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lunes, 27 de mayo de 2013

Si hay foto, hay página (III):
De fotos sí, de fútbol... no

Muchos de vosotros sabréis quién es Alberto Cuéllar. Ahora es mediático y sale en la tele y le siguen legiones en twitter, la gran mayoría para faltarle y mentarle a la familia. Pero ese Alberto Cuéllar no es Alberto Cuéllar. Nosotros conocemos a Cuéllar de mucho antes de que empezara a opinar de ¿fútbol? o de que saliese en la tele. Le conocemos por lo que realmente sabe hacer. Porque queridos amigos, Alberto Cuéllar no tiene ni puta idea de fútbol, pero es un fotógrafo ex-tra-or-di-na-rio. 

Lo que ocurre es que uno sale en la tele, o le graban haciendo el tonto y se hace famoso... Pero no por eso se deja de ser lo que uno es. Me cuenta un testigo que lo presenció, que estaba la otra noche Alberto Cuéllar haciéndole una foto a Carlos Moyá en la puerta de un restaurante de Madrid. Les interrumpió un transeunte que les preguntó si se podía hacer una foto... con Cuéllar. Lo que ya es el colmo de la ridiculez y del sindios.

Porque Cuéllar es un fotero, uno de los buenos. Uno de esos que mandas a una entrevista, o a una movida gorda o a una parida de acto y te suele traer LA foto. Esa que, o la haces o se la compras a otro. Además tiene ese puntito de zumbao propio de todo buen fotero, esa especie de furtivo de la imagen, que se sabe colocar en el sitio por donde va a pasar la noticia al trote para poder luego cobrar la pieza. Sólo así, se le puede ocurrir a este personaje abrir la puerta de un coche rodeado por cientos de foteros para conseguir la foto buena. Abrir la otra puerta, claro, la de enfrente. Pero, para eso, hay que estar zumbao. O tener mucha cara. O intuición.

 
Fotón. Y todos los foteros, por el otro lado...

O puede que le hayas mandado a un concierto de U2 en Madrid, de esos que puedes hacer fotos la primera canción y luego te echan del estadio. Y que se te acerque Bono reptando, porque ya sabemos que Bono hace eso de serpentear por el suelo en sus conciertos. Y que de todos los foteros se acerque, cómo no,  a Cuéllar... Primer fotón.


Pero luego, lo inesperado. Bono le quita la cámara a Cuéllar, o Cuéllar le da la cámara a Bono, vaya usted a saber con semanjantes dos piezas en una misma jugada. Y tras ajustar las posiciones de la cámara como un profesional, Bono se autoretrata en una foto tan especial como difícil.



  Autorretrato de Bono en el Calderón con la cámara de Alberto Cuéllar.

Para terminar con este momento inolvidable, antes de devolverle la cámara a Cuéllar, Bono hace una última foto desde el escenario. En ella fotografía al público de las primeras filas y a los reporteros gráficos que disparan enloquecidos. Excepto uno. Bueno, dos. Que sonríen de oreja a oreja y hacen la señal de la victoria con los dedos. Son Alberto Cuéllar y otro compañero que saben que ya tienen LA foto del concierto. 

  Alberto Cuéllar, en el centro de la imágen haciendo la señal de victoria, fotografiado por Bono.

Os venimos contando en esta sección que cuando hay foto hay página. Y todas estas fotos tuvieron las suyas. Y portadas. 

Cuéllar lleva una feria de San Isidro impresionante. El otro día ya publicó un fotón de la cogida de Fandiño. Y el pasado viernes, Talavante abrió la Puerta Grande de las Ventas. Es un momento solemne, de triunfo, de reconocimiento, la afición entregada al torero, el final de una tarde de gloria. O por lo menos, solía ser así. El pasado viernes, la Puerta Grande de Talavante tuvo de todo menos respeto y solemnidad. Fue un  tumulto, una riada, un altercado. El que no esté familiarizado con los toros podría pensar, al ver la foto,  que se trata de un linchamiento, o que el matador acabaría siendo arrojado al río... Y no hubiera pasado nada. 

Porque al pobre Talavante le zarandearon, le desmenbraron, le arrancaron los bordados y los alamares... Obsérvese al energúmeno (no tiene otra definición posible) que le está pegando semejante estirón a la chaquetilla del torero. Eso en mi pueblo es un puñao en toda regla. Peinadito y trajeado, el salvaje. La cara del maestro no es de mucha solemnidad, ni de triunfo. Ni siquiera de reconocimiento. Es la cara de uno que intuye que le van a matar en cualquier momento. Y pese a todo, se presta, porque los toreros se relacionan con la muerte de una manera diferente y especial. 


