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lunes, 7 de abril de 2014

Heraldo de Madrid

El 27 de marzo de 1939 un grupo de falangistas entraba en la redacción del Heraldo de Madrid. Era una avanzadilla armada de las tropas que pocos días después tomarían la capital y darían por terminada la Guerra Civil española. Ese fatídico día de marzo sería el último de la historia del Heraldo. Posteriormente se cedería la cabecera a Juan Pujol para editar en su lugar "Madrid", de espíritu totalmente opuesto al Heraldo. Durante años, los propietarios reclamaron la devolución del periódico, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Hasta hoy, cuando un grupo de nuevos medios se han decidido a lanzar una edición única que rinde homenaje a uno de los periódicos clave de la prensa española.




Fernando Rapa Carballo nació en París en 1969, aunque su espíritu navega a orillas del Río de la Plata. donde se crió en su Buenos Aires querida. Diseñador gráfico y docente de Tipografía en la UBA (Universidad de Buenos Aires), vive en España desde 1998, donde comenzó su andadura en el estudio catalán Casses i Associats elaborando los periódicos bonaerenses Clarín y Olé. También ha participado en El Comercio de Lima, Corriere della Sera, Gazzeta dello Sport y el portugués Diario de Noticias, entre otros. En nuestro país, fue fundador y director de Arte del extinto, y varias veces premiado, Público, diario que abandono tras su cierre. Actualmente edita la revista Mongolia y una vez al año el libro/fanzine Viernes Peronistas. Ha sido el responsable, junto con Asier Barrio y Erika Takenouchi, del diseño del número especial de Heraldo de Madrid que estará a la venta en todos los kioscos hasta el día 30 de abril.



Heraldo

En este emprendimiento hay un doble concepto: por un lado es una invocación y un rescate a un periódico silenciado por el fascismo y por otro es un reflejo de un abanico de nuevos medios independientes que han surgido en España a partir de la crisis.

Estos medios tienen en común un cambio de paradigma y de modelo.


El periodista se hace dueño de todo el proceso. Entonces el periodista ya no solo escribe una crónica y "alguien" se la publica, ahora el periodista forma parte de todo el entramado y se involucra en logística de crear y poner en la calle o en la red su medio. Ahora tiene que saber de calidad de papeles, gramajes, tintas, pay per views, de costes de distribución, precios de fotos, etc...


Un nuevo modelo que es posible gracias a la tecnología, porque realmente algo así hubiese sido muy difícil de realizar en una etapa tecnológica anterior.



Renacimiento
Esto me hacía recordar mucho a un personaje fantástico que tiene que ver con el Renacimiento italiano. Porque creo que en nuestra modesta y minúscula escala este tipo de emprendimientos también es un renacer en la forma de la edición. Este personaje es Aldus Manutius, un impresor italiano de 1490 que es el responsable de la implantación del libro como objeto en la europa del Renacimiento. Este impresor, no solo era impresor, era el responsable de toda la cadena de producción rescatando del pasado (como nosotros El Heraldo) obras clásicas que habían sido silenciadas o se habían ocultado tras los paredones de los monasterios, todo ello con nueva tecnología. Durante una era oscura de casi 1000 años, en Europa la cultura se había refugiado puertas adentro de los monasterios. No olvidemos que los libros los reproducían de manera artesanal los monjes benedictinos. A partir de 1400 surge un soplo de cambios en la mentalidad europea por nuevas ideas del Renacimiento y las nuevas tecnologías.

Pequeños impresores italianos, venecianos, florentinos, milaneses comienzan a crear pequeños talleres de impresión en el que se realiza todo el proceso, desde la configuración hasta el diseño de los tipos (por ejemplo Bembo). No por casualidad el primer programa de Desktop Publishing (término ya caduco pero muy utilizado en los 80) se llamaba Aldus PageMaker, en homenaje a Aldus Manutius de Italia, que es el que crea el concepto de portabilidad. Ahora que todo el mundo habla de portátiles y demás el hombre crea un tipo de letra muy pequeña e inclinada llamada itálica (esas letras están tan bien diseñadas que llegan hasta el día de hoy). Manuncio crea el concepto moderno de libro de bolsillo en 1500 que permite que el objeto pueda ser fácilmente transportado y el conocimiento sea rápidamente distribuido. 

