lunes, 6 de mayo de 2013
Publicidad para una crisis
lunes, 5 de noviembre de 2012
Algo raro... o no tanto
Actualizamos el post con la portada de hoy de El País y su sorprendente 2x7. En esta ocasión sí es la primera vez que vemos algo así.
lunes, 16 de julio de 2012
Pase de página
Comenzaba diciendo que la publicidad con pase de página no es muy frecuente aunque tengo que reconocer que en el seno de encajabaja se ha producido un pequeño debate sobre la cuestión de si es esta la primera vez o no. Para mí, sí lo es, porque yo no lo había visto antes, pero todo es cuestión de fijarse. Porque en cuanto prestes un poco de atención, seguro que empiezas a ver más...
En algún periódico de hoy mismo, sin ir más lejos. Por cierto, atención a las TRES noticias que publica hoy El Mundo en su primera página, imagen incluida. Por si a nuestro querido presidente del Gobierno le sirven para analizar la crisis como es debido y como es debido poner las medidas realmente oportunas. Periodismo del bueno y necesario, impreso en papel y ¿por primera vez? con un módulo de publicidad por debajo, el clásico dos por dos de portada, y con pase de página.
martes, 20 de diciembre de 2011
Invasión de columnas
No. No es que hayamos tenido un mal día. Es otro ejemplo más de ese tipo de publicidad invasiva de columnas que pretende invadir la información para hacerse pasar por lo que no es. Casi siempre sin éxito —aunque existe algún periódico publicado en Madrid y distribuido en toda España al que podría emular e incluso superar— especialmente en casos como el mostramos en los que se empeñan en utilizar al revés los principios del diseño periodístico al que supuestamente pretenden imitar. Desconocemos si de manera intencionada o bien guiados por el propio desconocimiento.
Antes, este tipo de publicidad solía ser rechazada en los grandes diarios por aquel principio tan necesario de diferenciar la publicidad de la información. Antes.
martes, 13 de septiembre de 2011
Hace diez años...

La primera página que aparecía después de la primera página del periódico del domingo, abriendo la sección de Internacional, encabezando un gran reportaje de tres páginas dedicado a conmemorar los atentados terroristas de mayor magnitud en la historia, sucecidos hace diez años... ¡con un faldón de publicidad!
"La década que alumbró el ocaso", titulan en esta página que hubiera resultado inimaginable hace diez años, hablando del contenido de su información y sin quererlo hablando también de su forma, de un diseño periodístico rendido a la crisis publicitaria. ¿Pero cómo? Si antes esta página NUNCA hubiera llevado publicidad, e incluso habría abierto como página par para ser la primera de la doble, imposible también en este caso porque la impar también es toda ella un anuncio... será porque ahora hay más publicidad, ¿no?
Pues no, es precisamente por todo lo contrario. Aunque pueda parecer una paradoja, hace diez años la abundancia de publicidad permitía que pudiéramos hacer con ella no lo que quisiéramos pero sí mucho más que lo poco o nada que podemos hacer ahora con la poca publicidad que tenemos. Podíamos abrir a toda página con un tema, o a varias páginas incluso, cuando lo considerábamos de mucha importancia; y podíamos permitirnos rechazar publicidad (incluso por criterios estéticos), o colocarla donde mejor nos pareciese porque, además, hace diez años podíamos publicar también muchas más páginas.
Hablando de escasez, las ¡6 páginas! (enteritas estas sí, y sin publicidad, lo que posiblemente obligó a llevar ese faldón a donde antes nunca hubiera llegado) de publirreportaje con formato de entrevista a Rubalcaba tampoco ayudan, o más bien ilustran a la perfección "el ocaso".

Hace diez años a un impertinente módulo de publicidad —ese auténtico dedo en el ojo que es el temido 2 por 2— no se le hubiera permitido, ni a él se le habría ocurrido, arruinarnos, en este caso a nosotros, una magnífica apertura de Cultura trabajada con días de adelanto y mucho talento...

...y modificada en un más difícil todavía con enorme profesionalidad por nuestra compañera de sección Esmeralda Sáez, autora también de esa primera gran versión.