  Talavante, devorado por la masa

Alberto Cuéllar estaba en medio de aquella marea que forzaba a Talavante. Y sacó la foto. "Es una foto de guerra" nos contaba el otro día, con enorme acierto. "Me llevaba la corriente, fue increíble. Nos pegaban golpes, empujones...  Levanté el brazo y tiré cuatro, cinco, seis fotos. En ese mogollón peligras tú, la cámara... Una locura". Así que nada,  cuatro, cinco disparos al aire en medio del caos. Pura intuición. Oficio. Una foto de premio. 



Y ésta es la página que se publicó. Cuando hay foto, hay página. Siempre. 

Este pasado fin de semana me ha tocado trabajar con él. Y ayer domingo por la tarde, discutimos, por un problema con unas fotos. A voces, como se discute en las redacciones. El insiste en que no es un problema suyo y yo mantengo que mío tampoco. No sé, no le hago mucho caso cuando se pone a discutir, le he visto muchas veces en la tele. A los tres minutos estábamos haciéndonos bromas, a voces también, porque nos hacía gracia que gente que estaba alrededor pensara que seguíamos de pelea. Y lo seguiremos haciendo, porque las redacciones son así. Te peleas a voces y luego les haces un post. Y seguiremos discutiendo de fútbol. Porque de fútbol, amigos, no tiene ni puta idea. Pero es un magnífico fotógrafo.

FOTOS: ALBERTO CUELLAR Y BONO

martes, 19 de marzo de 2013

El diseño periodístico es cultura
XVI Jornadas del CEU (y II)

Os ofrecemos la segunda parte de las XVI Jornadas de Diseño periodístico y Fotoperiodismo que organiza cada año la Univerisidad CEU de Madrid y que, como ya os detallamos en la primera entrega, constituyen sin lugar a dudas el acontecimiento más destacado de este tipo de cuantos se organizar anualmente en nuestra ciudad.



Diego Areso: El diseño de la moda

Diego Areso es un reconocido diseñador con una trayectoria importante y destacada, posiblemente la más destacada de los de su generación, especialmente en lo relativo al diseño de revistas: director de arte en diversas revistas del Grupo Z (Man o PlayStation, entre otras, además de participar en  rediseños de Tiempo e Interviú), jefe de diseño en el desaparecido diario Público, profesor de diseño periodístico en la Universidad Carlos III de Madrid y en el prestigioso Instituto Europeo di Design (IED Madrid). Además, es el editor de uno de los mejores blogs de diseño en lengua castellana que seguro que casi todos conoceréis: QuintaTinta, al que ha sumado después El Portadista.

Actualmente, es el director de arte de la revista suplemento semanal de El País, SModa, desde su lanzamiento hace ya más de uno año. Fue el responsable de su diseño original y éste fue el tema de su conferencia. Areso explicó detalladamente el análisis previo que hicieron de las revistas de moda que existen actualmente en el mercado y la necesidad de hacer un producto que se diferenciase. Una vez delimitados los contenidos, se centraron en la forma.

Distintas posibilidades que estudiaron para la cabecera de la revista

Apuesta importante por la fotografía, como no puede ser de otra manera en una revista de estas características —"la fotografía es el alma de la revista", reconoció—, y, sobre todo, en la tipografía, aspecto éste último que interesa especialmente a Diego Areso y que nos pareció también a nosotros la parte más jugosa de su conferencia. "Aunque el lector no sepa conscientemente qué tipos de letras se utilizan", manfiestó lleno de razón, "lo percibe de manera inconsciente y por eso es muy importante". Después detalló las tipos utilizados: Pradell (del grandísimo tipógrafo catalán Andreu Balius) para el texto base, Regal para los titulares, y "una pareja de baile para la Regal que dé contraste" como la Encore. Él mismo nos lo mostraba y explicaba en su blog en el momento del lanzamiento.

Antes del turno de preguntas intentó sin mucho éxito hacernos una demostración práctica de cómo es posible cruzar las piernas a la manera imposible de Carmen Chacón, para aclarar así el malentenido que se produjo con una supuesta 'manipulación photosopera' de una imagen de la entonces ministra; un contratiempo al comienzo de la andadura de la revista con cierta trascendencia en las redes sociales.