El Proceso
Pero todo esto es para decir que el espíritu de Manuncio es un poco el que nosotros tuvimos a la hora de recrear al Nuevo Heraldo. Tener todo el proceso en nuestras manos trayendo algo del pasado. Porque es interesante entender como armamos Heraldo. De alguna manera cada una de las partes que lo componen, la parte histórica a cargo de Gil Tolleldiario.es e infolibre para política, FronteraD para internacional, Alternativas Económicas para economía, Materia para Ciencias, Líbero para deportes, Jotdown para cultura, Fiat Lux para sucesos, La Marea para Sociedad y Mongolia para Humor. Cada una de estas partes ya arma su propio medio, unos en papel, otros en web y otros de manera combinada. Pero el desafío era ver cómo podíamos generar algo nuevo con 10/11 jugadores. Once redacciones, era como hacer un equipo de equipos, como un Cosmos de los medios independientes. La idea de un equipo dirigido por Miguel Ángel Aguilar, Carlos Bello y Pere Rusiñol debía generar en muy poco tiempo un ejemplar de casi 50 páginas y, además, un ejemplar digno, ya que íbamos a estar en la mira de todos. 


El Heraldo es la mezcla de un espíritu libertario republicano con la idea de la autoedición de Aldus Manuncio y un solapado concepto punk del DIY (do it yourself).

Nada más alejado que los power points de los gurús del periodismo que predecían la muerte del papel hace ya 10 años y nos invitaban a regalar los contenidos, ya que la publicidad estaría ahí para salvarnos.

Cada una de las células de este componente Heraldo generó un guión de su "parcela" que fue enviada a la dirección. A partir de ahí, los contenidos se acomodaron en maquetas que les fueron entregadas a las secciones para que cada equipo pudiese completarlo con su material. Cada sección cerraba sus piezas y nos las entregaba para que nosotros las editáramos y produzcamos ya de cara a la imprenta.


Todo se ha hecho en la Nube. El tema físico ha estado presente en las reuniones de pauta y demás, pero nos hemos manejado traspasando información en la red, cada uno en su lugar particular de trabajo. El concepto de empresa redaccional como lugar se diluye, no hace falta oficina, ni teléfono fijo, solo hace falta estar conectados y tener un objetivo común.

El diseño del Heraldo es muy simple, es resultante de la practicidad que queríamos imprimirle a este proyecto junto a mis compañeros Asier Barrio y Erica Takenouchi.  Nada de artificios ni barroquismos, tampoco queríamos intentar simular un periódico de época porque nos parecía totalmente anacrónico e impostado. Sí nos hemos permitido generar algún guiño de trasvase de lenguajes en la pieza de la portada.

Conclusión

Para concluir creo que lo más importante de este experimento es que hemos conseguido llevarlo a cabo, que hemos mostrado que es posible, que abre nuevas puertas, que es un mensaje de optimismo en medio del cataclismo de los medios de comunicación, de despidos y de cierres.

Citando aqui a Pere Rusiñol que es uno de los cerebros detrás de todo este proyecto, cuando vamos a dar charlas a Universidades que nos llaman para que comentemos Mongolia, Pere les dice, "olvídense de los medios tradicionales, están muertos, hagan el suyo". Es que cuando nosotros pensamos en Mongolia nos imaginamos "vamos a hacer la revista que nos gustaría leer, no tenemos nada que perder, sabemos hacerla, ya que nadie la la hace, manos a la obra."

Es lo más interesante que nos ha pasado en nuestra vida, e imaginamos que lo mejor está aún por llegar.


Fotografía de Rapa Carballo: Asociación de Periodistas Europeos

lunes, 30 de julio de 2012

Una visita a la 'Familia Plómez'

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La semana pasada tuvimos la suerte de que nos invitaran a visitar un lugar mágico, algo parecido a un taller de alquimia en el que papel en blanco termina convirtiéndose en papel impreso... ante nuestros ojos. Una pura contradicción porque, al contrario de lo que sucede en el incorpóreo y aplastante mundo digital que nos devora, aquí todo es físico, palpable, comprensible, de plomo y de madera. Coges caracteres tipográficos ¡con tus propias manos!, puedes tocar una "a", sentir su peso que aumenta si quieres que tenga más cuerpo, claro, mancharte las manos de tinta al entintar con un rodillo de goma los caracteres tipográficos para que luego, una prensa manual, lleve a cabo el abracadabra y la tinta pase para siempre del metal con forma de letra al papel. Que no te pille la boca de la "Minerva" cuando la alimentas a mano con hojas de papel que inmediatamente vomita impresas... y pide otra, otra, otra, al ritmo mecánico de sus engranajes. No es sólo mágico, es emocionante.


