lunes, 6 de septiembre de 2010

Diseñario 2.0 (XXXVI)

Volvemos. Allá por finales de junio, en plena vorágine de un Mundial de Fútbol que comenzaba y que posiblemente nunca olvidaremos, los enigmáticos y caprichosos miembros del Comité de Expertos encargados de estas definiciones decidieron por su cuenta y riesgo desaparecer hasta que ahora, miles de páginas después, con algún viaje que otro de por medio y con la suficiente energía renovada, hemos conseguido de nuevo reunirlos para que afronten la recta final de esta obra sin final, colectiva, irreverente, abierta a vuestra participación, dedicada al diseño periodístico y la prensa en general con el nombre de... ¡Diseñario!




M


MacOs. A simple vista, MacOs puede ser uno más dentro de la gran variedad de sistemas que utilizan los ordenadores para funcionar. El de la manzanita, en este caso. Puede que sea el primero que utilizó una interfaz gráfica para facilitar su uso. Y puede que sea el sistema UNIX más usado del mundo y que guarda un asombroso parecido con su primo hermano Linux. Por no decir que son dos gotas de agua... Pero eso es a simple vista. MacOs es algo más. Es una religión, una ideología, un sentimiento, una forma de vida. Un camino del que no hay retorno. Si coges la senda MacOs no hay vuelta atrás.
Porque si eres de MacOs, no eres de otra cosa. Y con otro cosa, nos referimos a Windows. Porque para los maqueros, MacOs, y sus múltiples versiones desde aquellos primigenios ordenadores de la manzanita, es el ángel, el nirvana de los ordenadores. No se puede ser feliz sin morder la manzana.
En el ámbito del diseño se ha hablado de MacOs sí, MacOs no. Windows sí, windows no. Los números y la experiencia creemos que dicen que MacOs es el sistema de los diseñadores, fundamentalmente por su potencia gráfica, porque todo se ve más bonito, más próximo al resultado final. Todo es más MacOS. Y porque aseguran que es más fácil de manejar. Y efectivamente parece así, porque los grandes diseñadores trabajan todos en MacOs y los grandes programas de diseño, con honrosas excepciones, existen en ambas plataformas. Similares pero no iguales.
Sin embargo, para el resto de los mortales MacOs es, simple y llanamente, un sistema operativo que nos ayuda a no tener que teclear líneas de comando para abrir un documento o formatear un disco. Eso sí, mucho más bonito que Windows... o no?
P.D.: Se rumorea que hubo una persona que se pasó de MacOs a Windows. Hoy, todavía no ha aparecido.

Marcas. Símbolos de referencia que se colocan en el arte final y que sirven para alinear planchas superpuestas. En las artes gráficas existen marcas de recorte, ubicadas en los cuatro vértices de una página para indicar por dónde ha de cortarse el papel; y marcas de registro, también llamadas cruces por su forma, que se imprimen al margen y se utilizan para que en la impresión a varios colores la superposición de las planchas de cada color sea exacta y no suframos esos temidos desajustes cromáticos que todos hemos visto alguna vez.

Media línea. Como en muchas otras disciplinas, existe una jerga dentro de las artes gráficas que más bien parece destinada a confundir al profano más que a designar objetos y quehaceres propios o a ayudar en algo a quienes tienen que emplearlo, oscurantismo muy propio del carácter gremial y algo cerrado de esta noble industria de la imprenta y sus derivados.... al menos antaño. Y esto viene a cuento porque media línea no es la mitad de una línea de texto, como cualquiera podría suponer aplicando el sentido común, sino la mitad de un cuadratín. O sea, que si un cuadratín ya definimos como un espacio horizontal fijo del mismo tamaño en puntos que el cuerpo en el que se esté componiendo un texto, doce puntos en el cuerpo doce, pues media línea es exactamente la mitad de este espacio, seis puntos en el cuerpo doce... y así sucesivamente para todos los cuerpos; es un blanco de un tamaño no variable como los espacios y proporcional al cuerpo. Corresponde con lo que los ordenadores llaman "espacio ene" (el cuadratín es un "espacio eme"), aunque no ocupen exactamente el tamaño de estas letras que varían según cada tipografía. Con lo que sí debería corresponder siempre el tamaño de la media línea, si el tipo de letra está correctamente diseñado ateniéndose a los cánones clásicos, es con el tamaño de los números, que por supuesto deben medir de ancho exactamente todos igual, para poder alinearlos en tablas, unos debajo de otros, como cuando hacíamos las cuentas en el cole... las cifras bien alineadas para que no nos confundamos. De ahí una de las más útiles funciones (permitir alineaciones de cifras sustituyendo números por espacios en blanco del mismo tamaño) de esta media línea que, ya sabéis... no es media línea.