Hace diez años hablábamos con aires de superioridad descalificando esas promociones que tantos periódicos nos hacían vender y tantos sueldos y buen periodismo permitían a cambio. Y ahora, si nos dicen que el enésimo curso de esperanto, o el ajuar con el escudo de su equipo "parece que no van mal" se nos abren los ojos como platos y sentimos una sensación desconocida, y agradable. "¿De verdad?, ¿no joooodas?".
Hace diez años comenzaba un siglo del que esperábamos tiempos mejores, mucho mejores, después de un siglo XX de guerras mundiales, genocidios en Europa perpetrados por los pueblos "más cultos", armas nucleares y crisis económicas de las que supuestamente habíamos aprendido, además de adelantos tecnológicos inimaginados por quienes vivieron antes. Pero comenzó con aviones de pasajeros estrellándose contra las Torres Gemelas de Nueva York para llenar de miedo el mundo, de guerras con un coste incalculable en vidas y en recursos económicos, una de las causas que impiden la recuperación económica de una crisis en la que parecemos atrapados sin salida. "En los costes de la guerra para Estados Unidos calculados hace tres años", escribe el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, "la cifra conservadora osciló entre 3 y 5 billones de dólares. Desde aquel entonces, han aumentado todavía más".
Hace diez años éramos más jóvenes y aunque sólo fuera por eso parecíamos tener más futuro, o menos incertidumbre. Después de diez años, El País titula "la década que alumbró el ocaso" y un faldón de publicidad arruinando la página que abre el periódico parece darles la razón.
[Actualización]
Nuestro amigo Jordi Catalá, de El Periódico, nos envía esta imagen en la que también ha tenido que "tragar" con la publicidad. Ese pequeño anunció le obligo a replantear y reordenar el gráfico que iba a doble página para "adaptar las piezas a una nueva geometría". Pero como él mismo nos cuenta, ese "pequeño recuadro travieso" es lo que nos da de comer... aunque a veces el precio a pagar es un poco alto, desde el punto de vista del diseño.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Publicidad "integrada" (2)
El texto forma parte del libro "30 años de diseño periodístico", editado en el año 2007 y recoge tal y como reseñamos ese mismo año, las conferencias de Julio Alonso, Isabel Benito, Toni Cases, Ricardo Curtis, Reinhard Gäde, José Juan Gámez, David García, Carlos Pérez de Rozas, Rodrigo Sánchez, Carlos Tejero, Alberto Torregrosa y Fermín Vilchez (casi nada, ¿verdad?) durante distintas ediciones de las Jornadas de diseño periodístico que organiza la Universidad San Pablo Ceu de Madrid. Un pequeño tesoro en lo relativo al diseño periodístico en nuestro país.