Mágico, emocionante, e infinito...

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Como querrán saber ustedes algo más de tan afortunada invitación, tenemos también la suerte de que quien nos invitó, Roberto Gamonal, miembro fundador de la Familia Plómez y miembro también nada más y nada menos que de Unos Tipos Duros (la web sobre tipografía de absoluta referencia en lengua castellana), además de Doctor en Creatividad aplicada y profesor de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto Europeo de Diseño (IED), entre otras mil ocupaciones siempre tipográficas, ha tenido la generosidad de  participar como "Firma en Caja Alta" para desentrañar en primera persona a todos nuestros lectores todo sobre esta familia...


La Familia Plómez

Familia Plómez es un grupo de doce locuelos y locuelas, cada uno de su padre y de su madre, que tienen un punto en común: su amor por la tipografía. En este proyecto están diseñadores gráficos y profesores que tuvieron su punto de encuentro en un curso de Tipografía que se imparte en IED Madrid. Tras las clases, nos poníamos a conspirar delante de unas cañitas para ver si era posible crear un sitio que recuperara el material de las antiguas imprentas para manter viva la tradición y darle un toque adecuándose a los nuevos tiempos. No queríamos un museo, sino un espacio de trabajo y una plataforma de difusión. El objetivo era preservar mediante un uso actualizado. Llegamos a la conclusión de que era una auténtica locura, pero a la tercera caña todo se ve de forma más optimista y votamos que sí... que nos liamos la manta a la cabeza.

Comenzó una intensa búsqueda de material de imprenta tanto por internet como callejeando y preguntando en todo local que hubiera un letrero que pusiera "Imprenta". Localizamos cosas muy interesantes en Cuenca, Alcorcón y... Alemania. Mientras tanto, buscábamos también local para darles un hogar decente a esas maravillas. Y en abril entramos a nuestro taller de la calle Las Aguas de Madrid.

La "operación mudanza" no fue sencilla. Los Plómez más fornidos se fueron para Cuenca a por un supercomodín con más de 40 cajones llenos de plomo... y en uno de ellos una sorpresita: una SuperVeloz en plomo (tipografía modular de los años 50). De Alcorcón, una preciosa Minerva tamaño folio y de Alemania un maquinón para imprimir 50x70 que pesaba más de una tonelada. Con todos estos frentes abiertos a la vez, nos constituimos legalmente (como Dios manda) en una asociación cultural sin ánimo de lucro.

Nuestra principal actividad es dar cursos y talleres de todo lo que tenga que ver con la letra. Hasta ahora hemos celebrado tres talleres de fin de semana y todos han tenido una excelente acogida: un taller de composición en plomo, otro de carteles con letras de madera y uno de caligrafía gótica. También realizamos algunos encargos profesionales. 'Remendería', como dirían los clásicos: tarjetas de visitas, tarjetones, invitaciones, etc.

Pero lo que nos tiene ahora totalmente absortos y absolutamente alucionados es el proyecto de crowdfunding de "Entinta a la Familia Plómez". Con el dinero recaudado queremos adquirir el material de una antigua imprenta regentada por dos venerables señoras que han mantenido su imprenta ya cerrada por jubiliación como si se hubiera parado el tiempo. Con ello podremos tener mayor variedad de tipografías para realizar nuestros talleres. Y a cambio, estamos ahora produciendo los regalos a nuestros queridos y admirados mecenas que son, hasta el momento, 245. Todos hechos con nuestro material y de forma artesanal.

Nuestra última adquisición del departamento I+D de la Familia Plómez ha sido un botijo para pasar los calores de agosto y que toda imprenta que se precie tiene que tener.

Ya con todo esto afrontaremos el otoño con nuevos cursos y talleres. Además de los que impartimos los Plómez (composición en plomo y carteles de madera que se repiten cada dos meses) invitaremos a destacadas figuras del ámbito de la Tipografía para que pasen un fin de semana compartiendo su sabiduría e ingenio. Además de los nuestros, tenemos previsto algún taller de lettering, de diseño de tipografía egipcia, de caligrafía inglesa...

