lunes, 12 de mayo de 2008

Diseñario (XVII)

Fieles a la cita de cada comienzo de semana, el comité de expertos de encajabaja nos trae otra entrega más de esta labor sin fin, porque infinito parece el universo diseñístico periodístico del que nos ofrecen su visión irreverente, personal y colectiva: ya sabéis que el Diseñario está siempre abierto a la participación de todos a través de comentarios, correo electrónico o convencional, teléfono o personalmente si se tercia. Como en el caso de nuestro querido colaborador Nacho Arbalejo, quien nos propuso el término "incunable" así como redactarnos su visión del mismo, pero mucho nos tememos que o bien él tiene también una visión infinita del tiempo, o bien que para llevarla a cabo está empleando las mismas técnicas artesanales que se utilizaron entre 1453, año en el que se inventó la imprenta europea, y 1500 (los libros impresos con tipos móviles entre esas fechas, en la "cuna" del imprescindible invento, son los denominados con ese término), motivo por el cual esperemos que al final, para la versión posterior y revisada del Diseñario, haya podido concluirlo. Sabemos que es difícil, ánimo Nacho.





I


Ilustración. Dibujo de diferente tamaño y temática que se emplea en las publicaciones para ilustrar, como su propio nombre indica, una página. Su uso en los periódicos viene de tiempo atrás, cuando la fotografía era una entelequia y el dibujo informativo o caricaturesco era lo técnicamente posible de introducir en las páginas. Incluso, cuando la fotografía era el pan nuestro de cada día, había periódicos que, con un gran apego al dibujo, decidieron mantenerlo lo máximo posible (léase ABC, hasta hace prácticamente dos días).
El dibujo, o ilustración, puede ser abstracto o realista. El primero interpreta una realidad compleja de expresar, por ejemplo, ilustrar un tema del ahorro con una hucha. El dibujo realista es que el refleja la realidad de la manera más fiel posible a la misma, como un retrato.
No debemos confundir ilustración con infografía, aunque en algunas ocasiones van de la mano y las infografías se complementan con ilustraciones, muy útiles para "aligerar" una pesada información.
Sin embargo ambas tienen una curiosa virtud, la de no encajar en el hueco que previamente se les ha asignado. Si la ilustración tiene que "morder" un poco las columnas, se habrá hecho de tal manera que sea imposible que lo haga a no ser que se deforme. Pero ni se te ocurra hacer eso, a menos que quieras acabar tus días atravesado por los lápices de un dibujante. Porque deformar una ilustración es una de las peores cosas que les puedes hacer, casi peor que salir con su hermana o robarle la novia. Sacrilegio.
Las ilustraciones pueden ser grandes, pequeñas, enormes, etc. Pueden usarse como imagen principal de un tema o para complementarlo, como, por ejemplo, en forma de iconos.
Además suelen utilizarse como recurso cuando no sabes qué poner para ilustrar la página. Ahí es cuando el redactor de turno dice: "¿Y si ponemos una ilustración?", último recurso ante la falta de ideas.

Impacto. En diseño, la capacidad de llamar la atención de una imagen, de una maqueta o de una composición tipográfica. En teoría, todas las páginas deben tener un punto de impacto, algo que fije la atención del lector y que se constituya en el punto de partida del ritmo de lectura de la página. Lo más fácil es que el impacto resida en la imagen. Pero un buen titular, una buena edición en la maquetación de una página o sección, o un buen uso de la tipografía puede gritar tan alto como una imagen. La mejor definición de impacto se la oímos a El Norbi en el CEU (Madrid) cuando dijo: "Hay que conseguir pegarle una piña al lector, que se pare con nosotros".

Imprenta. ¡La que inventó Gutenberg!

Infografía. Manera fina de llamar a todo lo que ya definimos con el término gráfico. Periodismo puramente visual. Informar con dibujos.