Publicidad en la prensa impresa
(…) se puede entonces afirmar, por encima de otras consideraciones, que la prensa gratuita ha modificado fundamentalmente el modelo de negocio informativo tradicional al prescindir de una fuente de ingresos (la venta) y quedar en manos de la publicidad. Este hecho, que de por sí plantea interrogantes sobre la neutralidad empresarial, también afecta de forma extraordinaria –lo hemos podido comprobar– al diseño, porque propicia una mezcla de mensajes en la puesta en página.
Ya no vale la norma ‘publicidad abajo, información arriba’, y los mensajes pagados se sitúan al mismo nivel que las informaciones. “En los medios impresos –escribe Pilar Diezhandino (1994: 51)–, donde los periodistas se han sentido tradicionalmente orgullosos de mantener la sagrada separación entre editorial y anuncio, ha sido precisamente donde la invasión de la publicidad ha tenido más éxito. Hasta los márgenes de separación tipográficos han sido erosionados”. El resultado, a veces desconcertante para lo que había venido siendo ortodoxo, nos presenta a menudo anuncios que ‘levitan’ en la parte superior de las páginas o entremedias de las informaciones. Y se multiplican los formatos publicitarios que rompen la modularidad, forman escaleras o adoptan formas caprichosas con el claro objetivo de destacar a los ojos del lector.
Este ‘problema’ de diseño no sólo afecta ya a la prensa gratuita. Muchos diarios de pago están en la tesitura de aceptar estos nuevos modelos publicitarios que buscan, por encima de todo, el impacto.”Libres de viejas ataduras –escribe Javier Errea (2004: 39)–, los anuncios se escapan de la prisión en la parte inferior de las páginas y se anuncia una era en la cual información y publicidad vivan una junto a la otra sin complejos.” Otros medios como la televisión y las revistas ya lo hacen.
“No estamos inventando nada nuevo –insiste al autor–; es suficiente echar un vistazo a los archivos para descubrir que nuestros predecesores mostraban menos reticencias que nosotros.
(...) Incluso si nos obligan a saltar de un lugar a otro, estos anuncios no hacen la lectura incómoda. Ya no habrá más ‘áreas nobles’ libres de anuncios (...) y a lo mejor es una solución visual para páginas abarrotadas de texto” (Errea, 2004: 41 a 43).
Parece claro entonces que, de ahora en adelante, “la publicidad es parte del mensaje y no un obstáculo. No se perfila la identidad del medio contra la publicidad, sino con la publicidad” (Triviño, 2007: 54).
-DIAZHANDINO, Pilar: ‘Periodismo de servicio’. Bosch Comunicación. Barcelona, 1994.
-ERREA, Javier: ‘New ads, new ages? Advertising is on the loose’, en Design número 91.
Verano de 2004.
- Triviño, Alfredo: ‘Organic media’ en Cuadernos de Periodistas, número 9; Madrid, enero de
2007.
Laura González Díez y Pedro Pérez Cuadrado
"30 años de diseño periodístico". 2007. Madrid
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Publicidad "integrada"
Y es que no sólo aparecen nuevas formas de publicidad en internet donde todos estaremos de acuerdo en que todavía hay mucho, muchísimo por explorar, empezando por la manera en que esa publicidad pueda sostener económicamente al periodismo si no hay forma de conseguirlo con el "pago por contenidos". También, aunque suene a contracorriente y aunque parezca que en el papel estaba todo ya inventado, en su publicidad aparecen nuevas formas de hacer anuncios. Lo que es una muy buena noticia en sí, aunque no lo sea tanto en lo que al "viejo principio" que mencionábamos se refiere. Porque si algo la carateriza es, precisamente, esta obsesión por "mezclarse" con la información.

Primero fueron estos anuncios en mitad de una página que llevamos viendo ya desde hace unos años, pocos, y que conseguían muchísimo más impacto visual que yendo en la parte inferior de la misma, como era habitual, a pesar de que ocupasen idéntico espacio. Cuestan más dinero, eso sí, pero si al clásico 7 por 4 se le llama cariñosamente "robapágina" a esto habría que denominarlo "atracaamanoarmadapágina" aunque nos hacemos cargo de que su difícil pronunciación no garantiza éxito al término. Como difícil resulta disponer la información en la página con este tipo de anuncios tan condicionantes del espacio.

Son mucho más burdos esos otros casos en los que la información intenta imitar una página de periódico, y nos tememos que además son bastante menos eficaces. Nunca están logrados del todo desde el punto de vista formal (porque de estarlo al cien por cien posiblemente no podría publicarse) y además requieren mucho texto. Por eso se han buscado fórmulas alternativas, como "tapar" una página de periódico con una hoja en blanco... que uno desea levantar para ver qué hay debajo:
Y encontrar que no es otra cosa sino un fantástico coche blanco sobre fondo blanco bajo aquella página en blanco.
Lo último que hemos visto es de nuevo publicidad "entre" la información, pero a dos niveles y jugando a ser algo parecido a "interactiva". En este último caso, la publicidad del coche ocupa un 2 por 2 en la segunda y tercera columna y, ADEMAS, un pequeño módulo de 1 por 1 en la columna de salida.

¿Lo ven? Pues al parecer hay que "pulsar para abrir y pasa la página"... sí, pulsar en el papel y después pasar la página, vamos...