Roberto Gamonal


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Sí, es un iPad lo que aparece junto a la pequeña máquina de impresión manual en esta última imagen del maravilloso taller de imprenta de la Familia Plómez, abierto hace unos meses en el Madrid más castizo. Porque esta familia comparte con nosotros que no se trata de tener que elegir, papel o digital, tecnología o manchas de tinta, tradición o futuro... Que lo inteligente es tener ambos y disfrutar y aprovechar las ventajas de cada uno de ellos. Que los tipos móviles de plomo o de madera te ayudan a comprender del todo la tipografía... que después utilizamos en los ordenadores, como estamos haciendo ahora al escribir sobre ello en esta pantalla que vosotros vais a leer gracias a una tecnología increíble e inimaginable no hace tanto, cuando los rodillos de las "minervas" giraban durante jornadas laborales.

Cuando los talleres no se visitaban porque eran lugares de trabajo a los que accedían sólo los iniciados, un santa sanctórum al que hemos tenido ahora acceso invitados por uno de sus sumos sacerdotes, gracias otra vez Roberto, para que participásemos además en la creación de esa primera imagen que abre este artículo, ceremonia que podéis ver editada por encajabajatv:


Todavía estáis a tiempo de participar como mecenas en un proyecto que antes de finalizar ha sido ya todo un éxito de participación y enlaces en internet: Entinta a la Familia Plómez. Quedan 6 días. Y estad atentos a sus talleres porque de esa manera podréis entrar como nosotros en un lugar mágico, parecido a un taller de alquimia...

Toda la información sobre la Familia Plómez en:

http://www.familiaplomez.com
http://www.facebook.com/FamiliaPlomez
http://twitter.com/familiaplomez
Si estás interesado en algún taller, puedes contactar con ellos en:
talleres@familiaplomez.com
Para cualquier otra cosa en:
porteria@familiaplomez.com


Galería fotográfica completa de nuestra visita a la Familia Plómez en este enlace de Flickr


Mario Benito (textos) y Luis Blasco (fotografías, vídeo y edición de vídeo)

lunes, 19 de diciembre de 2011

Cumpleaños del offset

Recién publicada su monumental "Historia gráfica de la prensa diaria española (1758-1976)", como ya os contamos en primicia con todos los honores que merece (y que también han reseñado distintos diarios impresos con un tratamiento a la altura de esta auténtica obra de referencia), nuestro admirado Fermín Vílchez interrumpe brevemente su titánica labor en la segunda parte de la historia del diseño periodístico en la que está inmerso —que abarcará desde 1976 hasta nuestros días, la que podemos llamar "etapa democrática"— para hacernos una necesaria reseña sobre un "cumpleaños" muy especial. Nueva colaboración suya que, casi huelga decirlo, es todo un honor para encajabaja.







El diario impreso en offset
cumple 45 años en España


El 20 de octubre de 1966 se editó en offset un suplemento de 16 páginas del diario Última Hora, de Palma de Mallorca, y comenzó en España el uso de este procedimiento de impresión, aunque el rotativo mallorquín no lo utilizó diariamente hasta el 3 de febrero de 1967. Sólo algunos meses antes, el 14 de septiembre de 1965, había aparecido en Reading (Reino Unido) el Evening Post, primer periódico europeo hecho por el sistema de producción de periódicos ideado por el litógrafo ruso Ira W. Rubel. Para los interesados en el tema, recomiendo un amplio reportaje publicado en el número 318 de la excelente revista mensual Noticias de la Comunicación, que dirige el periodista e historiador asturiano Luis Muñiz.

Primera portada impresa en offset en nuestro país
(imagen facilitada por Fermín Vílchez)



Máquina de offset 'Oris Olimpic' fabricada en 1967 por Cabañol-Cavi, SA, de Hospitalet de Llobregat (Barcelona), expuesta en el Museo de la Imprenta y las Artes Gráficas de Valencia en el Monasterio de El Puig (fotografía de Mario Benito)

Sin embargo, la introducción en nuestro país del offset provocó al principio rechazo y un cierto menosprecio. El Grupo Nacional de Diarios, entonces la organización patronal de la Prensa —lo que hoy es la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE)— no consideraba al offset como sistema de impresión de rotativos, y sólo admitía la tipografía y el huecograbado para obtener el suministro del papel. Este fue uno de los problemas que tuvo el rotativo Nivel, que sólo apareció el 31 de diciembre de 1969, aunque este título fue cancelado por el gobierno franquista por motivos políticos.

El veterano periodista Luis Ángel de la Viuda, gerente de la imprenta del Diario SP (el primer periódico español producido a todo color), cuenta en mi historia de la prensa que cuando el matutino ABC renovó su maquinaria en la década de 1960, Rodrigo Royo –director del Diario SP– le preguntó a Torcuato Luca de Tena –propietario del ABC– el porqué había invertido tanto en rotativas de tipografía y de huecograbado, cuando ya existía el offset. Torcuato le contestó: "Mira, Royo, eso del offset es para los tebeos".