Información. Seguro que a todos los que hemos estudiado periodismo, o a los que llevan a las espaldas años y años de este bendito oficio, se les podría preguntar una definición de información y cada uno daría una distinta. Igual, pero distinta. Porque el concepto de información es eso, algo que está ahí, pero en continuo movimiento. Como una especie de océano, siempre igual, pero cambiante e inabarcable. Todos hemos oído hablar del conjunto de datos procesados que componen un mensaje, de aquello que porporciona significado, incluso de esa capacidad característica del ser humano, la de almacenar y transmitir su conocimiento a lo largo de los tiempos. Podríamos profundizar en la teoría de la información, en canales, receptores y emisores, en la teoría de las 5W o pirámide invertida e incluso en la aldea global y Marshall Mcluhan (aunque sobre esto, mejor no, no sea que me lo encuentre un día en la cola del cine y me diga que en mi boca sus ideas suenan a falacia...). Así que para ceñirnos al campo que nos interesa, digamos que información es maquetación. Porque al diseñar una página, estamos editando y dando forma al contenido. Y eso, es informar. Cada elemento tiene un significado y una aplicación, incluso el orden y el ritmo son elementos informativos. La valoración es la herramienta fundamental del maquetador. Y para esto, hace falta criterio... informativo, claro. Todo en una composición debe obedecer a un algo, y la estética, aunque valiosa, no deja de ser una deseable virtud secundaria. Las imágenes se escogen por su carga informativa, y como tales, emiten un mensaje. Su tamaño, posición y valoración, dependerán directamente de la información que aporten. Incluso su color se convierte en información. Pero también las tipografías informan. El gran Reinhard Gäde explicó en muchas ocasiones la conveniencia de que EL PAÍS, en su génesis, titulara con la elegante Times y no con las clásicas familias grotescas de la prensa del movimiento, porque se trataba de sugerir y no de gritar, no fuera que el periódico durara tres días en la calle. La información es el clavo al que agarrarse en caso de duda, la que te hace decantarte por una u otra opción, la que te para los pies y la que te fuerza a apostar. Es la que marca el ritmo de un producto, la que traiciona a última hora de la jornada y la que te deja en evidencia al día siguiente, si no le has sido fiel. Y debe ser la gran lucha de los maquetadores, que, a codazos, deben recuperarla de algunos redactores que tradicionalmente la han pretendido monopolizar. Maquetar es algo más que tirar líneas y ocuparse de que quede bonito. Es contar una historia. Con espacios, imágenes, con manchas y tipografías. Valorando y editando. Es equilibrio, ritmo, coherencia y buen gusto. Como se puede ver, mucho más de lo que alcanza a ver el redactor simplón que pregunta: «¿Pero, a ti qué más te da de qué trata el tema?».

Entregas anteriores del Diseñario:
Diseñario (I): aire-anuncio.
Diseñario (II): apoyo-artistas.
Diseñario (III): bandera-blancos.
Diseñario (IV): blog-caja.
Diseñario (V): cajista-cícero.
Diseñario (VI): cintillo-confeccionador.
Diseñario (VII): contorneo-despiece.
Diseñario (VIII): Didot-doble.
Diseñario (IX): Edicomp-encajabaja.
Diseñario (X): entradilla-estilo.
Diseñario (XI): familia-firma.
Diseñario (XII): folio-fotografía.
Diseñario (XIII): Franklin Gothic-fuente.
Diseñario (XIV): fusilar-Garamond.
Diseñario (XV): Gótica-grotesca.
Diseñario (XVI): Gutenberg-huérfana.

2 comentarios:

Nico Sangrador dijo...

Tengo una duda respecto al término 'Infografía': ¿entendéis por Infografía información en sí misma o complemento a la información?

En la Universidad nos enseñan que la Infografía es información en sí misma, y que toda una noticia o reportaje puede ser "únicamente" un infográfico, si así es más entendible para el lector.

Javier Vidal dijo...

Querido Nico, aunque con retraso, atiendo a tu consulta. Si lees con detenimiento la entrada "gráfico" verás contestada tu pregunta. De todos modos, te avanzo, lo que te dicen en tu facultad (que fue la mia) es cierto, cierto... Un abrazo y gracias por tu fidelidad...