No es fácil cruzar las piernas como hizo la ministra en la fotografía que se proyecta arriba...

Finalmente, a preguntas de los estudiantes, Diego Areso confesó que para él "el diseño es diseño en cualquiera de las distintas plataformas, digitales o de papel", y terminó con una interesante reflexión: "Los buenos redactores son los que saben de diseño —hay redactores jóvenes que son incapaces de aplicar un estilo a un texto, algo básico, y eso condiciona sus contenidos—, así como los buenos diseñadores son los que saben redactar".





Carlos Pérez de Rozas

Sabíamos ya que era el mejor. Los mejores saben que es el mejor. Pero que fuera a ser mejor todavía no lo sabíamos. No podíamos saberlo. Era imposible. Y lo fue... por eso el título de su conferencia, después de haber intentado muchos, sólo puede ser su nombre.

Eran además circunstancias excepcionales las que se dieron aquella mañana, como bien señaló en la presentación la profesora y organizadora de las Jornadas en el apartado del Diseño, Laura González —nuestra querida Laura— cuando anunció lo que ya sabíamos: que Carlos venía desde Barcelona tras pasar un día antes por una desgracia familiar... que no sólo no impidió que disfrutáramos de su habitual pasión por el periodismo sino que pareció multiplicarla. "Claro que voy..."

"Carlos es un periodista al que le gusta contar historias, es el mejor conferenciante, el que más sabe", dijo de él Laura y, acto seguido, nos lo corroboró él nada más comenzar a hablar: "Voy a contaros muchas cosas: tantas, que llegará un momento en el que no podréis más; estaréis agotados, cansados... y yo seguiré. Me gusta tanto hacer esto... ¡que debería pagarme a mí mismo!"

Después se puso en pie, pulsó el 'on' de su presentación y empezó a bailar. Sí, literalmente a bailar.


Hasta que conocí a Carlos Pérez de Rozas, hace ya unos cuantos añitos, pensé que yo era la persona a la que más le gustaban los periódicos del mundo. Iluso de mí... "El papel es lo que más quiero en este mundo, y quiero que tengáis un papel en la mano", había recomendado a los alumnos en su introducción previa a los pases de baile al ritmo de Lucio Dalla, "para que pongáis en él qué fotografía de esta conferencia os ha interesado más, y qué portada os ha gustado más".

Y llegaron fotografías, y portadas, muchas fotografías, muchas portadas —en esta actualización de la conferencia que ofreció en la URJC y de la que os ofrecimos una amplia reseña con imágenes—, "ésta me interesa más, ésta no me interesa pero yo no hablo mal de nadie, ¡de nadie! ¡Nunca! Esta es maravillosa, grandiosa, ¡genial!" Todo apoyado en una historia, como bien había anunciado Laura al comienzo. Todo lo que contó eran historias y la manera de contarlas, porque... ¿qué otra cosa es el diseño periodístico, el periodismo en definitiva? Para ello, una idea común como tema de toda la conferencia: la cultura. "Hace falta cultura, la cultura es muy importante. Es imprescindible para hacer ese periodismo de calidad que la sociedad necesita. Hay que saber. La cultura es fundamental, sin cultura los periodistas no puede hacer nada. Son necesarios los referentes".




Intenté tomar notas, pero ¿cómo se anota la pasión? ¿Cómo se puede anotar su danza sobre el estrado mientras grita o aplaude, salta, se detiene, se vuelve hacia el auditorio, modula la voz, susurra...? ¿Cómo se registra por escrito el entusiasmo contagioso? Es imposible reproducir por escrito una conferencia de Carlos Pérez de Rozas. O soy yo que no puedo, que me faltan recursos periodísticos para hacer una crónica que os lo transmita y no me quede más remedio que recurrir al odiado y facilón tópico de que hay que vivirlo. Porque es verdad. Si luego se tiene, como tuvimos los miembros de encajabaja, la enorme suerte de compartir comida y sobremesa con Carlos junto al maestro de maestros Fermín Vílchez, la propia Laura —junto a su colaboradora Monica M. Yuan—, y Pedro Pérez Cuadrado... entonces la felicidad es completa.