Actualmente, de los 110 periódicos diarios que se publican en España (incluyendo los cuatro gratuitos de difusión nacional) todos están impresos en offset.

Juan Fermín Vílchez

miércoles, 4 de mayo de 2011

Un antes y un después

Él estuvo allí. Conserva incluso el montaje a mano en papel fotográfico, guardado bajo siete llaves y oculto a la luz porque el fijador se preparaba para que durase unos días, de la primera página que nadie quiso, porque todos se llevaban los fotolitos o las planchas, del primer número del diario El País, hace ya... algunos años de un día 4 de mayo, como hoy. Por eso hoy nos escribe sobre ese acontecimiento que, para él y para muchos otros estudiosos del diseño periodístico, es "un antes y un después". Además, nos envía una auténtica joya con forma de anuncio a media página que el diario en cuestión publicó en los días posteriores a su salida. Él es Fermín Vílchez, maestro de maestros.



Juan Fermín Vílchez de Arribas es un periodista que ha dedicado su vida y su talento a la confección de periódicos, a trabajar en ellos por toda España y a la investigación académica sobre el diseño periodístico en los últimos años. Fue redactor en los diarios Sur, Diario de Barcelona y El País (en cuyo diseño original colaboró con Reinhard Gäde y Julio Alonso); director de arte en distintas publicaciones (Primera Plana, Reporter, Gaceta Ilustrada); redactor jefe de diseño en El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, el Noticiero Universal, el Grupo Zeta (con trabajos para Interviú, Tiempo, Viajar...). Director de Panorama entre 1987 y 1988 y consultor independiente para unas cuantas publicaciones... unas cuantas. Como curiosidad, hay que añadir que fue el último director de La Codorniz, aquella publicación mítica de la que tanto nos han hablado, y de la que tanto habréis oído hablar.
Desde hace ya unos años está preparando una obra que la "comunidad española del diseño periodístico" espera con auténtica impaciencia, titulada
Historia gráfica de la prensa diaria española, cuyo primer volumen aparecerá posiblemente antes del verano, según nos anuncia públicamente en exclusiva para encajabaja, y del que os informaremos puntualmente.
Fermín Vílchez es un granadino amable, divertido en la manera de contar mil historias sobre periódicos, por los que siente una inagotable pasión, un sabio en lo que al diseño periodístico se refiere a quien no nos cansaremos de escuchar.



El País cumple 35 años

El 4 de mayo de 1976 es la fecha más destacada de la historia reciente del diseño de diarios en España. Ese día nace en Madrid El País, un título que marca el antes y el después en la forma de presentar los contenidos de nuestros medios de comunicación impresos cotidianos. Entonces comienza una época en la que los diseñadores periodísticos, los antiguos confeccionadores, nos convertimos en profesionales imprescindibles en el apasionante proceso de poner un rotativo en la calle.

El País cumple ahora 35 años, e independientemente de todo lo ocurrido durante este tiempo, justo es resaltar lo que aportó a la prensa diaria española:

—Una empresa con numerosos accionistas, de diferentes ideologías. Nunca había sucedido esto, pues los periódicos siempre estuvieron gestionados a lo largo de su existencia por partidos políticos, organismos oficiales, grupos familiares o propietarios únicos. El anuncio que aparece junto a este texto evidencia la afirmación.

—Un enfoque informativo y una línea editorial que pretendió corroborar su anunciada y primitiva independencia: informaciones publicadas sin sensacionalismos, presentadas de forma mesurada y compuestas en caracteres romanos que infundían credibilidad, y tribunas de opinión donde se exponían las distintas ideologías, además de editoriales escritos con un nuevo tono, defensores de la libertad de expresión recién estrenada.

—El diseño, que creó escuela y fue imitado por numerosos medios impresos. Su gran aportación fue la rejilla modular, la uniformidad tipográfica y la valoración de la fotografía. También la publicidad, por primera vez en España, se distribuyó en las páginas por módulos fijos, no por milímetros de alto como siempre había ocurrido.

