limitado, especializado (fútbol) y de diseño y tendencia modernos mientras que Cambio 16 pertenece a un grupo editorial de origen venezolano (con lo que algunos quieran ver en dicho matiz), posee un presupuesto más holgado, es generalista (actualidad y análisis político-social) y es más clásica en cuanto a diseño y planteamientos.





Grandes revistas dedicadas al fútbol


Hablándo de Líbero, revista trimestral, nos explicaron que se inspira en diseños limpios y minimalistas como los de The Green Soccer Journal. Otros modelos a seguir fueron Thin White Line, Rabona o la española Panenka, con las que comparte un ADN muy propio en portadas e interiores. Todas aportan un diseño cuidado, una edición fotográfica de calidad, gusto por la ilustración y la infografía, historias de más largo recorrido y un estilo calmado… aunque dentro de esta nueva ola de revistas futbolísticas también hay algunas que “gritan”, como Eight by Eight o Howler en Estados Unidos, con un diseño agresivo pero pese a todo atractivo, elegante y “juguetón”, obra en ambos casos de Priest+Grace.



Las páginas de Líbero

Pretendían crear una revista de fútbol literaria, inspirada en el relato argentino, un producto que al final les pareció que sería excesivamente de nicho y con pocas posibilidades comerciales, por lo que fueron pergeñando un modelo más periodístico, ampliándolo a la cultura del fútbol y aprovechando que cada vez más personajes del mundo cultural admitían su gusto por el fútbol y no se avergonzaban de ello. Artur, cuyo último desempeño estaba siendo como infografista en el desaparecido Público, aportó de la noche a la mañana un diseño sobrio, elegante y conciso, sin filetes, que encajaba con lo que buscaban. El diseño y el tratamiento de los temas era muy distinto al de la prensa deportiva actual: vulgar, excesiva, vociferante y banal; curiosamente, ejemplares de hace bastantes décadas de esas mismas cabeceras resultaban más inspiradores y estimulantes. Con el diseño de Artur en la mano, trabajaron durante un año para que estuvieran presentes en la revista firmas de renombre y, poco a poco, el efecto llamada entre ellas hizo el resto. Y la importancia de esas firmas es clave para generar confianza en el lector.



Cabecera de Líbero


Líbero se elabora sin redacción fija (“generalmente en la casa más grande y de quien tenga el Plus”, reían ambos). En cuanto a la distribución, interesante fue conocer los márgenes de beneficio por número: de 5€ que cuesta un ejemplar, en venta online -restado el envío- retienen 4,40€; en librerías retienen un 70% (3,50€); y en quiosco, el 50% (2,50€). A estas cifras le restamos además el coste de la impresión (1,50€ el ejemplar) y nos quedarían unos márgenes de 2,90€, 2€ y 1€ por ejemplar, respectivamente. “Comprad digital y huid de las distribuidoras”, clamaban resignados. Respecto al diseño, la cabecera está compuesta con una Garage Gothic modificada y estilizada, más un subtítulo con Adobe Caslon; la portada dedica su imagen al principal protagonista de cada número fotografiado sobre fondos generalmente neutros, ni más ni menos (salvo la portada del Mundial 2014, con una ilustración de Twee Muizen). Para las páginas interiores se emplean las tipos Adobe Caslon y Univers.

Líbero tiene buena repercusión internacional, especialmente en Latinoamérica (con México y Colombia como principales focos), sobre todo tras un acuerdo firmado en diciembre de 2014 con la Liga de Fútbol Profesional para facilitar los contenidos de la revista a través de la web de la Primera División del fútbol español ¿Versión digital? De momento Líbero solo está disponible en PDF, además de en papel. Algo muy interesante es que está en estudio y preparación una versión en inglés enfocada al mercado mucho más suculento pero, sin duda, más competido de la Premier League inglesa, que estuvo a punto de lanzarse el año pasado, y se han llegado a plantear incluso una versión en japonés.




Portadas históricas de Cambio 16


Por dar un brochazo sobre Cambio 16, que se trató menos en la charla, decir que el rediseño emplea las tipografías Prumo y Solido de Dino do Santos (DSType Foundry). El estilo visual creado es limpio y moderno pero Óscar y Artur lo consideran “más clásico” que el de Líbero, primando una estructura más compartimentada y despiezada, con más detalles y llamadas al lector. Pese a ello, con respecto a aquella, en el nuevo Cambio 16 las aperturas de tema son más llamativas y arriesgadas. Además, se juega más con los colores. En determinada sección homenajean las valientes y magníficas portadas que jalonaron su trayectoria más brillante durante el fin del franquismo y la Transición. Prima la actualidad frente a la atemporalidad y nostalgia de la revista futbolística. Y el diseño aún tiene visos de evolucionar y crecer, pues ellos creen que a las portadas de Cambio 16 aún se les puede sacar más jugo.

Imagen de la campaña "Si te lo explican con fútbol"


Para cerrar, no podemos sino esbozar una gran sonrisa con dos brillantes campañas que la agencia de publicidad Lola, de manera desinteresada y de motu proprio, elaboró para Líbero, una llamada “Si te lo explican con fútbol, lo entiendes” y otra denominada “Bailando fútbol”. Una estupenda manera de que la agencia ganara premios a la par que creciera y de que la revista sea cada vez más conocida y se haga incluso viral. Genial modo además de cerrar nuestro resumen del primer día de ponencias.

Texto: Rubén Martín