Mesa. El corazón de una redacción. Todo el trabajo que se realiza individualmente en cada sección, el de cada redactor, se armoniza y supervisa globalmente en esta mesa que bien coordina o bien cierra, pero que siempre está ahí, como un faro guiando a un pesquero en la noche. La mesa suele estar integrada por profesionales todo terreno, periodistas, fotógrafos, correctores, gente capaz de asumir el último filtro de calidad que se le da a las páginas que reciben ya editadas y a las que ellos dan el último visto bueno, asignándolas al planillo definitivo. De ahí su importancia. Lo que no pasa por la mesa, no se publica.
En las redacciones, aparte de ésta, hay otras muchas mesas. Algunas siempre vacías, otras que nunca deberían quedarse huérfanas. Unas que sólo sirven para dar puñetazos encima, y otras en las que muchos redactores sueñan con sentarse… Mesas, al fin y al cabo, que nunca van a firmar una columna, pero que si pudieran hablar, darían fe del paso de noticias, profesionales, y tiempo… Mesas que han sido testigos de los últimos grandes episodios de la historia, algunas de ellas imprescindibles, en las que se ha reído y se ha llorado, y que han sido base fiel para la construcción de tantas y tantas historias inolvidables..


Entregas anteriores del Diseñario 2.0:

Diseñario 2.0 (I): adelanto-alcance.
Diseñario 2.0 (II): apaisado-arte final.
Diseñario 2.0 (III): aspirina-autoedición.
Diseñario 2.0 (IV): background-billete.
Diseñario 2.0 (V): bobina-breves.
Diseñario 2.0 (VI): cabecear-camisa.
Diseñario 2.0 (VII): carácter-carpintero.
Diseñario 2.0 (VIII): catálogo-chillón.
Diseñario 2.0 (IX): chiste-cierre.
Diseñario 2.0 (X): clavo-colchón.
Diseñario 2.0 (XI): columpiarse-comerse.
Diseñario 2.0 (XII): compacto-corresponsal.
Diseñario 2.0 (XIII): corte-crítica.
Diseñario 2.0 (XIV): crisis-crónica.
Diseñario 2.0 (XV): cuadratín-deformar.
Diseñario 2.0 (XVI): desguace-directo.
Diseñario 2.0 (XVII): director-documentación.
Diseñario 2.0 (XVIII): editorial-EGM.
Diseñario 2.0 (XIX): Elzevir-empacar.
Diseñario 2.0 (XX): empasillado-encuadrar.
Diseñario 2.0 (XXI): enfrentadas-entrevista.
Diseñario 2.0 (XXII): enviado especial-exclusiva.
Diseñario 2.0 (XXIII): exposición-faldón.
Diseñario 2.0 (XXIV): fe de errores-fino.
Diseñario 2.0 (XXV): flash-fondo.
Diseñario 2.0 (XXVI): fotero-fotón.
Diseñario 2.0 (XXVII): free-lance-freehand.
Diseñario 2.0 (XXVIII): galerada-grapa.
Diseñario 2.0 (XXIX): gritar-hemeroteca.
Diseñario 2.0 (XXX): hemorroide-hostias (darse de).
Diseñario 2.0 (XXXI): ilustrator-imposición.
Diseñario 2.0 (XXXII): invisibles-itálica.
Diseñario 2.0 (XXXIII): jefe-ladrillo.
Diseñario 2.0 (XXXIV): lead-localizador.
Diseñario 2.0 (XXXV): lomo-lorem ipsum.