Anuncio a media página que publicó El País durante junio de 1976

La puesta en marcha de El País estuvo llena de dificultades administrativas, políticas, técnicas y económicas. La gestación del proyecto duró casi cinco años. Todo lo cuento en uno de los capítulos de mi obra Historia gráfica de la prensa diaria española, de muy próxima aparición. Pero los trabajos realizados por Reinhard Gäde y Julio Alonso, en el aspecto visual y en las normas de estilo, respectivamente, sobresalieron por su funcionalidad, elegancia y legibilidad, aparte de los elementos estéticos. Hoy, 35 años más tarde, siguen siendo magníficos ejemplos del buen hacer en la concepción y realización de un periódico.

Juan Fermín Vílchez.
Redactor confeccionador fundador de
El País

lunes, 11 de abril de 2011

Séptimo mandamiento de todo rediseño

Nuevo mandamiento de todo rediseño de un medio de comunicación. En esta séptima entrega, Miguel Buckenmeyer analiza los pequeños detalles de dos estilos de diseño muy diferentes. Detalles que pueden hacer que una publicación funcione.


Los diez mandamientos para rediseñar
un medio de comunicación (VII)


Mandamiento 7. Busca la salvación en los detalles


En inglés hay un refrán que dice “Dios está en los detalles”, que viene a decir que para que algo esté bien hecho los detalles se tienen que cuidar. Yendo un poco más lejos podríamos decir que la perfección está en los detalles. Pero también decimos en inglés que "En los detalles está el diablo” y que la parte difícil de cualquier idea o concepto está en la ejecución de infinidad de de ellos.

El arquitecto americano Charles Eames va aun más lejos y directamente proclama que “los detalles no son detalles, son el diseño.”

Por mi parte, no llego tan lejos como Eames pues antes de ponerse a trabajar en los detalles hay que tener un buen concepto. Pero eso sí, los detalles son tan importantes como la idea o el concepto general. Es cierto que para obtener un diseño impactante, una buena idea o concepto gráfico equivale al 80% del trabajo, pero no es menos cierto que si no cuidamos los detalles en la realización de ese diseño podemos estropear dicha idea o, cuanto menos, hacer que no luzca.

¿Pero cuáles son los detalles que hemos de cuidar? Básicamente, tenemos que cuidar los ingredientes de nuestro diseño (las tipografías, la retícula, los colores, las imágenes y los demás recursos gráficos) y asegurarnos de que nuestro uso de esos elementos obedezca a los principios de diseño (equilibrio a través de simetría o asimetría, ritmo, escala y proporción, color, jerarquía, etc.)

Por ejemplo, si usamos colores hay que escoger una paleta que respete la teoría de color. Es decir, que los colores tienen que tener una relación evidente entre sí: que sean análogos, complementarios, triádicos o monocromáticos. Si cambiamos la escala de las tipografías o de las fotos con respecto a otras para crear una jerarquía visual y guiar mejor el lector, hay que conseguir que se note lo suficiente y que esa variación sea estética. Un buen libro que explica a la perfección todo lo relacionado con los principios de diseño es “Diseño Gráfico: Nuevos Fundamentos” de Ellen Lupton y Jennifer Cole Phillips.

La clave del buen diseño siempre está en asegurarse que cada elemento, cada detalle, tanto en las páginas y en las relaciones entre sus elementos, obedezcan a estos principios de diseño. Yo diría que muchos diseños que consideramos “malos” o “salvajes” como los llama Diego Areso en su blog Quinta Tinta se podrían mejorar considerablemente si con los mismos ingredientes gráficos (colores, tipografías, imágenes, etc.) cuidamos los detalles tanto en el ámbito de la estética y legibilidad como en el tratamiento de las imágenes.

Dos escuelas de diseño editorial

Examinemos dos escuelas de diseño editorial y cómo se trabajan los detalles de cada una de ellas.

Una de las escuelas es la minimalista o “moderna” que se enfoca en diseñar muchos proyectos editoriales culturales, de lujo y “up market” (alta gama o elitista). Antoine de Saint Exupery describe muy bien la actitud del minimalismo cuando dice que "la perfección se consigue, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay nada más que quitar." O sea que el énfasis se pone en la limitación de elementos gráficos.

Dentro de un diseño minimalista, cobra aún más importancia prestar atención a los aspectos más básicos del diseño gráfico puesto que el uso de recursos y elementos gráficos es muy escaso. Por lo tanto, la retícula, su uso y su yuxtaposición con espacio negativo (espacio blancos) tiene un papel fundamental para conseguir un resultado estético. No menos relevante es la selección, composición y reproducción de imágenes, que también cobran una importancia tremenda. En los trabajos minimalistas se enfatiza el tratamiento clásico de las tipografías. Nada de efectos especiales ni cambios de escala radicales, simplemente hay que enfocarse en la legibilidad de las tipografías y que ellas en sí no llamen la atención.