Carlos Pérez de Rozas y Fermín Vílchez

Volviendo a la conferencia, después de muchas preguntas, de bromear con el Madrid, y con su Barça —aunque te dije que no pasaríais ante el Milan, tengo que darte, desgraciadamente, la enhorabuena Carlos—, de hablar y recomendar a importantes fotógrafos —Luke MacGregor (y su lucha, su perseveracia por conseguir esa foto de la luna), Martin Schoeller, Idris Khan, Morenatti, "graaaaaande Morenatti", Bernat Armangué, "grandeeeeeee Armangué, muy grande"... el blog TheWSide del fotoperiodista de La Vanguardia David Airob, gran descubrimiento para nosotros que pasa a formar parte de nuestra galería de enlaces, "seguidlos, seguid su trabajo..."—, después de todo esto y mucho más, decíamos, los alumnos le felicitaron al terminar y, emocionado, emocionándonos, recordó que "lo más grande que me ha pasado, sucedió hace poco en Pamplona cuando una alumna me preguntó al final de mi conferencia: usted, ¿cuándo vuelve? Nada más... Es lo más grande. Por eso merece la pena lo que hago. Me da igual hablar para 300 que para 30 o para tres. Yo hablo para alguien que me escuche y le parezca interesante".


Así que sólo puedo terminar preguntándote: Carlos, ¿cuándo vuelves?

Fotografías: Luis Blasco

miércoles, 27 de febrero de 2013

XVI Jornadas de Diseño: Los grandes eventos


Abran sus agendas, o Google Calendar, que es lo que está de moda, por los días 7 y 8 de marzo. Anulen todas sus citas para esos dos días y apunten lo siguiente: Asistir a las XVI Jornadas de Fotografía, Edición y Diseño: Los grandes Eventos [más información aquí]. Ahora ya no tienen excusa para faltar.

Como viene siendo habitual en el invierno-primavera diseñil madrileño, vuelven las mejores charlas de diseño periodístico, junto con las de la Universidad Rey Juan Carlos. Este año, ¡y ya van 16! (gracias Laura), vuelven a contar con una selección de ponentes de primer nivel.

El primer día charlarán con alumnos y profesionales sobre la Visualización de la información Mario Tascón, periodista de extensa y larga trayectoria (ex de El Mundo, ex de Prisa, profesor en varias universidades), premio iRedes2013 y que actualmente dirige Prodigioso Volcán y Juantxo Cruz, infógrafo, antiguo compañero nuestro y miembro actual de Visual Thinking.


Ese mismo día, la sesión de tarde estará dedicada a la Fofografía. La freelance francesa Christine Spengler narrará su experiencia en los innumerables viajes que ha hecho alrededor del mundo. Acto seguido José Manuel Susperregui, profesor de la UPV hará un Retrato de Robert Capa.

La última jornada, la de la mañana del viernes, tendrá como protagonista al Diseño y la maquinación. En ella participarán dos grandes profesionales de este mundo. Diego Areso, director de Arte de S Moda (ex de Público y Grupo Zeta) y padre de los imprescindibles Quinta Tinta y El Portadista, nos dará el manual de instrucciones para hacer una revista como S Moda. Y a las 12, un grande entre los grandes y un clásico de este tipo de charlas: Carlos Pérez de Rozas, infatigable y apasionado periodista de amplísima trayectoria (El País, El Periódico, La Vanguardia, Mundo Deportivo, Universidad Pompeu Fabra, Cases i Associats, etc.) y que promete una divertidísima charla sobre Fotografía y Juegos Olímpicos.

Lo dicho: imperdible. Nos vemos ahí.

Fecha: 7 (mañana y tarde) y 8 de Marzo (sólo mañana) de 2013
Lugar: Universidad CEU San Pablo (Julián Romea 23, Madrid). Jueves en el Salón de Grados. Viernes en el Aula Magna

P.D. Si no podéis venir se puede seguir en streaming en la web de Icoidi [aquí]

lunes, 30 de enero de 2012

El museo de la imprenta de El Puig



Es un gran museo, el primero de España dedicado a la Imprenta y —según sus responsables— el segundo en importancia de Europa tras el de Maguncia, situado en varias salas del soberbio Real Monasterio de El Puig de Santa María, en una pequeña localidad valenciana a muy pocos kilómetros de la capital, el Puig. Es el Museu de la Impremta i de les Arts Gràfiques.



Se inauguró en 1985, pero entre 2007 y 2008 se remodelaron y ampliaron sus instalaciones pasando de los 250 metros cuadrados originales a los actuales 1.800 de sus seis salas, con un presupuesto de unos 800.000 euros —inversión en cultura, que no todo ha sido derroche y despilfarro absurdo en la Comunidad Valenciana—, en los que hay más de 60 máquinas de impresión además de máquinas de composición de textos e incluso de fundición de tipos, junto a una importante colección de obra gráfica.