...para en la página siguiente encontrarnos con el maletero abierto, dotado con un "portón con apertura y cierre automático". No te piden que hagas con la boca el ruido de apertura aunque podrían hacerlo, claro, siempre encontrarían además a gente dispuesta a ello. En el botón de esta página puedes "pulsar para cerrar y pasa la página". Una gilipollez como otra cualquiera, ingeniosa eso sí, y mezcladísima entre la información, eso también. Los condicionantes de espacio para maquetar aquí, son todos los que uno pueda imaginarse y más. Y para después intentar cambiar esa página si la actualidad lo demandase, pues.... pues que no, que la dejamos así.
Los distintos ejemplos de publicidad "integrada" que hemos mostrado proceden exclusivamente de páginas del diario El País, aunque pueden encontrarse en todos los demás diarios. Y no es casualidad que hayamos elegido este diario porque se trata, o se trataba hasta ahora, del más ortodoxo en cuanto a sus criterios para seleccionar la publicidad, debido posiblemente a que es quien más ha podido hacerlo hasta el momento debido a la enorme demanda de páginas que tenía. El País PODÍA permitirse mucho más que otros medios descartar campañas publicitarias que no cumpliesen unos requisitos, porque tenía otras que sí los cumplían para compensarlo. Pero si ahora la crisis económica en general y muy en particular la propia crisis del periodismo impreso consigue que hasta el primer diario en circulación y recaudación por publicidad de nuestro país decida "integrarla" con la información... olvidémonos entonces todos de aquel viejo principio. ¿Recuerdan?
viernes, 23 de octubre de 2009
Publicidad selecta
(una de brujos)

Y lo hacemos notar porque, precisamente, durante muchos años El País Semanal fue el paradigma en la prensa de nuestro país en lo que a publicidad selecta se refiere. Para anunciarse en sus excelsas páginas, además de pagar las altísimas tasas que fijaba la empresa, había que cumplir unos estrictos controles de calidad, tanto en los contenidos como en el diseño, que desde luego están no muy lejos sino en las antípodas de lo que es esta página de brujos. Ya saben, anti-podas: locon-trario.
Y además había lista de espera, como me contó hace ya unos años, más de la cuenta, Isabel Benito (nada que ver conmigo en lo familiar aunque compartamos apellido) cuando me contrató para trabajar en su equipo de diseño en el diario Marca. Ella había trabajado antes en "el colorín", como se llamaba coloquialmente al Semanal dentro de El País, y sólo eso era ya garantía de su nivel. Además, Isabel había ganado varios premios de la SND por páginas del suplemento y el trabajo que hizo después durante años en Marca es digno de la gran diseñadora que es esta divertida y ruidosa mujer.
Hace ya unos años, sí. Porque ahora "Agustina. ¡Sólo digo la verdad!" comparte espacio con "Las hadas del camino", "Adriana la bruja", el "Tarot de la vida, ¿cuánto te queda?" o la "Videncia sexual, consejos excitantes", entre otras especies. Incluso al pie de los anuncios aparece un teléfono "para contratar publicidad en esta página", por lo que suponemos que se ha debido habilitar una pequeña sección dentro de su departamento de publicidad con el objetivo específico de captar adivinos y demás.

Se pueden contar, con paciencia, todos los tipos de letra que aparecen en esta amalgama informe de "consejos comerciales" de otros mundos; no así el número de colorines estridentes que deben superar los famosos nosecuántos millones que representan las pantallas. Eso sí, en la página de enfrente Almudena Grandes, con sus "Palabras de amor", intenta mantener el tipo para que El País Semanal siga pareciéndose al de siempre, empeño para el que además lo promocionan ofreciéndonos portadas personalizadas (hay gente para todo) y campañas publicitarias guays con Alejandro Sanz y Maribel Verdú a la cabeza. Habrá que preguntar a "Agustina", que sólo dice la verdad, qué va a ser de nosotros... porque ninguno estamos a salvo.
jueves, 15 de octubre de 2009
La propiedad conmutativa

"Perdona, es que me he equivocado, no es un tres por cinco, es un cinco por tres."

