lunes, 1 de diciembre de 2008

Diseñario (XXXIX)

El comité de expertos de encajabaja han asistido, atónitos, a una semana algo convulsa en el blog. La polémica no les ha distraído lo suficiente, eso sí, como para que hoy no nos ofrezcan una nueva entrega de su afamado Diseñario, obra dedicada al diseño periodístico y a la prensa. Afamado pero sobre todo irreverente, colectivo y abierto a vuestra participación... no sabemos si lo hemos dicho ya en alguna ocasión. Como era de esperar, las aguas vuelven a su cauce, fin de la controversia (de momento), y volvemos a ser nosotros mismos, como podéis ver en el genial dibujo del inmortal Sánchez Parejo, aquí a la derecha, que recupera sus colores y formas originales después de unas semanas de extraña "obamización".





Redactor. Habitante de ese microhábitat llamado redacción. Muchos pueden pensar que redactor es una profesión, un oficio incluso, pero nada más lejos de la realidad. Redactor es algo más, es un estado de ánimo, un sentimiento, una manera de vivir. Porque redactor no se es de 8 a 15, redactor se es las 24 horas del día, los 365 días del año, desde el primer día que pisas la facultad/escuela/redacción hasta el día en que dejas de pisar este mundo. Es algo que se lleva en la sangre y no se puede abandonar, por mucho que uno quiera. Muchos lo han intentado, pero ninguno lo ha conseguido, siempre ha quedado un rescoldo.
Identificar a un redactor es fácil. Un redactor es aquella persona que en sus vacaciones te llama para decirte: "Oye se ha muerto fulanito, te escribo el obituario, que era amigo mío"; aquel que va atento por la calle, que no deja escapar ningún movimiento; aquel al que todo le produce curiosidad; aquel que siempre está preguntando; aquel que en cuanto ve un coche de policía o una ambulancia se acerca para ver qué pasa y preguntar a la autoridad; aquel que llama a la redacción para decir: "Oye que ha pasado esto en tal sitio"; aquel que protege a sus fuentes aunque le pueda costar el trabajo, porque las fuentes son como sus hijos, y nadie los puede tocar excepto él; aquel que se puede reír del tema más macabro y ponerse muy serio con una nimiedad pero que a él le parece importantísima; aquel que se pasa trece horas en la redacción y al día siguiente tiene ganas de volver; aquel que tras un día infernal de trabajo no puede dormir por el subidón de adrenalina; aquel que no se esconde ante los problemas, sino que los afronta y sale a su paso; aquel que busca más allá de lo obvio, de lo que ve todo el mundo; aquel que hace la pregunta que nadie quiere hacer, la que escuece; aquel que sabe a quién llamar en el momento adecuado; aquel que le busca tres pies al gato; aquel que sabe rectificar cuando tiene que hacerlo y mantenerse en sus trece cuando es necesario; aquel que es capaz de decirte, tienes razón o estás equivocado sin ofenderte; aquel que te cuenta su opinión sin adoctrinarte; aquel que trabaja con sus compañeros, no contra ellos; aquel que te felicita por un trabajo bien hecho y te ayuda cuando la has cagado; aquel que cuenta lo que ha visto, sin enmascarar los hechos, sin adornarlos ni adulterarlos; aquel que no pierde la educación aunque esté hablando con su mayor enemigo; aquel que sabe cuáles son sus limitaciones y no se mete en camisa de once varas...
Y todavía, lector, te preguntas qué es un redactor... Redactor, ¿eres tú?

Redonda. Según Coco, aquel sabio peludo de color azul que iluminó nuestra infancia, redonda es una pelota, una galleta apostillaría inmediatamente su amigo Tricky antes de dedicarse a la música electrónica, la Tierra, una moneda, una rueda, un botón, el reloj, le letra "O"... Un tiempo después llegarían los cedés, redondos; luego, quien se atrevió a calificar de redondas aquellas obras humanas que alcanzan la perfección, ¿porque se abren y cierran en sí mismas? Y, mucho más tarde pero antes de ahora, redondas resultaron las letras, el alfabeto entero y no sólo la "O", cuando presentan el grosor y la forma estándar en las que han sido diseñadas de manera general.
Si las redondas adelgazan, son finas o extrafinas (alguno dice "light"); si engordan son negritas (para el de antes "bold"); si se inclinan y adoptan formas que quisieran ser caligráficas son cursivas; si se estrechan o ensanchan son estrechadas ("compact", "condensed", en fin) y ensanchadas ("expand"); y así casi hasta el infinito que ha conseguido el interminable y creciente mundo digital... del que no sabemos qué diría Coco. Porque suponemos que nunca tuvo ordenador y porque hace tiempo ya que lo vimos por última vez.

Entregas anteriores del Diseñario:
Diseñario (I): aire-anuncio.
Diseñario (II): apoyo-artistas.
Diseñario (III): bandera-blancos.
Diseñario (IV): blog-caja.
Diseñario (V): cajista-cícero.
Diseñario (VI): cintillo-confeccionador.
Diseñario (VII): contorneo-despiece.
Diseñario (VIII): Didot-doble.
Diseñario (IX): Edicomp-encajabaja.
Diseñario (X): entradilla-estilo.
Diseñario (XI): familia-firma.
Diseñario (XII): folio-fotografía.
Diseñario (XIII): Franklin Gothic-fuente.
Diseñario (XIV): fusilar-Garamond.
Diseñario (XV): Gótica-grotesca.
Diseñario (XVI): Gutenberg-huérfana.
Diseñario (XVII): ilustración-información.
Diseñario (XVIII): interletraje-justificado.
Diseñario (XIX): kerning-lector.
Diseñario (XX): legibilidad-línea de base.
Diseñario (XXI): linotipia-luto.
Diseñario (XXII): Mac-mancha.
Diseñario (XXIII): mancheta-maquetador.
Diseñario (XXIV): margen-medianil.
Diseñario (XXV): Milenium-monstruo.
Diseñario (XXVI): negrita-noticia.
Diseñario (XXVII): Ñ-ñoño.
Diseñario (XXVIII): ojo-ordenador.
Diseñario (XXIX): P&J-paginero.
Diseñario (XXX): palo seco-párrafo.
Diseñario (XXXI): pata-PC.
Diseñario (XXXII): periódico-Photoshop.
Diseñario (XXXIII): Pi-pie.
Diseñario (XXXIV): píxel-prototipo.
Diseñario (XXXV): publicidad-punto.
Diseñario (XXXVI): Quark.
Diseñario (XXXVII): rasgo-recuadro.
Diseñario (XXXVIII): redacción.