lunes, 15 de diciembre de 2008

Diseñario (XLI)

Ateridos de frío, casi sepultados por la nieve que no deja de caer en esta España nuestra, pero emocionados y agradecidos por el trato recibido en su viaje relámpago a Salamanca, en cuya Universidad fueron invitados a participar esta semana dentro del Tercer Encuentro de Comunicación Visual (V'08), los miembros del comité de expertos de encajabaja nos ofrecen una nueva entrega de su laborioso, irreverente, colectivo y abierto a vuestra participación Diseñario. Diseño periodístico y prensa en forma de palabras.





Revista. Publicación de periodicidad semanal, quincenal, mensual, bimensual, semestral o anual (entre otras periodicidades) y, normalmente, especializada en un tema, aunque también las hay de información general. Las primeras revistas datan de finales del siglo XVIII y eran recopilaciones de datos meteorológicos, demográficos o económicos o de artículos edificantes y saludables para la moral, como gustaban de decir en la época. En la actualidad las revistas son un compendio de reportajes, noticias, opiniones, dibujos, fotografías e infografías presentadas de manera más o menos ordenada bajo una temática común o variada, según la materia que trate habitualmente.
En el kiosco podemos encontrar revistas de todo tipo: de loros, de cocina, de caza, de pesca, de esquí, de animales salvajes, de mascotas, de animales salvajes convertidos en mascotas, de coches clásicos, de coches tuneados, de coches a secas, de monovolúmenes, de todo-terrenos, de deportivos, de motos, de bicicletas, de historia moderna, científicas, de economía, de baloncesto, de fútbol, de fenómenos paranormales, de plantas, de marihuana, de tías en bolas, de tías casi en bolas, de tías a secas, de información aliñada con tías en bolas, de hombres, para los hombres, para las mujeres, para los niños, para las niñas, para los adolescentes, para los que están a caballo entre una y otra, para la tercera edad, para madres primerizas, para ricos, para los no tan ricos... Podríamos hacer una lista enorme, casi tan grande como las estanterías que alberga tal cantidad de información. De toda esta variedad podemos sacar dos conclusiones: que suelen ser rentables y que hay gente con gustos muy raros. Y sobre todo, que hay mercado para ello. Al menos hasta ahora, porque en los últimos tiempos los datos sobre las revistas no han hecho sino empeorar. Muchas de ellas tienen una vida efímera con muy poquitos números en el mercado.
Las revistas se distinguen de los periódicos en varias cosas: la periodicidad, el papel (lo hay de diversas calidades, pero el más empleado es el cuché), la temática (suelen centrarse en una), el número de páginas, el precio y el diseño. Su diseño también es periodístico, porque suministran información, pero es lo que en el argot de la profesión se denomina en un alarde de originalidad "arrevistado": más arriesgado, menos encosertado en el diseño modular y más visual. Un diseño ligeramente alejado del de los diarios pero que a veces imitan los periódicos que buscan un diseño un poco más "divertido".
Pero hay un requisito que toda revista tiene cumplir para poder llamarse así y que le diferenciará de un periódico, y es que en alguno de sus números, por lo menos en uno, tiene que regalar un póster, si no, no puede llamarse revista. Podrá llamarse diario de periodicidad mensual en papel cuché y sensiblemente más caro, pero no revista.

Ritmo. Lo que tenía James Brown. En diseño se refiere a dos aspectos distintos: el primero es a la relación de los elementos de una página entre sí, sobre todo a su disposición para crear estructuras equilibradas, así como también a evocar sensación estática o de movimiento; y el segundo se refiere a la relación de una página con las otras páginas de la publicación, lo que se denomina ritmo de lectura, y que determina que se mantenga la atención con picos de tensión y de reposo. Algo así, vamos, porque el ritmo es un término vaporoso, de difícil determinación y que permite a un director de arte elogiar lo mismo que poco antes o poco después rechaza. Hablamos, pues, de que la continuidad de las páginas mantenga una armonía en la cantidad de textos, fotos, sumarios, apoyos. Que no se sature el diseño, que no falten elementos, que no sobren elementos, que se lea bien, que esté claro, que esté oscuro, que tenga colores, que no los tenga... Un, dos, tres...


Entregas anteriores del Diseñario:
Diseñario (I): aire-anuncio.
Diseñario (II): apoyo-artistas.
Diseñario (III): bandera-blancos.
Diseñario (IV): blog-caja.
Diseñario (V): cajista-cícero.
Diseñario (VI): cintillo-confeccionador.
Diseñario (VII): contorneo-despiece.
Diseñario (VIII): Didot-doble.
Diseñario (IX): Edicomp-encajabaja.
Diseñario (X): entradilla-estilo.
Diseñario (XI): familia-firma.
Diseñario (XII): folio-fotografía.
Diseñario (XIII): Franklin Gothic-fuente.
Diseñario (XIV): fusilar-Garamond.
Diseñario (XV): Gótica-grotesca.
Diseñario (XVI): Gutenberg-huérfana.
Diseñario (XVII): ilustración-información.
Diseñario (XVIII): interletraje-justificado.
Diseñario (XIX): kerning-lector.
Diseñario (XX): legibilidad-línea de base.
Diseñario (XXI): linotipia-luto.
Diseñario (XXII): Mac-mancha.
Diseñario (XXIII): mancheta-maquetador.
Diseñario (XXIV): margen-medianil.
Diseñario (XXV): Milenium-monstruo.
Diseñario (XXVI): negrita-noticia.
Diseñario (XXVII): Ñ-ñoño.
Diseñario (XXVIII): ojo-ordenador.
Diseñario (XXIX): P&J-paginero.
Diseñario (XXX): palo seco-párrafo.
Diseñario (XXXI): pata-PC.
Diseñario (XXXII): periódico-Photoshop.
Diseñario (XXXIII): Pi-pie.
Diseñario (XXXIV): píxel-prototipo.
Diseñario (XXXV): publicidad-punto.
Diseñario (XXXVI): Quark.
Diseñario (XXXVII): rasgo-recuadro.
Diseñario (XXXVIII): redacción.
Diseñario (XXXIX): redactor-redonda.
Diseñario (XL): rejilla-resolución.