martes, 6 de octubre de 2009
Demasiada información tampoco es buena (o el tío Junior viene a visitarte)
Suelo llegar tarde a los sitios. Llego, pero tarde. Me pasa con todo, con las citas, con las personas, con los libros, con casi todo. Pocas veces, lo reconozco, soy yo el que levanta la liebre sobre una película desconocida, o sobre esa serie que dentro de unos meses será el boom en medio mundo. Pero termino llegando a los sitios y eso también tiene sus ventajas. Evito colas, ataques de histeria, y en el caso de las series de televisión esas interminables esperas entre el cliffhanger (pedante anglicismo -o mejor, gilipollismo que no significa otra cosa que suspense) de final de temporada y el comienzo de la siguiente temporada. Y como suelo llegar tarde a todas estas citas, ando ahora, enganchadísimo, por las primeras temporadas de la serie Lost (Perdidos), mientras la práctica totalidad de la humanidad está ya descontando días para el estreno de la sexta y última, colofón de tan magnífica serie.
¿Y todo esto que tiene que ver con el diseño y la prensa, diréis algunos? Pues tiene que ver, tiene... El otro día, recien llegado a la redacción, mientras hojeo despreocupado el periódico encontré este anuncio:
La doble de publi. Todo normal si no fuera porque...Todo normal, si no fuera porque, desgraciadamente, en el momento que vivimos, las dobles de publi son cada vez más escasas. Por lo tanto me fijo en ella, y pienso "menuda doble que se han marcado los amigos de Cuatro". Me llama la atención el punto de entrada de la página, la poderosa imagen de la serie Flash forward, parece que el próximo pelotazo mundial en el campo de las series...Y al seguir leyendo:
-"¡Anda!, la quinta temporada de Lost, ya en España", pienso.- "Fíjate, y yo en la segunda, todavía, a mi tran-tran...".-"Pero..., espera un momento, ¿es Jack el tipo del centro? ¿Y Kate? ¿Y porqué llevan traje? ¿E-eso de detrás son...edificios?"
- "P-pero.... ¡pero! ¡¡¡Y los otros están en la isla!!! Veo a la chica coreana, pero ¿y el marido? Pero, ¿porqué hay dos grupos? ¿Por qué? ¿¿Por quéééééé?? ¡¡¡Nooooo00000o!!!!"
Y con la cabeza entre las manos, de pronto, me acabo de fumar tres temporadas de golpe. El tío Junior, llamando a mi puerta, toc, toc. Porque la publicidad, la dichosa publi, la maldita doble estaba cargadita de información. Información visual, que diría mi compadre Baruch. Tan visual que sin que te des cuenta, todo para adentro. Que pensado en frío, quizá sea la principal virtud de la información visual. Que tiene un consumo veloz, intuitivo, involuntario. Antes de que te des cuenta, ya has recibido gran parte del mensaje. Y esto, rodeados como estamos de información por todos lados, es muy importante, porque apenas te exige esfuerzo. Es una comunicación primaria, elemental. Como todas las informaciones, lo visual tiene distintos niveles de lectura. Pero el primero, el más inmediato es como un golpe en el estómago. Cuando quieres darte cuenta, ya te lo has llevado. Por eso a veces, resulta tan difícil aislarse de la corriente general de información, porque al final, la agenda te la terminan haciendo otros. Y con semejante bombardeo, al final uno pierde hasta el derecho de consumir las cosas a su propio ritmo.
Así que mis esfuerzos por mantener el misterio de la serie entre compañeros que parecen haber apostado entre ellos quién me la destripa primero, han sufrido hoy un duro golpe...visual. Y es que demasiada información tampoco es buena.
Ya os lo avisé, está escrito desde el rencor absoluto...
miércoles, 13 de mayo de 2009
Cuando la publicidad no ayuda...
Y lo entendemos, porque la publicidad también informa sobre cuál es el espíritu de la publicación. Pero con estos turbulentos tiempos, eso pasó a mejor vida. Ahora todo vale para intentar asomar la cabeza fuera del hoyo. Ya sea una publicidad (mal) camuflada de información, como os mostramos aquí, o un collage de servicios de dudosa reputación, todo vale. Y lo entendemos, de verdad.

martes, 10 de febrero de 2009
Falsa información/publicidad falsa

¿En blanco y negro? Y entonces te culpas a ti mismo por haber pensado mal de nadie, por haber siquiera sospechado que alguno de los nuestros pudiera perpetrar una chapuza de este calibre porque inmediatamente buscas, y encuentras, escondida en una esquinita, la palabra publicidad.

Una vez más han vuelto y hemos vuelto a hacerlo. El viejo truco de hacer pasar por información una publicidad. El anunciante por proponerlo y nosotros, el medio, por aceptarlo. Es evidente que pasamos por una crisis grave, muy grave, en la que ponerse exquisito con la principal fuente de ingresos de los medios impresos no parece la mejor postura para mantener puestos de trabajo. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es esto, que más bien se parece a esa práctica tan habitual como estúpida de tirar piedras contra tu tejado. Porque, a ver, ¿resulta eficaz esta burda maniobra? ¿No se sentirá engañado el lector tanto por el medio informativo como por el anunciante? ¿Y si se siente engañado... no producirá en su ánimo el efecto contrario al buscado?
Ni siquiera me sirve de consuelo el descubrir en nuestra competencia el mismo adefesio, quiero decir, el mismo anuncio. ¿O no es el mismo?