El recorrido histórico que nos propone el museo comienza en la denominada "Sala Gútenberg", en la que se representa fielmente un taller de impresión del siglo XV, con facsímiles impresos entre los que destaca la famosa Biblia de 42 líneas obra del propio Gútenberg editada en 1454 o los primeros libros impresos en Valencia (Obres e trobes en lahors de la Verge María, impreso por Lambert Palmar en Valencia en 1474 está considerada la primera obra literaria salida de una imprenta en nuestro país) además del Tirant lo Blanc (1490), todo ello junto a una réplica exacta de la prensa de madera que utilizó el maestro alemán, la "auténtica joya del museo", nos dicen.





Biblia de 42 líneas de Gútenberg (facsímil)

También hay en esta primera sala cajas de imprenta y chivaletes con tipos móviles de distintas familias y cuerpos, junto con el resto de útiles para la llamada composición manual, porque los textos se creaban carácter a carácter...











La segunda sala, junto a la entrada, es donde se exponen las denominadas Minerva, esa especie de máquinas de imprimir "portátiles", manuales, de pedales otras y las últimas con motor, impresoras del siglo XIX que tanto éxito tuvieron hasta el extremo de que incluso alguna sigue utilizándose:



Inmediatamente después, la tercera sala denominada "Historia de la imprenta", muestra en grandes paneles esta historia junto a la evolución tecnológica con la exhibición de las propias máquinas, desde las mencionadas Minervas tipográficas, las Boston de tintaje de plato o cilíndrico, pasando por las plano cilíndricas, hasta llegar a las máquinas automáticas, de las que podemos ver una Heidelberg (número 1763, de las 180.000 que se llegaron a producir en todo el mundo).






En la siguiente sala de las "Artes gráficas" los paneles describen la evolución de la tipografía, los más importantes tipos de letra junto a los tipógrafos que los crearon y se muestran máquinas que abarcaron todo el proceso de fundición en España, desde los principios del siglo XIX hasta la actualidad: fundidoras de tipo, linotipias, ordenadores de fotocomposición hasta llegar a autoedición de los Mac...




Diversas máquinas para fundir tipos de metal, de más antigua a más moderna






Linotipia, con varios detalles. El antepasado directo de nuestros teclados. De la composición manual se pasó a la mecánica, con la denominada composición en caliente, porque fundía líneas de texto en plomo según se iban componiendo




Evolución de la denominada composición en frío posterior a la linotipia: la fotocomposición, procedimiento que utilizaba fotografía controlada por ordenador y la posterior digitalización absoluta de los actuales sistemas de autoedición representadas por un Mac


La sala termina con la muestra de un escáner cilíndrico y de una máquina de offset, una de las piezas más emblemáticas de las creadas en España, una Oris de cuatro colores. A continuación la sala de "Artes Impresas" se centra en los procedimientos finales de xilografía, grabado y encuadernación de los libros, además de un gran espacio dedicado a la muestra de más de 60 incunables impresos en nuestro país. Finalmente, terminamos en la sala de "Difusión", en la que se incluye un espacio dedicado a la prensa valenciana desde sus orígenes: periódicos, máquinas rotocilíndricas... hasta una camioneta de reparto de 1902.






Completísimo recorrido, pues, a través de toda la historia de la imprenta desde Gútenberg hasta hoy el que nos ofrece el Museo de la Impremta i de les Arts Gràfiques del Puig en un edificio renacentista, además, absolutamente impresionante pero que ese día estaba cerrado. Claro que no nos importó porque, al final, el guía y portero se encargó durante la mañana de ir formando un grupo con los visitantes del museo con los que quedó en la puerta para, una vez cerradas sus salas, comenzar una visita guiada bajo cuerda y a cambio de "la voluntad" que él mismo fijó en varios euros por persona. Recorrimos diversas estancias en voz baja, asomando primero la cabeza antes de entrar "por si hay moros en la costa", el magnífico y luminoso claustro, la muestra de incunables... shsss!



Y si hasta el momento el Museo de la Imprenta de El Puig era el primero y ¿único? de España, ahora al menos tenemos un segundo porque acaba de abrir sus puertas al público en Madrid la Imprenta Municipal - Artes del libro... de la que muy pronto os contaremos todo.