Un buen ejemplo de esta escuela minimalista es Monocle, una revista con vocación generalista lanzada curiosamente hace tan solo cuatro años.

Portada de Monocle. De la Web de Ken Leung.

Las páginas interiores de Monocle son intencionalmente espartanas, con escasos elementos gráficos. Por lo tanto, apreciamos mejor sus maquetas asimétricas, el uso ejemplar del espacio negativo y la composición de las imágenes. Las maquetas de Monocle, igual que en muchos proyectos gráficos minimalistas, enfatizan las imágenes dominantes apoyada por otras más pequeñas y organizadas de una manera asimétrica. Las composiciones asimétricas con imágenes jerarquizadas por tamaños aumentan la tensión visual y así el interés del espectador.



Páginas interiores de la revista que enfatizan el uso de espacios blancos, la maquetación asimétrica, la edición de la imágenes y la legibilidad tipográfica.

El ingrediente base del diseño de Monocle es el uso de la retícula. Monocle tiene una retícula de nueve columnas, lo cual permite crear maquetas dinámicas y usar el espacio negativo (o blanco) para acentuar mejor las imágenes y organizar los contenidos. Monocle no solo deja espacio blanco hacia los márgenes de las maquetas sino que también separa los apoyos de los textos principales con un blanco vertical, o una de las nueve columnas de la retícula. Además separa contenidos e imágenes con blancos horizontales tomando como referencia el grosor de la misma columna base.

La retícula de Monocle es de nueve columnas. En la parte inferior se visualiza como Monocle separa contenidos con una columna en blanco.


El uso de la tipografía en Monocle es sereno y sosegado. La paleta tipográfica se inspira en el siglo pasado, basándose en la serif Plantin y la san serif Helvética. Plantin fue diseñada en 1914 por Frank Hinman Pierpont quien se basó en diseños del siglo XVI para crear una tipografía elegante y clásica pero a su vez apta para la edición e impresión moderna. Según letrag.com, al igual que muchas otras tipografías actuales del sector editorial y también con el mismo fin de “economizar el espacio” que estas, Plantin se diseño con una “altura X” más alta de lo habitual y con caracteres más condensados. En la era digital Plantin (prueba y admírala aquí) había caído en el desuso hasta que Monocle la resucitó como parte de su imagen corporativa. Monocle complementa el uso de Plantin para los titulares y el texto con Helvética -la tipografía moderna por excelencia- para textos de apoyos y llamadas.

Dentro del trabajo tipográfico, Monocle cuida la legibilidad y el buen uso de las tipografías. A Monocle no se le pasa ni una viuda ni una huérfana. El interletraje y el interlineado guardan proporciones tradicionales pensadas para una buena lectura. Sin duda, los diseñadores de Monocle están al tanto de los secretos de la buena tipografía, que en español tenemos resumido en el canon de Enric Jardí.

Plantin y Helvética en uso.

La escuela “expresiva”

Comparemos el cuidado de los detalles dentro del minimalismo con una filosofía de diseño editorial más expresivo y más contemporáneo, que es el que en la actualidad usa la mayoría de las publicaciones de consumo e información general. Por lo general, en el diseño editorial contemporáneo se emplean muchos elementos adicionales como filetes, varios colores, y múltiples tipografías. Este tipo de diseño no suele ser tan sosegado y se percibe como más amigable, juguetón e informal.

Al contrario que la filosofía minimalistas de “restar”, la filosofía expresiva piensa en “añadir”. Los elementos gráficos adicionales crean complejidad del proyecto y por lo tanto hay que prestar más atención a más detalles: hay que usar los recursos gráficos, colores, espacios blancos y tipografías de una manera disciplinada para que el conjunto sea un “todo” gráficamente coherente.

En el diseño editorial y sobre todo en prensa diaria esta estrategia o estética tiene un beneficio importante: la variedad de recursos y formas gráficas reducen el protagonismo de la imagen principal en cada página. Un elemento dominante sigue siendo importante como foco de atención en cada maqueta pero la calidad intrínseca y la composición de esa imagen no tiene que ser tan perfecta como tendría que serlo en un diseño minimalista.