Aquí, el ¿anuncio? aparece en la parte inferior de la página. Lo cual es bastante menos grave que cuando está situado en la parte superior, como sucedió ese mismo día en la página de nuestro periódico (volver a ver, si no os daña mucho la vista, la primera imagen). Y algo más, ¿no? Efectivamente...


¡Los tipos de letra! Se han utilizado tipos de letra distintos en cada uno de los anuncios en función de a qué medio iba destinado cada uno. O sea, que para el anuncio que se insertó en las páginas de El Mundo se utilizaron unos tipos de letra muy parecidos a la Valencia, tipografía en la que se componen sus títulos. Mientras que para el anuncio destinado a El País se utilizó una Times distorsionada que se pareciera lo máximo posible a su Majerit. Y no sólo eso, si os fijáis en la firma del artículo, también intenta imitar a la Neo de El Mundo, justificada a la derecha, mientras que para El País busca una de palo en negrita entre dos rayas, tal y como hace este diario. Con los pies de foto, igual. No se ha querido hacer un anuncio que parezca información, sino que parezca información hecha por el propio periódico en el que aparece.
Insistimos en que cuando los ingresos publicitarios determinan puestos de trabajo resulta muy difícil establecer y cumplir criterios estrictos de separación entre publicidad e información, que es otra de las funciones del diseño periodístico, en este caso usurpada por los publicistas (que por cierto, ¡vaya chapucita!, ¡coño!, ¿es que así de cutres ven nuestras páginas para que cuando intentan hacer una parecida les salga esto?). Así que tal vez tengamos que resignarnos ante esta otra consecuencia de la omnipresente crisis que va a obligar a nuestros lectores a estar más alerta ante el gato por liebre... eso si no se cansan del todo de esta falsa información/publicidad falsa y dejan de serlo.
viernes, 10 de octubre de 2008
El último año bueno
2007. Es el último año bueno. Así se titula el prólogo del informe sobre los medios de comunicación en España y Portugal de 2008 que ha elaborado el departamento de investigación de ZenithOptimedia y que han publicado también en formato de libro con muchísimos datos de interés sobre el panorama global de nuestros medios de comunicación. Hablamos de una compañía dedicada fundamentalmente a la publicidad que elabora estudios de mercado para sus clientes, y su informe es realmente completo. Ellos hablan de "maximizar el retorno de la inversión publicitaria (ROI) de sus clientes", pertenecen a ZenithOptimedia Group, propiedad de Publicis Groupe, desarrollan su actividad en 59 países según su web y manifiestan ser el "mayor grupo de agencias de medios por volumen, con una facturación superior a 34.000 millones de euros". Que ya son euros.Comienzan sus conclusiones afirmando que "desgraciadamente quienes en la segunda mitad de los noventa profetizaron el final de los ciclos económicos se equivocaron. Sigue habiendo ciclos económicos, con sus fases buenas y sus fases malas, y el mercado publicitario las magnifica". Nos muestran con datos que los primeros síntomas de la crisis comenzaron ya en el verano de 2007 aunque en España se quedó sólo en un aviso porque las inversiones publicitarias crecieron en conjunto un 9,3%. Incluso la prensa escrita, tan moribunda para muchos desde hace años, tuvo un año magnífico con aumentos en su publicidad (5,8%) y en su difusión. Mencionan también a internet como "gran fenómeno de 2007" con un crecimiento medio del 55,4%.

Datos sobre la población española; la información macroeconómica de España y Portugal; los grupos multimedia en 2007; la inversión publicitaria en el periodo de 2003 al 2007; estudios sobre todas las cifras de audiencia, perfil de usuarios, consumo o publicidad de la televisión, la radio, prensa, suplementos, revistas; datos sobre el cine; la presencia exterior de nuestros medios de comunicación; todo un capítulo dedicado a internet; los medios emergentes; e incluso un glosario final de términos sobre medios de comunicación y publicidad. Completísimo estudio que transforma todo el sector de los medios de comunicación de España y Portugal en cifras y gráficos. Y que nos recuerda que 2007 fue el último año bueno, porque a partir del segundo mes de 2008 "se produce el fuerte batacazo" y al grito de "sálvese quien pueda" la crisis empieza a llegar a todos.






