El líder en este tipo de diseño editorial es el estudio de Antoni Cases. La atención y la perfección de la infinita cantidad de detalles de los proyectos de Cases i Associats es realmente alucinante. Sus proyectos se componen de complejos y dinámicos sistemas que combinan múltiples filetes, formas gráficas, paletas de color y paletas tipográficas. Aunque en los trabajos de Cases también se apuesta por la imagen, estos mega-sistemas gráficos son también mega-flexibles y permiten a periódicos grandes y pequeños tener diseños elegantes y sofisticados independientemente de la calidad de las fotografías que consiguen cada día.

Portada y portadilla del diario rumano Adevarul hecho por Cases i Associats.


Cases tiene muchos proyectos ejemplares pero aquí destaco un trabajo suyo de hace varios años, el diario rumano Adevarul, simplemente porque emplea una familia tipográfica que me gusta mucho, la Stag y la Stag Sans de Christian Schwartz.

El estilo propio de Cases suele consistir en el uso de filetes y corondeles y complejas jerarquías tipográficas.

Uno de los pilares fundamentales del estilo de Cases es el uso de filetes verticales para enmarcar márgenes y separar columnas además de filetes horizontales para separar informaciones. En el uso de los filetes, Cases cuida siempre los espacios entre los filetes y los otros elementos en página y repite los espaciados de una manera disciplinada y constante. También suele crear fuertes contrastes entre algunos filetes y otros, cambiando grosores y colores.

En las imágenes de abajo de páginas interiores de Cases apreciamos el cambio de grosor y de color en el sistema de encuadernación con filetes. Los corondeles verticales son negros y finos mientras que los filetes horizontales pueden variar de color y de grosor. Hay una rotación de color entre secciones; en algunas secciones el color de los filetes gruesos que encabezan las informaciones es rojo mientras que en otras es negro. Estos filetes horizontales gruesos también se usan para encabezar los apoyos pero cambiándolos. ¡Infinidad de detalles solo con respecto al uso de filetes!



En el aspecto tipográfico los proyectos Cases también destacan por su atención y cuidado de los detalles. Su estilo consiste en jerarquías numerosas y contrastes muy fuertes lo cual le obliga a estar pendiente de más detalles estéticos. Adevarul destaca por este fuerte contraste tipográfico. El estilo de Cases se desmarca de la escuela minimalista que procura que la tipografía no llame la atención sobre sí misma. La estrategia de Cases en cambio es hacer que la tipografía sea un fuerte componente de la identidad corporativa de la publicación además de servir como imagen en sí misma, creando puntos de enfoque gráfico adicionales.

Lo más característico de su estilo tipográfico es el contraste entre tamaños y el contraste entre pesos tipográficos. Los titulares de las noticias suelen ir mucho más grandes que los de las demás noticias. En comparación con los tamaños de los subtítulos y titulares de los breves, los titulares principales son verdaderamente gigantescos. En la imagen grande de la portada abajo se aprecia muy bien el rango de tamaños de las tipografías que oscilan entre pequeño, mediano, grande y muy grande.

Es notable además la variación de pesos de las tipografías entre secciones. En algunas secciones, los titulares están en Stag Bold o Black (negritas o ultranegritas) mientras que en otras secciones están en Stag Light o Thin (ligera o ultraligera)

Portada a mayor resolución donde se aprecian mejor los detalles de Adevarul.

Se podrían destacar muchos más aspectos del estilo de Cases como su uso del color o de recursos gráficos pero para conseguir abarcarlos todos habría que escribir un libro.

En general, el trabajo de Cases destaca por que es capaz de cuidar con éxito tantos detalles gráficos y que estos no se caen por su propio peso. Cada elemento, cada tamaño, cada espacio—cada detalle—está siempre tratado con una intencionalidad y aplicado de una manera disciplinada.

En definitiva podemos decir que tanto en un proyecto minimalista como en uno más expresivo, usemos pocos elementos o muchos, el secreto está en cuidar los detalles relacionados con la estética y los principios de diseño.



Entregas anteriores de los "Diez mandamientos de todo rediseño"

Primer mandamiento: Haz los deberes, empóllate el tema y crea un concepto
Segundo mandamiento: Crea a través de la evolución
Tercer mandamiento: Crea un proyecto unificado a través de la repetición de elementos
Cuarto mandamiento: Centra tu proyecto en un buen uso de la tipografías
Quinto mandamiento: Ve un paso más allá; usa la tipografía como un arma secreta (I)
Ve un paso más allá; usa la tipografía como un arma secreta (II)
Sexto mandamiento: Sé tan sorprendente como sistemático